......Las balanzas fiscales de España de 2014 ...HISTORIA DE ESPAÑA...El prusés.....La crisis iniciada en 2007.......INDEX

Las balanzas fiscales de España de 2011

Las balanzas fiscales demuestran que España se comporta como el resto de países y las regiones ricas tienen saldo negativo

LD LM D. Soriano, miércoles, 2014-07-23 http://www.libremercado.com/2014-07-23/las-balanzas-fiscales-desmontan-las-mentiras-del-nacionalismo-catalan-1276524519/

http://www.minhap.gob.es/es-ES/Paginas/20140723_scpt.aspx

Las esperadísimas balanzas fiscales ya están sobre la mesa. Este miércoles, 2014-07-23, Ángel de la Fuente, director de Fedea y probablemente el mayor experto de España en financiación autonómica, las ha presentado en el Ministerio de Hacienda. El informe viene acompañado de un impresionante aparato estadístico, con literalmente miles de datos sobre los gastos e ingresos del Estado por regiones. Seguramente, De la Fuente y sus ayudantes han estado meses recogiendo y analizando todas estas cifras.

Sin embargo, los resultados no son nada llamativos. Y no porque el trabajo no esté bien hecho. Sino porque, a pesar de toda la propaganda política que se ha hecho con este tema, en realidad hay poco que rascar en las balanzas fiscales. La principal conclusión de De la Fuente es que en España las regiones más ricas del régimen común (Madrid y Cataluña, sobre todo, aunque también Baleares) son las que más aportan a la caja nacional. Enfrente, las que tienen una renta per cápita inferior (Extremadura, Canarias o Ceuta y Melilla) son las más beneficiadas.

De esta forma, en términos de saldo per cápita, Madrid aparece como la más perjudicada: de media, sus habitantes ponen 2.575 euros en impuestos más de lo que reciben de gasto del Estado. Tras esta comunidad autónoma, aparece Baleares (con un saldo negativo por habitante de 1.329 euros) y Cataluña (1.119 euros). Finalmente, Valencia también aporta a la caja común, con 394 euros por cabeza. Ninguna otra región tienen saldo negativo.

En el lado contrario, destacan Ceuta y Melilla, con 4.312 euros de saldo positivo por habitante. Tras las dos ciudades autónomas, aparece Extremadura, con 2.697 euros per cápita en positivo (recibe más gasto público que ingresos aporta) y Canarias (con 1.910 euros por habitante).

Saldos fiscales por región

Cuando apuntábamos anteriormente que los datos no son llamativos, lo que queríamos decir es que probablemente podríamos encontrar un reparto muy parecido en cualquier país del mundo. Como explicaremos a continuación, es lógico que las regiones más ricas aporten más de lo que reciben. Y al revés, que las más pobres se vean beneficiadas. Viendo los datos de este miércoles, habrá quien piense que tras muchos años de discusión política, todo este esfuerzo sólo ha servido para llegar a una conclusión que cualquier economista con sentido común podría haber predicho sin ningún problema.

De hecho, sólo una particularidad destaca en el caso español. Las dos regiones forales (País Vasco y Navarra) tienen un saldo positivo, a pesar de estar entre las que disfrutan una renta per cápita más elevada. Esto sí es significativo y merecería una discusión si se acomete una reforma del sistema de financiación común o en la próxima renegociación del famoso cupo.

Ricos y pobres

En lo que hace referencia a las otras quince regiones, ninguno de los datos de Hacienda sorprende. Como puede verse en el siguiente gráfico, existe una importante correlación entre la renta per cápita y la aportación (positiva o negativa) a la caja común.

En realidad, esto es lógico. El sistema fiscal español, como el todos los demás países occidentales, es bastante progresivo. Por lo general, las clases media-altas pagan a Hacienda un porcentaje más elevado de sus ganancias. Por lo tanto, en aquellas regiones con renta per cápita más elevada, el Estado recaudará una proporción de sus ingresos mayor que la que le correspondería a la población. O lo que es lo mismo: aunque los 6,5 millones de habitantes de Madrid suponen menos del 14% de la población española, su participación en los ingresos fiscales se acerca al 18%.

Además, las regiones ricas tienen otras dos características que les penalizan en la cuenta de las balanzas fiscales. Por un lado, muchas empresas tienen allí su sede, con lo que concentran allí los impuestos que pagan. Aunque en el estudio de De la Fuente se ha tratado de matizar este imputando parte del Impuesto de Sociedades a las regiones donde viven los trabajadores, lo cierto es que siempre puede haber un cierto sesgo estadístico en su contra.

Por otro lado, las regiones ricas normalmente tienen una mayor densidad de población. Por ejemplo, Madrid, con más de 800 habitantes por kilómetro cuadrado, lidera esta clasificación en España por mucha diferencia. Esto tiene repercusiones en el gasto per cápita. Si se mide en términos de gasto por habitante, los servicios públicos parece que salen más baratos en estas regiones, porque con un desembolso similar (no es mucho más caro un kilómetro de autovía en Madrid que en Burgos) se atiende a mucha más población.

Con todo esto, es poco aventurado pensar que la foto del reparto de ingresos y gastos para Madrid y Cataluña sería muy parecida si se hiciera en Alemania (el oeste industrial del país probablemente tendría un saldo negativo y el este, despoblado y más pobre, negativo), Francia (París y la región circundante), Italia (con Lombardía o Piamonte) o en cualquier otro país occidental.

La balanza 'catalana'

Además, cabe preguntarse por qué hay una cuestión que podría parecer evidente dentro de este debate, pero que casi nunca se pone sobre la mesa. El Gobierno de Artur Mas ha insistido por activa y por pasiva en la publicación de las balanzas fiscales. De hecho, lleva varios años presentando sus propias cuentas que, en su opinión, demostrarían que el sistema es especialmente injusto con Cataluña.

Por eso, si tanto interés tiene el convergente en las balanzas fiscales, es sorprendente que nadie (o casi nadie, Ciudadanos lo ha hecho en el Parlamento catalán) le haya reclamado que, antes de pedir a Hacienda las cuentas para el conjunto de España, presente las que corresponden a Cataluña. Es decir, ¿cuántos ingresos aportan Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona? ¿Y qué porcentaje del gasto de la administración regional reciben?

Convivencia Cívica Catalana publicó un demoledor informe en este sentido hace apenas unos meses. Un trabajo, por cierto, que se silenció en los medios de comunicación catalanes. Según sus cuentas, la administración regional obtiene un 81,3% de sus ingresos en Barcelona, pero sólo realiza el 65,6% de sus gasto en esta provincia. Si fuera coherente con su lenguaje habitual, el Gobierno catalán debería decir que Lérida, Tarragona o Gerona "expolian" a Barcelona. En realidad no es que Artur Mas le tenga manía a esta provincia, sino que a nivel regional ocurre exactamente lo mismo que en el conjunto de España: los territorios más ricos y con más densidad de población tienen un saldo negativo.

El sistema de financiación

Hay una cuestión que sobrevuela toda esta discusión, aunque en realidad no tendría por qué ser así. El eterno debate sobre el sistema de financiación autonómico. De la Fuente ha explicado en la rueda de prensa tras la presentación de las balanzas que son dos cosas independientes. Vamos, que se puede defender que el actual modelo de financiación autonómica es muy deficiente sin que eso tenga nada que ver con la cantinela del "Madrid nos roba".

En sus propias palabras, estos dos temas "no tienen nada que ver. Que tu región tenga un saldo negativo no te da derecho a tener una mayor financiación. Madrid y Cataluña no están injustamente tratadas porque están en la media [es decir, aportan lo que les toca en función de su riqueza]. Madrid y Cataluña tienen razón en pedir una revisión del sistema, porque es muy malo, pero no porque estén maltratadas. Yo apoyaría la revisión del sistema, pero no para que tengan una financiación especial".

Imputación de ingresos y gastos

Desde el punto de vista técnico, lo más interesante en lo que respecta a las balanzas fiscales reside en los criterios de imputación que se apliquen, tanto para los gastos como para los ingresos (páginas 18 y siguientes del informe).Es una cuestión técnica, pero fundamental para los resultados finales. De hecho, han sido los particulares criterios empleados por la Generalidad en los últimos años los que han distorsionado por completo sus estudios sobre la cuestión.

En el informe de Hacienda, se ha empleado el método más habitual, el denominado enfoque de carga-beneficio: el gasto público se asigna al territorio en el que residen sus beneficiarios y los ingresos a la comunidad de residencia del contribuyente. Esto es más fácil de decir así, en general, que luego de calcular en cada caso.

Por ejemplo, en el caso de los gastos podríamos dividirlos en tres grandes grupos.

En cuanto a los ingresos, quizás lo más sencillo sea directamente leer el cuadro resumen incluido en el informe. Puede verse que los impuestos se imputan fundamentalmente a la autonomía de residencia del contribuyente (con algunas excepciones, como en el caso de Sociedades).

-------------------------------

 

País Vasco y Navarra disponen de un 80% más de financiación por habitante que el resto de regiones

El autor de las balanzas fiscales denuncia que el modelo foral "se está aplicando de forma incorrecta y enormemente ventajosa" para ambas regiones.

 

 

D. Soriano 2014-07-28 http://www.libremercado.com/2014-07-28/pais-vasco-y-navarra-disponen-de-un-80-mas-de-financiacion-por-habitante-que-el-resto-de-regiones-1276524713/

 

Ni Cataluña, ni Madrid, ni Andalucía. Si alguna región tiene derecho a reclamar los titulares tras la publicación de las balanzas fiscales, ésas son Valencia y Baleares. Según los cálculos del equipo de Ángel de la Fuente presentados este miércoles en el Ministerio de Hacienda, esta dos comunidades son las que sale más malparadas con el actual modelo de financiación autonómica y con el reparto de ingresos y gastos de los últimos años.

De acuerdo a sus datos, la "financiación media a competencias homogéneas" entre las quince comunidades del régimen común ascendió en 2011 a 2.077 euros per cápita. Sin embargo, para Baleares esta cifra caía hsata los 1.790 euros y para Valencia a los 1.804 euros. ¿Y quiénes salían más beneficiadas? Pues curiosamente, quitando el excepcional caso de Ceuta y Melilla, hablamos dos de las regiones más ricas de España. Aquellas que no pertenecen al régimen común: País Vasco (3.868 euros) y Navarra (3.414 euros). El privilegio de la foralidad, que defienden con tanto ardor las dos comunidades, parece que sigue dando réditos.

En realidad, como apuntamos el miércoles, los resultados de las balanzas fiscales del Ministerio de Hacienda eran bastante previsibles. En general, existe una fuerte correlación entre la renta per cápita de las regiones y su saldo positivo o negativo. Así, Madrid y Cataluña están entre las que más aportan a la caja común, algo lógico teniendo en cuenta que también son dos de las autonomías más ricas.

Sin embargo, dentro de este panorama, esta correlación no se cumple en todos los casos. Como puede verse en el anterior gráfico, existen regiones que están bastante alejadas de la línea que marca la relación entre financiación y renta. Sobre todo, llama la atención la situación de País Vasco y Navarra. Dos de las autonomías con una renta per cápita más elevada están también entre aquellas con un saldo positivo (reciben más de lo que aportan). El regimen fiscal de las provincias vascas y de Navarra siempre ha sido polémico. Y con estos datos encima de la mesa no sería extraño que se reabriese el debate sobre su excepcionalidad.

Financiación y saldos

Los datos de las que más se ha hablado estos días probablemente son los 16.723 millones de euros de saldo negativo de Madrid y los 8.455 de Cataluña. Sin embargo, al final esto son sólo las cifras totales del sistema y no dicen demasiado sobre el diseño del sistema de financiación o su justicia. Como ya hemos dicho, en prácticamente cualquier país del mundo, lo normal es que las regiones más ricas paguen algo más.

Por eso, para ir un paso más allá de la mera exposición de los grandes números, Ángel de la Fuente ha publicado en Fedea, el organismo del que es director, una segunda parte del estudio de las balanzas fiscales, junto a Ezequiel Uriel (de la Universidad de Valencia) y Ramón Barberán (Universidad de Zaragoza). Los autores han preferido mantener al margen este informe del oficial que puede consultarse en la web del Ministerio de Hacienda, entre otras cosas porque contiene algunos elementos de opinión y análisis de los datos que no parecía conveniente mezclar con las cifras oficiales. Sin embargo, en realidad buena parte de la miga de las famosas balanzas fiscales, que tanto tiempo se llevaban esperando, se encuentra en esta segunda parte y en los cuadros finales del informe oficial, los que incluyen los datos del gasto territorializable.

Quizás lo más sencillo sea comenzar con la tabla correspondiente a la "Financiación regional a competencias homogéneas per cápita". Es decir, cuánto recibe cada región suponiendo que todas ellas tuvieran las mismas obligaciones para con sus ciudadanos. Como puede verse, destaca una cifra por encima de todas, los 4.231 euros de Ceuta y Melilla. Pero más allá de estos dos casos, que cualquiera puede entender que son excepcionales, son muy llamativas las cifras de las dos regiones forales. Mientras la media nacional es de 2.077 euros, País Vasco alcanza los 3.868 euros y Navarra los 3.414 euros.

 

 

La siguiente tabla va un paso más allá y ajusta estos datos a las diferencias en el coste de los servicios públicos entre las diferentes regiones. También tiene en cuenta el esfuerzo fiscal y la financiación observada tras el ejercicio por parte de las comunidades autónomas de sus competencias normativas. En este caso, la media de las regiones de régimen común se ha establecido en 100. Mientras, las dos regiones forales alcanzan un nivel de 180 (160 para Navara y 185,9 para el País Vasco). Es decir, que estas dos autonomías tienen un 80% más de recursos por habitante que las demás para hacer frente a sus servicios públicos.

Financiación a competencias homogéneas ajustada

En lo que tiene que ver con la financiación autonómica (una cuestión que no equivale a las balanzas fiscales) las cuentas son las que pueden verse en la siguiente tabla. Los cálculos se han hecho simulando cómo habría quedado cada autonomía si hubiese recibido la misma cantidad de recursos por habitante ajustado. Así, en esta clasificación Valencia y Andalucía, con 1.893 millones y 1.687 millones negativos, son las más perjudicadas en términos absolutos. Como puede verse en la última columna, para el caso de la comunidad levantina, los autores creen que se podría eliminar el 93,8% de su déficit fiscal sólo con que recibiese lo que le corresponde.

Sobrefinanciación autonómica

11.365 millones

Sin embargo, a pesar de todos estos datos, los propios autores apuntan en la parte final de su trabajo que estamos hablando de un problema relativamente acotado. Así, en el epígrafe de conclusiones, aseguran que "aproximadamente dos tercios de tales saldos se deben simplemente a que en los territorios más ricos se pagan más impuestos por habitante que en los pobres. El tercio restante proviene de la distribución del gasto público y aquí sí que hemos encontrado indicios claros de cosas preocupantes, aunque de una escala en principio manejable".

Aquí es donde debería centrarse el esfuerzo. Es el llamado gasto territorializable, aquellos programas cuyos costes y beneficios sí se distribuyen con una lógica territorial. Hablamos del "gasto territorializable en sentido estricto, esto es, la financiación regional y local, el gasto en infraestructuras y transporte, las ayudas regionales y el gasto en servicios colectivos o de ámbito local como la sanidad, la educación o la seguridad ciudadana" y también de aquellas "peculiaridades regionales en la normativa tributaria que permiten a ciertos territorios disfrutar de sustanciosas rebajas fiscales que, a los efectos que aquí nos interesan, habría que considerar como ayudas regionales".

Componente 'problemático' saldos fiscales

El resumen de este gasto territorializable "potencialmente problemático" puede encontrarse en el anterior cuadro. Como vemos, hablamos de unos 11.365 millones de euros, poco más del 1% del PIB, una cantidad relativamente sencilla de afrontar. De esta cantidad, 8.811 millones corresponde a gasto ejecutado de forma poco equitativa entre las regiones y 3.475 a los regímenes fiscales especiales de los que disfrutan las dos comunidades forales, Canarias, Ceuta y Melilla. El resultado final en términos per cápita apunta a una infrafinanciación de Valencia de más de 800 euros por habitante y de 638 euros para el caso de Murcia. En el lado positivo, aparecen País Vasco (2.070 euros por habitante de sobrefinanciación), Navarra (1.479 euros por habitante) y Canarias (1.289 euros), junto al caso previsible de Ceuta y Melilla. La conclusión de los autores es que

"una mayor igualdad en la distribución de las partidas de gasto e ingreso de carácter territorializable sería sin duda deseable desde el punto de vista de la equidad. Un buen sitio para empezar sería con una reforma en esta dirección de los sistemas de financiación territorial, con especial atención al caso foral. Tampoco estaría de más una evaluación crítica de los programas existentes de ayudas regionales, tanto por el lado del ingreso como por el del gasto, con el fin de determinar si estos están alcanzando sus objetivos y si lo están haciendo a un coste razonable".

El cálculo del cupo

En lo que hace referencia a los regímenes forales, existen dos cuestiones diferentes que en ocasiones se solapan. Por una parte está la discusión acerca de si este sistema diferenciado está justificado o no. Pero más allá de ese debate, lo primero que deberíamos preguntarnos es si, ya que existe, al menos está bien calculado. Es decir, si lo que aportan estas regiones al conjunto es lo que debería ser o si además del régimen legal especial tienen ventajas derivadas de concesiones políticas durante la renegociación de las cantidades que cada año se transfieren.

Éste no era el objeto del informe sobre balanzas fiscales. Pero el profesor De la Fuente ha tratado la cuestión en numerosas ocasiones a lo largo de los años. Y su conclusión es que no estamos sólo ante un problema de diseño del modelo, sino también de aplicación práctica del mismo. Por ejemplo, en 2011, en su intervención ante la Comisión que el Parlamento catalán formó para el estudio de un nuevo modelo de financiación, denunció que no sólo el cupo vasco sería imposible de ampliar a otras regiones, sino que uno de sus problemas era que no estaba bien calculado. Es decir, que como recoge Mikel Buesa en su blog, "se está aplicando de forma incorrecta y enormemente ventajosa, por tres razones":

En opinión de este experto, "si la ley del Concierto se aplicase de una forma razonable y la aportación vasca se incrementase en las cantidades previamente señaladas, el País Vasco pasaría a tener un déficit fiscal casi acorde con su renta y su financiación por habitante estaría en 102 con la presión fiscal observada, lo que posiblemente habría que elevar hasta el entorno de 110 si el cálculo se hiciese a igual normativa fiscal. En cualquier caso, la financiación vasca estaría dentro del rango observado para las comunidades de régimen común en vez de muy por encima del mismo, como es el caso actualmente. Una cosa es el sistema foral per se, y otra muy distinta la forma específica en la que este se ha aplicado, con resultados escandalosamente favorables para el País Vasco y Navarra. El sistema foral en sí no es un buen sistema, aunque podría ser soportable como una anomalía restringida a una pequeña parte del territorio español".