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José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy entierran cuatro años de confrontación
Repiten lo que dice Zapatero para soslayar la lucha para derrotar a la ETA
El jefe del PP considera que se ha recuperado el espíritu del Pacto contra el Terrorismo

DN. PAULA DE LAS HERAS. COLPISA. MADRID. Jueves, 24 de julio de 2008

En una sola reunión, de casi dos horas de duración, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición sellaron el miércoles, 23.07.2008, un acuerdo que afecta a dos de las cuestiones que más disputas y palabras gruesas provocaron durante la legislatura pasada: la lucha antiterrorista y la Justicia. Por el contrario, los dos mostraron sus discrepancias en economía

La ruptura oficial del "proceso de paz" por parte de ETA y la posterior promesa del Ejecutivo de que no volvería a abrir un diálogo con la banda trajo una paz relativa a la relación de los dos partidos. Ahora llega el acuerdo sobre los principios que inspiraron el marchitado Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

Superada la desconfianza

El acuerdo sólo será verbal y compromete al Gobierno a concertar las estrategias antiterroristas con el PP, a compartir con él su información y a pactar medidas legislativas.

Pero además implica una «declaración solemne» de que ETA no logrará ningún objetivo político con la violencia y de que su único destino es el abandono de las armas. (Esto es repetir lo que dice Zapatero para soslayar la lucha para derrotar a la ETA). Éste es la clave para el líder de la oposición. Del Pacto por las Libertades dijo que aunque no esté por escrito, el acuerdo sí recoge el «espíritu».

La Justicia fue el otro gran bloque de consenso, aunque aquí el entendimiento fue menos amplio. El principal objetivo de Zapatero era salir de la reunión con un acuerdo para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y de las cinco plazas vacantes del Tribunal Constitucional.

Pero según su propia versión, sólo acordaron «criterios» como que los nuevos vocales y magistrados tengan la «máxima profesionalidad» y que haya equilibrio entre hombres y mujeres. Eso, acompañado de la promesa de que en septiembre se hará efectivo el relevo. Si los populares mantienen o no su minoría de bloqueo sigue siendo una incógnita.

Por lo demás, Zapatero y Rajoy no compartieron el diagnóstico de la situación económica ni las medidas para combatirla.

El presidente del Gobierno se aferró a la «fortaleza» de la economía y la apuesta por la inversión productiva para insistir en que mantendrá las políticas sociales.

El líder de la oposición exigió un plan de choque, con una reducción del gasto público, para poder «generar confianza» y acortar la fase de recesión.