HISTORIA DE ESPAÑA

La transición de Adolfo Suárez de 1976 a 1981

La transición hacia la actual democracia

No es lo mismo la "actual democracia" que la democracia.

El final de la transición hacia la democracia liberal y a su versión socialista [1975-1978] se hizo a base de exigencias demagógicas por parte de los sucesores del Frente Popular y concesiones aún más demagógicas sin contrapartida y sin límite por parte de los franquistas que querían hacer olvidar su pasado franquista. Cuando ya no les quedaban más concesiones se planteó la segunda transición en 2003 para eliminarles a ellos y volver al Frente Popular de 1936. Todo ello a costa del pueblo. Aunque esta segunda transición quedó aparcada por la crisis política del fracaso de Rodríguez Zapatero ante la ETA y por la crisis económica iniciada en 2007 agravada por él desde 2008 hasta 2011, cuando le dejó la política.

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Se suele denominar época de la transición a la época del cambio de régimen entre 1975 y 1978, con el paso del régimen de Franco al de la Constitución de 1978, hasta que pasa el nuevo régimen de manos de los franquistas que lo realizaron a manos de los socialistas en 1982, siendo en realidad este cambio de régimen el final del proceso histórico de la transición realizada por los políticos y personajes dominantes del franquismo desde 1962, como mínimo, con la colaboración en el cambio de régimen exhibida desde 1971 por los sectores dominantes del clero. Esos políticos y personajes fueron encabezados en esta culminación por el sucesor de Franco a título de rey.

No consiguieron reemplazar al general Franco en el poder ni los marxistas del Partido Comunista, ni los de la ETA, ni la oposición moderada no comunista. Tampoco consiguieron producir la democratización, ni la evolución, ni la transición a la democracia europeísta.

Esto se produjo, pero realizado por los políticos del régimen de Franco y a partir del régimen de Franco. En la transición y evolución del régimen de Franco a través de sus etapas sucesivas y con el europeísmo como vehículo.

La vinculación del régimen de Franco se realiza con Occidente.
Occidente es la suplantación de la Cristiandad descristianizada por la implantación en ella del liberalismo
.
Desde el inicio de la guerra fría en 1947,
Franco exhibe su anticomunismo, como el "Centinela de Occidente" y lo rentabiliza en los acuerdos de 1953 con los USA. Franco se dejaba llamar por sus aduladores "Centinela de Occidente".
Hizo en 1962 que su gobierno firmara la solicitud de entrada en la hoy llamada UE, entonces las Comunidades Europeas, en las que la doctrina Birckelbach exigía para ser miembro tener un sistema demócrataliberal con partidos políticos. Es la conexión con el europeísmo que marca el inicio de la transición. Desde entonces se intensifica el europeísmo y será la palanca principal de la transición a la actual democracia, enraizada en el laicismo liberal y socialista. .
En la etapa final de la transición (1975-1982) todo el cambio se planteaba como "homologación con Europa".

La Europa del europeísmo es contraria a la Europa de la Cristiandad. El núcleo del europeísmo es el laicismo liberal y socialista enemigo de la Cristiandad, porque el laicismo propugna la separación de la vida política respecto a la autoridad de la Iglesia en la moral y su oposición a ella, no la autonomía de la vida política en lo técnico respecto a la autoridad de la Iglesia. Aunque la moral es obligatoria para todos, incluidos los políticos, y es cognoscible de suyo con la luz natural de la razón humana.

La Cristiandad es el conjunto de Estados que, en virtud de la fe de su población en la divinidad de Jesucristo, acataban en lo moral a la Iglesia, como autoridad infalible en dicha dimensión moral, acatamiento que proclama la Iglesia en el Concilio Vaticano II que se producirá plenamente en el futuro de forma universal: "La Iglesia, juntamente con los profetas y con el mismo Apóstol, espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con voz unánime y le servirán hombro con hombro" (Nostra aetate, 4).
Lo que es proclamar con toda seguridad la confesionalidad de todos los pueblos y que obrarán en consecuencia en el futuro.

En los años 70, los sectores dominantes del clero dominado por los democristianos e infiltrado por algunos marxistas, que allí como en otros ámbitos practicaban a placer el submarinismo, pretendieron desmarcarse de la dictadura de Franco, rechazando su vinculación a la Cruzada. Era lo mismo que hacían los gobiernos de Franco en esa época: distanciarse de la ideología de la Cruzada de los nacionales. Esos eclesiásticos desde 1971 se exhibieron como contrarios, no sólo al régimen de Franco, sino a la guerra de 1936 como Cruzada, a la Cristiandad y a la confesionalidad consecuente del Estado, que ya en el régimen de Franco era inconsecuente. Esos eclesiásticos después se han quejado de que, consumado el cambio de régimen, se les ataque a ellos y no se les agradezca su colaboración. Pero declararse enemigos de la guerra de España de 1936 como Cruzada era oponerse a lo que apartó la hegemonía del terror anticatólico sobre la población y abrir de nuevo el camino a esa hegemonía.

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La guerra de España fue una Cruzada "por Dios y por España", no sólo para acabar con el terror persecutorio marxista, sino para sanear la sociedad permitiéndola ser cristiana.

Franco asume el catolicismo, que se reactiva en la sociedad durante la guerra de 1936.

La reanudación del proceso de descristianización vendría después al configurarse el régimen de Franco como entrocado, no con la Cristiandad sino con "Occidente", con la "civilización occidental".
"Occidente" es la suplantación de la Cristiandad descristianizada progresivamente por la implantación en ella del liberalismo.

La dictadura de Franco se limitó al anticomunismo y desvirtuó la Cruzada por Dios y por España, sustituyéndola por un poder personal que se acercó a Occidente y a la Europa del europeísmo basado en el laicismo liberal y socialista. Occidente, que es la suplantación de la Cristiandad por su versión descristianizada por el liberalismo.

Aunque la dictadura de Franco reducida al anticomunismo impedía en gran parte que sufriese el terror marxista la población española, en especial los asalariados. Y sin el terror podían trabajar y así hicieron el desarrollo. Y sin el terror el marxismo no pudo hacer nada, porque sin el terror no es nada el marxismo.

Franco se dejaba llamar por sus aduladores "Centinela de Occidente". Hizo en 1962 que su gobierno firmara la solicitud de entrada en la hoy llamada UE, entonces las Comunidades Europeas, en las que la doctrina Birckelbach exigía para ser miembro tener un sistema liberal con partidos políticos. Es la conexión con el europeísmo que marca el inicio de la transición. El europeísmo fue el vehículo de la transición al régimen laicista liberal y socialista. La Europa del europeísmo es contraria a la Europa de la Cristiandad. El núcleo del europeísmo es el liberalismo enemigo de la Cristiandad, porque propugna la separación, no la autonomía de la vida política en lo técnico respecto a la autoridad de la Iglesia, a la que debe estar vinculada como autoridad infalible en la moral, que es obligatoria para todos incluidos los políticos. La Cristiandad es el conjunto de Estados que acataban en la moral la autoridad de la Iglesia en virtud de su fe en la divinidad de Jesucristo, lo cual proclama la Iglesia en el Concilio Vaticano II que se producirá plenamente en el futuro de forma universal: "La Iglesia, juntamente con los profetas y con el mismo Apóstol, espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con voz unánime y le servirán hombro con hombro" (Nostra aetate, 4).
Lo que es proclamar con toda seguridad la confesionalidad de todos los pueblos y que obrarán en consecuencia en el futuro.

El régimen de Franco será eliminado por los políticos franquistas y por los eclesiásticos que venían evolucionando desde el distanciamiento de la ideología de la Cruzada de los nacionales a la proclamación de su rechazo desde 1971 y a la queja en el siglo XXI de que les rechazan también a ellos. El europeísmo fue el vehículo de la transición al régimen laicista liberal y socialista.

Intentar desmarcarse de la dictadura de Franco los eclesiásticos en los años 70, rechazando su vinculación a la Cruzada, era lo mismo que hacían los gobiernos de Franco. Pero declararse enemigos de la guerra de España de 1936 como Cruzada era oponerse a lo que apartó la hegemonía del terror sobre la población, abrirle de nuevo el camino.

Franco no es el salvador de la religión católica ni de España, sino el que se hizo con el poder en la guerra, lo retuvo e hizo involucionar a España desde el Alzamiento nacional y la Cruzada de los nacionales al Movimiento de los franquistas y luego a su lugar en Occidente y en la Europa del europeísmo basado en el laicismo liberal y socialista, todo ello bajo su dictadura
(
La transición hacia la actual democracia en España).

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En 1936 los requetés carlistas combatieron a los separatistas con la misma eficacia ideológica y militar que al Frente Popular. Fueron el núcleo más eficaz de los nacionales en ambos aspectos. Le dieron carácter de cruzada por Dios y por España a la guerra de 1936 a la que los militares, incluido Franco, querían limitar a una operación para encauzar traumáticamente la república mediante una dictadura.

La característica ideológica general de los nacionales es el carácter de cruzada "por Dios y por España" de su lucha, porque
esta aportación del carácter de cruzada que le dan los requetés carlistas a la guerra va siendo secundada por los combatientes y partidarios de la zona nacional y
es asumida y encabezada por el propio general Franco, aunque en su manifiesto de sublevación había proclamado que él lo hacía para realizar "por primera vez y en este orden la trilogía libertad, fraternidad e iguladad".
Y el general Mola, liberal como era, tenía como objetivo inicial de su plan, secundado por los militares comprometidos en el alzamiento, restablecer el orden en la República, implantando una dictadura republicana.
En su acuerdo con los carlistas, Sanjurjo impone a Mola que acepte que los requetés carlistas luchen utilizando la bandera de España, que la II República - a diferencia de la I República- había declarado que era monárquica, regalándoles así la bandera de España a los monárquicos.
Esta bandera bicolor, rojigualda, la enarbolan de hecho los requetés como bandera de España, lo mismo que hacen resonar vibrantemente la marcha real como himno de España despertando una inmensa emoción en todos los que lo escuchan. Ambos símbolos de la patria van siendo utilizados también por los demás combatientes sucesiva y generalizadamente y acabarán por ser también reestablecidos oficialmente como bandera de España e himno de España, cuando los mandos militares de los nacionales así lo asumen: el 15.08.1936 oficialmente por el general Queipo de Llano en Sevilla, la capital de su zona, y por decreto de la Junta de Defensa Nacional del 29.08.1936, que aparece con la firma del general Cabanellas en el Boletín Oficial de dicha junta del 30.08.1936. Ambos generales habían sido declaradamente republicanos.

De forma inmediata al final de la guerra se produce una revitalización religiosa promovida desde la sociedad por iniciativas personales, no por el Estado.
El propio Azaña se convirtió al final de su vida refugiado en Francia y recibió los sacramentos de la Confesión y de la Extremaunción, administrados por el obispo de Montauban, poco antes de morir el 3 de noviembre de 1940, como publicó en México su cuñado Rivas Chérif.

La reanudación del proceso de descristianización vendría después, al configurarse el régimen de Franco como entroncado, no con la Cristiandad sino con "Occidente", con la "civilización occidental" basada en el liberalismo. "Occidente" es la suplantación de la Cristiandad descristianizada progresivamente por la implantación en ella del liberalismo. Franco se dejará llamar por sus aduladores "Centinela de Occidente". Los príncipes carlistas serán más fieles al vaticanismo que a la tradición católica española del carlismo. En el clero predominará la democracia cristiana, después derivará en taranconismo que negará y renegará de su apoyo a los nacionales durante la guerra de 1936. Mucho antes, los tecnócratas, Fraga y el propio Franco dejan de conectar con la guerra como cruzada con lo cual los franquistas suplantan a los nacionales. La proclamación de los XXV años de Paz, reemplaza a la conmemoración de la Victoria. ¿Por qué Zp va a dejar de utilizar la paz para renunciar a la victoria sobre la ETA?

Faltan eslabones en la transición. Los franquistas hacen la transición desde la dictadura de Franco a la democracia liberal (1962-1982). Pero antes fue la suplantación de los nacionales por los franquistas (1937-1962) desde el Decreto de Unificación de 1937. Franco ni siquiera estaba al mando cuando los nacionales llevaban meses sublevados y luchando. Mucho menos fue el jefe, ni el organizador de la sublevación de los nacionales. La renuncia a la Victoria es algo más que simbólico, vistas hoy las consecuencias. Por algo los militares dicen que nada reemplaza a la victoria. Hoy se pueden ver esas consecuencias, cuando, después de la primera transición a la democracia liberal, vino la segunda transición mirando a 1931 y ahora ya llevamos algunos años desde el Pacto del Tinell (2003) en la transición hacia el Frente Popular de 1936. Ese Pacto suscrito por los socialistas incluye el compromiso de excluir al PP de todo acuerdo en toda España, preludio de la vuelta al Frente Popular de 1936, convirtiendo el "antifascismo" de entonces en sinónimo ahora de anti PP como aglutinante del Frente progrepijorrojo del antinacional-laicismo actual.

"La victoria es fecunda, cuando al hacer la guerra se sabía con precisión lo que se buscaba y ganada la victoria militar no se olvida el objetivo fundamental y primordial. Si hay de hecho muchas guerras victoriosas infecundas, es porque se hicieron sin el debido conocimiento de los fines, sin el debido ideal, y ello suele demostrar que la guerra fue injusta. Si fuese verdad que no se ha logrado todo lo que debía lograrse, sería en gran parte gracias a un boicoteo tenaz de la victoria, y al olvido consciente y calculado de los fines de ella, y a la tolerancia para sembrar las ideas de sus enemigos. La victoria no puede hacer interiormente religioso al que no quiera serlo. Si es victoria católica, ni siquiera se puede presionar o violentar a nadie para que sea católico, ya que la fe la quiere Dios como obsequio libre. Pero la victoria católica puede y debe crear un ambiente favorable al catolicismo" (P. Pacios contra J. L. Aranguren en Punta Europa, 1955).

Franco no es el salvador de la religión católica ni de España, sino el que se hizo con el poder en la guerra, lo retuvo e hizo involucionar a España desde el Alzamiento nacional y la Cruzada de los nacionales al Movimiento de los franquistas y luego a su lugar en Occidente y en la Europa del europeísmo, todo ello bajo su dictadura.

Asume el catolicismo, que se reactiva en la sociedad.

La reanudación del proceso de descristianización vendría después al configurarse el régimen de Franco como entroncado, no con la Cristiandad sino con "Occidente", con la "civilización occidental".
"Occidente" es la suplantación de la Cristiandad descristianizada progresivamente por la implantación en ella del liberalismo.

La dictadura de Franco se limitó al anticomunismo y desvirtuó la Cruzada por Dios y por España, sustituyéndola por un poder personal que se acercó a Occidente y a la Europa del europeísmo basado en el laicismo liberal y socialista.

Pero la dictadura de Franco reducida al anticomunismo impedía en gran parte que sufriese el terror marxista la población española, en especial los asalariados. Y sin el terror los españoles podían trabajar y así hicieron el desarrollo. Y sin el terror el marxismo no pudo hacer nada, porque sin el terror no es nada el marxismo.

Declaraciones de Solyenitsin en Televisión Española el 20 de marzo de 1976

Los eslabones de la transición son como mínimo:

La suplantación de los nacionales por los franquistas (1937-1962): se inicia con el Decreto de Unificación de 1937 que impone la FET (después el Movimiento) bajo la jefatura impuesta del propio Franco y culmina en 1962 con la solicitud de entrada en la CEE, la futura UE, en la que ya está vigente la doctrina Birckelbach. El 15 de enero de 1962, el Parlamento Europeo aprueba el informe Birkelbach en el que se fijan las condiciones políticas para el ingreso de cualquier país en la Comunidad Económica Europea: la democracia europeísta del parlamentarismo liberal y sus partidos. Todo esto lo endosa Franco al mando de su gobierno dictatorial.

Es la Europa del europeísmo, enemiga y suplantadora de la Europa de la Cristiandad. El europeísmo se basa en el laicismo liberal y socialista. Y en cambio la Europa de la Cristiandad, a la que pertenece España desde su génesis, se basa en la cristianización de la civilización clásica grecolatina y la entrada de nuevos pueblos en esta civilización cristianizada. Si se habla de entrar en Europa es porque España a lo que no pertenece es a la Europa del europeísmo. Mientras que la Hispanidad es la europeidad de la Cristiandad triplemente intensificada como militante y combatiente en Las Navas (1212), en Muhlberg (1563) y en Lepanto (1571) y expansiva por las Indias de Oriente y Occidente.

El europeísmo será desde 1962 la herramienta de la transición hacia el liberalismo desde el franquismo.

Funciona con Franco la estrategia del informe Culberston, encargado de la Embajada norteamericana, que dice confidencialmente a su gobierno (30.12.1947), que quien tiene los apoyos en España es Franco, mientras que la oposición desde el exilio es muy débil en cuanto a apoyos populares en el interior de España y ha fracasado.
Y que la estrategia a seguir con Franco es hacerle evolucionar captándole con el elogio al que no se resistirá.

Etapas del franquismo:

1962-1982: Transición a la democracia liberal bajo los franquistas.
1976 Los franquistas hacen la transición desde la dictadura de Franco a la democracia liberal con Suárez - y su nuevo "decreto" de unificación de la UCD- hasta 1981(23F)/1982.

1982-2004: Transición hacia 1931. El PSOE en el poder; y luego el PP cuyos jefes tanto Aznar como Rajoy, se "definen" como admiradores de Azaña. Es un indicador de la marcha hacia la República de 1931 que se proclamen azañistas los jefes de la derecha, que por otra parte se dicen centristas, señal inequívoca de su derechismo, porque los izquierdistas no se denominan centristas.

2004 Se inicia la transición hacia 1936, hacia el Frente Popular, con la llegada al poder de Zp apoyado en toda la coalición anti PP formada con el pacto del Tinell del 14 de diciembre de 2003, como el antifascismo fue el aglutinante del Frente Popular. En 2005 Zp se proclama rojo, con lo que convalida esta denominación para una de las dos zonas de la Guerra de España de 1936, la zona del Frente Popular, como Zona Roja y deja para los insumisos al zapaterismo la denominación de los nacionales, aunque no existe territorialmente zona nacional, sólo hay Zona Roja.

En el NODO del desfile de la victoria en Madrid en 1939 se decía que la sangre de los caídos no consiente el olvido, ni la esterilidad, ni la traición.

Estas son las etapas de la transición: el olvido, la esterilidad y la traición:
1º.- El olvido de los muertos expresado en la sustitución el 1 de abril de 1964 del Día de la Victoria por los Veinticinco Años de Paz.
2º.- La esterilización de la guerra, de la victoria y de la sangre de los muertos: 1962 solicitud de entrada en la CEE, la futura UE, en la que ya estaba vigente la doctrina Birckelbach. El europeísmo será desde 1962 la herramienta de la transición hacia el liberalismo desde el franquismo.
3º.- La traición (1962-1982). La transición a la democracia liberal bajo los franquistas.
1976 Los franquistas hacen la transición desde la dictadura de Franco a la democracia liberal con Suárez - y su nuevo "decreto" de unificación de la UCD- hasta 1981(23F)/1982.
1982-2004: Transición hacia 1931. El PSOE en el poder; y luego el PP cuyos jefes tanto Aznar como Rajoy, se "definen" como admiradores de Azaña.
2004 Se inicia la transición hacia 1936, hacia el Frente Popular, con la llegada al poder de Zp.

Y después del olvido, viene la memoria histórica: los traidores no son menester y se les pasa factura.

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La guerra de España fue una Cruzada "por Dios y por España", no sólo para acabar con el terror persecutorio marxista, sino para sanear la sociedad permitiéndole ser cristiana.

La dictadura de Franco se limitó al anticomunismo y desvirtuó la Cruzada, sustituyéndola por un poder personal que se acercó a Occidente, que es la suplantación de la Cristiandad por su versión descristianizada por el liberalismo.

Franco se dejaba llamar por sus aduladores "Centinela de Occidente". Hizo en 1962 que su gobierno firmara la solicitud de entrada en la hoy llamada UE, entonces las Comunidades Europeas, en las que la doctrina Birckelbach exigía para ser miembro tener un sistema liberal. Es la conexión con el europeísmo que marca el inicio de la transición. El europeísmo ha sido el vehículo de la transición. La Europa del europeísmo es contraria a la Europa de la Cristiandad. El núcleo del europeísmo es el liberalismo enemigo de la Cristiandad, porque propugna la separación, no la autonomía de la vida política en lo técnico respecto a la autoridad de la Iglesia, a la que debe estar vinculada como autoridad infalible en la moral, que es obligatoria para todos incluidos los políticos. La Cristiandad es el conjunto de Estados que acataban en la moral la autoridad de la Iglesia en virtud de su fe en la divinidad de Jesucristo, lo cual proclama la Iglesia en el Concilio Vaticano II que se producirá plenamente en el futuro de forma universal: "La Iglesia, juntamente con los profetas y con el mismo Apóstol, espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con voz unánime y le servirán hombro con hombro" (Nostra aetate, 4).
Lo que es proclamar con toda seguridad la confesionalidad de todos los pueblos y que obrarán en consecuencia en el futuro.

Pero la dictadura de Franco, aunque reducida al anticomunismo, impedía en gran parte que sufriese el terror marxista la población española, en especial los asalariados. Y sin el terror podían trabajar y así hicieron el desarrollo. Y sin el terror el marxismo no pudo hacer nada, porque sin el terror no es nada el marxismo.

Intentar desmarcarse de la dictadura de Franco los eclesiásticos en los años 70, rechazando su vinculación a la Cruzada, era lo mismo que hacían los gobiernos de Franco. Pero declararse enemigos de la guerra era oponerse a lo que apartó la hegemonía del terror sobre la población, abrirle de nuevo el camino.

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Eclesiásticos nostálgicos de la transición iniciada en 1962

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El cáncer de la política española tiene su origen en el franquismo
España es un país peor que roto. Asilvestrado. "Centrista". Todo es oportunismo. El socialismo es fruto de los oportunistas del franquismo, empezando por el sucesor de Franco a título de Rey (Agapito Maestre)

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El victimismo es una agresión muy eficaz. Por eso se habla hoy de crímenes de la Guerra de España de 1936, para agredir actualmente de forma más dañina, aunque más hipócrita. Y por una razón más profunda en algunos casos, por la reacción que les produce a los más anticristianos la beatificación y canonización por la Iglesia de los mártires. Es una reacción de envidia de los bienes espirituales y de complicidad con los asesinos. Ellos lo pueden solucionar más sencillamente si no se autoexcluyen de esos bienes espirituales de los que no se excluye a nadie, sino que se ofrecen a todo el mundo, como se lo ofrecieron los propios mártires junto con su perdón de antemano. El asesinato de García Lorca

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Crónica

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No cambie

Rajoy, jefe del PP, a sus militantes de Vascongadas: No cambiéis. Os necesitamos así. (21.06.2008)

Franco a Utrera Molina, al que había cesado en el cargo de ministro Secretario General del Movimiento: Hágame un favor, no cambie nunca (abril de 1975).