HISTORIA DE ESPAÑA
Segundo de Bachillerato
LOS TEMAS

Tema 5. Cambios económicos y sociales en el XIX y primer tercio del XX

5.1: Evolución económica en el XIX y primer tercio del XX en España y, dentro de ella, en Navarra

Tema 5.2. Demografía y sociedad en el XIX y primer tercio del XX en España y, dentro de ella, en Navarra

5.2.1 La evolución social en el XIX en España

La demografía en el XIX: la población crece mucho menos que en el Noroeste de Europa por la desamortización.
La población crece un 77% en el XIX (se había multiplicado por 1'77) al pasar de 10'5 a 18'59 millones entre 1800 y 1900.

Millones de habitantes en España

1797 10'5
1821 11'66
1833 12'28
1840 13'5
1850 14'7
1857 15'46 Primer censo de población
1860 15'6
1877 16'6
1887 17'5
1897 18
1900 18'59

Datos de 1860:

Madrid y Barcelona son las únicas ciudades españolas que, a finales del XIX, pasan de 500.000 habitantes.

Barcelona tiene, en 1850, 175.000 habitantes; en 1880, 346.000; en 1910, 560.000.

Hay un flujo de dinero desde las otras regiones de España a Cataluña, debido al arancel proteccionista, que le da a Cataluña toda España como mercado reservado, cuando los textiles catalanes son peores y más caros que los ingleses,
y hay también un flujo de población desde las otras regiones de España a Cataluña, como mano de obra abundante y barata de las industrias que se instalan en Cataluña financiadas por las otras regiones de España gracias al proteccionismo. Ambos procesos se mantendrán y se intensificarán durante los 100 años siguientes.

Años

1787

1834

1860

1877
Población de Cataluña 802.000 1.139.000 1.674.000 1.757.000
Peso en España

7'8%

8'5%

10'7%

10'5%

Hay pocas emigraciones al extranjero; no se autorizan hasta 1853.

La estructura sectorial de la población activa

La población vive del sector primario: el 75% en 1860 (en 2006 era el 4'6%).
España es un país de economía "eminentemente agrícola" y lo seguirá siendo hasta que llegue a la industrialización en la segunda mitad del XX.
En 1860, hay 2.390.000 jornaleros o braceros (campesinos sin tierras). El total de la población activa (entre los tres sectores) es de 4.800.000 personas. En 1877, 5.000.000.

En 1860, hay 154.200 "jornaleros en las fábricas", es decir, obreros propiamente dichos, que son los asalariados del sector secundario industrializado (el 64%, varones).
De ellos,
116.000 en la industria textil.
13.000, en la siderometalurgia.

Característica general de la sociedad establecida por el liberalismo

La supresión de la sociedad estamental por el liberalismo da paso a la sociedad de clases en la que la posición social depende del nivel económico, complementado con el cultural.
El liberalismo proclama a todos iguales ante la ley y
suprime los señoríos jurisdiccionales, pero les da la propiedad de las tierras de los señoríos a los nobles (1811-1837).

-->El caciquismo: el control socioeconómico y político en las comarcas y ciudades de cada provincia por medio de personajes locales.

-->En 1835 se suprime el requisito de la limpieza de sangre.
Será ya demasiado tarde, ha sido sustituido por el
nacionalismo liberal con todo su racismo, que es el problema corregido y aumentado.

-->El analfabetismo es masivo después de décadas de revolución liberal hecha en nombre del Pueblo Soberano y después de un siglo de la Ilustración impuesta en nombre de la cultura, diciendo que era para sacar al pueblo de la superstición.

Años Millones de habitantes Analfabetos %
1860 15'6 11'8 75'5
1877 16'6 11'97 72

Estructura social:

1834-1836: supresión de los gremios.
En nombre de la libertad de trabajo, ya no se requiere demostrar la capacitación profesional acreditada por el gremio para dedicarse a cualquier profesión. Con esto se aumenta la mano de obra a disposición de los empresarios y de la explotación.
El liberalismo en nombre de su proclamación de la igualdad dice que el asalariado y el empresario son iguales para contratarse libremente y que las asociaciones de asalariados alteran esa igualdad forzándola y coaacionando al empresario.
Y en nombre de la libertad, dice que el asalariado y el empresario son libres para aceptar o no las condiciones del contrato de trabajo. Pero la realidad es que hay más asalariados que puestos de trabajo y que al asalariado le es imprescindible para sobrevivir aceptar el trabajo con el salario que se le dé; mientras que el empresario no va a pasar hambre si no contrata a un asalariado que quiera que le paguen más.
Como en todas partes, al llegar el liberalismo al poder suprime los gremios y deja así a los obreros desprotegidos y a merced de la explotación. (Ley Le Chapelier en Francia, 1791; Anticombination Act de William Pitt en Inglaterra, 1800).

El proceso de descristianización causado por el liberalismo presenta este indicador parcial e indirecto: en 1797 había 145.625 sacerdotes, religiosas y religiosos, en 1860 eran 63.267. Aunque una gran parte de la disminución del número de religiosos y sacerdotes fue porque los gobiernos liberales desamortizadores suprimieron las órdenes religiosas y monásticas y expulsaron a los monjes, monjas y religiosos, les quitaron su alojamiento y les obligaron a irse a las casas de sus familiares o a donde pudieron.

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5.2.2 La evolución social en la época de la Restauración (1875-1931) en España

La demografía en la época de la Restauración (1875-1931)

La población crece, pero venía creciendo menos que la de la Europa Noroccidenral y la de los USA.
Había crecido un 77% en el XIX (se había multiplicado por 1'77) al pasar de 10'5 a 18'59 millones entre 1800 y 1900.
Ahora se va acelerando algo más el crecimiento pese a las migraciones exteriores:
en la 1ª época de la Restauración (1875-1902) la población crece en 2 millones y en la 2ª en 5 millones (1902-1931).

Final del año

1860 1877 1887 1897 1900 1910 1920 1930 1935 1940
Habitantes millones 15'6 16'6 17'5 18 18'59 19'99 21'3 23'67 24'97 25'8
Aumento anual %               1   1
Analfabetos millones 11'8 11'97 11'94 11'8 11'87 11'86 11'16 10'5    
Analfabetos % 75'5 72 71'5 63'8 63'8 59'4 52'2 44'4    

La década de mayor crecimiento de esta época es la de 1920-1930.
Frente a los 2.237.000 habitantes de aumento en esa década, en la década siguiente de 1930-1940 el incremento de población es de 2.127.000 habitantes.
Entre 1930 y 1935 se registrará un aumento de 1.302.000 habitantes y entre 1935 y 1940 la población española se incrementará en 824.000 personas. Esta diferencia de 478.000 personas puede equivaler a la resultante de los muertos y al menor número de nacimientos a consecuencia de la guerra de 1936 a 1939 y a los exiliados de la zona republicana. Pero entre 1920 y 1930 hay unos 650.000 emigrantes netos a ultramar.

Las migraciones exteriores empiezan a ser masivas en las dos últimas décadas del XIX y continúan en las tres primeras del XX.
Se dirigen a América. Se cortan por la crisis económica de los treinta, a raíz del crack del 29 (1929).

Período

Emigrantes netos a ultramar

1882-1900

215.000

1900-1915

1'7 millones

1916-1930

1 millón

1931-1935

63.000

1939

exilio neto 140.000

Aunque desciende la natalidad, era muy alta y la mortalidad desciende antes y más.

Años Tasa de natalidad Tasa de mortalidad
1868 3'57% 3'41%
1900 3'38% 2'81%
1930 2'82% 1'68%

La esperanza de vida es de 29'2 años en 1877. Y en 1930 es de 50 años.

MIGRACIONES INTERIORES. ÉXODO RURAL. URBANIZACIÓN

Se acelera el éxodo rural: 900.000 emigrantes netos del campo a la ciudad entre 1901 y 1930

Y por consiguiente el crecimiento de la población urbana.

La urbanización es mayor de 1918 a 1930. Madrid y Barcelona superan el millón de habitantes en 1930.

La parte de la población que vive en ciudades grandes era minoritaria:
la que vive en ciudades de más de 20 mil habitantes, era el 30%.

Pero esta parte de la población que vive en ciudades grandes crece aceleradamente:
la que vive en ciudades de más de 100 mil habitantes, crece un 65% de 1900 a 1930.

Y deja de ser mayoritaria la población netamente rural, que es la que vive en poblaciones de menos de 5.000 habitantes.

Poblaciones Habitantes que agrupan en 1900 en 1920 en 1930
de menos de 5.000 habitantes 50'92% 44'5% 40'34%
de 5.000 a 100.000 40'06% 43'44% 44'73%
de más de 100.000 9'01% 12'05% 14'91%

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Ciudades de más de 10.000 habitantes 1868 1930
Cantidad de estas ciudades 161 327
Habitantes que agrupan 18% 42%

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Ciudades de más de 100.000 habitantes 1868 1900 1930
Cantidad de estas ciudades 4 6 10
Habitantes que agrupan   9'01% 14'91%

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Cataluña y Vascongadas crecen con población y dinero que les afluye de las otras regiones de España. Gracias al proteccionismo que les da toda España como mercado reservado.

Hay un flujo de dinero desde las otras regiones de España a Cataluña, debido al arancel proteccionista, que le da a Cataluña toda España como mercado reservado, cuando los textiles catalanes son peores y más caros que los ingleses,
y hay también un flujo de población desde las otras regiones de España a Cataluña, como mano de obra abundante y barata de las industrias que se instalan en Cataluña financiadas por las otras regiones de España gracias al proteccionismo.
El crecimiento de la población de Cataluña se mantiene, hasta después de la II República, al mismo nivel que la del conjunto de España, supliendo su menor natalidad con los emigrantes de las otras regiones de España, como factor básico de la intensificación de su industrialización diversificada con otros sectores además del textil:

Años 1877 1900

1910

1920 1930
Población de Cataluña 1.757.000 1.972.000 2.085.000 2.365.000 2.729.380
Peso en España 10'5% 10'6%

10'5%

10'75% 11'42%

Este crecimiento se acelerará en la época de Franco.

La población de Vascongadas pasa del 2'8% al 3'7%, entre 1877 y 1930. Este crecimiento, que tiene las mismas causas, también se acelerará en la época de Franco: en 1973, la población de Vascongadas llegará a ser el 5'65% de la del conjunto de España.

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Cataluña: los planteamientos incomprensibles

Juan Velarde 26.12.2012 LD

Desde mediados del siglo XIX Cataluña ha sabido enlazar a las mil maravillas sus problemas económicos con la política general española. Por una parte, encabezó la política proteccionista: triunfó en la pelea por el arancel, gracias a lo cual consiguió ventajas notables sobre la otra zona de industrialización naciente, Andalucía, que quedó apartada definitivamente de los puestos clave de ese desarrollo.

Esta política proteccionista tenía una proyección ultramarina, particularmente hacia Cuba. De hecho, parte notable del problema cubano derivó de ahí. La isla vendía a precios internacionales el azúcar y el tabaco, pero tenía que adquirir productos españoles, y en ello Cataluña desempeñó un papel fundamental. En relación con Cuba surgieron mil actividades y nombres catalanes, que quedarán ahí para siempre, desde Bacardí a Partagás. Que la alta burguesía de La Habana ofreciese, en plena calle, un fajín de general al caudillo separatista Maceo se debe, en buena medida, precisamente a esa conexión peninsular con ventajas para el mundo empresarial catalán.

En 1898 todo esto desapareció, pero no los movimientos catalanes para preservar sus negocios. Cuando, para poner orden en la Hacienda desequilibrada por la guerra, Fernández Villaverde decide un aumento impositivo, en Cataluña surge la réplica del Tancament de Caixes: se trataba de no pagar, y cuando Hacienda interviniese el negocio afectado y lo sacase a subasta, todo el mundo se abstendría de comprarlo, siquiera por una humilde peseta. Sin haber pagado nada al Fisco, el antiguo dueño volvería a hacerse cargo él.

Por supuesto, en esa etapa no todo fueron beneficios. Hubo un momento, que ha quedado en la historia económica con el nombre de la febre d’or, en que se produjo una burbuja especulativa con acciones de bancos. Quien abría una entidad crediticia veía que ante sus puertas se aglomeraba la gente... no para llevar dinero o para pedir crédito, sino para comprar acciones. Hasta los masones pusieron en marcha la Banca de los Caballeros Kadosch. Como siempre, el estallido de la burbuja hundió muchas fortunas. El Banco de Barcelona se vino abajo al concluir la I Guerra Mundial. Como ha relatado primorosamente Juan Muñoz, el abandono de las entidades crediticias se acentuó. A fin de salvar lo que se pudiera salvar, Cambó pergeñó la Ley de Ordenación Bancaria de 1921, que creó una situación nueva... para toda España, claro.

La financiación de la exportación de productos catalanes al resto de la nación se hacía mediante bancos radicados en Madrid y Bilbao, pero aseguraba, junto con el proteccionismo –acentuado, precisamente, por Cambó–, la creación de un sistema autárquico, según expresión del gran economista catalán Perpiñá Grau, que beneficiaba de modo extraordinario la actividad industrial catalana.

He citado a Cambó. Su papel en la defensa de los intereses económicos de Cataluña se había hecho palpable en plena Gran Guerra, en que los beneficios de los industriales catalanes –y los de toda España– coexistían con la muy mala situación del mundo proletario. El ministro Alba decidió crear un impuesto sobre los beneficios extraordinarios generados por la contienda para disponer de medios de ayuda a los desheredados. Cambó se negó radicalmente. Jesús Pabón relata magníficamente cómo el dirigente catalán recorrió España para encontrar apoyos –desde Ramón de la Sota y el naciente nacionalismo capitalista vasco hasta el marqués de Comillas, sin olvidar a los carboneros vinculados a Melquíades Álvarez–, y en el Congreso de los Diputados pronunciará un duro discurso. Cuando un correligionario le preguntó hasta dónde debería llegarse, contestó: "Hasta los fosos de Montjuich"; esto es, amenazó con el separatismo abiertamente. Alba fue finalmente derrotado; y entonces pudo verse a Cambó convertido, en Asturias y en pleno aniversario de la Batalla de Covadonga, en adalid del nacionalismo económico español. Del grupo catalán de la Lliga surgieron brotes tan importantes a favor de esta postura como la Revista Nacional de Economía, dirigida por Emilio Riu y que perdurará hasta la Guerra Civil.

El catalanismo siempre quiso ir de la mano con la búsqueda del máximo beneficio económico, como ya ha observado. La base de todo era el control del mercado español. Pero he aquí que desde 1959 éste comenzó a abrirse al exterior. Pronto comenzaron las quejas catalanas desde otro marco, el de la Hacienda. Las balanzas fiscales fueron investigadas por Trías Fargas, y llegó a la conclusión de que Cataluña financiaba la prosperidad de otras regiones de España. Los estudios serios mostraron la falsedad de esta tesis, pero poco importó la veracidad científica. Se alzó como una bandera.

Ahora, ese movimiento se ha escapado de las manos. De pronto se ha alzado el grito de la independencia absoluta, lo que produciría el hundimiento económico de Cataluña, que quedaría al margen de la Unión Europea y del euro, y como consecuencia se expondría a una fuga atroz de capitales. Parece que se escuchan las palabras del Bolívar que admitía que se ganaba la independencia pero se perdía todo lo demás, incluido el bienestar material. En términos económicos, la separación sería terrible para Cataluña, pero también perjudicaría –en grado mucho menor, pero lo haría– a España.

Todo esto, aparte de que el separatismo se basa en errores históricos y de que, llegado el caso, el resto de España no tendría más remedio, con el respaldo de la Constitución, que impedirlo, con la anuencia de muchos catalanes. Pero aquí sólo he querido aludir al aspecto económico. Escalofriante.

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La evolución social en el primer tercio del XX

La estructura sectorial de la población activa en el primer tercio del XX

La estructura sectorial de la población activa, el mejor indicador del grado de industrialización o desarrollo, muestra como la situación de finales del siglo XIX constituye el paso de una economía de tipo antiguo a una economía subdesarrollada. Y que se produce un impulso hacia el desarrollo en la década que finaliza en 1930, cuando la población activa en el sector primario deja de ser mayoritaria, al llegar al 45'5%. Lo cual no es suficiente para significar la industrialización, pero sí para indicar la aceleración hacia ella, subrayado por el dato aún más significativo del trasvase desde el sector primario, en diez años tan solo, del 11'5%, porque se había pasado a ese 45'5% desde el 57% de 1920.

Años Población activa en
el sector primario (%)
Población activa en
el sector secundario (%)
Población activa en
el sector terciario (%)
Total de activos respecto
al total de habitantes (%)
1900 66'34 15'99 17'07 35'31
1910 66'00 15'82 18'18 35'37
1920 57'03 21'94 20'81 35'10
1930 45'51 26'51 27'98 35'51

El impulso hacia la industrialización durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) se refleja en que por primera vez se baja del 50% en el sector primario. Esto está lejos aún de significar que se hubiera llegado al nivel de país industrializado, pero es un fuerte avance, como lo indica que se hubiera bajado del 57% al 45% en sólo una década.

(Cuando se llega al desarrollo, la población activa en el sector terciario es mucho mayor que en el secundario, y en la fase de superindustrialización actual la población activa en el sector terciario duplica a la de los otros dos sectores juntos. En estas fases la población activa en el sector primario es inferior al 5%. Era el 4,6% a finales del 2006 en España).

La llegada a la industrialización hubiera requrido más años de esfuerzo continuado.
Éste se interrumpe por el derribo de la Dictadura, seguido del de la monarquía,
la conflictividad de la república que desemboca en la guerra y la ruina consiguiente.

La industrialización se conseguirá durante la siguiente dictadura al final del segundo tercio del siglo XX.
La industrialización, el desarrollo tiene como principal factor al pueblo si tiene un mínimo de recursos y si se le deja trabajar.
Durante las dos dictaduras el pueblo se vio libre de ser utilizado por los demagogos y revolucionarios; pudo trabajar y realizar el desarrollo.

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Hay un relativo avance hacia la alfabetización en las décadas que finalizan en 1920 y en 1930, como se ve en la primera tabla. Pero no se consigue bajar de los 11 millones de analfabetos hasta la última fecha. No será, pues en esta época cuando se venza el problema, aunque se había empezado a combatir.

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La estructura social en el primer tercio del XX

La estructura social nos presenta aún a las clases medias como minoritarias, incluyendo la clase media baja.
La burguesía era principalmente consecuencia de la revolución liberal, incrementada por la aristocracia aburguesada y sobre todo por los nuevos ricos de la revolución liberal, que después serán dotados abundantemente de títulos nobiliarios, que no se suprimen por el hecho de que se supriman los estamentos y los señoríos jurisdiccionales, sino que se multiplicarán incesantemente en la Edad Contemporánea en una proporción de diez a uno.
En el primer tercio del siglo XX, es ya mayoritaria la clase popular autosuficiente, es decir, la que escapa de la miseria del hambre, pero está en la pobreza, en la escasez, que no es lo mismo que la miseria, que es la insuficiencia de no llegar al mínimo de subsistencia.
Pero aún hay casi dos millones de jornaleros en 1931, que, junto con los familiares a su cargo, son casi la tercera parte de la población total. Respecto a la población activa, que era de 8'4 millones de trabajadores productivos, son casi la cuarta parte: el 23'8% en 1931.
En 1860, había habido 2'35 millones de jornaleros, que eran casi la mitad de la población activa, que ascendía a 4'8 millones de trabajadores productivos: el 49%.
Luego, están los recién escapados del hambre del jornalerismo al peonaje industrial sin cualificación con la emigración, a costa del desarraigo y de ser víctimas de las lacras sociales urbanas y de ser descristianizados y utilizados como carne de cañón por los demagogos y los revolucionarios para triunfar ellos.

Desde la segunda mitad del XIX, se llamaba la cuestión social a la situación del pueblo dejado en la miseria por la explotación liberal y al malestar desesperado del pueblo que podía ser utilizado por los demagogos y por los revolucionarios.

La miseria no es lo mismo que la pobreza, que es vivir con lo justito en medio de continuas privaciones.
La miseria es estar por debajo del minimo vital. Es miseria material, miseria cultural, miseria moral, miseria religiosa y humana, miseria social y miseria política.

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5.2.3 Navarra: evolución social en el XIX y primer tercio del XX

Demografia en el XIX y primer tercio del XX

A lo largo de todo el siglo XIX, Navarra había tenido, sobre su ya escasa población, un débil crecimiento demográfico, inferior a la media española, con lo cual la densidad de población de Navarra, había pasado en el conjunto del XIX de estar algo por encima de la media española a estar claramente por debajo. Esto continúa en el XX y se acentúa hasta hoy.
Esta escasez demográfica creciente se debe a las guerras causadas por la imposición del liberalismo, el exilio y la emigración, las epidemias y los matrimonios tardíos.

Años 1800 1857 1860 1877 1887 1900 1910 1915 1920 1930
Habitantes 225.000 297.000 300.000 304.000 304.000 307.000 312.000 320.000 325.000 345.000

Aunque desciende la natalidad, era muy alta; y la mortalidad desciende antes y más. La natalidad y la mortalidad son inferiores a las del conjunto de España.

Años Tasa de natalidad Tasa de mortalidad
1908-1912 3% 1'9%
1928-1932 2'6% 1'6%

La emigración al exterior por motivos políticos, el exilio debido a la imposición militar del liberalismo, se vio incrementada por la de causas socioeconómicas.
Se intensifica en el último tercio del siglo XIX como en toda España y también
con destino al resto de España y a ultramar, principalmente a Argentina, Uruguay, México,Venezuela, Cuba, USA.
Entre 1860 y 1900 el número neto de emigrantes al exterior es 67.137.
Este proceso continua en el primer tercio del siglo XX: entre 1901 y 1930 el número neto de emigrantes al exterior es 59.626.

Años Crecimiento natural Saldo migratorio Crecimiento total Población al final
1860-1877 34.659 -30.129 4.530 304.184
1878-1887 18.273 -18.335 -62 304.122
1888-1900 22.400 -18.853 3.547 307.669
1901-1910 30.525 -25.959 4.566 312.235
1911-1920 30.125 -12.485 17.640 329.875
1921-1930 37.190 -21.182 16.008 345.883

MIGRACIONES INTERIORES. ÉXODO RURAL. URBANIZACIÓN

Predomina la población rural, aunque crece menos aún que la urbana. Pero en 1900 la población rural era el 83%, el otro 17% era el que residía en las cabeceras de merindad.
En pueblos de menos de 2.000 habitantes, vivía el 54% de la población navarra en 1900; eran 235 municipios. Sólo 29 pasaban de los 2.000 habitantes.
Las mismas cabeceras de merindad eran pueblos en el XIX, una de ellos, Sangüesa, apenas por encima de los 2.300 habitantes en 1860 y de 3.200 en 1900,
mientras que Corella, que no era cabeza de merindad, se acercaba en 1860 a los 5.000, aunque era también población rural.
Incluso entre los habitantes de Pamplona, una parte era población rural.
Pero las migraciones interiores, el éxodo rural en el interior de Navarra, producen un ligero sobrecrecimiento urbano. No se acelerará hasta el segundo tercio del XX.

Ciudad Habitantes en 1860 Habitantes en 1900 Habitantes en 1930
Pamplona 22.896 28.883 42.259
Tudela 9.287 9.449 10.100
Estella 5.746 5.736 6.000
Tafalla 5.379 5.494 5.900

La estructura social presentaba en Navarra algunas diferencias esenciales respecto a la general del conjunto de España:

El resto de la estructura social básica es parecido:

La alfabetización era superior al promedio del conjunto de España. Situaba a Navarra en los primeros lugares, junto con Vascongadas y las grandes ciudades.

La estructura sectorial de la población activa
indica que, todavía en el primer tercio del siglo XX, la economía es agraria en su inmensa mayoría, aunque avanza ya la industria.
También indica que la agricultura es más rica en promedio que en el conjunto de España y también puede sostener más población sin trasvasarla por necesidad todavía a los otros sectores:

Años Población activa en
el sector primario (%)
Población activa en
el sector secundario (%)
Población activa en
el sector terciario (%)
1900 71'9 11 17
1930 60'8 18'4 20'8

Navarra no llegará a la industrialización hasta el final del segundo tercio del siglo XX, como el conjunto de España, aunque hay regiones que se quedaron atrás. (La población activa en el sector primario era en Navarra el 4,7% del total a finales del año 2006. Aporta algo menos del 2,5% del PIB foral).

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