La fiesta de la Hispanidad el 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar...........HISTORIA DE ESPAÑA......El Camino de Santiago... .Artículos......INDEX.
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Santiago Apóstol

Santiago Apóstol fue martirizado por Herodes, el cual "quitó la vida con la espada a Santiago, el hermano de Juan" (Hch 12,2).
Lo que más le preocupaba a Herodes era que se predicara el reino de Dios en el que Cristo es el rey, pensando que eso significaba su propio destronamiento. Si encima se predicaba que Jesucristo resucitado estaba vivo y que iba a volver a reinar, la cosa debió motivar a Herodes para matar al que más se significase en esta predicación. El hecho es que fue a Santiago al que dio muerte Herodes, luego era Santiago el que con más ardor predicaba el establecimiento del reino de Dios en la tierra por Jesucristo en su segunda venida.

En la catedral basílica de los armenios en Jerusalén se venera la piedra donde fue martirizado Santiago Apóstol.

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Herodes "quitó la vida con la espada a Santiago, el hermano de Juan" (Hch 12,2).

Algo habría hecho, y aun algos

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El puesto a la derecha y a la izquierda de Jesucristo en su reino
Jesús les dijo a Santiago y a Juan cuando les prometió la muerte gloriosa del martirio:

"Mi cáliz lo beberéis, pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre" (Mt 20,23).

Evidentemente esos puestos estaban reservados a la Virgen María y a san José.
Así se proclama respecto a María en la definición del dogma de la Asunción:

«Como supremo coronamiento de sus privilegios, fue preservada de la corrupción del sepulcro y vencida la muerte, como antes por su Hijo, fue elevada en alma y cuerpo a la gloria del cielo, donde resplandece como Reina a la derecha de su Hijo, Rey inmortal de los siglos» (Const. Ap. Munificentissimus Deus, 40).
«Quasi supremam suorum privilegiorum coronam, ut a sepulcri corruptione servaretur immunis, utque, quemadmodum iam Filius suus, devicta morte, corpore et anima ad supernam Caeli gloriam eveheretur, ubi Regina refulgeret ad eiusdem sui Filii dexteram, immortalis saeculorum Regis».

Y a María la acompaña siempre su esposo san José.

A san José le corresponde dar su brazo derecho a su esposa María, y al Niño Jesús, cuando está entre ambos, en la tierra como en el cielo.

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Santiago Apóstol, Santiago el Mayor, fue el primer apóstol que recibió el martirio, seguramente porque destacaba y llamaba la atención en la predicación del Evangelio del reinado de Cristo. Siendo tan importante Santiago el Menor, que actuaba como jefe de la comunidad de judíos cristianos de Jerusalén, y que era pariente del Señor, sin embargo al primer apóstol mártir se le llama Santiago el Mayor. Era uno de los tres apóstoles privilegiados por Jesús; y era de más edad que Juan. Seguramente la Virgen María, la madre de Jesús le debía tener el mismo afecto especial que Jesús le tenía. Siendo más pequeño Juan, apenas un adolescente angelical, María le debía considerar un encanto. Después fue a vivir con él como un hijo. Y a Santiago, el otro de los amigos más íntimos de su hijo Jesús, podemos imaginar que María le debía considerar "más majo que las pesetas" futuras. Cuando vino España a traer el evangelio, llevado de su impetuosidad guiada ahora por el Espíritu Santo, la Virgen consiguió la gracia de venir a animarle en el año 40 en Zaragoza, donde se venera el Pilar sobre el que se le apareció en carne mortal, en un caso de bilocación, porque la Virgen aún vivía en este mundo y no había pasado al cielo, como después de su gloriosa Asunción. Santiago y Juan eran los Boanerges, los Hijos del Trueno, ya sobrenaturalizados, su ímpetu era ya de amor apostólico. Más tarde, tras su expedición apostólica a las Hispanias, a su regreso a la tierra de Israel, es cuando hay que situar el martirio de Santiago por los muchos motivos que dio para ello.

Jesús les llamó los Boanerges, los Hijos del Trueno, por su carácter fuerte:

"Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno" (Mc 3,16-17)

"Jesús tornó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.
De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:
-«Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?»
Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea" (Lc 9, 51-56).

Aunque era el discipulo amado por Jesús, el apóstol Juan era Boanerges, como su hermano Santiago, aquí lo vemos en el siguiente pasaje, actuando como Hijo del Trueno, y siendo corregido pacientemente por Jesús:

"En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante.
Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo:
-«El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mi; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado.
El más pequeño de vosotros es el más importante».
Juan tomó la palabra y dijo:
-«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir».
Jesús le respondió:
-«No se lo impidáis; el que no está contra vosotros está a favor vuestro»" (Lc 9, 46-50).

Nuestra Señora del Pilar, Reina de la Hispanidad

SANTIAGO EN ESPAÑA

http://www.xacobeo.es/

Es en el Breviario de los Apóstoles (finales del siglo VI) en donde se atribuye por primera vez a Santiago la predicación en Hispania y en las regiones occidentales así como su enterramiento en Arca Marmárica convirtiéndose en instrumento extraordinario de difusión de la tradición apostólica. Posteriormente, ya en la segunda mitad del siglo VII, un erudito monje inglés llamado Beda el Venerable, constata de nuevo este hecho en su obra, y concreta, sorprendentemente, la localización exacta del cuerpo del Apóstol en Galicia.

El regreso a Tierra Santa, sería por la vía romana de Lugo para cruzar la Península, pasando por Astorga y Zaragoza, en donde, abatido, Santiago recibe el consuelo y el aliento de la Virgen, que se le apareció en carne mortal el año 40 a orillas del río Ebro sobre un pilar.

Este suceso sirvió para explicar la fundación de la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza, hoy basílica e importante santuario mariano del catolicismo hispánico. Desde aquí, por el Ebro, pudo dirigirse a Valencia para embarcar en un puerto murciano o andaluz y regresar a Palestina en torno a los años 42-44.

Ya en en la tierra de Israel, Santiago es parte del conjunto básico de la Iglesia Primitiva de Jerusalén, con el grupo de los "Doce", desempeñando un papel relevante dentro de la comunidad cristiana de la Ciudad Santa. En un clima de gran inquietud religiosa, donde aumenta cada día el deseo de erradicar el incipiente cristianismo, tenemos noticia sobre cómo se había prohibido a los apóstoles que predicasen, pero Santiago, desestimando tal limitación, anunciaba su mensaje evangelizador a todo el pueblo, entrando en las sinagogas y argumentando todo lo anunciado por los profetas. Su gran locuacidad, su capacidad dialéctica y el atractivo de su propia personalidad lo sitúan como uno de los apóstoles más seguidos en su misión evangelizadora.

Herodes Agripa, rey de Judea, para silenciar las protestas de las autoridades religiosas, complacer a los judíos y dar un escarmiento a la comunidad cristiana, lo escoge como figura representativa y lo condena a muerte por decapitación. Es de este modo, el primer mártir del colegio apostólico.

Según la tradición, el encargado de conducir a Santiago al suplicio, el escriba Josías, presencia como aquél es capaz de sanar a un paralítico que lo llama. Josías, movido por el arrepentimiento, se convierte al cristianismo, suplicando el perdón del Apóstol. Santiago pide como "Última gracia" un recipiente con agua y lo bautiza. Ambos son degollados en torno al año 44.

Cuenta la tradición que dos de los discípulos de Santiago, Atanasio y Teodoro, recogieron su cuerpo y su cabeza, y los trasladaron en una nave desde Jerusalén hasta Galicia. Tras siete días de navegación llegarían a las costas gallegas de Iria Flavia, cerca de la actual villa de Padrón.

En el relato del enterramiento de los restos de Santiago aparece Lupa, una dama pagana, rica e influyente, que vivía en aquella época en el castro Lupario o castro de Francos, a poca distancia de Santiago. Los discípulos, que carecían de un terreno en el que enterrar a su maestro, pedirían permiso a esta noble matrona para enterrarlos en su fundo, pero ella les remite al legado romano Filotro, que residía en Dugium, en las cercanías de Fisterra. Lejos de atender sus peticiones, el gobernador romano ordena su encarcelamiento.

Según la tradición, los discípulos fueron liberados milagrosamente por un ángel, emprendiendo inmediatamente su fuga perseguidos por los soldados romanos. Cuando llegaron al puente de Ons o Puente Pías, sobre el río Tambre, y una vez que los discípulos lo atravesaron, éste se hundió providencialmente y los huidos consiguieron escapar.

La llamada reina Lupa, simulando un cambio de actitud, les llevó al Monte Iliciano, hoy conocido como Pico Sacro, y les ofreció bueyes salvajes que vivían allí en libertad y un carro para transportar los restos del Apóstol desde Padrón hasta Santiago. Los discípulos se acercaron a los animales que, ante el asombro de Lupa, se dejaron poner el yugo mansamente. Al presenciar la escena, ésta decide abandonar sus creencias y convertirse al cristianismo.

Nos cuenta la tradición que los bueyes comenzaron su camino, sin ningún tipo de guía, y se detuvieron, instintivamente, movidos por la sed, en un lugar donde escarbaron y brotó agua. Se trata de la actual fuente del Franco, junto al Colegio Fonseca, lugar en el que posteriormente se levantaría, como recuerdo, la pequeña capilla del Apóstol, en la calle compostelana del Franco. Los astados continuaron su camino hasta llegar a un terreno, propiedad de Lupa, que lo donó para la construcción del monumento funerario, donde siglos más tarde se levantaría la catedral, centro espiritual que preside la ciudad de Santiago.

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Durante el reinado de Alfonso II el Casto (791-842)

A principios del siglo IX, tiene lugar el descubrimiento del sepulcro apostólico, en 813

Cuenta la tradición que un ermitaño, de nombre Pelayo, que vivía en el lugar de Solovio -donde está situada la iglesia de San Fiz de Solovio, en la Compostela actual-, en el bosque Libredón, observó durante varias noches sucesivas unos resplandores o luminarias misteriosas que semejaban una lluvia de estrellas sobre un montículo del bosque.

Esta luz o estrella reveladora de la existencia de la tumba apostólica se convierte en otro de los símbolos relacionados con Santiago y el culto jacobeo. Pero no es tan sólo una estrella; la huella del Camino de Santiago está marcada desde siempre en la Vía Láctea porque su dirección indica también la del caminante hacia Compostela, lo que llevó a referirse a esta ruta como el camino de las estrellas.

Pelayo, impresionado por las visiones, se presentó ante el obispo diocesano Teodomiro, que en aquella época regía la sede de Iria Flavia, para comunicarle el hallazgo. El obispo, ante la insistencia de Pelayo, reunió un pequeño séquito y se dirigió inmediatamente a Libredón. En el medio del bosque, él mismo pudo contemplar el fenómeno relatado por el ermitaño. Un fuerte resplandor iluminaba el lugar en donde, entre la densa vegetación, encontrarían un sepulcro de piedra en el que reposaban tres cuerpos, identificados como el de Santiago el Mayor y sus discípulos Teodoro y Atanasio. El primer relato pormenorizado que se conserva sobre el descubrimiento es la Concordia de Antealtares, de 1077.

Teodomiro puso de inmediato el hecho en conocimiento del rey Alfonso II, que acudió rápidamente desde Oviedo para visitar el lugar y constatar la milagrosa revelación.

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Santiago en Clavijo y el voto de Santiago

El Arzobispo de Toledo, el navarro Ximénez de Rada, en su obra De rebus Hispaniae, narra la ayuda de Santiago a los españoles en la batalla de Clavijo, provocada por la exigencia islámica del "tributo de las cien doncellas". Tras la victoria se establece el llamado voto de Santiago por el que se agradece su ayuda en la liberación de España. Este voto vincula y compromete a toda España.


Santiago toma por primera vez la espada el 23 de mayo del 844, para ayudar a Ramiro I de Asturias en la batalla de Clavijo, contra Abderramán II.

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Fueron los monjes de la orden de Cluny los principales promotores de las peregrinaciones en la Edad Media, peregrinaciones que partían de todos los lugares de Europa e incluso de Oriente. Pero fue a partir del siglo XI, después de que los reyes Sancho el Mayor de Navarra y Alfonso VI de León establecieran la traza del Camino Francés, cuando el fenómeno de las peregrinaciones cobró especial relevancia.

El camino quedó definido entonces recurriendo básicamente a las numerosas vías romanas que unían diferentes puntos de la península. Pero ante el impresionante flujo humano había que dotar al Camino de la infraestructura necesaria para la atención de los peregrinos, y se fundaron hospederías, se crearon hospitales y cementerios, se levantaron puentes, se construyeron iglesias, se instalaron monasterios y abadías y, lo mas importante, se fundaron infinidad de núcleos de población en torno a la ruta, constituyendo un legado histórico y artístico tan importante que aún hoy es imposible valorar.

En este mismo siglo, un clérigo francés, Aymeric Picaud, presentó un libro conocido como Códex Calixtinus (que él fuera su autor es más que discutible), en el que ya describe el camino francés y da multitud de consejos para recorrerlo. Es, sin duda, la primera guía turística de la humanidad.

La Institución de la gracia del Jubileo -Indulgencia plenaria- por el Papa Calixto II, del Año Santo Jacobeo, y por su sucesor, Alejandro III, a través de la Bula Regis terna, a quienes visiten el templo compostelano los años en que el 25 de julio (día de Santiago) coincidiese en domingo, impulsaron definitivamente las peregrinaciones a Santiago durante la Edad Media.

En el siglo XIV comienza un profundo declive, provocado tanto por las catástrofes que asolaron la centuria (sobre todo la peste negra) como por las numerosas guerras en las que se vio envuelto el continente. Esta decadencia se acrecentó en el siglo XVI: la irrupción del protestantismo y las guerras de religión fueron la causa, así como la ocultación de los restos del Apóstol durante casi 300 años para evitar que cayeran en manos de los piratas ingleses. Este proceso culminó en el siglo XIX con la práctica desaparición de las peregrinaciones. Comentan las crónicas que el 25 de julio de 1867 apenas había cuarenta peregrinos en la ciudad de Compostela.

En 1878 el Papa León XIII expide una Bula confirmando la autenticidad de los restos reencontrados del Apóstol, hecho que hace resurgir las peregrinaciones paulatinamente hasta llegar a los Años Santos actuales.

Las motivaciones religiosas dieron vida al Camino y suscitaron importantes aspectos artísticos y turísticos: en lo arquitectónico (por el llamado estilo de peregrinación), en la importantísima escultura románica (cuya evolución podemos seguir a lo largo de la ruta hasta desembocar en el Pórtico de la Gloria), en la pintura (plasmada en el panteón de San Isidoro de León), junto con otros destacados alicientes turísticos: paisajes, gastronomía, cultura.

Por la milenaria ruta pasaron personajes como Fernán González, El Cid, Luis VII de Francia, Eduardo I de Inglaterra, Juan de Brienne (Rey de Jerusalén), la Princesa sueca Ingrid, santa Isabel de Portugal, san Francisco de Asís, el pintor flamenco Juan Van Eyck, santo Domingo de Guzmán, san Raimundo Lulio, san Vicente Ferrer y millones de anónimos que, sufriendo las innumerables dificultades del Camino, llegaron a Compostela simplemente para rezar y redimir sus penas.

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Basoko en el Congo

Santiago en el Congo

Wikipedia

Saint James had a special place in the Central African Kingdom of Kongo because of his association with the founding of Christianity in the country in the late fifteenth century. Portuguese sailors and diplomats brought the saint to Kongo when they first reached the country in 1483. When King Afonso I of Kongo whose Kongo name was Mvemba a Nzinga, the second Christian king, was facing a rival, his brother Mpanzu a Kitima, in battle, he reported that a vision of Saint James and the Heavenly Host appeared in the sky, frightened Mpanzu a Kitima's soldiers, and gave Afonso the victory. As a result, he declared that Saint James' feast day (25 july) be celebrated as a national holiday.

Over the years, Saint James day became the central holiday of Kongo. Taxes were collected on that day, and men eligible for military duty were required to appear armed. There were usually regional celebrations as well as one at the capital. In some cases, Kongolese slaves carried the celebration to the New World, and there are still celebrations of Saint James Day in Haiti and Puerto Rico.

Rise to power

Around 1509 King João I died, and potential rivals lined up to take over the kingdom. It was an elective rather than a hereditary monarchy, thus Afonso was not guaranteed the throne. Afonso was assisted in his attempt to become king by his mother, who kept news of João's death a secret. This gave Afonso time to return to the capital city of Mbanza Kongo and gather followers. Thus when the death of the king was finally announced, Afonso was already in the city.

Battle of Mbanza-Kongo

The strongest opposition to Afonso's claim came from his half brother Mpanzu a Kitima (or Mpanzu a Nzinga). Mpanzu raised an army in the provinces and made plans to march on Mbanza-Kongo. According to Afonso's testimony, Mpanzu renounced Christianity and opposed the conversion of the country. In the battle that followed as Mpanzu's followers tried to storm the city, he was defeated, according to Afonso, when his men saw an apparition of Saint James the Great and the Holy Ghost in the sky. Mpanzu's army fled in panic. This miracle, which Afonso described in a letter of 1509 (now lost) became the basis for a coat of arms that Kongo used for the next three centuries (until 1860).

Reign as Manikongo

Virtually all that is known about Kongo in the time of Afonso's reign is known from his long series of letters, written in Portuguese primarily to the kings Manuel I and João III of Portugal. The letters are often very long and give many details about the administration of the country. Many of the letters complain about the behavior of several Portuguese officials, and these letters have given rise to an interpretation of Afonso's reign as one in which Portuguese interests submerged Afonso's ambitions.

Conversion of Kongo

Afonso is best known for his vigorous attempt to convert Kongo to a Catholic country, by establishing the Roman Catholic Church in Kongo, providing for its financing from tax revenues, and creating schools. By 1516 there were over 1000 students in the royal school, and other schools were located in the provinces, eventually resulting in the development of a fully literate noble class (schools were not built for ordinary people). Afonso also sought to develop an appropriate theology to merge the religious traditions of his own country with that of Christianity. He studied theological textbooks, falling asleep over rosie, according to Rui de Aguiar (the Portuguese royal chaplain who was sent to assist him). To aid in this task, Afonso sent various of his children and nobles to Europe to study, including his son Henrique Kinu a Mvemba, who was elevated to the status of bishop in 1518. He was given the bishopric of Utica (in North Africa) by the Roman Catholic Church, but actually served in Kongo from his return there in the early 1520s until his death in 1531.