Dostoyevski y los nacionalismos hispánicos ......HISTORIA UNIVERSAL...........INDEX.
Dostoievsky es la expresión de la Rusia cristiana
Pablo J. ReL 9.08.2012
Tatiana Kasatkina dirige la comisión de
estudios sobre Dostoievsky de la Academia de la Ciencia Rusa, el
mayor órgano cultural de este país.
"Mis padres estaban bautizados, pero no eran creyentes; mis
abuelas eran creyentes, pero nunca me hablaron de Dios porque
estaba prohibido. Pero yo a los cinco años ya creía que Dios
existía y que era bueno, como una madre", explica. "No
pude hablar con nadie de esto, ni leer sobre Dios, hasta que a
los once años leí ´El idiota´, de Dostoievsky, y me confirmó
lo que ya sospechaba, que la realidad habla de una realidad más
profunda".
Un autor bajo vigilancia
El genial autor de "Crimen y castigo" sufrió una
cuarentena cultural bajo el dominio comunista. "Siempre lo
mantuvieron fuera de las lecturas y estudios escolares. En los
últimos años lo mencionaban algo, pero sólo por sus libros
sobre pobres y miserables", explica Kasatkina.
"Si pedías un libro suyo en las bibliotecas, había orden
de apuntar tu nombre en una lista especial. Se desaconsejaba
activamente su lectura. Hasta 1956 no se volvió a
reeditar nada suyo. Y tiene lógica. En 1972 empezaron a
reeditarse sus obras completas, que se acabaron en 1990... justo
cuando se hundió el comunismo. Creo que no fue una casualidad",
señala la académica.
Según Kasatkina, "si desapareciera toda la cultura rusa,
pero quedaran las obras de Pushkin y las de
Dostoievsky, podríamos salvar todo el entramado de la
Rusia cristiana".
Así salva la belleza
Es conocida la provocadora frase del escritor: "La
belleza salvará al mundo". Se refiere, dice
Kasatkina, a que "la belleza, como la verdad, es expansiva,
tiende a extenerse".
Así, añade, "cuando vemos algo bello, queremos compartirlo,
anunciarlo a otros, extenderlo y difundirlo; además, Dios hizo
el mundo, hay belleza en él, y esto debe decirse, porque es
verdad. Por otra parte, la belleza busca unir a las personas para
la contemplación. Incluso cuando está oculta. Dostoievsky nos
enseña a buscar la belleza y la verdad en el enfermo, en el loco,
el débil, el borracho, algo que es muy paradójico y muy
cristiano. Enseña que toda persona es imagen de Dios, y que
además es una boca por la que Dios nos habla".