La primera pareja de satélites del sistema Galileo
DN GUAYANA FRANCESA.EFE
19/10/2011
La primera pareja de satélites
de los 30 que compondrán el sistema de navegación europeo
Galileo despegarán este jueves, 20.20.2011, a bordo de un cohete
ruso Soyuz desde el Centro Espacial Europeo en Kurú
(Guayana francesa), a las 11.34 GMT.
Será "un día que marcará la diferencia" en la historia
aeroespacial europea, según Paul Weissenberg, el
responsable de la Comisión Europea (CE) del programa Galileo,
una sofisticada red de satélites que llega con varios años de
retraso y con un coste que supera los 5.000 millones de
euros.
Además, el programa europeo que pretende competir con el
estadounidense GPS y el ruso Glonass aún requerirá otros
"mil millones de euros al año para terminar la
constelación y comenzar a explotarla" en el período
2014-2020, un presupuesto que la Comisión se ha comprometido a
respetar escrupulosamente.
Dado que la señal GPS es gratuita, los márgenes de rentabilidad
de la tecnología europea son limitados y Bruselas sólo
contempla la "posibilidad de generar algunos
ingresos con algunos servicios". Y, sin embargo,
debería ser una inversión beneficiosa para Europa, aseguran sus
responsables.
El retorno del Galileo llegará gracias a la actividad económica
y a los puestos de trabajo que se espera genere y que la
Comisión sitúa "a la altura de 90.000 millones de
euros".
VENTAJAS DEL PROGRAMA
Además, otra de las ventajas del programa
europeo es que, a diferencia del GPS, estará bajo control civil,
lo que eliminará la "dependencia" estratégica de la
Unión Europea (UE) de la tecnología norteamericana,
especialmente en asuntos sensibles como la política
exterior" o la "seguridad común" de los
Veintisiete.
El Galileo podrá ser utilizado por instituciones militares, pero
el dispositivo europeo no lleva incorporado un interruptor para
cortar o desvirtuar la señal en caso de necesidades
bélicas, como ocurre con su competidor estadounidense,
explica Weissenberg desde Bruselas.
Más flexible que el GPS -que ahora es menos preciso de lo que se
supone será Galileo, pero que también cuenta con evolucionar y
mejorar la exactitud de su señal- ambos sistemas serán
compatibles y se podrán utilizar en los mismos receptores
(teléfonos, automóviles, relojes, etc.) que funcionan
actualmente.
UN CIERTO RIESGO
Una de las pequeñas incertidumbres que
inquietan a Bruselas es que el sistema podría adulterarse con
interferencias desde China, que también pretende utilizar una
frecuencia similar.
"Existe un cierto riesgo de que la señal se solape con una
frecuencia china", reconocen desde la Comisión, pero se
sigue negociando con Pekín para encontrar una solución, que
probablemente pase por el Tribunal Arbitral de Ginebra.
En cualquier caso, el sistema inaugurará su fase final este
jueves con la puesta en órbita de los primeros satélites de
Verificación en Órbita (OIV), al que seguirá un segundo
lanzamiento en 2012, aunque el Galileo no estará operativo hasta
2014.
Los OIV cargados en un Sozyuz se situarán a una órbita baja de
23.222 kilómetros sobre la superficie terrestre, con un ángulo
de 56 grados, y realizarán las últimas pruebas del sistema.
Todo ello, si no se producen anomalías en el lanzamiento, que
también representa un punto de inflexión en el recorrido de la
Agencia Espacial Europea (ESA).
LA PRIMERA NAVE QUE SALE DE KURÚ, GUAYANA FRANCESA
Por primera vez, una nave Soyuz despegará desde la base de
Kurú, un "desafío" que abrirá una nueva gama de
servicios al consorcio espacial Arianespace, filial de EADS, y
que supone "un punto esencial de la competencia
mundial de los lanzadores", indica el ministro
francés de Investigación, Laurent Wauquiez.
Si se cumplen los planes, en 2012 otro Soyuz transportará al
espacio exterior la segunda pareja de satélites del
Galileo, aunque es posible que a medio plazo se utilice un cohete
Ariane 5, de fabricación europea, que podría cargar hasta
cuatro satélites de los 30 que completarán la arquitectura del
sistema de navegación.
Será entonces cuando las ventajas del Galileo alcancen su
máximo recorrido, no sólo en materia de gestión de transporte
(aumento de la seguridad, agilización de las operaciones,
reducción de la cogestión y el deterioro del medio ambiente,
etc.), sino también en servicios para la agricultura, la pesca,
la sanidad, las labores de rescate o la lucha contra la
inmigración ilegal.