.Jules Verne et Dieu..Textos de Francisco Canals Vidal........Textos del Padre Orlandis..artículos de Cristiandad de Barcelona..Textos...INDEX.

La relación de Julio Verne con la fe católica

Artículo de Marco Roncalli en Avvenire, en el centenario de su fallecimiento, reproducido por Aldobrando Vals en

CRISTIANDAD, año LXII, nº 886, mayo de 2005, pág. 43

Muchas ciudades europeas se preparan para celebrar el centenario de la muerte de Julio Verne, uno de los escritores más populares y traducidos, conocido por sus innovadoras visiones del mundo futuro. Pero, ¿sabemos de verdad quién era el autor del Viaje al centro de la Tierra, de Veinte mil leguas de viaje submarino o de La vuelta al mundo en ochenta días? A buen seguro este año tendremos ocasión de escuchar diversas teorías, oiremos hablar de su admiración por la revolución industrial, de su portentosa imaginación... quizás haya ocasión de plantearse su «espiritualidad» y la temática religiosa presente en muchas de sus páginas.

Verne, que había empezado sus estudios en el seminario, que tituló su primera novela en 1835 Un prêtre (Un sacerdote), es visto por muchos ensayistas como el paradigma de la fe sólo en el progreso. Pero Walter A. Mc Dougall ha escrito que sus personajes declaran constantemente que el hombre y la naturaleza son obras de Dios. Un Dios omnipresente: divino arquitecto y fuerza providencial que mueve los sucesos, las atracciones magnéticas, las erupciones volcánicas, los maremotos… «explicados científicamente», pero al mismo tiempo «actos divinos sobre el orgullo de los protagonistas humanos». En muchos episodios –observa Mc Dougall– «Verne se refiere a los misteriosos planes de Dios, al Creador o a la Providencia».

Si es cierto que la relación de Verne con la Iglesia fue conflictiva en un inicio (fue acusado de provocar la evasión de la juventud hacia un mundo fantástico), ésta fue cambiando gradualmente. Baste recordar el elogio que el Osservatore Romano reservó a Verne el día después de su muerte, definiendo su «genial producción que deleita al tiempo que instruye y no tiene que avergonzarse de aquello de lo que es culpable la mayor parte de los novelistas modernos, esto es, servir de instrumento para la difusión de la corrupción».

También podemos recordar el juicio del propio León XIII, que lo recibió en audiencia, desde las páginas del diario del sobrino del escritor: «El 7 de julio de 1884 Julio Verne fue recibido junto a su familia por el papa León XIII; [...] el Papa le manifestó que «aprecio sobre todo la pureza, el valor moral y espiritual de sus obras. Le bendigo y le exhorto a perseverar». «Fue una visión sublime», así comenta su sobrino la impresión que les provocó el viejo y frágil Papa, «vi a mi tío derramar lágrimas».

Pero no fue León XIII el único lector de Verne; verdaderamente apasionado en su juventud fue Giovanni Battista Montini, quien –convertido ya en Pablo VI– citó al escritor en una audiencia general el 16 de julio de 1969, fecha del lanzamiento del Apolo 11 que llevaría al hombre a la luna:

«Queridos hijos, debemos también nosotros acompañar, observando, pensando, el gran viaje que hoy se inicia de los astronautas hacia la luna. Nos acordamos de las lecturas de años lejanos, entre las cuales aquel libro, De la tierra a la luna, de Julio Verne. Pero aquello era el reino de la fantasía; una fantasía profética, si queréis, pero gratuita, irreal. Hoy estamos en cambio en el reino de la realidad».

Luego el sucesor de Montini, Juan Pablo I, citó a Verne en una audiencia confesando haber disfrutado mucho con sus libros durante su juventud. Así decía el 27 de septiembre de 1978:

«Siendo muchacho, me extasiaba con los viajes descritos por Julio Verne (Veinte mil leguas de viaje submarino, La vuelta al mundo en ochenta días, etc.)»

y añadía:

«Pero los viajes del amor de Dios son mucho más importantes».

--------------------

Canals decía que el Padre Orlandis leía a Julio Verne a menudo para relajarse.

Recuérdese también la obra El conde de Chanteleine, escrita en 1864 por Julio Verne (1828-1905), en la que la sublevación de la población católica de la Vendée contra la revolución Francesa era presentada de una manera que el editor de Verne consideró favorable a los católicos sublevados y, por esa consideración, no se la publicó. Y Julio Verne tuvo que conformarse con la publicación de esa novela histórica que había hecho en tres entregas en la revista Musée des Familles en dicho año 1864).
Julio Verne personificó en el conde de Chanteleine al personaje histórico de La Championnière, lugarteniente de Charette, uno de los principales jefes del alzamiento vendeano. Julio Verne, que era bretón, nacido en Nantes, conoció en casa de su tío Prudent a los hijos de La Championnière y pueder que leyera el manuscrito entonces inédito de sus Memorias sobre la guerra de Vendée

Véase también https://www.religionenlibertad.com/cultura/682782834/novela-desconocida-julio-verne-epopeya-catolica-vendee.html

Y https://fr.wikipedia.org/wiki/Le_Comte_de_Chanteleine

Y, por otra parte, Jules Verne et Dieu