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Tema 6.2 La Guerra Civil (1936-1939): en la historia universal es la Guerra de España de 1936,
la guerra civil que propugnaba Largo,
la "revolución" y la "catástrofe" que prefería Azaña antes que aceptar el gobierno de las derechas cuando éstas ganaron las elecciones de 1933.

Antecedentes desencadenantes de la guerra de España de 1936

El asesinato de Calvo Sotelo tenía la finalidad de provocar la insurrección de los derechistas para aplastarla y hacer triunfar ya la revolución. Pero desencadenar una guerra es correr el riesgo de perderla, aunque se calcule que esto es poco probable, o no se piense en perderla, como entonces los del Frente Popular. Y lo que es seguro es la gran cantidad de padecimientos que sufrirá la población.

La esperanza de que el gobierno cambiase de actitud todavía la mantenía Franco hasta el mismo 13.07.1936, pero su indecisión e indefinición se terminó con el asesinato de Calvo Sotelo:
"Al mediodía del 13 de julio con gran indignación mi primo afirmó que ya no se podía esperar más y que perdía por completo la esperanza de que el gobierno cambiase de conducta al realizar este crimen de Estado, asesinando alevosamente a un diputado de la nación valiéndose de la fuerza de orden público a su servicio. La decisión de Franco era definitiva e irrenunciable”. (Franco Salgado-Araujo, Francisco, Mi vida junto a Franco, Planeta, Barcelona, 1977, 150).

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6.2.1. Aspectos militares de la guerra de España de 1936

La sublevación denominada el Alzamiento los días 17, 18 y 19 de julio de 1936


Las dos zonas en agosto de 1936

La Guerra de España de 1936 viene de la insurrección provocada por la izquierda y del fracaso del plan de Mola en algunos lugares y de su triunfo en otros.

La correlación de fuerzas:

Los efectivos militares iniciales de cada bando son similares (véase gráfica):

La parte del ejército de la que dispuso inicialmente cada bando es parecida, con la excepción de las tropas existentes en Marruecos, que estaban a favor de los nacionales, pero sin poderlas utilizar en la Península por estar al otro lado del Estrecho y no controlar el mar ni el espacio aéreo.

También es parecida la ayuda recibida del extranjero por cada bando.

Todo ello es una pequeña parte de los efectivos totales que pudo movilizar cada bando entre sus milicias voluntarias y su reclutamiento forzoso.

Al final habrá en cada bando efectivos de un millón de combatientes contra otro millón de combatientes.

"Quedaron con el Gobierno el 47 por 100 de los efectivos del Ejército territorial; el 65 por 100 de los aéreos y navales; el 51 por 100 de la Guardia Civil; el 65 por 100 de los Carabineros; más del 70 por 100 del cuerpo de Seguridad y Asalto". Aparte de las tropas de Marruecos de las que disponían los nacionales, pero sin poderlas utilizar a causa de la superioridad del bando del Frente Popular en barcos de guerra, aunque utilizados de una forma poco eficiente y poco decidida. La Marina fue controlada al final por el Frente Popular, pero con poca eficacia al haber eliminado a la mayor parte de los oficiales, que se habían unido al alzamiento a favor de los nacionales.

Al principio, la zona del Frente Popular incluía la mayor parte de las áreas industriales y urbanas, las de mayor demografía y la mayor parte de la riqueza, como el oro del Banco de España, y del aparato oficial del Estado, por lo que el gobierno del Frente Popular proclamará su superioridad como aplastante por medio de Indalecio Prieto.

La intervención internacional se produce en favor de cada uno de los dos bandos con efectivos similares

Cada uno de los dos bandos contaba con un sector del ejército, con milicias civiles y con ayuda extranjera de potencias totalitarias, pero la versión oficial es que el ejército luchó contra el pueblo, que venció gracias a las potencias totalitarias y que los que se oponen al Frente Popular son fascistas, porque el Frente Popular es antifascista y por lo tanto demócrata, porque sus enemigos son fascistas; y sigue el círculo.
(Pero el dictador comunista Stalin, al pactar con Hitler el 23.08.1939 para no entrar en la guerra a favor de las democracias liberales contra el nazismo, demostrará una vez más que el marxismo no considera el mundo dividido entre democracia y dictadura,
sino en los dos bandos de la lucha de clases:
el proletariado, capitaneado por el comunismo,
frente al capitalismo que incluye a las democracias liberales y también a los países sometidos al fascismo y al nazismo).

A los milicianos y voluntarios del bando del Frente Popular se les asignó un haber diario en mano de 10 pesetas (decreto del 10.08.1936); y a los del bando nacional, 75 céntimos (decreto del 24.08.1936).

El desarrollo de la guerra

Primera fase de la guerra. 1936:
Las columnas de Mola avanzan rápidamente hacia Madrid, a cuyas sierras llegan a los cuatro días del inicio de la sublevación,
y hacia Irún y San Sebastián, que conquistan e incorporan a la zona nacional el 4 y el 13 de septiembre de 1936.
Pero carentes de municiones, ni siquiera pueden intentar la conquista de Madrid para tomar el poder rápidamente, por lo que no será un golpe de estado, será una guerra: la Guerra de España de 1936; la guerra civil que propugnaba Largo, la revolución y la catástrofe que prefería Azaña antes que aceptar el gobierno de las derechas cuando ganaron las elecciones.

El paso del Estrecho, mediante el puente aéreo iniciado el 20 de julio y el convoy naval del 5 de agosto de 1936, les permite a los nacionales consolidar y ensanchar su control de Andalucía Occidental y avanzar hacia Badajoz. Hasta fines de septiembre de 1936 pasaron así 13.900 combatientes. Desde su derrota naval del 29.09.1936, los barcos de los del Frente Popular no se atreven a enfrentarse con los nacionales en el Sur y los nacionales controlan ya el Estrecho y pueden pasar todos los efectivos que pueden encuadrar. Entre septiembre y octubre de 1936 pueden llevar al frente unos 10 batallones y otros 12 reducidos, con lo que casi equilibran a los que en el otro bando entrenan en Albacete entre internacionales y españoles; y en diciembre disponen ya de 39 batallones de África en el frente de Madrid (Salas, 150, 178,).
La conexión de los dos sectores de la zona nacional
, tras conquistar Mérida y Badajoz el 10 y el 14 de agosto de 1936 sus fuerzas que habían pasado el Estrecho.
El avance de los nacionales hacia Madrid desde el Oeste. La liberación del Alcázar de Toledo (27.09.1936). La llegada de las Brigadas Internacionales.
Tampoco consiguen los nacionales entrar ahora en Madrid: será una guerra larga.

Segunda fase de la guerra. 1937:
Una nueva iniciativa de los nacionales con otro intento de conquistar Madrid
da origen a dos fracasos, es decir, dos derrotas de los nacionales en
las batallas del Jarama (febrero) y de Guadalajara (marzo), en la que fracasan las fuerzas italianas, que antes habían protagonizado la conquista de Málaga (el 8.02.1937).

(Toda ofensiva fracasada, aunque consiga algunos kilómetros de avance, si es frenada, es derrotada).

Dejando Madrid para el final, Franco, que ya estaba al frente del bando nacional, establece como objetivo conquistar la cornisa cantábrica.
Con las Brigadas de Navarra (integradas principalmente por requetés) como fuerzas de choque,
conquistan Vizcaya en junio, Santander en agosto, con una destacada actuación italiana, y Asturias en octubre,
pese a las operaciones de diversión del bando del Frente Popular, que originan
las batallas de Brunete, entre junio y julio, y Belchite, en agosto, ganadas por los nacionales.

Tras perder la cornisa cantábrica, la guerra la tenía virtualmente perdida el bando del Frente Popular, como dicen algunos de sus dirigentes (como Prieto, Ministro de la Guerra).

Tercera fase de la guerra. 1938:
Mientras Franco no se decide por dónde continuar, la iniciativa la toma el Frente Popular con el
ataque al final de 1937 sobre Teruel, conquistándola, pero pérdiendola en enero de 1938, cuando consiguen llevar refuerzos los nacionales.
Estos, a continuación, avanzan a todo lo largo de la línea de Aragón hacia el Este, llegando a rebasar los límites de Cataluña y
alcanzando el Mediterráneo por Vinaroz en abril. Cortan así de nuevo la zona del Frente Popular en dos sectores, quedando desconectada Cataluña.

La batalla del Ebro (julio a noviembre de 1938)
Mientras Franco tampoco ahora se decide por dónde continuar, ante la amenaza de Francia de que, si los nacionales avanzaban por Cataluña, intervendría el ejército francés,
la iniciativa la toma el Frente Popular con una ofensiva desde Cataluña para cortar el saliente de las tropas nacionales que han llegado al Mediterráneo,
y para ello cruzan el Ebro por Gandesa.
Los nacionales envían refuerzos, lo mismo que sus adversarios, y se plantea así una gran batalla de desgaste que fue la batalla del Ebro.
Los del Frente Popular no consiguen su objetivo y, al perder esta batalla, pierden ya su última oportunidad.

Fase final de la guerra. 1939:
Franco no inicia el avance sobre Cataluña hasta los últimos días de 1938 por la amenaza de Francia de intervenir con su gran ejército si lo hacía.
En cambio, ahora en Francia predomina oficialmente el pacifismo y la preocupación por evitar una nueva guerra mundial.
La conquista de Cataluña por los nacionales es muy rápida y sin resistencia.
El esfuerzo de muchos dirigentes y combatientes del Frente Popular sólo es para pasar la frontera y exiliarse.
El 26 de enero de 1939 los nacionales entran en Barcelona y en febrero controlan toda Cataluña.
Y entre febrero y marzo van ocupando también todo el resto de la zona del Frente Popular.
Al final de marzo entran en Madrid y finalmente en Menorca y en las ciudades del sureste.
El 1 de abril de 1939 declaran finalizada la guerra.

 

 

 

 

 

 

 

La participción de Navarra en la Guerra de España de 1936

El 75 % de la población de Navarra apoya el Alzamiento. En las elecciones de febrero del mismo año 1936, el Bloque de Derechas había obtenido en Navarra más del 50% de los votos, porcentaje similar al de 1933 (véase gráfica), frente al 21% de los que obtiene el Frente popular en 1936 (gráfica 5). El Alzamiento lo apoyan incluso una parte de los votantes del PNV, al igual que en Álava y a diferencia de los dirigentes del PNV de Guipúzcoa y Vizcaya.
Navarra aporta a los nacionales 10.761 voluntarios requetés carlistas el 19.07.1936, superando su compromiso con el general Mola que había requerido 7.000 requetés para poder iniciar el golpe. La participación de Navarra es decisiva para la cosolidación del alzamiento.
Y Navarra aporta a los nacionales 40.000 combatientes en total hasta el final de la guerra. Requetés carlistas, 62 %; 28 %, falangistas. Esta aportación de Navarra a los nacionales es esencial para su victoria. En especial por la intensa combatividad con la que se emplearon, como lo indica el elevado porcentaje de sus bajas. Los combatientes navarros tienen 4.543 muertos en combate.

“Es preciso haber vivido aquellos días de la primera quincena en Navarra que, con una población de 320.000 habitantes, puso en pie de guerra más de 40.000 voluntarios, casi la totalidad de los hombres útiles para las armas, que dejando las parvas en sus eras y que las mujeres y niños levantaran las cosechas, partieron para los frentes de batalla sin más ideal que la defensa de su religión y de su Patria. Fueron primero a guerrear por Dios; y hará un gran bien a España quien recoja, como en antología heroica, los episodios múltiples del alistamiento en esta Navarra que, como fue en otros tiempos madre de reinos, ha sido hoy el corazón de donde ha irradiado a toda nuestra tierra la emoción y la fuerza de los momentos trascendentales de la historia”.“Al compás de Navarra se ha levantado potente el espíritu español en las demás regiones no sometidas de primer golpe a los ejércitos gubernamentales. Aragón, Castilla la Vieja, León y Andalucía han aportado grandes contingentes de militares que, bajo diversas denominaciones políticas se han solidarizado, en un todo compacto, con el ejército nacional. Y en todos los frentes se ha visto alzarse la Hostia Divina en el santo sacrificio, y se han purificado las conciencias por la confesión de millares de jóvenes soldados, y mientras sellaban las armas resonaba en los campamentos la plegaria colectiva del Santo Rosario. En ciudades y aldeas se ha podido observar una profunda reacción religiosa de la que no hemos visto ejemplo igual”.
(Carta pastoral “Por Dios y Por España” de 23 de noviembre de 1936, del Cardenal Arzobispo de Toledo, don Isidro Gomá y Tomás, página 23).

Algunos de los nacionales, en vez de ir al frente, se dedicaron a cometer asesinatos y otros crímenes contra los partidarios reales o supuestos de sus enemigos:
En Navarra, las víctimas de la represión inscritas fueron 998; las reivindicadas por Altafaylla, 1.597 inicialmente y 2.789 en la 3ª edición de su escrito.
Además hubo, 35 muertos del maquis, 7 miembros de las fuerzas armadas y 7 asesinados por los del maquis.

Aumentar las cifras implica proclamar que se consideran pocos los muertos. Y que eso no es nada para el que aumenta las cifras. Cuando en realidad cada persona es insustituible.

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