....La guerra necesaria hoy para detener la persecución religiosa de Oriente medio y de África
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San Teodoro es el patrón de los militares y de los ejércitos

El cardenal Parolin afirma en la ONU que es lícito y urgente el uso de la fuerza para defender a los inocentes bajo la responsabilidad del Consejo de Seguridad

Es hora ya de honrar y agradecer a todos los que han cumplido con su deber de ir a la guerra
La Orden Militar de Calatrava y San Raimundo de Fitero

Fue un militar de las legiones de la antigua Roma, de la época de Licinio. Murió mártir por negarse a ofrecer sacrificios a los ídolos. Decía que él era soldado de Cristo. Su fiesta conmemorativa es el 7 de febrero.

No procede interpretar como una prohibición de la guerra justa la orden de Jesús a Cefas, "vuelve la espada a la vaina" (Jn 18,11), ni como una estigmatización de la profesión militar, o como una declaración de los militares como pecadores públicos.

En el Antiguo Testamento, Dios, que es el mismo Dios que el del Nuevo Testamento, ordena en varias ocasiones a los israelitas, no sólo hacer la guerra a los enemigos del pueblo de Dios, sino a veces manda su exterminio. Y castiga duramente

"Samuel dijo a Saúl: «Yahveh me ha enviado para consagrarte rey sobre su pueblo Israel. Escucha, pues, las palabras de Yahveh: Esto dice Yahveh Sebaot: He decidido castigar lo que Amalec hizo a Israel, cortándole el camino cuando subía de Egipto. Ahora, vete y castiga a Amalec, consagrándolo al anatema con todo lo que posee, no tengas compasión de él, mata hombres y mujeres, niños y lactantes, bueyes y ovejas, camellos y asnos.»
(I Sam 15,1-3)

"Batió Saúl a los amalecitas desde Javilá, en dirección de Sur que está al este de Egipto.
Capturó vivo a Agag, rey de los amalecitas, y pasó a todo el pueblo a filo de espada en cumplimiento del anatema.
Pero Saúl y la tropa perdonaron a Agag y a lo más escogido del ganado mayor y menor, las reses cebadas y los corderos y todo lo bueno. No quisieron consagrarlo al anatema, pero consagraron al anatema toda la hacienda vil y sin valor.
Le fue dirigida la palabra de Dios a Samuel diciendo:
«Me arrepiento de haber dedo la realeza a Saúl, porque se ha apartado de mí y no ha ejecutado mis órdenes.»
(I Sam 15,7-11).

"Samuel dijo: ¿Acaso se complace Yahveh en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la palabra de Yahveh? Mejor es obedecer que sacrificar, mejor la docilidad que la grasa de los carneros.
Como pecado de hechicería es la rebeldía, crimen de terafim la contumacia. Porque has rechazado la palabra de Yahveh, él te rechaza para que no seas rey".
(I Sam 15,22-33).

"Después dijo Samuel: «Traedme a Agag, rey de los amalecitas», y vino Agag hacia él y se resistía diciendo: «En verdad es amarga la muerte.»
Samuel dijo: «Como tu espada ha privado a las mujeres de sus hijos, así entre las mujeres, privada de su hijo será tu madre», y Samuel despedazó a Agag ante Yahveh en Guilgal".
(I Sam 15,31-33).

Fue Samuel, el anciano profeta de Dios, el que dio muerte al rey de los amalecitas, Agag, cumpliendo la orden de Dios.

Es el mismo Dios el del Nuevo Testamento y el del Antiguo Testamento. Fueron los maniqueos los que dijeron blasfemando que el Dios del Antiguo Testamento es el Dios malo porque ordena guerras y castigos. Y que el Dios bueno es el del Nuevo Testamento, que es el Padre de Jesucristo.

Son los maniqueos los que dicen que son malos los castigos, las leyes, los jueces, la guerra y los militares.

Jesucristo manda a san Pedro envainar la espada en aquella ocasión del prendimiento. En otras ocasiones Dios manda hacer la guerra.

San Agustín, como doctor de la Iglesia que es, explica que los cristianos deben soportar las persecuciones, pero que en ocasiones deben reprimir a los enemigos:

"La ciudad celestial, en cambio, conoce a un solo Dios..., no puede tener comunes con la ciudad terrena las leyes religiosas. Y por éstas se ve en la precisión de ...ser una carga para los que sienten lo contrario y soportar sus odios y sus violentas persecuciones, a menos de refrenar alguna vez los ánimos de sus enemigos con el terror de su multitud, y siempre con la ayuda de Dios" (La Ciudad de Dios, XIX; 17).

Santa Teresa del Niño Jesús tenía vocación de cruzado y se consideraba hermana de santa Juana de Arco. Dentro de su vocación total al amor.

Santo Tomás enseña que «muy bien puede fundarse una Orden religiosa para la vida militar, no con un fin temporal, sino para la defensa del culto divino, de la salud pública o de los pobres y oprimidos» (STh II-II, 188,3).

«El bien común implica, finalmente, la paz, es decir, la estabilidad y la seguridad de un orden justo. Supone, por tanto, que la autoridad asegura, por medios honestos, la seguridad de la sociedad y la de sus miembros. El bien común fundamenta el derecho a la legítima defensa individual y colectiva» (CIC nº 1909).