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Sobrenaturalizarlo todo, incluso el Romano Pontífice

A veces los que se sientan en la cátedra de san Pedro hablan en nombre de Dios, como Sumos Pontífices, pero otras veces dicen las cosas por su cuenta, según sus ideas particulares.

Como dice el evangelio, "esto no lo dijo por su cuenta", sino como Sumo Pontífice (Jn, 11, 51), en nombre de Dios.

"¿No ha pensado Usted que, porque Usted es el Papa, ya no es el Padre Jorge?" (Valentina Alazraki de Televisa, en entrevista a Francisco emitida el 13.3.2015).

Decía Canals:

"El Papa es infalible cuando habla [como tal], no cuando calla o manda callar".

 

Canals insistía:

"El Papa no es infalible cuando calla o manda callar".

El Papa es la máxima autoridad docente, disciplinar y gobernante en la Iglesia, cuando la ejerce.

Benedicto XVI dijo al principio de su pontificado que ejercería muy poco o nada su autoridad. Así quedó claro cuando tuvo que ejercer su autoridad como Papa que era sobrenatural y no algo que le salía de su carne y de su sangre. Porque el hombre propone y Dios dispone.

Algo así, o más, dijo el Papa Francisco. Pero el hombre propone, pero Dios dispone.

Lo único que interesa de un Papa es que hable como tal y para ello que proclame esta verdad de fe, que Jesucristo es Dios, con las verdades conexas, y las aplique y exhorte a que se apliquen por todos personal y colectivamente. Y si no puede exhortar a que se aplique al colectivo social, debido a la descristianización, al menos, como mal menor, que proclame que Jesucristo es Dios. Y si no puede ni siquiera proclamarlo explícitamente, al menos que no traicione esta santa verdad y que no reniegue de Jesucristo y de la esperanza de su Reinado.
(Cfr. 2 Tim 4, 7; Ap 3,8; Beato Pablo VI, Homilía del 29.06.1978).

Sucede no pocas veces, respecto al Papa, Vicario de Jesucristo, que la vista se fija en demasía en el Vicario, en el hombre, y en sus ideas particulares, y con esto se olvida a Jesucristo y así no faltan los que suponen ilusoriamente que esas ideas particulares suplantarán o suplantan ya las doctrinas de la Iglesia. Siendo esta ilusoria y heterodoxa suposición la raíz común de los lefebvrianos y similares en todos sus grados por un lado, y de los progres de dentro y de fuera de la Iglesia por el lado contrario. Ambos lados sublevados contra la autoridad del Papa como tal.

La solución del padre Orlandis es la idea del Reino de Cristo:

"En la idea del Reino de Cristo nos parece ver invertidos los términos. En el primer término se nos presenta Jesucristo viviente en su Iglesia, viviente en su representante en la tierra. Si así llegara a mirarse por todo el mundo al Vicario de Jesucristo, se le vería siempre sobrenaturalizado, más aún, divinizado.
Esta es la necesidad más urgente de nuestro tiempo: sobrenaturalizarlo todo, incluso el Romano Pontífice. Esta vida sobrenatural es la que trae consigo el Reinado de Jesucristo; ésta es la que implora sin darse cuenta la indigencia de nuestro tiempo, ésta es la que reclama el alma de nuestra sociedad" (
Sobre la actualidad de la fiesta de Cristo Rey. 1945).

La implantación del Reinado de Jesucristo es obra del propio Jesucristo:

Cat IC 677 La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección (cf. Ap 19, 1-9). El Reino no se realizará, por tanto, mediante un triunfo histórico de la Iglesia (cf. Ap 13, 8) en forma de un proceso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal (cf. Ap 20, 7-10) que hará descender desde el Cielo a su Esposa (cf. Ap 21, 2-4). El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal tomará la forma de Juicio final (cf. Ap 20, 12) después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa (cf. 2 P 3, 12-13).

La segunda venida de Jesucristo tendrá como consecuencia, entre otras, el triunfo de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Y no al revés. No es a consecuencia de un triunfo debido a un proceso de crecimiento de la Iglesia como se producirá la consumación en la Tierra del Reinado Social de Jesucristo por su misericordia y la consiguiente época profetizada de paz y prosperidad en la Iglesia (Cat IC 677, 673, 672, 675, 674). Este Reinado ha de venir ciertamente. Y será consecuencia de la segunda venida de Jesucristo que producirá con su manifestación gloriosa la ruina de la apostasía y el hundimiento del régimen anticristiano, que ahora ya domina y que aún llegará a imperar de forma total.

La segunda venida de Jesucristo tendrá como consecuencia, entre otras, el triunfo de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Y no al revés. No es a consecuencia de un triunfo debido a un proceso de crecimiento de la Iglesia como se producirá la consumación en la Tierra del Reinado Social de Jesucristo por su misericordia y la consiguiente época profetizada de paz y prosperidad en la Iglesia (CIC 677, 673, 672, 675, 674). Este Reinado ha de venir ciertamente. Y será consecuencia de la segunda venida de Jesucristo que producirá con su manifestación gloriosa la ruina de la apostasía y el hundimiento del régimen anticristiano, que ahora ya domina y que aún llegará a imperar de forma total.

El Papa Francisco y el beato Pablo VI y sus dos consejeros: el Espíritu Santo, cuando enseñan como Papas, y sus ideas propias o ajenas

La laicidad en la actual situación de hipótesis constatada por Benedicto XVI

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El 5.04.2006, el Papa invita a rezar por intercesión de san Francisco Javier por la paz en el País Vasco y en toda España y el gobierno socialista de R. Zapatero, por medio de su portavoz Moraleda, dice que lo agradece de corazón.

"Al contemplar la figura de san Francisco Javier, nos sentimos llamados a rezar por quienes dedican su vida a la misión evangelizadora, proclamando la belleza del mensaje salvador de Jesús.
Al mismo tiempo, os invito a rezar para que, por intercesión de este Santo, todos intensifiquen sus esfuerzos por consolidar los horizontes de paz que parecen abrirse en el País Vasco y en toda España, y a superar los obstáculos que puedan presentarse a lo largo de este camino" (Benedicto XVI en la audiencia general del 5 de abril de 2006).

Como dice el evangelio, "esto no lo dijo por su cuenta", sino como Sumo Pontífice (Jn, 11, 51), en nombre de Dios, porque es algo sobrenatural invitar a rezar. En cambio, con la palabra "parece", indica lo que dice por su cuenta: que parecen abrirse horizontes de paz en el País Vasco y en toda España. Por su parte, el mismo día el Gobierno socialista de Zapatero agradeció "mucho y de corazón" al Papa el apoyo expresado.

El que se atreva, que haga lo que dice el Papa y que rece. Se arriesga a que Dios aparte los obstáculos para la paz, que son los intentos de someter Navarra y de romper España, y que por consiguiente se consoliden los horizontes de paz, porque Dios escribe derecho con renglones torcidos. Se exponen también a que Dios les haga a ellos y a los terroristas partícipes del bien y que se superen así los únicos obstáculos para la paz.

El Papa Benedicto XVI, cuando habla "en nombre de Dios", encabeza las oraciones no sólo por las víctimas del terrorismo y por los pueblos que son víctimas del terrorismo, sino también por los terroristas para que se conviertan:

"Oremos por las personas asesinadas, por las heridas y por sus seres queridos. Pero oremos también por los que han perpetrado los atentados. Que el Señor toque su corazón" (dijo el Papa el 10 de julio de 2005).

"Todos sentimos un profundo dolor por los atroces atentados terroristas del jueves pasado en Londres. Oremos por las personas asesinadas, por las heridas y por sus seres queridos. Pero oremos también por los que han perpetrado los atentados. Que el Señor toque su corazón. A cuantos fomentan sentimientos de odio y a cuantos llevan a cabo acciones terroristas tan repugnantes les digo:  Dios ama la vida, que ha creado, no la muerte. En nombre de Dios, ¡deteneos!" (Benedicto XVI tras el rezo del Ángelus, el domingo, 10 de julio de 2005, tras los atentados islamistas de Londres del jueves de esa misma semana, 7 de julio de 2005).

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Cardenal Robert Sarah: "hoy, la autoridad se calla a menudo por miedo sobre todo a ser llamada intolerante.
Creo que dejar a un sacerdote o a un obispo decir cosas que quiebran o arruinan el depósito de la fe, sin interpelarle, es una falta grave"

“Creo que dejar a un sacerdote o a un obispo decir cosas que quiebran o arruinan el depósito de la fe, sin interpelarle, es una falta grave. Como mínimo, hay que interpelarle y pedirle que explique las razones de sus afirmaciones, sin dudar en exigirle que las reformule de manera conforme a la doctrina y a la enseñanza secular de la Iglesia. No se puede dejar a las gentes decir o escribir cualquier cosa sobre la doctrina, la moral, lo que actualmente desorienta a los cristianos y crea una gran confusión sobre lo que Cristo y la Iglesia siempre han enseñado. La Iglesia no debe jamás abandonar su título de Mater et Magistra: su papel de madre y educadora de los pueblos. Como sacerdotes, obispos o simples laicos, obramos mal al no decir que una cosa es falsa. La Iglesia no debe dudar en denunciar el pecado, el mal y toda mala conducta o las perversiones humanas. La Iglesia asume en nombre de Dios una autoridad paterna y materna. Y esta autoridad es un servicio humilde para bien de la humanidad. Padecemos hoy un déficit de paternidad. Si un padre de familia no dice nada a sus hijos sobre su conducta, no obra como un verdadero padre. Traiciona su razón de ser y su misión paterna. El primer deber del obispo consiste pues en interpelar a un sacerdote cuando sus afirmaciones no son conformes a la doctrina. Se trata de una pesada responsabilidad. Cuando Juan el Bautista declaró a Herodes: «No tienes derecho a tomar la mujer de tu hermano» perdió la vida. Desgraciadamente hoy, la autoridad se calla a menudo por miedo sobre todo a ser llamada intolerante o a ser decapitada. Como si mostrar la verdad a alguien hiciese ser intolerante o integrista cuando se trata de un acto de amor".
(Cardenal Robert Sarah, prefecto para la Congregación del Culto Divino en L’Homme Nouveau, 9.04.2015,
http://www.hommenouveau.fr/1209/religion/dieu-ou-rien---grand-entretien-avec-le-cardinal-robert-sarah.htm).

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