Los islamistas somalíes de Al Shabab asesinan a 147 cristianos en la Universidad keniata de Garissa en el Jueves Santo de 2015
DN EFE Nairobi, Viernes Santo, 3/04/2015
El grupo yihadista somalí Al Shabab ha
asesinado a 147 personas en un ataque en la Universidad
de Garissa, en el este de Kenia y muy cerca de la frontera de
este país con Somalia, a 145 kilómetros, donde ha mantenido
durante más de 16 horas retenidos a un grupo indeterminado de
estudiantes y profesores.
El ataque empezó sobre las 05.30 hora local (02.30 GMT), cuando
los atacantes entraron en el recinto universitario haciéndose
pasar por fieles que iban a rezar en la mezquita que se encuentra
en el campus.
Una vez dentro, asesinaron a los guardias de la universidad
mientras los alumnos aún dormían, hicieron detonar explosivos y
empezaron a disparar de forma indiscriminada por todo el campus,
que habitualmente acoge a más de 800 alumnos.
Los terroristas consiguieron acceder a las residencias donde se
alojan los universitarios en el campus tras enfrentarse en un
tiroteo con los policías que custodiaban la entrada a esta zona,
explicó el inspector general de la Policía, Joseph Boinnet.
Allí, "los muyahidines cogieron a profesores y estudiantes no
musulmanes", según relató el portavoz de Al
Shabab, Sheikh Ali Raage, que remarcó que el objetivo final de
los milicianos atrincherados en el campus era "acabar
con todos los no musulmanes que están en su poder".
Un portavoz de Al Shabab, grupo islámico somalí vinculado a Al Qaeda, declaró a la BBC: "hemos matado a mucha gente, los kenianos quedarán espantados cuando entren" (a la universidad).
Según varios reportes de prensa, los asesinaron a balazos y por decapitación.
Uno de los testigos, identificado como Joel Ayora, dijo en declaraciones citadas por CNN, que los hombres armados irrumpieron en un servicio cristiano universitario del Jueves Santo y luego se dirigieron a los dormitorios. Los atacantes separaron a los estudiantes por religión, dejaron huir a los musulmanes y mantuvieron a decenas de cristianos como rehenes, según informó la Agencia France Presse.
Las Fuerzas de Defensa de Kenia y la Policía,
desplegadas en la zona, consiguieron evacuar tres de las cuatro
residencias donde se alojan los alumnos y abatieron a tiros a
cuatro de los atacantes, mientras que otro terrorista fue
detenido cuando intentaba escapar de la zona, informó el
Ministerio del Interior.
No obstante, los terroristas -todavía es una incógnita cuántos
participaron en el asalto- consiguieron atrincherarse en una de
las residencias del campus reteniendo a un número indeterminado
de rehenes.
Dada la gravedad de algunos de los más de 79 heridos -algunos en
estado crítico fueron trasladados en avión hasta Nairobi- no se
descarta que la cifra de víctimas mortales pueda aumentar.
Durante horas se han escuchado tiros y explosiones en el campus,
ya que algunos terroristas han permanecido en la azotea del
edificio, desde donde se han enfrentado a las fuerzas de
seguridad.
El Ministerio del Interior ha asegurado haber localizado a 500 de
los 815 estudiantes del campus de Garissa, aunque se desconoce el
número de alumnos que se encontraban en el recinto universitario
en el momento del ataque.
El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, en un mensaje a la
nación diez horas después de que empezara el ataque, expresó
sus condolencias a las familias de las víctimas.
Según el Gobierno, Mohamed Kuno, un antiguo profesor de
Garissa, es el cerebro de este ataque, por lo que ha
ofrecido una recompensa de 20 millones de chelines
(unos 200.000 euros) por cualquier información que lleve a su
detención.
El ataque no ha sorprendido a los residentes de la zona, ya que
en los últimos días habían sido alertados de que Al Shabab
podría estar planeando una nueva masacre.
"Ya habíamos recibido amenazas que alertaban a las
instituciones de este área", aseguró al diario The
Standard un funcionario de seguridad.
Desde hoy y hasta el próximo 16 de abril, se ha impuesto el
toque de queda desde las 18.30 hasta las 06.30 hora local (15.30-03.30
GMT) en las regiones fronterizas de Tana River, Garissa, Wajir y
Mandera.
El creciente número de ataques transfronterizos ha puesto en
entredicho la capacidad de las fuerzas de seguridad kenianas para
controlar una frontera que discurre a lo largo de 700 kilómetros
de zona semidesértica y con una densidad de población muy baja.
No es la primera vez que Al Shabab, cuando perpetra masacres en
Kenia, selecciona a sus víctimas, a las que suele
obligar a recitar versículos del Corán para tratar de
identificar a los musulmanes.
Lo hizo en el ataque al centro comercial Westgate de Nairobi en
2013, donde mató al menos a 67 personas, y lo volvió a
hacer el pasado noviembre de 2014 en Mandera, cuando asesinó
a 28 de los 60 pasajeros de un autobús tras
identificarlos como no musulmanes, por no recitar versos
del Corán.
Pese a que Al Shabab insiste en que su objetivo son los
cristianos, los yihadistas atentan indiscriminadamente y
asesinan constantemente a musulmanes en Somalia.
El grupo terrorista, que se adhirió formalmente a Al Qaeda en
2012 y lucha para instaurar un Estado islámico de corte
wahabí en Somalia, volvió a recordar hoy que mantendrá "la
guerra" con Kenia mientras dure la presencia de tropas
kenianas en territorio somalí.
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147 cristianos asesinados por los islamistas de Al Shabab en el Jueves Santo de 2015 en una universidad de Kenia
InfoCatólica (ACI) 3/04/15 2:59 AM
Esta madrugada hombres armados del grupo terrorista islámico Al Shabab irrumpieron en la Universidad de Garissa, Kenia, y asesinaron a 147 personas, la mayoría estudiantes. Según testigos, los islamistas separaron a los cristianos y los asesinaron. Según las autoridades locales, los islamistas asesinaron a los guardias de la universidad mientras los alumnos aún dormían, hicieron detonar explosivos y tomaron decenas de rehenes en las habitaciones. Durante más de 16 horas controlaron el centro de estudios.
Las Fuerzas de Defensa de Kenia y la Policía abatieron a tiros a cuatro de los atacantes, mientras que otro terrorista fue detenido cuando intentaba escapar de la zona, informó el Ministerio del Interior.
Uno de los testigos, identificado como Joel Ayora, dijo en declaraciones citadas por CNN, que los hombres armados irrumpieron en un servicio cristiano universitario en Jueves Santo y luego se dirigieron a los dormitorios. Los atacantes separaron a los estudiantes por religión, dejaron huir a los musulmanes y mantuvieron a decenas de cristianos como rehenes, según informó la Agencia France Presse.
Un portavoz de Al Shabab, grupo islámico somalí vinculado a Al Qaeda, declaró a la BBC: "hemos matado a mucha gente, los kenianos quedarán espantados cuando entren" (a la universidad).
Según varios reportes de prensa, los asesinaron a balazos y por decapitación.
De los casi 900 estudiantes que tiene la universidad, 550 jóvenes lograron huir. Hay decenas de heridos. La Universidad de Garissa, en el este de Kenia, se ubica a 145 kilómetros de la frontera con Somalia.
En septiembre de 2013, Al Shabab perpetró otro ataque terrorista en Kenia cuando irrumpió en el centro comercial Westgate de Nairobi y 67 personas perdieron la vida.
Los cristianos son un blanco recurrente de Al Shabab: en noviembre de 2014 pasado emboscaron un autobús en Kenia y asesinaron a todos los que no recitaron versos del Corán.
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Tras el fallecimiento de un herido, los muertos son ya 148 de los que 142 eran estudiantes y 6 miembros de las fuerzas de seguridad
Pueden haber sido muchos más los asesinados
DN EFE, sábado, 4.04.2015
El ataque de Al Shabab a la Universidad
de Garissa, que este jueves dejó al menos 147 muertos y
79 heridos, ha conmocionado e indignado a la sociedad keniana,
que todavía está de luto tras una de las peores masacres que ha
vivido el país en los últimos años.
Durante este viernes, 3.04.2015, varios aviones que traían los
cadáveres de los fallecidos aterrizaron en Nairobi para
luego ser trasladados a la morgue, donde los familiares esperaban
para identificar los cuerpos.
A medida que iban llegando los cadáveres aparecían
informaciones que apuntaban a que se siguieron oyendo disparos
en el interior de la universidad incluso después de que
el Gobierno anunciara el fin del ataque y que podría haber más
muertos de lo anunciado.
"El número de personas asesinadas fue mucho mayor
del reconocido de forma oficial, quizás hasta el doble",
explicó una fuente de los servicios de seguridad al periódico
Daily Nation.
Con el paso de las horas también salieron a la luz más detalles
del ataque, sobre todo relacionados con el comportamiento de los
milicianos de Al Shabab.
A pesar de las informaciones que aseguraban que en el asalto solo
habían muerto cristianos, los supervivientes explicaron que en
las primeras horas los terroristas dispararon de forma indiscriminada
y no fue hasta que entraron en los dormitorios cuando
comenzaron a separar a los estudiantes según su religión.
Igual que en ataques anteriores, como el del centro comercial
Westgate de septiembre de 2013 que se cobró la vida de 67
personas, los terroristas hablaron con las víctimas antes de
matarlas.
En una entrevista con el periódico Standard, Maureen Manyego, de
21 años, relató una conversión en suajili que oyó antes de
huir: "Hemos venido a mataros y a morir. No tenemos miedo de
la muerte y vais a morir por la arrogancia de vuestro líder (el
presidente Kenyatta), que se ha negado a retirar las tropas de
Somalia".
Mucha gente no entiende por qué el Gobierno keniano no pudo
anticipar la matanza si los servicios de inteligencia habían
recibido alertas de un inminente ataque contra una institución
de educación superior.
La Universidad de Nairobi emitió un comunicado el 25 de marzo
alertando a sus estudiantes que permanecieran "vigilantes
ante cualquier anomalía" porque habían recibido
informaciones de que el grupo islamista preparaba un atentado
contra una universidad.
El propio ministro del Interior, Joseph Nkaissery, reconoció
este jueves que el ataque les había cogido "por sorpresa",
pero negó que el Ejecutivo hubiera ignorado las recientes
alertas emitidas por el Reino Unido y Australia.
En una rueda de prensa celebrada hoy, Nkaissery aseguró que no
se dejarán "intimidar por unos terroristas que recurren al
asesinato de estudiantes inocentes".
Por su parte, el exvicepresidente y líder de la
oposición, Raila Odinga, apoyó al Gobierno keniano
ante un ataque que "no tiene ninguna justificación posible".
"El Gobierno debería ver que el enemigo está cambiando sus
tácticas y atacan instituciones (en relación a las
universidades) que están desprotegidas. Nosotros también
debemos cambiar nuestra táctica", advirtió Odinga en un
comunicado.
En la misma línea se expresó la Comisión Nacional de Derechos
Humanos de Kenia (KHRC, en inglés), que se mostró "muy
preocupada por la vulnerabilidad de Kenia a pesar de los
continuos mensajes de tranquilidad lanzados por el presidente".
Los más críticos con la gestión de Kenyatta, entre los que se
encuentra la propia KHRC, recriminan al presidente su política
de aislamiento respecto a Occidente y la falta de
cooperación de las agencias de seguridad kenianas con sus
contrapartes europeas y estadounidenses.
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Los islamistas de Al Shabab han causado más de 350 muertos en Kenia en los dos últimos años
DN EFE, sábado, 4.04.2015
El presidente de Kenia, Uhuru
Kenyatta, declaró este sábado tres días de luto
nacional tras la matanza del pasado
jueves en la Universidad de Garissa en la que
murieron 148 personas y pidió a los ciudadanos que permanezcan
unidos.
En un discurso televisado, el primero desde que finalizó la
operación de asalto, el presidente keniano condenó el ataque,
que calificó de "bárbaro", y prometió "hacer
todo lo posible para defender nuestro estilo de vida".
Kenyatta aseguró que las fuerzas de seguridad
están haciendo todo lo que está en su mano para capturar al
cerebro del ataque, Mohamed Kuno, que el
Gobierno keniano ha identificado como el líder de Al
Shabab en la región somalí de Juba,
fronteriza con las zonas más afectadas por los ataques del grupo
islamista.
El ataque contra la Universidad de Garissa, el
peor desde el atentado contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi
en 1998 que causó 213 muertos, ha vuelto a poner de
manifiesto la división que existe en Kenia
entre cristianos y musulmanes,
pues estos últimos se consideran marginados por el Gobierno
central.
A este respecto, Kenyatta pidió a la comunidad
musulmana que colabore con las fuerzas de seguridad para combatir
a los radicales que utilizan el islam para
conseguir sus propios objetivos.
El presidente keniano también lamentó que las
operaciones antiterroristas son muy complejas porque
"los que planifican y financian esta brutalidad están muy
arraigados en nuestras comunidades".
En los dos últimos años Al Shabab ha
perpetrado numerosas masacres en territorio keniano, entre las
que destacan las del centro comercial Westgate de
Nairobi (2013), las de Mpeketoni, Gamba y Mandera (2014) y la más reciente en Garissa
(2015), que han causado más de 350 muertos
en total.
En 2011 el Ejército de Kenia invadió el sur de
Somalia en respuesta a varios secuestros de
turistas y extranjeros que el grupo islamista había llevado a
cabo en el noreste del país.
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Al Shabab amenaza con perpetrar más asesinatos en Kenia
DN EFE, sábado, 4.04.2015
El grupo islamista somalí Al Shabab
amenazó con perpetrar más ataques en Kenia
como el que el jueves dejó 148 muertos en la Universidad
de Garissa si el Gobierno no retira todas las
tropas que tiene desplegadas en Somalia, según un
comunicado difundido por la organización terrorista.
En la nota, titulada "Enterrando las esperanzas de Kenia",
Al Shabab amenaza con más represalias contra la población
keniana, por haber elegido al Gobierno actual.
El grupo islamista también se dirige al Gobierno keniano y avisa
de que su mensaje "no será escrito con palabras, sino con
la sangre de vuestra gente. Cavad sus tumbas y preparad sus
ataúdes desde ahora mismo".
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Otros tres detenidos
DN EFE, sábado, 4.04.2015
La policía keniana detuvo a otros
tres hombres en relación con la masacre que el
pasado jueves dejó 148 muertos en la Universidad de Garissa,
en el noreste de Kenia, cuando intentaban huir a Somalia,
informaron medios locales.
Se cree que los tres detenidos, que se suman a otros dos que ya
habían sido apresados, son cómplices del presunto cerebro de la
matanza, un residente local llamado Mohamed Kuno que ha sido
vinculado con otros ataques del grupo islamista en el noreste de
Kenia.
Por el momento no han trascendido nombre ni nacionalidades de los
detenidos, aunque se espera que los interrogatorios puedan
ofrecer más detalles sobre la preparación del ataque y aportar
pistas importantes para capturar a Kuno.
El Gobierno ofreció una recompensa de 20 millones
de chelines (unos 200.000 euros) por cualquier
información que lleve a la detención de Kuno,
que está huido desde el pasado mes de diciembre.
Según un informe de seguridad al que tuvo acceso el
periódico Daily Nation, Kuno es un antiguo profesor de una
madraza de Garissa y utiliza hasta tres apodos: Sheij Mahamad,
Dulyadin y Gamadheere.
Kuno se unió a la militancia islamista cuando todavía existía
la Unión de Tribunales Islámicos (UTI), que
acabaría escindido en varios grupos, entre los que luego
destacaría Al Shabab, en el que entró en 2009.
El informe también asegura que Kuno es el líder de Al Shabab en
la región somalí de Juba, que hace frontera con las provincias
kenianas más afectadas por los ataques del último año: Mandera,
Wajir, Garissa y Lamu.
El pasado jueves un grupo de milicianos de Al Shabab entró en la
Universidad de Garissa y tras 16 horas de combates mató a 148
personas, de las que 142 eran estudiantes y 6 miembros de
las fuerzas de seguridad.
Se trata del ataque más mortífero perpetrado por el grupo
islamista en Kenia y el segundo con más víctimas después del
atentado de 1998 contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi,
que dejó 213 muertos.