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El Anticristo es persona moral

El vigente Catecismo de la Iglesia Católica de 1992 presenta al Anticristo como el que realiza la impostura religiosa suprema de un seudomesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y del Mesías venido en carne, es decir, que el Anticristo es el colectivo humano, integrado o compuesto por los hombres, varones y mujeres, que participan de la impostura del seudomesianismo por la que ese hombre colectivo suplanta a Dios y a su Mesías venido en carne.

«Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el "Misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudomesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Te 2, 4-12; 1Te 5, 2-3; 2 Jn 7; 1 Jn 2, 18-22)». (CIC 675).

Hay muchos anticristos. El anticristo es un colectivo. El de los que no aceptan a un Dios salvador por encima del hombre, ni aceptan las normas morales insertas por Dios en la naturaleza humana, y menos la enseñanza de esas normas por la autoridad divina de la Iglesia. Y tratan de imponer esa anomía, esa alegalidad o transgresión. Ya está operando desde la época de los apóstoles san Juan Evangelista y san Pablo:

«Hijos míos, es la última hora. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es ya la última hora. Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo y todos vosotros lo sabéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis y porque ninguna mentira viene de la verdad. ¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre».
(I Jn 2,18-23)

«Muchos falsos profetas han salido al mundo. Podréis conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; ese es el del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo». (I Jn 4,1-3).

«Muchos seductores han salido al mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el Seductor y el Anticristo». (II Jn 0,7).

«Tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, el Adversario que se eleva sobre todo lo que que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamar que él mismo es Dios... Porque el misterio de la anomía ya está actuando. Tan sólo con que sea quitado de en medio el que ahora le retiene, entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la Manifestación de su Venida». (II Tes 2,3-8).

«Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el "Misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Te 2, 4-12; 1Te 5, 2-3; 1 Jn 2, 18-22; 2 Jn 7)». (CEC 675).

«La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudomesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22)» (CEC 675).

«Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo (cf. DS 3839), sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, “intrínsecamente perverso” (cf. Pío XI, carta enc. Divini Redemptoris, condenando “los errores presentados bajo un falso sentido místico” “de esta especie de falseada redención de los más humildes”; GS 20-21)» (CEC 676).

Cornelio Alapide da como cierto, y aun de fe, que el Anticristo será un cuerpo social, un ente colectivo, un espíritu objetivo (en II Thessal 11, 3).

Suárez, por el contrario, dice que el Anticristo es un individuo singular, y que esto es definible como de fe. [Él sabrá por qué lo dice, porque la Iglesia no lo ha dicho; y no hay unanimidad sobre esto en los santos Padres].

"El Apocalipsis entiende al Anticristo en el sentido de una potencia política y filosófica adversa y la I epístola de san Juan, como herejes, I Jn 2,18-22"
(Diccionario Vacant, voz Parousie)

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El Anticristo es la persona moral o colectivo cimentado en el misterio de iniquidad o de transgresión.

Persona moral es un conjunto de hombres, varones y mujeres, con unas mismas ideas y propósitos.

El Anticristo es persona moral, porque es el colectivo de hombres de todas las épocas que tienen como factor común el misterio de iniquidad, (misterion tes anomias = misterio de transgresión), vivir y obrar según uno mismo, vivir y obrar como si Dios no existiera; vivir y obrar fuera de la ley natural y de la ley revelada, fuera de la ley de Dios natural y revelada, incluyendo la desobediencia a las autoridades y el incumplimiento de las leyes, siendo así que por voluntad de Dios hay que obedecer a las autoridades y cumplir las leyes.

El misterio de iniquidad o de transgresión es el talante o espíritu común a los anticristos de la época de san Juan evangelista y de san Pablo y a los de todas las épocas, incluyendo al último y definitivo colectivo anticristiano, el Anticristo del Apocalipsis, que englobará a casi toda la población mundial, el colectivo humano mundial, excepto un pequeño resto.

Hay que vivir y obrar según Dios, según la voluntad de Dios; pero desde el pecado original, como explica santo Tomás, nuestra razón no está sujeta a Dios y nuestra voluntad es insumisa respecto Él; y nuestras potencias superiores, a su vez, tienen insumisas a las inferiores, porque el pecado original ha dejado heridas o enfermedades en nuestra naturaleza, aunque no la ha corrompido totalmente, y sigue tendiendo a la verdad y al bien, aunque más débilmente por estas heridas; y en estas insumisiones y heridas radica nuestra interna anomía personal y consiguientemente social, nuestra actual tendencia a vivir y obrar según uno mismo, y no según Dios, a vivir y obrar como si Dios no existiera.

Vivir según uno mismo es vivir como si Dios no existiera. Eso es lo que quiere Satanás que hagamos. Por consiguiente, vivir según uno mismo, vivir como si Dios no existiera es estar sometido al imperio de Satanás. Intentar compatibilizar vivir según Dios y vivir según uno mismo es autoengañarse y darle entrada a Satanás para que domine e impere. No es ya vivir según Dios.

Obedecerle a Satanás no consiste en considerarle y venerarle como el ser supremo explícitamente, puesto que a lo que Satanás induce es a que cada uno viva según él mismo y no según Dios. Vivir como si Dios no existiera

Así lo explica san Agustín (La Ciudad de Dios, XIV) cuando aclara aquella doctrina enseñada de parte de Dios por san Pablo que proscribe obrar según la carne (Gal 5,16-25; Gal 6,7-8; 8,5-14).
San Agustín aclara que vivir según la carne, no es solamente vivir según el cuerpo humano o simplemente según los deseos sexuales, sino que es vivir según sí propio, según uno mismo, porque Satanás no tiene cuerpo carnal y es el jefe y modelo de obrar según la carne.

San Pablo (2 Tes 2,1-12) nos advierte de parte de Dios del misterio de iniquidad (misterion tes anomias = misterio de alegalidad o de transgresión), vivir y obrar según la carne, vivir y obrar según uno mismo, vivir y obrar como si Dios no existiera; vivir y obrar fuera de la ley natural y de la ley revelada, fuera de la ley de Dios natural y revelada, incluyendo la desobediencia a las autoridades y el incumplimiento de las leyes, siendo así que por voluntad de Dios hay que obedecer a las autoridades y cumplir las leyes.

Por lo que respecta a la Venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,
que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestro ánimo, ni os alarméis por alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os haga suponer que está inminente el Día del Señor.
Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío (el hombre tes anomías, el hombre sin ley, transgresor; según otra lectura del original griego, el hombre tes amartías, el hombre de pecado), el Hijo de la perdición, el que se opone y rebela contra todo lo que que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de
sentarse él mismo en el templo de Dios exhibiéndose él mismo como Dios.
¿No os acordáis que ya os dije esto cuando estuve entre vosotros?
Vosotros sabéis qué es lo que ahora lo retiene (
to katejon), para que se manifieste en su momento oportuno.
Porque el misterio de iniquidad (misterion tes anomias =
misterio de alegalidad) ya está actuando. Tan sólo con que sea quitado de en medio el que ahora lo retiene (el katejon), entonces se manifestará el Impío (el ánomos = el sin ley), a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la Manifestación de su Venida (epifaneía tes parusias).
La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, señales, prodigios engañosos,
y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado.
Por eso Dios les envía un poder seductor que les hace creer en la mentira, para que sean condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y
prefirieron la iniquidad (la anomía).
(2 Tes 2, 1-12)

San Pablo nos explica aquí de parte de Dios que antes de la Parusía, la segunda venida en gloria de Jesús, el Verbo hecho carne, han de sobrevenir estos dos fenómenos: la apostasía generalizada y la plena manifestación del Anticristo, la generalización del hombre sin ley, del hombre tes anomías, alegal, transgresor, el colectivo humano de casi toda la población mundial, excepto un pequeño resto que no se rendirá a la apostasía, viviendo y obrando según el mismo colectivo transgresor, como si Dios no existiera; el colectivo humano mundial, excepto un pequeño resto, oponiéndose y rebelándose contra todo lo que lleva el nombre de Dios o recibe culto, contra todo lo que sea un ser superior a él, como dice Juan Leal, por lo que se muestra él mismo, el colectivo humano mundial, excepto un pequeño resto, como el ser supremo. Es lo que el apóstol san Juan llama el Anticristo:

Queridos, no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo.
Podréis conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne, es de Dios;
y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; ese es del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo.
(1 Jn 4,1-3)

Hijos míos, es la última hora. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es ya la última hora.
¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.
Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre.
(1 Jn 2,18;22-23).

Muchos seductores han salido al mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el Seductor y el Anticristo.
(2 Jn 7)

San Pablo también considera en este texto (2 Tes 2,1-12) que, en su época, ya está presente el Anticristo, y hace la advertencia de que el Anticristo no se manifiesta aún plenamente, porque hay algo que lo impide o estorba (to katejon) y que el Anticristo no se manifestará plenamente hasta que desaparezca o sea quitado el que impide o estorba (ho katejon) su plena manifestación.

Por consiguiente el Anticristo es persona moral, como dice Juan Leal:

"De aquí se concluye justamente que el impío en quien piensa Pablo es una persona moral, pues sólo una persona moral puede coexistir ahora y seguir existiendo hasta no sabemos cuándo, indefinidamente, hasta que llegue su hora, para nosotros desconocida".
(Juan Leal, S.I.: Comentario de la Segunda Carta de san Pablo a los tesalonicenses, en La sagrada Escritura, texto y comentario por profeores de la Compañía de Jesús, Nuevo Testamento II, BAC, 1962, pág. 943).

También recoge Juan Leal la referencia de que el templo en el que se sentará el Hombre Impio, el colectivo humano mundial, excepto un pequeño resto, cuando se exhiba como si él fuera el ser supremo lo refiere

"el Crisóstomo al templo moral de la Iglesia" (ib., pág.941).

Esto lo recoge Juan Leal Leal después de explicar que este colectivo humano mundial, excepto un pequeño resto, se rebela

"contra todo lo que suponga un ser superior a sí propio. Esta idea es la que expresa la segunda parte [del versículo 2 Ts 2,4]: llegando a sentarse... No hay más Dios que el propio impío, ni más objeto de culto y veneración. La soberbia humana de todos los tiempos culmina en estos irrealismos locos". (íb.)

Sobre "el Hombre Impío, el Impío" (ib., pág. 949), dice Juan Leal:

"La forma personal que Pablo le da, puede ser simplemente vestido literario propio de las formas enfáticas del género apocalíptico y escatológico. El Impío de San Pablo parece claro que se debe identificar con el anticristo de San Juan, que no es nunca una persona concreta, sino un género y una clase de personas, personificación de todos los enemigos de Cristo".

Sobre la destrucción del Impío dice Juan Leal:

"No se trata de la destrucción de la persona, sino de la obra... En la destrucción del Impío está la destrucción de la obra de Satanás y de todas las fuerzas humanas que él mueve para daño de los que no aman la verdad (v. 12)".

Hay algo que lo detiene (to katejon) impidiendo que el Impío, el Anticristo, se generalice, porque hay alguien (el katejon) que está impidiendo que el Anticristo englobe a casi toda la población mundial e impere como colectivo humano mundial, excepto un pequeño resto.

Y el katejon también es persona moral, porque al representar y ejercer la autoridad detiene en todas las épocas la implantación general del misterio de iniquidad, vivir y obrar según uno mismo, como si Dios no existiera, y la generalización masiva del Anticristo. Hasta que sea quitado el katejon. El doble katejon, porque hay dos espadas.

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Enseña San Pío X en su Encíclica programática, E supremi apostolatus, 1903:

«¿Quién ignora, efectivamente, que la sociedad actual, más que en épocas anteriores, está afligida por un íntimo y gravísimo mal que, agravándose por días, la devora hasta la raíz y la lleva a la muerte? »Comprendéis, Venerables Hermanos, cuál es el mal; la defección y la separación de Dios: nada más unido a la muerte que esto, según lo dicho por el Profeta:
"Pues he aquí que quienes se alejan de ti, perecerán" (Sal 72,27). 
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»Verdaderamente contra su Autor "se han amotinado las gentes y traman las naciones planes vanos" (Sal 2,1); parece que de todas partes se eleva la voz de quienes atacan a Dios
"Apártate de nosotros" (Job 21,14).
Por eso, en la mayoría se ha extinguido el temor de Dios eterno y no se tiene en cuenta su voluntad suprema en las costumbres, ni en público, ni en privado: aún más, se lucha con denodado esfuerzo y con todo tipo de maquinaciones para arrancar de raíz incluso el mismo recuerdo y noción de Dios.
 »Es indudable que quien considera todo esto ha de temer que esta perversión de las almas es como una degustación, o como el prólogo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensará que ya habita en este mundo el "hijo de la perdición" (Ts 2,3) de quien habla el Apóstol. En verdad, con semejante osadía, con este desafuero de la virtud de la religión, se cuartea por doquier la piedad, los documentos de la fe revelada son impugnados y se pretende directa y obstinadamente apartar, destruir cualquier relación que medie entre Dios y el hombre. Por el contrario -esta es la señal propia del Anticristo según el mismo Apóstol-, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios, exaltándose "por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios" (2Ts 2,4)hasta tal punto que -aunque no es capaz de borrar dentro de sí la noción que de Dios tiene-, tras el rechazo de Su majestad, se ha consagrado a sí mismo este mundo visible como si fuera su templo, para que todos le adoren. "Se sentará en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios" (Ts 2,2)».
(San Pío X, E supremi apostolatus 1903).

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Pío XI, 1937:

«Y esto es lo que con sumo dolor estamos presenciando: por primera vez en la historia asistimos a una lucha fríamente calculada y cuidadosamente preparada contra todo lo que es divino (cf. 2Tes 2,4). Porque el comunismo es por su misma naturaleza totalmente antirreligioso y considera la religión como el «opio del pueblo», ya que los principios religiosos, que hablan de la vida ultraterrena, desvían al proletariado del esfuerzo por realizar aquel paraíso comunista que debe alcanzarse en la tierra».
(Pío XI,
Divini Redemptoris, 1937, nº 22. Cfr. Concilio Vaticano II, GS 20-21, 1965)

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Pío XII, discurso a la Acción Católica, 12.10.1952

El enemigo

"No nos preguntéis cuál es el “enemigo”, ni cuáles vestimentas usa. Él se encuentra en todas partes y en medio de todos; sabe ser violento y furtivo. En estos últimos siglos ha tratado de realizar la disgregación intelectual, moral y social de la unidad en el organismo misterioso de Cristo. Ha querido la naturaleza sin la gracia; la razón sin la fe; la libertad sin la autoridad; a veces la autoridad sin la libertad. Es un “enemigo” vuelto cada vez más concreto, con una falta de escrúpulos que deja todavía atónito: Cristo sí, Iglesia no. Después: Dios sí, Cristo no. Finalmente el grito impío: Dios ha muerto; más bien: Dios nunca ha existido. Y he aquí el intento de edificar la estructura del mundo sobre fundamentos que Nos no dudamos en señalar como principales responsables de la amenaza que se cierne sobre la humanidad: una economía sin Dios, un derecho sin Dios, una política sin Dios. El “enemigo” se ha esforzado y se esfuerza para que Cristo sea un extraño en la Universidad, en la escuela, en la familia, en la administración de justicia, en la actividad legislativa, en el consenso de las naciones, allí donde se determina la paz o la guerra. Él está corrompiendo el mundo con una prensa y con espectáculos que matan el pudor en los jóvenes y las jóvenes y destruyen el amor entre los esposos; inculca un nacionalismo que conduce a la guerra".
(Pío XII, discurso a la Acción Católica, 12.10.1952)
http://w2.vatican.va/content/pius-xii/it/speeches/1952/documents/hf_p-xii_spe_19521012_uomini-azione-cattolica.html
Daniel Iglesias:
http://infocatolica.com/blog/razones.php/1701210108-un-discurso-muy-importante-de

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«Hablaban de progreso cuando retrocedían, de ascensión a la madurez cuando se esclavizaban» (Pío XII, Summi Pontificatus de 1939, nº 24).

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Concilio Vaticano II, 1965

«Con frecuencia, el ateísmo moderno reviste también la forma sistemática, la cual, dejando ahora otras causas, lleva el afán de autonomía humana hasta negar toda dependencia del hombre respecto de Dios. Los que profesan este ateísmo afirman que la esencia de la libertad consiste en que el hombre es el fin de sí mismo, el único artífice y creador de su propia historia. Lo cual no puede conciliarse, según ellos, con el reconocimiento del Señor, autor y fin de todo, o por lo menos tal afirmación de Dios es completamente superflua. El sentido de poder que el progreso técnico actual da al hombre puede favorecer esta doctrina.

Entre las formas del ateísmo moderno debe mencionarse la que pone la liberación del hombre principalmente en su liberación económica y social. Pretende este ateísmo que la religión, por su propia naturaleza, es un obstáculo para esta liberación, porque, al orientar el espíritu humano hacia una vida futura ilusoria, apartaría al hombre del esfuerzo por levantar la ciudad temporal. Por eso, cuando los defensores de esta doctrina logran alcanzar el dominio político del Estado, atacan violentamente a la religión, difundiendo el ateísmo, sobre todo en materia educativa, con el uso de todos los medios de presión que tiene a su alcance el poder público».
(Concilio Vaticano II, GS 20, 1965)

 

 

Alocución de san Pablo VI en la última Sesión pública del Concilio Vaticano II, el 7 de diciembre de 1965, como Epílogo del Concilio:

L’umanesimo laico profano alla fine è apparso nella terribile statura ed ha, in un certo senso, sfidato il Concilio. La religione del Dio che si è fatto Uomo s’è incontrata con la religione (perché tale è) dell’uomo che si fa Dio. Che cosa è avvenuto? uno scontro, una lotta, un anatema? poteva essere; ma non è avvenuto. L’antica storia del Samaritano è stata il paradigma della spiritualità del Concilio. Una simpatia immensa lo ha tutto pervaso. La scoperta dei bisogni umani (e tanto maggiori sono, quanto più grande si fa il figlio della terra) ha assorbito l’attenzione del nostro Sinodo. Dategli merito di questo almeno, voi umanisti moderni, rinunciatari alla trascendenza delle cose supreme, e riconoscerete il nostro nuovo umanesimo: anche noi, noi più di tutti, siamo i cultori dell’uomo.

Una corrente di affetto e di ammirazione si è riversata dal Concilio sul mondo umano moderno. Riprovati gli errori, sì; perché ciò esige la carità, non meno che la verità; ma per le persone solo richiamo, rispetto ed amore. Invece di deprimenti diagnosi, incoraggianti rimedi; invece di funesti presagi, messaggi di fiducia sono partiti dal Concilio verso il mondo contemporaneo

Ma una cosa giova ora notare: il magistero della Chiesa, pur non volendo pronunciarsi con sentenze dogmatiche straordinarie, ha profuso il suo autorevole insegnamento sopra una quantità di questioni, che oggi impegnano la coscienza e l’attività dell’uomo; è sceso, per così dire, a dialogo con lui; e, pur sempre conservando la autorità e la virtù sue proprie, ha assunto la voce facile ed amica della carità pastorale

La Chiesa si è quasi dichiarata l’ancella dell’umanità, proprio nel momento in cui maggiore splendore e maggiore vigore hanno assunto, mediante la solennità conciliare, sia il suo magistero ecclesiastico, sia il suo pastorale governo: l’idea di ministero ha occupato un posto centrale.

Tutto questo e tutto quello che potremmo dire sul valore umano del Concilio ha forse deviato la mente della Chiesa in Concilio verso la direzione antropocentrica della cultura moderna? Deviato no, rivolto sì.

Ma chi bene osserva questo prevalente interesse del Concilio per i valori umani e temporali non può negare che tale interesse è dovuto al carattere pastorale, che il Concilio ha scelto quasi programma,

il nostro umanesimo si fa cristianesimo, e il nostro cristianesimo si fa teocentrico

E allora questo Concilio tutto si risolve nel suo conclusivo significato religioso, altro non essendo che un potente e amichevole invito all’umanità d’oggi a ritrovare, per via di fraterno amore, quel Dio «dal Quale allontanarsi è cadere, al Quale rivolgersi è risorgere, nel Quale rimanere è stare saldi, al Quale ritornare è rinascere, nel Quale abitare è vivere» (S. August., Solil. 1, 1, 3P. L. 32, 870).

 

Radiomensaje de Navidad de san Pablo VI, 23 de diciembre de 1965

la Iglesia no sólo se ha encontrado a sí misma, sino que ha encontrado a Cristo; ha vuelto a sentir el compromiso de fidelidad a la palabra y a la voluntad de El que la penetraba toda, y casi la embriagaba y la exaltaba; ha vuelto a sentir el fluir, en sí, el Espíritu de Cristo, y de nuevo volver a sus labios el mensaje evangélico, la necesidad de renovar su anuncio, para sí, para los hombres todos. La Iglesia se ha vuelto joven. Y recordamos, Hermanos, este admirable y nuevo encuentro que el Concilio le ha procurado con Cristo. Recordamos, no siguiendo el mal entendido aggiornamento, ya deplorado por Nuestro venerado predecesor Juan XXIII (AAS, 1962, p. 675), no tratando de absorber el espíritu del tiempo, o poniendo su confianza en las enfermizas ideologías del mundo profano, o sometiéndose a cualquier equivocada mentalidad, so pretexto de un fatalismo histórico, ni contentándose tampoco con aportar algún retoque práctico a algunas normas canónicas secundarias, sino buscando hallar de nuevo a Cristo en sí misma, encontrarse más conscientemente con El

La humanidad entera, simbolizada en la arcádica figura de la oveja descarriada, es suya, es de la Iglesia. Sí, suya —que es decir, de la Iglesia— es la humanidad, en virtud de un mandato divino universal; la Iglesia, una vez más, ha comprendido la tremenda ley que se deriva del nombre que la distingue auténticamente: católica, que es tanto como decir que su misión, su responsabilidad, su corazón no tienen límites.

Por todo ello, la Iglesia tiene que declarar suya a la humanidad, y esto por un deber suyo; deber, que no conoce cansancio; y que desafía, heroica y sencillamente, todas las dificultades; suya también por derecho de amor, porque no puede la Iglesia eximirse —por muy extraña, indócil y hostil que le sea la humanidad— de amarla, a esta humanidad, por la que Cristo ha dado su sangre; y, más aún, suya también en virtud de un cierto histórico parentesco. ¿Acaso no ha engendrado la Iglesia, en gran parte, esta civilización que ahora el mundo reconoce como verdadera, haciéndola suya? Suya es, además, la humanidad, por una misteriosa esperanza que algunos de los rasgos más importantes de la historia contemporánea parecen confirmar: como la investigación de la verdad y de la libertad, o la marcha obligada hacia la unidad, o la necesidad de fraternidad y de paz: bienes todos, que tan sólo bajo la luz del Evangelio adquieren su plenitud de vida.

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El Papa emérito Benedicto XVI testimonia en 2020 el avance del poder del Anticristo, persona moral


«La verdadera amenaza para la Iglesia reside en la dictadura mundial de ideologías aparentemente humanistas, cuya negación implica ser excluido del consenso social básico. Hace cien años, cualquiera habría considerado absurdo hablar de matrimonio homosexual. Hoy queda socialmente excomulgado quien se oponga a ello. Lo mismo vale para el aborto y para la fabricación de personas en el laboratorio. La sociedad moderna está formulando un credo anticristiano y castigará con la exclusión social a quien se resista a él. Es totalmente natural el temor a este poder espiritual del Anticristo, y se hace necesario realmente el auxilio de la oración de todo un episcopado y de toda la Iglesia mundial para resistirlo».
[Benedicto XVI en la entrevista final del libro de Peter Seewald: «Benedickt XVI. Ein Leben», «Benedicto XVI. Una Vida». Editorial Droemer-Knaur. 4.05.2020

El Papa Emérito Benedicto XVI (Marktl am Inn, Alemania, 1927) en el capítulo final de un libro que se publica este lunes, 4.05.2020, en Alemania; una entrevista que cierra una biografía de más de mil páginas escrita por el periodista Peter Seewald: «Benedickt XVI. Ein Leben», «Benedicto XVI. Una Vida». Editorial Droemer-Knaur. 4.05.2020

Seewald es autor de varios libros de entrevistas con el papa emérito y la biografía que aparece este lunes, 4.05.2020, en la editorial Droemer-Knaur, es la culminación de varios años de trabajo dedicados a la figura de Benedicto XVI. La biografía, según un comunicado de la editorial, aparecerá también en inglés, español, francés y polaco.

En este texto se presenta al Anticristo como persona moral, porque es "la sociedad moderna" la que está formulando el credo anticristiano. Aquel legendario personaje de satánica grandeza queda en su sitio que es la leyenda.

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Y hablando de avance, el cardenal Pell dice el 27.04.2021:

«Está bastante claro que el cristianismo liberal, ya sea el catolicismo liberal o el protestantismo, va a pasar al agnosticismo en una generación más o menos. ... Si asumes la política del mundo y te limitas a seguirla para que esté de acuerdo contigo, entonces ya no le importarás a nadie».

El Papa Francisco advierte quién es el anticristo ACI 11 nov 2016 ReL 6 03 2017 http://www.religionenlibertad.com/anticristo-segun-papa-francisco-55309.htm
 VATICANO, 11 Nov. 2016 / 06:46 am (
ACI).- En la homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco advirtió:

“Un amor que no reconozca que Jesús vino en carne, no es el amor que Dios pide. Es un amor mundano, un amor filosófico, es un amor abstracto, es un amor venido a menos, un amor blanco. ¡No! El criterio del amor cristiano es la encarnación del Verbo. Quien diga que el amor cristiano es otra cosa, ¡ese es el anticristo!, que no reconoce que el Verbo se hizo carne”.

El Anticristo es el colectivo que no admite a Dios y se constituye en ser supremo al no admitir nada superior

"Él, (Satán) formará una contra-iglesia que será el mono de la iglesia, porque el diablo es el mono de Dios. Tendrá todas las características de la Iglesia, pero a la inversa y vaciadas de su contenido Divino. Será el cuerpo místico del Anticristo, tan parecido externamente al Cuerpo Místico de Cristo. Luego se verificará una paradoja: las mismas objeciones con que los hombres del último siglo rechazaron a la Iglesia, serán las razones por las que aceptarán la contra-iglesia"
(
Fulton Sheen: El comunismo y la conciencia de Occidente, Bobbs-Merrill, 1948, páginas 24 – 25).

El artículo Parusía de la Enciclopedia Espasa

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Castellani:

https://www.infocatolica.com/blog/caritas.php/1507060622-92-sobre-algunas-concepciones

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Zp

https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=21412

bruno

https://www.infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/2012091115-ilos-ultimos-tiempos

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Benedicto XV, 3-IX-1914

Queremos que los nuestros se abstengan de ciertas apelaciones que recientemente se han comenzado a utilizar para distinguir católicos de católicos: sean evitadas, no sólo en tanto que profanas vocum novitates, que no son conformes ni a la verdad ni a la equidad; sino también porque de ellas se sigue entre los católicos una gran perturbación y una gran confusión. La virtualidad y la naturaleza de la fe católica es de tal índole que nada se le pude añadir, ni quitar: o se la tiene entera o se la rechaza entera. Haec est fides catholica, quam nisi quisque fideliter firmiterque crediderit, salvus esse non poterit (Symb. Athanas.). No son necesarios calificativos para significar la profesión católica; a todos les basta decir: «Christianus mihi nomen, catholicus cognomen». Mi nombre es Cristiano, católico mi apellido [expresión de san Paciano, obispo de Barcelona]; simplemente esfuércense en que sea verdad

Abstineant se etiam nostri, volumus, iis appellationibus, quae recens usurpari coeptae sunt ad catholicos a catholicis distinguendos: easque non modo devitent uti profanas vocum novitates, quae nec veritati congruunt nec aequitati; sed etiam quia inde magna inter catholicos perturbatio sequitur, magnaque confusio. Vis et natura catholicae fidei est eiusmodi, ut nihil ei possit addi, nihil demi : aut omnis tenetur, aut omnis abiicitur. Haec est fides catholica, quam nisi quisque fideliter firmiterque crediderit, salvus esse non poterit [28] . Non igitur opus est appositis ad professionem catholicam significandam; satis habeat unusquisque ita profiteri: «Christianus mihi nomen, catholicus cognomen»; tantum studeat se re vera eum esse, qui nominatur.

[Encíclica Ad beatissimi Apostolorum de Benedicto XV, de 3-IX-1914, DS 3625. http://w2.vatican.va/content/benedict-xv/la/encyclicals/documents/hf_ben-xv_enc_01111914_ad-beatissimi-apostolorum.html].


Dice don Cristino Morrondo, Canónigo Lectoral de Jaén, que el Anticristo es persona moral, no es un hombre de satánica grandeza, sino una agrupación de sectarios, una unidad moral de hombres y pueblos, una colectividad, una solidaridad de las naciones en una gran comunión doctrinal que tiene dos nombres, uno abstracto, apostasía, otro propio y concreto, Anticristo
(C. Morrondo La proximidad de la catástrofe y el advenimienyo de la regeneración universal, 1922. Cap. XXIII. Págs. 528-530; 530-531; 532-533, 534, 536, 548).

Dice don Cristino Morrondo, Canónigo Lectoral de Jaén, que el Anticristo es persona moral y que esto queda claro con lo que dice el Papa Pío X en su encíclica E supremi apostolatus de 1903:

"Muchas páginas y en distintas épocas se han escrito sobre la naturaleza y aparición del Anticristo que han resultado desmentidas por la Historia. Abandonada la idea de que fuese un hombre, un rey, un coloso de iniquidad, la ampliaron dándole un carácter colectivo, la revolución, el judaísmo, la masonería; hoy con más luces históricas y atenta reflexión del sentido de los textos, podría augurarse que los presentimientos de algunos antiguos publicistas van encarnando en una fórmula más precisa y comprensiva que trazó el Papa Pío X en la Encíclica E supremi apostolatus Cathedra [1903] fijando la naturaleza y carácter del Anticristo en la soberanía de la razón, en la ruptura de los lazos de dependencia con Dios; o de otro modo, que se confunde con el título general de la apostasía, suficiente para penetrar el sentido de los textos bíblicos de uno y otro Testamento referentes al Anticristo.
Con este hilo en las manos no hay texto bíblico que no deje en el alma la persuasión de que
no se trata de un hombre de satánica grandeza, sino de una agrupación vastísima de sectarios, con un mismo ideal y un mismo pensamiento directriz, que es la sustitución del sistema divino del Evangelio y de Jesucristo, su autor, por la concepción laica de la conciencia, de la libertad, de la razón de la carne, de la vida, de la historia y ese es el sentido de de todos los anuncios.
En Daniel VII, aquella
Bestia cuarta con diez símbolos de potestad que significan potencias, pueblos organizaciones políticosociales que vencen en la lucha a los santos, que logran difundirse y dominar la tierra, pero que llegan a la ruina cuando viene el Hijo del Hombre a juicio y entrega el gobierno y el poder al pueblo de los Santos que sobrevive a la llegada del Juez.
Es la misma idea (Apocalipsis XIII) encarnada en
la Bestia que ostenta diez potencias, que recibe la potestad del Dragón, logra dominar a todas las gentes, vence también a los santos, es adorada por todos los habitantes del mundo, a excepción de los elegidos, libra una gran batalla con Aquel que lleva por inscripción Rey de Reyes y Señor de los que dominan, que vuelve a la tierra para dar fin a la Bestia con las muchedumbres que la integran (Ap XIX,13-21). Se trata del mismo Vencedor, se trata del mismo coloso vencido.
Una de las alas de esa
colosal falange, ¿quién lo diría?, es otra Bestia que tiene dos cuernos semejantes al cordero (Ap, XIII), pero que habla el lenguaje del Dragón, se une a los se une a los destinos, pensamiento y acción de la apostasía, la difunde con seducciones entre los hombres, obliga a que adoren al símbolo de su personificación moral, a la cuarta Bestia, y esa será la cooperación sacrílega y horrenda de Obispos impíos, Sacerdotes apóstatas, religiosos incrédulos que deshonrarán su ministerio. Entonces aparece una Mujer cubierta de abominaciones (Ap XVII y XVIII) a quien llama la gran ciudad y que no es otra que Roma, causa de que se embriaguasen todos los motadores de la tierra con el vino de sus iniquidades, pero que no puede referirse al Pontificado, a la Santa Sede, a la Curia romana, porque los horribles calificativos no a fectan a la Institución, sino a la Ciudad que, de centro del paganismo antiguo, pasa, por la acción de las sectas a sede del pensamiento anticristiano, desde el despojo pontificio, frente a la suprema potestad del Papado. Transformada en una mansión de demonios, la que se había embriagado con la sangre de los Santos, de los Mártires de Jesucristo, que no es otra ciudad, sino la Urbe, perecerá por hambre, por fuego. Será destruida como una piedra lanzada al mar... esa terrible devastación no es el fin del mundo, como ya hemos indicado en otra parte, es la ruina de la cabeza, de la mano directriz anticristiana, porque, después de ese hecho colosal, los reyes con quienes había pactado pactos inicuos verán el humo del incendio (Ap XIX) y se lamentarán los mercaderes que que habían comerciado con sus riquezas...
(C. Morrondo: La proximidad de la catástrofe del mundo y el advenimiento de la regeneración universal, 1922. Págs. 528-530)

"La simple inspección de los textos descubre que el Anticristo es una agrupación de sectarios... que dará la gran batalla el día que entre en sus planes extinguir la fe y sepultar en un olvido eterno a la Iglesia en el panteón de la historia. La variedad de calificativos y circunstancias con que es designado también en el Evangelio y en las Cartas es una confirmación bien manifiesta. Llámase defección de la fe, desligadura, incredulidad, seducción de muchos, tribulación magna en que perecerían, si posible fuese,hasta los elegidos, y a ese estado del mundo le llama el Apóstol, no un hombre, sino el hombre de pecado, con poder bastante, ante la general apostasía, para dar la batalla, levantarse contra Dios y contra toda la economía divina, hasta sentarse en el templo como si fuese Dios mismo. Es la manifestación que hace en tiempo oportuno, cuando crea asegurado su triunfo y cuente con todos los elementos para vencer en una horrible persecución que ha de desatar cuando todo esté en sazón y disponga de la fuerza de un ejército mundial de sectarios, de pueblos, de naciones, del ambiente, de la expansión con que todo lo hayan invadido la defección de la fe y la ruptura con el centro de la verdad, porque entonces habrá desaparecido la barrera del poder político que venía impidiendo la revuelta de las naciones, y ese será el instante en que ponga en ejecución el designio de extirpar las raíces de la fe, destruir la Iglesia y ocupar la sede de la dirección del mundo, que eran las aspiraciones que, con el nombre de misterio de iniquidad, se iniciaron en los tiempos apostólicos y llegan a su realización con el triunfo de la apostasía avasalladora, sólo que, cuando esperaba conseguir la victoria final, definitiva, perece con horrible estrago al chocar con la piedra misteriosa que desciende del monte destruyendo los reinos adversos, que san Pablo llama separación, Daniel y san Juan Bestia o unidad moral de hombres y pueblos.
(C. Morrondo La proximidad de la catástrofe y el advenimienyo de la regeneración universal, 1922. Págs. 530-531).

"Hay un proceso de desarrollo, no un fenómeno por generación espontánea, y nos parece haberlo delineado en los capítulos antecedentes, en el desenvolvimiento de la herejía, futura apostasía de las naciones y la apostasía histórica, donde están trazadas las fases, primeramente teológica, después filosófica, científica, política, social, más tarde pasa al orden de las aplicaciones prácticas, a constituir la vida del mundo con el alma de la razón autónoma; eliminando, de avance en avance, la concepción cristiana en el hombre, en la familia, en la enseñanza, en la legislación, en las instituciones de los pueblos; y así es como va consumando la separación, secuestrando orgánicamente a los feligreses de la parroquia, al cristiano de la Iglesia, a las naciones de Roma, a los súbditos de la autoridad, al ciudadano de la patria, hasta que logre, según está previsto, que los templos estén vacíos, el culto abandonado, las asociaciones piadosas extinguidas, y sustituida la vida cristiana por una solidaridad laica, simplemete humana de las naciones en una gran comunión doctrinal que tiene dos nombres, uno abstracto, la apostasía, otro propio y concreto, el de Anticristo".
(C. Morrondo La proximidad de la catástrofe y el advenimienyo de la regeneración universal, 1922. Págs. 532-533).

"No quiere reconocerse que el Monstruo está ya agitando al mundo, conquistando muchedumbtrs, disponiendo todos los elmentos para el último ataque a la Iglesia... No se apercibirán de que el Anticristo está ya presente más que en el momento en que se va destruir su imperio".
(C. Morrondo La proximidad de la catástrofe y el advenimienyo de la regeneración universal, 1922. Págs. 534).

"El Apóstol San Pablo (2ª Ts 2), distingue con toda claridad dos aspectos, dos fases; una abstracta doctrinal, de desarrollo a través de los siglos, y que ya había comenzado a ponerse en acción, el misterio de iniquidad, y otra, de realización histórica, cuando se suprima el obstáculo que impide su aparición en un momento de la historia, y se manifieste su poder en el mismo templo de Dios.
(C. Morrondo La proximidad de la catástrofe y el advenimienyo de la regeneración universal, 1922. Págs. 536).

El Anticristo, persona moral, "es una colectividad" (pág. 548).
(C. Morrondo La proximidad de la catástrofe y el advenimienyo de la regeneración universal, 1922. Págs. 528-530; 530-531; 532-533, 534, 536, 548).

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El Papa Francisco advierte quién es el anticristo ACI 11 nov 2016 ReL 6 03 2017 http://www.religionenlibertad.com/anticristo-segun-papa-francisco-55309.htm
 VATICANO, 11 Nov. 2016 / 06:46 am (
ACI).- En la homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco advirtió:

“Un amor que no reconozca que Jesús vino en carne, no es el amor que Dios pide. Es un amor mundano, un amor filosófico, es un amor abstracto, es un amor venido a menos, un amor blanco. ¡No! El criterio del amor cristiano es la encarnación del Verbo. Quien diga que el amor cristiano es otra cosa, ¡ese es el anticristo!, que no reconoce que el Verbo se hizo carne”.
El Papa advirtió contra las ideologías: “la ideología sobre el amor, la ideología sobre la Iglesia, la ideología que separa a la Iglesia de la carne de Cristo. ¡Esas ideologías sacrifican a la Iglesia!: ‘Si soy católico, si soy cristiano, tengo que amar a todo el mundo con un amor universal’, pero es un amor tan etéreo. Un amor está siempre dentro, es concreto y no más allá de esta doctrina de la encarnación del Verbo”.
El Santo Padre recalcó que “esta es nuestra verdad: Dios ha enviado a su Hijo, se ha encarnado y se ha hecho hombre como nosotros. Amad como amó Jesús; amad como nos ha enseñado Jesús, amad según el ejemplo de Jesús, amad caminando por el camino de Jesús”.
“La única manera de amar como amó Jesús –indicó el Pontífice– es salir de nuestro propio egoísmo y acudir al servicio de los demás”. El amor cristiano “es un amor concreto porque la presencia de Dios en Jesucristo es concreta”. “La iglesia es la comunidad en torno a la presencia de Cristo, que va más allá”, aseveró.
El prototipo del amor cristiano es el amor de Cristo hacia su esposa, la Iglesia. “Quien no quiera amar como ama Cristo a su esposa, la Iglesia, con la propia carne, entregando la vida, ama ideológicamente”, afirmó Francisco. “Hacer teorías e ideologías con una religiosidad que elimina la carne de Cristo, la carne de la Iglesia, arruina la comunidad, arruina la Iglesia”.
“Si empezamos a teorizar sobre el amor, llegamos a la manipulación de la voluntad de Dios”, señaló el Santo Padre. “Llegamos a un Dios sin Cristo, a un Cristo sin la Iglesia y a una Iglesia sin el pueblo”.
Evangelio comentado por el Papa Francisco:
Lucas 17:26-37
«Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día que salió Lot de Sodoma, Dios hizo llover fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos.
Lo mismo sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste. «Aquel Día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot.
Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.
Yo os lo digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro dejado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra dejada.»
Y le dijeron: «¿Dónde, Señor?» El les respondió: «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres.»
 
Fuente: 
Miguel Pérez Pichel https://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-francisco-advierte-quien-es-el-anticristo-47571 /

 

El Anticristo: I Jn 2,18-23; I Jn 4,3; II Jn 7; Sant 5,3; Jud 18; II Te 2,3; Ap 13,7

Straubinger II Tes 2,3, 7; I Jn 2; Ap 13, 1

Straubinger sobre el milenarismo: (Pirot Fillion...) Ap20,6 nota

Bover II Te 2; Ap 13

Persona moral: Juan Leal SI Bonsirven, Pirot


.. .. .Efectos de la Parusía o segunda venida gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo..CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA Compendio 2005..a.Enseñanzas pontificias.....Textos ... Artículos...INDEX.

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