HISTORIA DE ESPAÑA
segundo

Tema 6.1 La II República (1931-1936)

6.1.3. El Frente Popular (1936, de febrero a julio)

Planteamiento de las elecciones de febrero de 1936 como guerra civil
Ante las elecciones convocadas para febrero de 1936, la izquierda se presenta en coalición y contó además con los votos de los anarquistas:
El Frente Popular es la coalición de los socialistas, los comunistas y los que ellos, en su terminología marxista, llaman,
izquierdas burguesas, que son los republicanos de izquierda acaudillados por Azaña.
Su bandera es proclamarse "antifascistas", lo que es situar a todos los que no entran en su alianza como fascistas y, como tales, condenarlos a la aniquilación política.

Fascismo dialéctico y fascismo histórico

La derecha se une en una coalición general, pero no toda la derecha, ni en todas las circunscripciones.
Gil Robles al frente de la CEDA con la consigna electoral "a por los 300", dice que pretende por sí solo una mayoría absoluta. Es una justificación de no haber hecho nada con su victoria en las elecciones de 1933.
Alcalá Zamora pretende ocupar el espacio de centro por medio de Portela Valladares, captando los votos que antes iban al Partido Radical, que para eso había sido hundido.

El planteamiento de las izquierdas es de guerra civil para tomarse la revancha de su derrota en la revolución y guerra de 1934, reconquistando el poder por la fuerza, si no ganan las elecciones. Utilizan el victimismo, planteando la urgencia de liberar a los detenidos y encarcelados por la revolución de 1934. Así recibirán el voto de la CNT.
Ver el
texto publicado el 3.02.1936 en Mundo Obrero en el que Largo Caballero amenaza con la guerra civil y promete que no serán sólo palabras. Esta amenaza de guerrra civil la reitera machaconamente.

En un mitin en Alicante, el caudillo socialista había proclamado:
“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos” (El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).  

Largo Caballero en Linares en otro mitin el 20.01.1936:
“... la clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución”.  

El 10.02.1936, en el Cinema Europa, Largo Caballero insistía:
“... la transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas... estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.

Las elecciones del Frente Popular en febrero de 1936 fueron parte de un proceso revolucionario anunciado y de una guerra civil anunciada.
Un proceso revolucionario que había tenido ya tres intentos fracasados en 1917, 1930 y 1934 y uno victorioso en 1931
.

Cuando provoquen el estallido de la guerra civil y la pierdan se lamentarán. Aún lo siguen haciendo y rectificando el resultado.

Las elecciones a Cortes de febrero de 1936 (gráfica 5) se desarrollaron en medio de la violencia y los resultados fueron falseados
Ante la violencia que lanzan en las calles los izquierdistas el mismo día de las elecciones, 16.02.1936, exigiendo el poder y lo desfavorables que le son al gobierno los resultados que van apareciendo de la primera vuelta, Portela Valladares se desmorona y dimite.
Azaña es nombrado Presidente del Gobierno el 19.02.1936, por Alcalá Zamora, y, por consiguiente, el Frente Popular está en el poder en la segunda vuelta de las elecciones y en la depuración de las actas. Azaña no tiene la mayoría en las Cortes, sino que la mayoría se fabricará desde el poder como en el sistema de la Restauración.

En número de votos los resultados de derechas e izquierdas son parecidos, con algunos más para las derechas. Pero el número de escaños es muy superior al final para el Frente Popular, y, no sólo porque les favorece la unidad de lista electoral frente a la división de las candidaturas de derechas, sino por el falseamiento con el que el Frente Popular amplifica su victoria. Los procedimientos básicamente fueron dos, no sólo la falsificación de resultados en las actas, sino la anulación de las elecciones en lugares donde les habían sido desfavorables. 

Los votos totales fueron 9.716.705,
el Frente Popular obtuvo 4.430.322;
los de derechas tuvieron 4.511.031;
los votos de centro fueron 682.825;
los votos en blanco y otros, 91.641.

Hubo irregularidades contra las candidaturas de derechas en las provincias de Cáceres, La Coruña, Lugo, Pontevedra, Granada, Cuenca, Orense, Salamanca, Burgos, Jaén, Almería, Valencia y Albacete, entre otras. Estas irregularidades sirvieron para convertir en una victoria en escaños para el Frente Popular su derrota en votos.  

Niceto Alcalá Zamora, presidente de la República en 1936, en declaraciones al Journal de Genéve, publicadas ya en 1937, enumera las irregularidades electorales:
“A pesar de los refuerzos sindicalistas, el Frente Popular obtenía solamente un poco más, muy poco, de 200 actas, en un Parlamento de 473 diputados. Resultó la minoría más importante, pero la mayoría absoluta se le escapaba. Sin embargo, logró conquistarla consumiendo dos etapas a toda velocidad, violando todos los escrúpulos de legalidad y de conciencia.  
Primera etapa: desde el 17 de febrero, incluso desde la noche del 16, el Frente Popular, sin esperar el fin del recuento del escrutinio y la proclamación de los resultados, la que debería haber tenido lugar ante las Juntas Provinciales del Censo en el jueves 20, desencadenó en la calle la ofensiva del desorden, reclamó el Poder por medio de la violencia. Crisis: algunos Gobernadores Civiles dimitieron. A instigación de dirigentes irresponsables, la muchedumbre se apoderó de los documentos electorales: en muchas localidades los resultados pudieron ser falsificados.
Segunda etapa: conquistada la mayoría de este modo, fue fácil hacerla aplastante. Reforzada con una extraña alianza con los reaccionarios vascos, el Frente Popular eligió la Comisión de validez de las actas parlamentarias, la que procedió de una manera arbitraria. Se anularon todas las actas de ciertas provincias donde la oposición resultó victoriosa; se proclamó diputados a candidatos amigos vencidos. Se expulsó de las Cortes a varios diputados de las minorías. No se trataba solamente de una ciega pasión sectaria; hacer en la Cámara una convención, aplastar a la oposición y sujetar al grupo menos exaltado del Frente Popular. Desde el momento en que la mayoría de izquierdas pudiera prescindir de él, este grupo no era sino el juguete de las peores locuras".

Los documentos inéditos de Alcalá Zamora recuperados por César Vidal y Jorge Fernández Coppel

El pucherazo del Frente Popular en 1936

Azaña mismo explica muy satisfecho cómo consiguieron la diferencia de escaños con los mismos o menos votos:
«En la Coruña íbamos a sacar cinco o seis (diputados). Pero antes del escrutinio surgió la crisis, y entonces los poseedores de 90.000 votos en blanco se asustaron ante las iras populares, y hemos ganado los trece puestos... ¡Veleidades del sufragio!... Han sacado al otro... para que no saliera Emiliano, a quien metimos preso la misma noche de formarse el gobierno, para salvarle la vida, decían los de allí... hemos sacado... otro en Guipúzcoa... y no tenemos dos, porque los comunistas se llevaron las actas pistola en mano». Carta de Azaña a Rivas Cherif (19-3-36), Retrato de un desconocido, Grijalbo, Barcelona 1979, pág. 663-665.

«Se anulan (actas de diputado, todas de derechas) Granada, Cuenca... La Ceda se ha retirado del Congreso antes de discutirse la elección de Salamanca...». Carta de Azaña a Rivas Cherif (29-3-36), Retrato de un desconocido, Grijalbo, Barcelona 1979, pág. 670-672.

El Frente Popular obtuvo así 286 escaños
Se les otorgaron a los de derechas 128
y a los centristas 59

Las elecciones del Frente Popular según Ángel David Martín Rubio

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Los escaños se reparten de la siguiente forma por decisión del Frente Popular en vez del pueblo:
(Datos tomados de
http://es.geocities.com/carlestek/ )

FRENTE POPULAR

Izquierda Marxista y Anarquista (124 diputados)

FRENTE POPULAR

Republicanos de Izquierda
(128 diputados)

Nacionalistas de Izquierda
(34 diputados)

Republicanos de Centro y de Derecha (37 diputados)

Regionalistas y Nacionalistas de Centro y de Derecha
(22 diputados)

Derechas (103 diputados)

Monárquicos y tradicionalistas
(25 diputados)

P.S.O.E. 99

P.C.E. 17

Unió Soc. Cat. 4

(P. Obrero de Unificación Marxista) P.O.U.M (trotskista) (Andreu Nin) 1

P. Sindicalista
(
anarquista disidente) 1

P. Sindicalista Ind.
(
anarquista disidente) 1

P.Cat.Proletari 1

Izquierda Rep. (Azaña) 87

Unión Republicana 37

Esquerra Rep.C. 21

Acció Cat. R. 5

PRD Federal 2

P.Nac.R.d'Esq. 2

Unió Rabassaires 2

Esquerra Valenciana 1

Rep. ind. izquierda 2

P. Galleguista (FP) 3

P. Centro Nac. Rep.
(Portela Valladares)
17

PR Progresista (Alcalá-Zamora) 6

PR Liberal Dem. 2

PR Radical 5

PR Conservador
(Miguel Maura) 3

Rep. indep. 4

Lliga Catalana 12

P Reg. Mallorca 1

P.N.V. 8

Socialcristiano vasco
(
en la lista del PNV)1

CEDA 88

Bloque Nacional (Monárquicos
José Calvo Sotelo
) 12

P.Agrario Español 10

C. Tradicionalista Carlista 9

Indeptes. Derecha 4

Monárquicos Ind. (Romanones) 2

Nacionalista Español 1

Católico
(
fue al grupo carlista) 1

P. Mesócrata 1

124

162

59

128

De 473 diputados, sólo 4 eran mujeres: Ángeles Gil (CEDA), Dolores Ibárruri, la Pasionaria, (P. Comunista), Victoria Kent (Izquierda Rep.) y Margarita Nelken (PSOE).
Clara Campoamor fue excluida de la candidatura del Frente Popular:
Los izquierdistas culpabilizaban de su derrota de 1933 a Clara Campoamor, por haber conseguido la concesión del voto a las mujeres, y jamás la perdonaron. Cuando en 1934, tras darse de baja en el Partido Radical, pidió el ingreso en el partido de Azaña, llamado ahora Izquierda Republicana, le fue denegada la admisión en una votación con bolas negras, por eso no fue tampoco admitida en la candidatura izquierdista del Frente Popular para las elecciones de 1936. Publicó en junio de 1936, Mi pecado mortal. El voto femenino y yo. Y cuando estalló la guerra se exilió para no ser asesinada por los izquierdistas. En la reedición de El voto femenino y yo, en 1981, se cita una carta de Clara Campoamor en 1959: «Creo que lo único que ha quedado de la República fue lo que hice yo: el voto femenino».

El gobierno de Frente Popular fue constituido por republicanos de izquierdas con apoyo externo de los demás grupos de la coalición desde las Cortes,
bajo la presidencia de Azaña en febrero de 1936,
hasta que en mayo de 1936 pasó a ser presidido por Casares Quiroga,
porque Azaña fue elevado a la presidencia de la República, sustituyendo a Alcalá Zamora que, cómo él dice, fue revocado el 7.04.1936. Los izquierdistas decidieron ya prescindir de él, que tanto les había servido, porque Alcalá Zamora era derechista y católico y lo seguían considerando un reaccionario, por supuesto.

Los socialistas no participan ahora en este gobierno para no desgastarse. Lo apoyan externamente por formar parte del Frente Popular.

Estos gobiernos del Frente Popular no impidieron la violencia desatada contra las derechas y contra los edificios eclesiásticos. Tampoco las ilegalidades.
Y aseguraron la impunidad de la revolución de 1934.
Companys, el golpista del 6 de octubre de 1934, volvía triunfalmente a Barcelona y se ponía de nuevo al frente de la Generalidad.
Los detenidos por la insurrección de Asturias eran excarcelados y quedaban readmitidos obligatoriamente en las empresas incluso en las que habían atentado y en las que habían cometido homicidios.
"Las cifras de muertos por hambre al año eran de algo más de 300 en España a principios del siglo XX, habían bajado a menos de la mitad bajo Primo de Rivera y volvieron a la primera cifra durante la república" (Pío Moa, 16.04.2011).
Los socialistas lanzaban a los jornaleros a la ocupación de tierras. Además de lo que ya hacían los anarquistas.
Las huelgas se multiplicaban
(Gráfica).
El paro aumentaba en otros cien mil parados hasta la mitad del año.

La violencia desatada y la provocación de la guerra civil
"Creo que van más de doscientos muertos y heridos desde que se formó el Gobierno, y he perdido la cuenta de las poblaciones en que han quemado iglesias y conventos: ¡hasta en Alcalá!… Habían comenzado los motines y los incendios. En las cárceles andaban a tiros. Aquella noche se escaparon tranquilamente de las de Gijón mil cien presos… En Oviedo los imitaron…los republicanos empezaron a enfadarse… Hasta los desórdenes me los perdonaban, y el que más y el que menos los encontraba… naturales. Ahora vamos cuesta abajo por la anarquía persistente de algunas provincias, por la taimada deslealtad de la política socialista… por las brutalidades de unos y otros, por la incapacidad de las autoridades, por los disparates ... en casi todos los pueblos, por los despropósitos que empiezan a decir algunos diputados republicanos de la mayoría. No sé, en esta fecha como vamos a dominar esto”. Carta de Azaña a Rivas Cherif (19-03-1936), Retrato de un desconocido, Grijalbo, Barcelona, 1979, p. 665 y ss.

Gil Robles denunciaba en las Cortes que, desde el 16.02 al 15.06 de 1936, había habido
269 muertos y 1.287 heridos en atentados y
160 iglesias destruidas totalmente y 251parcialmente.
Y que, desde el 16.06 al 15.07 de 1936, había habido otros
61 muertos y 224 heridos y
10 iglesias incendiadas y otros desmanes contra eclesiásticos y objetos religiosos.

El 18 de mayo de 1936 en la ciudad de Badajoz, el diputado comunista Antonio Mije proclamaba como objetivo de los partidos marxistas el exterminio de la población que no se les sometía del todo:
«Yo supongo que el corazón de la burguesía de Badajoz no palpitará normalmente desde esta mañana al ver cómo desfilan por las calles con el puño en alto las milicias uniformadas; al ver cómo desfilaban esta mañana millares y millares de jóvenes obreros y campesinos, que son los hombres del futuro ejército rojo obrero y campesino de España [...] este acto es una demostración de fuerza, es una demostración de energía, es una demostración de disciplina de las masas obreras y campesinas encuadradas en los partidos marxistas, que se preparan para muy pronto terminar con esa gente que todavía sigue en España dominando de forma cruel y explotadora a lo mejor y más honrado y más laborioso del pueblo español» (Claridad, 19-mayo-1936).  

"Desde la mitad de mayo hasta el inicio de la guerra civil, Madrid vivió una situación caótica: los obreros comían en los hoteles, restaurantes y cafés, negándose a pagar la cuenta y amenazando a los dueños cuando aquellos manifestaban su intención de reclamar la ayuda de la policía. Las mujeres de los trabajadores hacían sus compras en los ultramarinos sin pagarlas, por la buena razón de que las acompañaba un tiarrón que exhibía un elocuente revólver. Además, incluso en pleno día y hasta en el centro de la ciudad, los pequeños comercios eran saqueados y se llevaban el género amenazando con revólver a los comerciantes que protestaban".

"Con pueriles pretextos se organizaron matanzas de personas pertenecientes a la derecha. Así, el 5 de mayo se hizo correr el rumor de que señoras católicas y sacerdotes hacían morir niños distribuyéndoles caramelos envenenados. Un ataque de locura colectiva se apoderó de los barrios populares y se incendiaron iglesias, se mataron sacerdotes y hasta vendedoras de caramelos en las calles".

"Los partidos republicanos que llegaron al poder tras el triunfo electoral, aunque fueran minoritarios en la alianza de la izquierda agotaron sus fuerzas y su crédito moral en dos ingratas tareas: la primera consistió en hacer concesiones a los extremistas que, desde el 16 de febrero, celebraban su triunfo mediante incendios, huelgas y actos ilegales, como si estuviesen luchando contra un gobierno enemigo. El otro objetivo de los vencedores consistió en adueñarse a toda prisa de los puestos superiores del Estado, saltándose todas las reglas establecidas y derribando sin el menor escrúpulo de honestidad política los principios de continuidad que un régimen naciente debe conservar si aspira a durar (...) y derribando (...) al primer presidente de la República, el Sr. Alcalá-Zamora, sin preocuparse por la falta de base legal de tan osada maniobra".

Clara Campoamor, La revolución española vista por una republicana

El sistema electoral de la Segunda República

La conspiración contra el izquierdismo revolucionario
Los sectores derechistas políticos y militares conspiran contra el izquierdismo revolucionario, porque, dicen ellos, "media España no quiere morir de la otra media". La frase completa es de Gil Robles pronunciada frente a los izquierdistas el 15 de abril de 1936: "Una masa considerable de opinión, que es por lo menos la mitad de la Nación, no se resigna implacablemente a morir: yo os lo aseguro. Media Nación no se resigna a morir". Fue reproducida en un editorial de El Debate. Entre los que conspiran destacan los carlistas, que preparaban sus milicias de requetés desde el principio de la II República, la Falange y un sector del ejército que organiza el general Mola. Éste va captando militares, no sólo derechistas, sino algunos de los que habían favorecido el advenimiento de la república, como el general Queipo de Llano. El general Franco, actuando con su habitual cautela, se mantiene informado, pero no entra por el momento en la conspiración. La conexión entre los requetés carlistas y el general Mola, considerada indispensable por éste, se ve dificultada, porque los militares no tenían más objetivo inmediato que poner orden en la república y los carlistas tenían como objetivo establecer una monarquía católica. Los monárquicos alfonsinos conspiran activamente, aunque tienen escasos efectivos, pero sí medios económicos con los que financian a los otros sectores a los que tratan de utilizar.

Fue el propio Manuel Azaña el que vaticinó sin querer la muerte de la II República a causa de la imposición de sus normas anticatólicas. Fue en las Cortes el 13.10.1931 en aquel discurso en el que proclamó aquello de "España ha dejado de ser católica":

"Tenemos que detenernos en la campaña de reforma de la organización religiosa española allí donde nuestra intervención quirúrgica fuese dañosa o peligrosa. Pensad, señores diputados, vamos a realizar una operación quirúrgica sobre un enfermo que no está anestesiado y que en los debates propios de su dolor puede complicar la operación y hacerla mortal, no sé para quien, pero mortal para alguien".

El asesinato de Calvo Sotelo, el diputado derechista más destacado por sus críticas al gobierno, que aparece el 13.07.1936 con dos disparos en la nuca,
después de ser detenido en su domicilio por miembros de las fuerzas armadas gubernamentales en la noche del 12 al 13.07.1936,
provoca ya el cierre de todos los acuerdos y decisiones entre los que conspiraban contra el Frente Popular,
y el inicio el 17.07.1936 de su sublevación derechista, el alzamiento, que lleva

El asesinato de Calvo Sotelo tenía la finalidad de provocar la insurrección de los derechistas para aplastarla y hacer triunfar ya la revolución. Pero desencadenar una guerra es correr el riesgo de perderla, aunque se calcule que esto es poco probable, o no se piense en perderla, como entonces los del Frente Popular. Y lo que es seguro es la gran cantidad de padecimientos que sufrirá la población.

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El asesinato de Calvo Sotelo

http://asturiasliberal.org/node/1031?PHPSESSID=f8f355c1c5867b5d88c866c11b5ea818

En la noche del 12 al 13-7-36 al mando del capitán de la Guardia Civil Fernando Condés (amigo personal de Prieto e instructor de su escolta) salió una camioneta con guardias de asalto y pistoleros socialistas. Fueron a la casa de Gil Robles, pero estaba de veraneo.

Fueron entonces a por Calvo Sotelo. El 11-7-36, a Calvo la Pasionaria le había amenazado en el Parlamento. Uno de los policías de su escolta había dicho al diputado Joaquín Bau, que tenían orden de no intervenir si intentaban asesinar a Calvo, protestó éste y le fue cambiada la escolta, el Ministro no tomó ninguna otra medida.
A Calvo Sotelo lo detuvieron en su domicilio, violando su inmunidad parlamentaria. Calvo les dijo que se fiaba de que el que lo detenía llevaba un unifome de oficial de la Guardia Civil.

Junto a algunos guardias de Asalto, iban en la furgoneta de Condés media docena de militantes del PSOE, en su mayoría pertenecientes a la Motorizada, milicia paramilitar de los socialistas madrileños, prietista, y por lo tanto no integrada en las Juventudes Socialistas Unificadas, y que daba servicio de escolta a Prieto.

A Calvo Sotelo lo montaron en la camioneta y al poco lo asesinó el pistolero socialista Cuenca de dos tiros en la nuca. Cuenca era jefe de la escolta de Prieto, éste lo menciona en sus memorias repetidas veces. Después tiraron el cadáver en el cementerio del Este. Iba también el socialista confidente de Prieto Santiago Garcés, que luego sería Jefe del SIM (Servicio de Información Militar) organizado por Prieto en la guerra .

Condés le contó a Prieto lo sucedido.

Este relato se basa en la narración del teniente del cuartel de Pontejos Alfredo León-Lupín, exiliado en Caracas, M. Tagüeña (general republicano, por aquella fecha del PSOE) también lo cuenta.
M. Tagüeña, Testimonio de dos guerras, México, 1973, p. 99, 100. J. Zugazagoitia, Historia de la guerra de España, Buenos Aires, 1940, p. 30. I. Prieto, Convulsiones de España, México, 1976-79, vol. III, p.133.

Lo cuenta también el comandante Uribarri primer jefe del SIM. Dice que Condés era amigo suyo y que “ejecutó” a Calvo Sotelo para librar a la República de un enemigo peligroso.
M. Uribarri, La quinta columna española, La Habana, 1943, p. 171 y ss.
Condés y Cuenca murieron poco después en el frente de Guadarrama de forma extraña y el mismo día. El 25-7-36 los documentos referentes a la investigación guardados en Gobernación fueron robados por un grupo de milicianos socialistas y desaparecieron.
El ministro de Gobernación, Ángel Galarza, que dos semanas antes del crimen había justificado en las Cortes cualquier violencia contra Calvo, en septiembre del 36 decía: “A mí… el asesinato de Calvo Sotelo me produjo un sentimiento… el sentimiento de no haber participado en su ejecución”.
JM. Gil-Robles, No fue posible la paz, Barcelona, Planeta, 1998, p.675.

El diario Ya (14-7-36) fue multado con 50.000 pts. por describir el cadáver de Calvo Sotelo “con señales de violencia”. Se prohibió emplear la palabra “asesinato”.
D. Martínez Barrio, Memorias, p. 343.

El asesino pertenecía a la guardia personal de Prieto, Condés era prietista. La pintura de Prieto sobre la actitud de Condés, arrepentido y queriéndose suicidar no casa con la época, lejos de denunciarlo lo escondió.

En las Cortes, Prieto, al nombrar al asesinado, lo llamó por tres veces Gil Robles. El rostro del aludido, escribe Zugazagoitia, “denunció un sentimiento de malestar, como quien ha escapado, por azar, a un gravísimo riesgo”. En enero del 37 hubo una amnistía de los delitos anteriores al 15 de julio del 36.
I. Gibson: La noche que mataron a Calvo Sotelo, Barcelona, Plaza y Janés, 1.986, p. 228 y ss.
Zugazagoitia: Guerra y vicisitudes de los españoles, I, París, Librería española, 1,968, p. 41.

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"El asesinato de Calvo fue realizado por el guardaespaldas más cualificado de Prieto (Cuenca) y dirigido por un hombre de Prieto (Condés), quien a continuación fue a rendir cuentas a Prieto, el cual, a su vez, lo encubrió y protegió de la justicia. Las palabras de Prieto en la Diputación permanente de las Cortes son sospechosas, por lo menos; y poco después el sumario fue robado a mano armada por… hombres de Prieto. Siempre nuestro hombre al fondo. Había además un móvil poderoso: Prieto había manifestado preferir una contienda en regla al desgaste revolucionario de aquellos meses, sin objetivo aparente, y el asesinato de Calvo equivalía a una declaración de guerra. Estos hechos, y otros menos directos, no son pruebas concluyentes, pero sí indicios muy fuertes" (Pío Moa, 24.01.2008).

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Fuente: http://www.historiaelectoral.com/g1931.html

 


Fuente: http://www.historiaelectoral.com/g1931.html

6.2 La Guerra Civil (1936-1939)
HISTORIA DE ESPAÑA
segundo