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La mayor promesa del Sagrado Corazón de Jesús es la de su reinado

La verdadera gran promesa del Sagrado Corazón de Jesús es la promesa de su reinado. En todos los corazones y en toda la humana sociedad.

«Nada temas. Reinaré a pesar de mis enemigos y de todos los que a ello quisieran oponerse».  
(Autobiografía, cap. VIII. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 144).

Y es una promesa reiterada.

«Reinará este amable Corazón a pesar de Satanás... Según lo ha dado a entender a su indigna esclava, pretende dar vida a muchos por este medio, apartándolos del camino de perdición y echando por tierra el imperio de Satanás en las almas».
(Carta nº 100. A la Madre Saumaise, junio de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 376-377).

Es la promesa más reiterada por Jesús, el Verbo hecho carne, entre las revelaciones que le hizo a santa Margarita María de Alacoque, mediante las que recuerda y urge las de la Revelación consignada en la Sagrada Escritura.

«El adorable Corazón de Jesús quiere establecer su reinado de amor en todos los corazones, destruyendo y arruinando el de Satanás. Me parece que lo desea tanto que promete grandes recompensas a los que de buen grado se dediquen a ello con todo su corazón».
(Carta nº 118. A la Hermana Joly, del 10 de abril de 1690. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 412).

Y está en toda la Sagrada Escritura y en la Tradición, en el padrenuestro y en el credo, en el Magisterio auténtico de nuestra Santa Madre Iglesia Católica Jerárquica y en el depósito de la fe.

Esta es la mayor promesa del Sagrado Corazón de Jesús:

"Yo creo que se cumplirán aquellas palabras que hacía oír de continuo al oído del corazón de su indigna esclava entre las dificultades y oposiciones que había al principio de esta Devoción: 
«Reinaré a pesar de Mis enemigos y de cuantos se opongan a ello»”.
(Carta 131, segunda de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I., 10 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 439).

“En mi aflicción no sabía a quién dirigirme sino a Él, que siempre levantaba mi ánimo abatido, diciéndome sin cesar:
«Nada temas. Reinaré a pesar de mis enemigos y de todos los que a ello quisieran oponerse».  
“Me consolaron mucho estas palabras, --relata la santa--porque sólo deseaba verle reinar”.  
(Autobiografía, cap. VIII. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 144).

"Y cuando Satanás suscitaba contradicciones y oposiciones, que al principio han sido mayores de lo que pudiera deciros, su bondad me levantaba el ánimo con aquella amorosa palabra que infundía en mí una confianza y una seguridad inquebrantables:
«¿Qué temes? Reinaré a pesar de Satanás y de todo lo que a ello se oponga»".
(Carta nº 108. A la Hermana Joly, del 28 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 396).

«Reinaré, a pesar de mis enemigos y de todos cuantos a esto quieran oponerse»”.
(Carta 132, tercera de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 15 de septiembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 446).

«Reinará este amable Corazón a pesar de Satanás... Según lo ha dado a entender a su indigna esclava, pretende dar vida a muchos por este medio, apartándolos del camino de perdición y echando por tierra el imperio de Satanás en las almas».
(Carta nº 100. A la Madre Saumaise, junio de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 376-377).

«Satanás quedará confundido y este Divino Corazón establecerá su reinado y su imperio a pesar del enemigo».
(Carta nº 30. A la Madre Saumaise, enero de 1685. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 264).

“Yo espero que esta Devoción será uno de los medios de que Él se quiere servir para sacar de la perdición un gran número de almas, arruinando en ellas el imperio de Satanás, para reponerles, con su gracia santificante, en el camino de la salvación eterna, como me parece haberlo prometido”.
(Carta 132, tercera de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 15 de septiembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 447-448).

"Esta devoción era como un supremo esfuerzo de su amor que quería favorecer a los hombres en estos últimos tiempos con esta redención amorosa, para sacarlos del imperio de Satanás que Él pretendía arruinar para colocarnos bajo la dulce libertad del imperio de su amor, el cual quería establecer en los corazones de todos los que que quisieran abrazar esta devoción".
(Carta 133, cuarta de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 3 de noviembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 460-461).

"Algunas veces me he quejado a Él porque no emplea personas de autoridad y de ciencia, que hubieran podido adelantar mucho con su influencia. Y me parece que me ha dado a entender que para esto nada le sirve el poder humano, porque la devoción y el reinado de este Sagrado Corazón no se establecerán sino por medio de personas pobres y despreciadas... Y que, a pesar de todas las oposiciones y contradicciones que en contra de esto pudieran levantarse, reinará y se manifestará y hará que le amen aun los mismos que se opusieron a ello".
(Carta nº 111. A la Madre Saumaise, [octubre/noviembre] de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 403-404).

«Al fin reinará este Divino Corazón a pesar de los que se oponen a ello. Satanás quedará confundido con todos sus secuaces. Y serán felices aquellos de quienes Él se sirva para establecer su imperio. Me parece que es semejante a un rey que no piensa en dar recompensas mientras lleva a cabo sus conquistas y triunfa de sus enemigos, pero sí cuando reina victorioso en su trono. El adorable Corazón de Jesús quiere establecer su reinado de amor en todos los corazones, destruyendo y arruinando el de Satanás. Me parece que lo desea tanto que promete grandes recompensas a los que de buen grado se dediquen a ello con todo su corazón».
(Carta nº 118. A la Hermana Joly, del 10 de abril de 1690. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 412).

Pero se omitía.

Antes de 1990 se solía omitir esta promesa en las listas de las promesas sacadas de los escritos de santa Margarita María de Alacoque que contienen las revelaciones que le hizo el Corazón de Jesús.

Se omitía posiblemente por prejuicios ideológicos y por causas históricas. Por las deformaciones que Satanás ha ido suscitando de la idea del reino de Dios y por las reacciones distorsionadas también suscitadas por Satanás, contra esas deformaciones.

En primer lugar, por el error herético de los gnósticos y por el error antitético de los judaizantes.

Después por el horror que experimentó san Jerónimo a las afirmaciones de los milenaristas crasos, y que este santo doctor contagió a los demás, incluso a san Agustín.

Después por el horror a los milenaristas heréticos medievales.

Después por el horror a las afirmaciones de los protestantes y de los que vinieron después hasta los Testigos de Jehová.

Y después por la suplantación del reino de Dios por la autoafirmación del Estado, inicialmente bajo la forma de monarquías absolutas, a continuación bajo el mucho más absolutista liberalismo, y aún más en su forma socialista.

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Insertó esta promesa don Juan Melendo, pbro. en su lista de Promesas del Sagrado Corazón en la revista Cristiandad de Barcelona, nn 710-712, julio-sepbre, 1990, pág. 17. Y la puso en el primer lugar de dichas promesas.

Ahora ya aparece en algunas de estas listas.

En la web del Cerro de los Ángeles no se omite:

http://cerrodelosangeles.es/solemnidad-del-sagrado-corazon/
PROMESAS QUE EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS HA HECHO A LOS QUE PRACTIQUEN Y PROPAGUEN DICHA DEVOCIÓN

Reinaré a pesar de mis enemigos y de los que a ello se opongan.

Daré a mis devotos todas las gracias necesarias a su estado.

Pondré paz en sus familias.

Les aliviaré en sus trabajos.

Bendeciré todas sus empresas.

Les consolaré en sus penas.

Seré su refugio seguro durante la vida y, sobre todo, en la muerte.

Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el océano infinito de misericordia.

Las almas tibias se harán fervorosas.

Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.

Bendeciré las casas en las que mi imagen sea expuesta y honrada.

No dejaré morir eternamente a ningún devoto que se haya consagrado a mi Divino Corazón.

Derramaré la unción de mi caridad sobre las Comunidades religiosas que se pongan bajo mi especial protección y seré su salvaguardia en sus caídas.

Los que trabajen en la salvación de las almas lo harán con éxito y sabrán el arte de conmover los corazones más empedernidos, si tienen una tierna devoción a mi Corazón Divino y trabajan por inspirarla y establecerla en todas partes.

Las personas que propaguen esta devoción recibirán por ella grandes recompensas y tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.

Prometo, en el exceso de la misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos la gracia de la penitencia final; no morirán en mi desgracia ni sin recibir los Sacramentos y mi Corazón será su seguro refugio en aquella hora.

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La asociación civil de Amigos del Sagrado Corazón de Jesús del Monte Urgull pone en sus publicaciones esta promesa en primer lugar entre las promesas del Sagrado Corazón de Jesús:

Reinaré a pesar de mis enemigos y de los que a ello se opongan.

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En la web https://www.portaluz.org/las-impactantes-apariciones-en-que-jesus-habla-de-su-apasionado-amor-2902.htm

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La promesa del reinado del Sagrado Corazón de Jesús en todos los corazones y en la sociedad

Lo que promete aquí Jesús, el Verbo hecho carne, es reinar en todos los corazones, lo cual incluye y lleva consigo el reinado social de su Sagrado Corazón. Porque se inicia este reinado prometido por medio de santa Margarita María con la destrucción y ruina del imperio de Satanás. En las almas, sí.
Pero el imperio de Satanás en las almas consiste en que el hombre viva según él mismo en vez de vivir según Dios. Esto es vivir prescindiendo de Dios en alguna medida, vivir parcial o totalmente como si Dios no existiera; vivir como ateo, o agnóstico, o católico no practicante, o católico tibio. Intentar compatibilizar vivir según Dios y vivir según uno mismo es autoengañarse y darle entrada a Satanás para que domine e impere. No es ya vivir según Dios.

Y este imperio de Satanás en las almas, vivir según uno mismo cada vez más intensa y universalizadamente y no según Dios, es la base de que tampoco sean según Dios las estructuras sociales, culturales, económicas y políticas en la modrnidad y en la posmodernidad. Inicialmente paso a paso y ahora ya a pasos agigantados: confesionalidad inconsecuente, aconfesionalidad, laicismo, persecución.

El ateísmo práctico. Esta es la base del sistema liberal, de su versión socialista y de todo lo políticamente correcto que ha venido después en la modernidad y en la posmodernidad.

A su vez, el sistema liberal ha descristianizado a las naciones de Occidente ya desde sus fases iniciales en las que imperaba sobre sociedades aún cristianas. Y cuando Jesús, el Verbo hecho carne, haga evidente para todos la falsedad de la base atea de todo lo políticamente correcto en la modernidad y en la posmodernidad; tanto la falsedad del ateísmo práctico, como la del agnosticismo, como la falsedad del ateísmo negacionista y del ateísmo sustitucionista autoadorador de la humanidad, o de sí mismo, esto destruirá el imperio de Satanás; tras la quiebra de la apostasía y el hundimiento del imperio anticristiano a consecuencia de la Parusía de Jesucristo, la segunda venida gloriosa de Jesucristo, su manifestación gloriosa, como cuerpo glorioso, no visible más que cuando Él quiera, (como después de su Resurrección y hasta su Ascensión).

Obedecerle a Satanás no consiste en considerarle y venerarle como el ser supremo explícitamente, puesto que a lo que Satanás induce es a que cada uno viva según él mismo y no según Dios.

Así lo explica san Agustín (La Ciudad de Dios, XIV) cuando aclara aquella doctrina enseñada de parte de Dios por san Pablo que proscribe obrar según la carne (Gal 5,16-25; Gal 6,7-8; 8,5-14).
San Agustín aclara que vivir según la carne, no es solamente vivir según el cuerpo humano o simplemente según los deseos sexuales, sino que es vivir según sí propio, porque Satanás no tiene cuerpo carnal y es el jefe y modelo de obrar según la carne.

"No se hizo semejante al diablo el hombre por tener carne, de que carece el diablo; sino por vivir según él mismo, es decir, según el hombre. También el diablo quiso vivir según él mismo, cuando no se mantuvo en la verdad. Y de este modo habló mentira, no de Dios, sino de sí propio, que no sólo es mendaz, sino el padre de la mentira".
(San Agustín, La Ciudad de Dios, libro XIV, cap. 3. BAC, 1958, pág. 927).

"Cuando el hombre vive según el hombre y no según Dios, es semejante al diablo. Porque ni el ángel debe vivir según el ángel, sino según Dios, para mantenerse en la verdad y hablar la verdad que viene de Dios; no la mentira que nace de sí mismo... Cuando el hombre vive según la verdad, no vive según él mismo, sino según Dios".
(San Agustín, La Ciudad de Dios, libro XIV, cap. 4. BAC, 1958, pág. 927).

"El hombre no fue creado recto para vivir según él mismo, sino según su Hacedor, esto es para hacer la voluntad de Dios antes que la suya. No vivir como su condición exigía que viviera, eso es la mentira".
(San Agustín, La Ciudad de Dios, libro XIV, cap. 4. BAC, 1958, pág. 928).

San Pablo mismo, como hemos visto, dice con todas las letras que ser carnal es vivir según el hombre:

«Habiendo entre vosotros celos y discordias, ¿no es claro que sois carnales y vivís según el hombre?»
(I Cor 3,3).

Vivir según uno mismo es estar sometido al imperio de Satanás. Intentar compatibilizar vivir según Dios y vivir según uno mismo es autoengañarse y darle entrada a Satanás para que domine e impere. No es ya vivir según Dios.

El imperio de Satanás también es sobre la sociedad, como vamos a ver a continuación, pero antes conviene insistir en que su raíz más profunda y más sometedora es el sometimiento de cada persona humana a vivir según ella misma y no según Dios. Y vivir según uno mismo lleva a odiar a Dios.

El imperio de Satanás es todo sistema que impone vivir y obrar según uno mismo, como si Dios no existiera. Todo sistema políticamente correcto en la modernidad y en la posmodernidad. Es el imperio de las estructuras de pecado cada vez más ineludiblemente dominantes hoy en lo estatal, en lo económico, en lo social y en lo personal.

El mismo san Agustín explica que la base de la dimensión social del imperio de Satanás está en que hay quienes viven según la carne, es decir, vivir según sí propio. Y basa el reino de Dios, la ciudad de Dios, en que hay otros que viven según el espíritu, es decir, según Dios; y en eso mismo explica que está la contraposición y enfrentamiento entre ambas sociedades humanas o ciudades humanas:

"De que hay unos que viven según la carne y otros según el espíritu, se han originado dos ciudades diversas y contrarias entre sí... Con claridad meridiana escribe san Pablo a los de Corinto: «Habiendo entre vosotros celos y discordias, ¿no es claro que sois carnales y vivís según el hombre?» (I Cor 3,3). Luego proceder según el hombre es igual a ser carnal... Poco antes había llamado [hombres] animales a los mismos que ahora llama [hombres] carnales. Dice así: «... El hombre animal no puede hacerse capaz de las cosas que son del Espíritu de Dios, pues para todos son necedad» (I Cor 2, 11-14)".
(San Agustín, La Ciudad de Dios, libro XIV, cap. 4. BAC, 1958, págs. 928-929).

"Siendo tantos y tan grandes los pueblos diseminados por todo el orbe de la tierra... no forman más que dos géneros de sociedad humana, que podemos llamar, conformándonos con nuestras Escrituras, dos ciudades. Una es la de los hombres que quieren vivir según la carne, y otra la de los que quieren vivir según el espíritu".
(San Agustín, La Ciudad de Dios, libro XIV, cap. I. BAC, 1958, pág. 921).

"Dos amores fundaron dos ciudades: el amor propio hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí propio, la celestial. La primera se gloría en sí misma, y la segunda, en Dios; porque aquella busca la gloria de los hombres, y esta tiene por máxima gloria a Dios, testigo de su conciencia. Aquella se engríe en gloria, y ésta dice a su Dios: "Tú, mi gloria..." (Sal 3,4)... En aquella, sus sabios, que viven según el hombre... se desvanecieron en sus pensamientos y su necio corazón se oscureció... En esta, en cambio, no hay sabiduría humana, sino piedad, que funda el culto legítimo al Dios verdadero, en espera del premio en la ciudad de los santos... «con el fin de que Dios sea todo en todas las cosas»." (I Cor 15,28).

Cuando la falsedad del ateísmo práctico y la mentira de vivir como si Dios no existiera, sean evidenciadas por Jesús, el Verbo hecho carne, con su Parusía, su segunda venida gloriosa, su manifestación gloriosa, como cuerpo glorioso, no visible más que cuando Él quiera, (como después de su Resurrección y hasta su Ascensión), entonces caerá por su base todo lo considerado políticamente correcto en la modernidad y posmodernidad, y el hombre se verá libre de las estructuras de pecado.

Entonces, sobre las ruinas del imperio de Satanás, el hombre, así liberado, podrá recibir el mensaje liberador de la misericordia infinita del amor divino expresado en el Sagrado Corazón de Jesús, el evangelio, la buena noticia de que ya se ha hecho posible para todos, por esa misericordia divina, recibir el reino de Dios, el reinado de Jesús, el Verbo hecho carne, que por darnos el bien de su reinado se dejó matar en atroces sufrimientos.

Y posibilitada la reanudación eficaz de la cristianización de todos, serán también cristianizadas las estructuras sociales y políticas. Cuando reine Jesús en todos los corazones, reinará en la sociedad.

Y lo que promete Jesús, el Verbo hecho carne es «establecer su reinado de amor en todos los corazones y destruir y arruinar el de Satanás».

Dice «en todos».

Claro que para vivir del todo según Dios y nada según uno mismo hay que sufrir.

«Querer amar a Dios sin sufrir por su amor no es más que una ilusión».
(Carta nº 108. A la Hermana Joly, del 28 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 397).

"Nunca debe, quien al cielo aspira, buscar otro camino que la cruz"
(Autobiografía, 5. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 449, pág. 122).

No basta con la vida cristiana dulcita y blandita que se solía difundir ad usum delphini, sino aceptar todos los sufrimientos que Dios quiera que se tengan, mortificarse con los sufrimentos de las privaciones; e incluso, imitando a los santos, pedir más sufrimientos, y darle las gracias por los que nos conceda, porque el amor ha de ser obviamente verdadero, es decir, amor con locura, como el que nos tiene Jesús, el Verbo hecho carne.

Y para ello hay que hablar seriamente con Él y recordarle nuestra incapacidad para sufrir nada y que es preciso que nos dé su gracia, porque vamos a pedirle que reine del todo en nosotros, a toda costa y a todo riesgo, que es lo más sensato.

Porque el placer es un obstáculo para que reine el Sagrado Corazón de Jesús, como explica santa Margarita María:

"No olvido a la otra persona de quien me habláis en vuestra carta. Pero el Sagrado Corazón de Nuestro Señor reinará con dificultad en el suyo, porque en él hace reinar con exceso el placer.
(Carta nº 38. A la Madre Saumaise, 1685. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 277).

Sin total entrega personal al reinado del Sagrado Corazón no hay reinado social, sino imperio de Satanás

Por eso enseña santa Teresa del Niño Jesús, como doctora de la Iglesia, que el amor al Sagrado Corazón había de ser personal, en contraste con la corriente dominante:

“Pide mucho al Sagrado Corazón. Tú sabes que yo no veo el Sagrado Corazón como todo el mundo. Pienso que el Corazón de mi Esposo es para mí sola, como el mío es para Él solo, y le hablo entonces en la soledad de este delicioso corazón a corazón esperando contemplarlo un día cara a cara”.
(Carta de 14 octubre 1890 de santa Teresa de Lisieux a su hermana Celina con motivo de una peregrinación de ésta a Paray-le-Manial).

Se proclamaba, sin total entrega personal, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús como bandera y su reinado social. Pero ha sobrevenido el retroceso y el eclipse total de esta devoción, la descristianización y el imperio de Satanás en la sociedad y en casi todas las almas, menos en un pequeño resto. En Alemania el 9%; en Navarra, menos: el 8'9%; en Barcelona, menos aún; en Guipúzcoa mucho menos todavía.

Pero ya el propio Jesús, el Verbo hecho carne, le había reiterado a sor María del Divino Corazón que el verdadero núcleo de esta devoción era la unión personal con Él:

"Una vez, hablando de este mismo asunto de las comuniones, dijo que su deseo había sido establecer el culto de su Divino Corazón, y que ahora que este culto exterior estaba introducido por sus apariciones a la bienaventurada Margarita María y extendido por todas partes, Él quería también que el culto interno se estableciese más y más; es decir, que las almas se habituasen a unirse cada vez más con Él interiormente y a ofrecerle sus corazones como morada".

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La promesa del reinado del Sagrado Corazón de Jesús recibida por santa Margarita María Alacoque

La promesa de su reinado se la comunicaba continuamente Jesús a santa Margarita María cuando le revelaba la devoción a su Sagrado Corazón:

"Yo creo que se cumplirán aquellas palabras que hacía oír de continuo al oído del corazón de su indigna esclava entre las dificultades y oposiciones que había al principio de esta Devoción: 
«Reinaré a pesar de Mis enemigos y de cuantos se opongan a ello»”.
(Carta 131, segunda de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I., 10 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 439).

En la primera de sus apariciones le dijo Jesús, el Verbo hecho carne, a Santa Margarita María:
«Aquí me tienes como nuevo Mediador. Es el último esfuerzo de mi amor, para una vez más salvar al mundo. Por eso quiero reinar sobre él. Sí, mi Divino Corazón reinará».
F. S. y S., El Reinado del Sagrado Corazón. La Avalancha. Órgano de la "Bibliotca Católico-Propagandista", año LI, núm. 1225. Pamplona, 27 de junio de 1946. Pág. 89.
http://www.navarra.es/appsext/bnd/GN_Ficheros_PDF_Binadi.aspx?Fichero=BGN00CD-0_303_1946123100000000410.pdf

Margarita María insiste en la información de la promesa del reinado del Sagrado Corazón de Jesús, que Él mismo reiteraba:

“Él me fortificaba con estas palabras, que oía yo en lo más íntimo de mi corazón con un regocijo inconcebible:
«Reinaré, a pesar de mis enemigos y de todos cuantos a esto quieran oponerse»”.
(Carta 132, tercera de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 15 de septiembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 446).

No conseguía santa Margarita María lo que Jesús le había encargado y Él mismo, el Verbo hecho carne, la consolaba con lo que es en realidad su mayor promesa:

“En mi aflicción no sabía a quién dirigirme sino a Él, que siempre levantaba mi ánimo abatido, diciéndome sin cesar:
«Nada temas. Reinaré a pesar de mis enemigos y de todos los que a ello quisieran oponerse».  
“Me consolaron mucho estas palabras, --relata la santa--porque sólo deseaba verle reinar”.  
(Autobiografía, cap. VIII. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 144).

"Y cuando Satanás suscitaba contradicciones y oposiciones, que al principio han sido mayores de lo que pudiera deciros, su bondad me levantaba el ánimo con aquella amorosa palabra que infundía en mí una confianza y una seguridad inquebrantables:
«¿Qué temes? Reinaré a pesar de Satanás y de todo lo que a ello se oponga»".
(Carta nº 108. A la Hermana Joly, del 28 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 396).

También le hace la promesa de arruinar el imperio de Satanás en cada alma, básica para el reinado del Corazón de Jesús en lo íntimo de cada persona, que es el reinado primordial y del que procede el reinado social. Es el reinado en cada persona, puesto que dice que el adorable Corazón de Jesús quiere reinar en todos los corazones. Dice «corazones» y dice «en todos».

«Al fin reinará este Divino Corazón a pesar de los que se oponen a ello. Satanás quedará confundido con todos sus secuaces. Y serán felices aquellos de quienes Él se sirva para establecer su imperio. Me parece que es semejante a un rey que no piensa en dar recompensas mientras lleva a cabo sus conquistas y triunfa de sus enemigos, pero sí cuando reina victorioso en su trono. El adorable Corazón de Jesús quiere establecer su reinado de amor en todos los corazones, destruyendo y arruinando el de Satanás. Me parece que lo desea tanto que promete grandes recompensas a los que de buen grado se dediquen a ello con todo su corazón».
(Carta nº 118. A la Hermana Joly, del 10 de abril de 1690. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 412).

«Reinará este amable Corazón a pesar de Satanás... Según lo ha dado a entender a su indigna esclava, pretende dar vida a muchos por este medio, apartándolos del camino de perdición y echando por tierra el imperio de Satanás en las almas».
(Carta nº 100. A la Madre Saumaise, junio de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 376-377).

“Yo espero que esta Devoción será uno de los medios de que Él se quiere servir para sacar de la perdición un gran número de almas, arruinando en ellas el imperio de Satanás, para reponerles, con su gracia santificante, en el camino de la salvación eterna, como me parece haberlo prometido”.
(Carta 132, tercera de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 15 de septiembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 447-448).

«Reinará este amable Corazón a pesar de Satanás... Según lo ha dado a entender a su indigna esclava, pretende dar vida a muchos por este medio, apartándolos del camino de perdición y echando por tierra el imperio de Satanás en las almas».
(Carta nº 100. A la Madre Saumaise, junio de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 376-377).

«Satanás quedará confundido y este Divino Corazón establecerá su reinado y su imperio a pesar del enemigo».
(Carta nº 30. A la Madre Saumaise, enero de 1685. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 264).

“Yo espero que esta Devoción será uno de los medios de que Él se quiere servir para sacar de la perdición un gran número de almas, arruinando en ellas el imperio de Satanás, para reponerles, con su gracia santificante, en el camino de la salvación eterna, como me parece haberlo prometido”.
(Carta 132, tercera de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 15 de septiembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 447-448).

"Esta devoción era como un supremo esfuerzo de su amor que quería favorecer a los hombres en estos últimos tiempos con esta redención amorosa, para sacarlos del imperio de Satanás que Él pretendía arruinar para colocarnos bajo la dulce libertad del imperio de su amor, el cual quería establecer en los corazones de todos los que que quisieran abrazar esta devoción".
(Carta 133, cuarta de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 3 de noviembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 460-461).

«Al fin reinará este Divino Corazón a pesar de los que se oponen a ello. Satanás quedará confundido con todos sus secuaces. Y serán felices aquellos de quienes Él se sirva para establecer su imperio. Me parece que es semejante a un rey que no piensa en dar recompensas mientras lleva a cabo sus conquistas y triunfa de sus enemigos, pero sí cuando reina victorioso en su trono. El adorable Corazón de Jesús quiere establecer su reinado de amor en todos los corazones, destruyendo y arruinando el de Satanás. Me parece que lo desea tanto que promete grandes recompensas a los que de buen grado se dediquen a ello con todo su corazón».
(Carta nº 118. A la Hermana Joly, del 10 de abril de 1690. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 412).

“Como tiene tan vivos deseos de ser conocido, amado y honrado por los hombres, en el corazón de los cuales tanto ha anhelado establecer por este medio el imperio de su puro amor, ha prometido grandes recompensas a todos los que se empleen en hacerle Reinar. ¡Cuán dichoso sois de contaros en este número!».  
(Carta 131, segunda de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 10 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 434).

"Algunas veces me he quejado a Él porque no emplea personas de autoridad y de ciencia , que hubieran podido adelantar mucho con su influencia. Y me parece que me ha dado a entender que para esto nada le sirve el poder humano, porque la devoción y el reinado de este Sagrado Corazón no se establecerán sino por medio de personas pobres y despreciadas... Y que, a pesar de todas las oposiciones y contradicciones que en contra de esto pudieran levantarse, reinará y se manifestará y hará que le amen aun los mismos que se opusieron a ello".
(Carta nº 111. A la Madre Saumaise, [octubre/noviembre] de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 403-404).

«A imitación mía harás y padecerás en silencio, sin más interés que la gloria de Dios en el establecimiento del reino de mi Sagrado Corazón en el de los hombres, a los cuales quiero manifestárselo por tu medio».  (Autobiografía, cap. VI. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 130).

Puesto que la promesa de reinar está en la misma carta del 10 de agosto de 1689 al Padre Croiset en la que se contienen otras promesas habituales en las listas, parecería extraño que se haya hecho desaparecer esta promesa del reinado del Divino Corazón de Jesús, pero no debe extrañar ya nada de este tipo de censuras, dando por sabido quién las suscita:

Ha prometido a todos cuantos se consagren y ofrecieren a Él para darle este contento (que consiste en tributarle y procurarle todo el amor, honor y gloria que esté en su poderr, según los medios que Él les proporcione), que jamás les dejará perecer; que les será un asilo seguro contra todas las asechanzas de sus enemigos, pero sobre todo en la hora de la muerte que les recibirá amorosamente en su Divino Corazón, poniendo en seguridad su salvación, cuidando de santificarlos y glorificarlos delante de su Eterno Padre, mientras se tomen el trabajo de engrandecer el imperio de su amor en los corazones; y que, como Él es la fuente de todas las bendiciones, las derramará abundantemente en todos los lugares donde sea honrada la imagen de ese Sagrado Corazón...
Es que su amor le apremia...
Prometió además que daría la paz a las familias en que reinara la discordia y protegería a las que estuvieran en necesidad; que difundiría esta suave unción de su caridad en todas las Comunidades religiosas en las que fuere honrado y se pusieran bajo su protección; que reuniría todos los corazones para no formar más que uno solo con Él; que apartaría los rayos de la divina justicia volviéndolos a la gracia, cuando se hallaren privados de ella…”
(Carta 131, segunda de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 10 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 435-436).

“Yo creo que se cumplirán aquellas palabras que hacía oír de continuo al oído del corazón de su indigna esclava entre las dificultades y oposiciones que había al principio de esta Devoción: 
«Reinaré a pesar de Mis enemigos y de cuantos se opongan a ello»”.
(Carta 131, segunda de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 10 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 439).

También consta allí mismo que promete Jesús grandes recompensas a los que se empleen en hacer reinar su Divino Corazón. Debería constar también en la lista de las promesas del sagrado Corazón de Jesús:

“Como tiene tan vivos deseos de ser conocido, amado y honrado por los hombres, en el corazón de los cuales tanto ha anhelado establecer por este medio el imperio de su puro amor, ha prometido grandes recompensas a todos los que se emplearen en hacerle reinar”.
(Carta 131, segunda de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 10 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 434).

En un primer viernes de 1674, en la segunda de las cuatro grandes revelaciones:

"Se me presentó el Corazón divino como en un trono de llamas... Me hizo ver que el ardiente deseo que tenía de ser amado de los hombres y de apartarlos del camino de perdición, adonde Satanás los precipita en tropel, le había hecho formar el designio de manifestar su Corazón... Es preciso honrarle bajo la figura de ese Corazón de carne, cuya imagen quería que se expusiera... Me aseguró que tiene singular placer en ser honrado bajo la figura de este Corazón de carne, cuya imagen quería que se expusiera en público a fin de mover, añadió, por este medio el corazón insensible de los hombres. Me prometió que derramaría en abundancia todos los dones de que está lleno sobre el corazón de todos los que le honren...
Esta devoción era como un supremo esfuerzo de su amor que quería favorecer a los hombres en estos últimos tiempos con esta redención amorosa, para sacarlos del imperio de Satanás que Él pretendía arruinar para colocarnos bajo la dulce libertad del imperio de su amor, el cual quería establecer en los corazones de todos los que que quisieran abrazar esta devoción".
(Carta 133, cuarta de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 3 de noviembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 460-461).

Pero hay que apreciarle y quererle a Jesús, el Verbo hecho carne, mucho más que a lo que nos concede:

"Él vale diez millones de veces más que todos sus dones, los cuales no pueden ser considerados más que con relación a su amor".
(Carta 132, tercera de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 15 de septiembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 449).

Año 1677, después de la prueba sufrida el día de la Presentación:

 «A imitación mía, harás y padecerás en silencio, sin más interés que la gloria de Dios en el establecimiento del reino de mi Sagrado Corazón en el de los hombres, a los cuales quiero manifestárselo por tu medio».
(Autobiografía, cap. VI. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 130).

Cuando años después aludía a sus indecibles dificultades iniciales, refería con las mismas palabras esa grandiosa promesa de amor:

"Cuando Satanás suscitaba oposiciones y contradicciones, que al principio fueron mayores de lo que pudiera decirle, su bondad me levantaba el ánimo con aquella amorosa palabra que infundía en mí una confianza y seguridad inquebrantables:
«¿Qué temes? Reinaré a pesar de Satanás y de todo lo que a ello se oponga»".
(Carta nº 108. A la Hermana Joly, del 28 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 394).

En la misma carta expone Sor Margarita María su convencimiento de que Jesús quiere establecer su reinado por la suavidad de su amor:

" Estoy convencida de que quiere establecer su imperio por la dulzura y suavidad de su amor, y no por los rigores de su justicia" (Ib.).

«Satanás quedará confundido y este Divino Corazón establecerá su reinado y su imperio a pesar del enemigo».
(Carta nº 30. A la Madre Saumaise, enero de 1685. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 264).

«Espero que el Divino Corazón reinará, a pesar de todo lo que a ello se opone».
(Carta nº 44. A la Madre Saumaise, marzo de 1686. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 283).

«Lo único que quiere es establecer su reinado entre nosotros para darnos más abundantemente sus gracias de santificación y de salvación... Proseguid animosamente, mi querida Madre, lo que habéis emprendido para su gloria trabajando en el establecimieto del reinado de este Divino Corazón, que reinará a pesar de Satanás, y de cuantos a ello se opusieren... Por loque a mí toca, bien sé yo que lo que me pertenece justamente es la cruz, ya que este Divino Corazón me ha dado a conocer claramente que quería fundar su reino sobre la destrucción y anonadamiento de mí misma».
(Carta nº 97. A la Madre Saumaise, al final de febrero de 1687. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 371-372).

«Reinará este amable Corazón a pesar de Satanás... Según lo ha dado a entender a su indigna esclava, pretende dar vida a muchos por este medio, apartándolos del camino de perdición y echando por tierra el imperio de Satanás en las almas».
(Carta nº 100. A la Madre Saumaise, [17 de] junio de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 376-377).

«Espero que el Divino Corazón reinará a pesar de Satanás y de cuantos se opongan».
(Carta nº 106. A la Madre La Barge, 21 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 391).

“Si yo pudiera hacerle reinar en las almas y establecer el imperio de su amor en todos los corazones, ¡cuán dichosa me juzgaría!”.
(Carta 130, primera de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 14 de abril de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 430).

A la Hermana La Barge le plantea sor Margarita María el objetivo de olvidarse de sí y entrar para ello en el Corazón de Jesús:

"Deseo, mi querida amiga, que consigamos dejarnos y olvidarnos por completo a nosotras mismas, para no ver, ni tener más que a nuestro único necesario, que así lo desea de nosotras. Por lo cual debemos procurar con todas nuestras fuerzas entrar en su adorable Corazón, haciéndonos muy pequeñas por la humilde confesión de nuestra nada, en la cual debemos quedar siempre abismadas".
(Carta nº 94. A la Hermana La Barge, octubre de 1688. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 365).

En la misma carta sor Margarita María explica cómo cimentar en el Sagrado Corazón de Jesús el reinado de la paz en nosotros:

"Esto se hace por la conformidad con su beneplácito, al cual debemos abandonarnos de tal modo que tengamos un cuidado especial de cercenar todo lo que a eso pudiera poner un obstáculo, dejándole hacer en nosotros, de nosotros y por nosotros, según su deseo, a fin de que nos perfeccione a s0u modo y nos modele a su gusto. Y para mantenernos siempre en este Divino Corazón, debemos amarle con amor de preferencia, como el único necesario de nuestro corazón. [Inclinándonos con suavidad] al desprecio y olvido de todo lo demás... [con] una completa muerte a todo deseo, satisfacción, curiosidad y miras sobre sí... para hacerse guiar por ese Divino Piloto, en la barca segura de su amoroso Corazón... [Haciéndole] entera donación de todo... sin reservas... He aquí... muy buena ocupación... para toda nuestra vida... aspirar a esa unidad... unidad de voluntad con la de nuestro Soberano Bien, para no querer más que lo que Él quiere; unidad de amor, unidad de corazón, de espíritu y de operación, no haciendo más que uniros a lo que Él hace en vos".
(Carta nº 94. A la Hermana La Barge, octubre de 1688. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 365-366).

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Jesucristo quiere a toda costa reinar en cada alma porque ese es nuestro bien........Aceptar el reinado de Jesús es ser víctima de su amor.......En vez de tener preocupaciones, expresarle amor a Jesús.......Lo más urgente de todo. ......

t.El Reinado de Jesucristo consumado en cada alma y en el mundo por la acción misericordiosa de su Sagrado Corazónt....La Ascensión y la Parusía visible y gloriosa de Jesús,el Verbo hecho carneu..Jesucristo Rey...

Tras la quiebra de la apostasía y el hundimiento del imperio anticristiano a consecuencia de la Parusía de Jesucristo, la segunda venida gloriosa de Jesucristo, su manifestación gloriosa, como cuerpo glorioso, no visible más que cuando Él quiera, (como después de su Resurrección y hasta su Ascensión), vendrá sin obstáculo el proceso de recristianización mediante el auge de la devoción a la Virgen María y de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. El triunfo de estas devociones tras la segunda venida de Jesucristo traerá la implantación consumada del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo en la Tierra como aseguran respectivamente san Luis María Grignon de Monfort y el padre Ramón Orlandis, S.I.:

“La salvación del mundo comenzó por medio de María y por medio de Ella debe consumarse. María casi no se manifestó en la primera venida de Jesucristo (...) Pero, en la segunda venida de Jesucristo, María tiene que ser conocida y puesta de manifiesto por el Espíritu Santo, a fin de que por Ella Jesucristo sea conocido, amado y servido”
(San Luis María Grignion de Montfort, Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen María, cap. III titulado María en los últimos tiempos de la Iglesia).

"Como consecuencia del triunfo de esta devoción ha de venir la época profetizada de paz y prosperidad en la Iglesia, coincidente con el Reinado Social de Jesucristo"
(El padre Orlandis explicando la devoción al sagrado Corazón en la fiesta de Cristo Rey del 25 de octubre de 1942).

El futuro de la hispanidad

Confesionalidad, Reino de Dios y proselitismo

"Sobre las ruinas acumuladas por el odio y la violencia, podrá levantarse la civilización del Amor, el Reino del Corazón de Cristo"
(San Juan Pablo II, 5.10.1986. Carta al General de la Compañía de Jesús. Insegnamenti, vol. IX/2, 1986, p. 843)

"Sobre las ruinas acumuladas por el odio y la violencia podrá edificarse la civilización del Corazón de Cristo"
(Benedicto XVI, 15.05.2006, Carta sobre el culto al Corazón de Jesús, repitiendo las palabras del san Juan Pablo II de 5.10.1986, Insegnamenti, vol. IX/2, 1986, p. 843).

"La civilización del amor debe ser el verdadero punto de llegada de la historia humana"
(San Juan Pablo II, 3.11.1991. Homilía en la Parroquia de San Romualdo de Roma. L'Oss. 21.11.91).

 

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San Pablo habla de la parusía, la segunda venida gloriosa de Jesús, el Verbo hecho carne

"El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor" (1 Ts 4, 16-17).

San Pablo no dice que en el momento de la segunda venida de Cristo morirán todos los habitantes del planeta. Al contrario, distingue dos tiempos y dos situaciones tras la parusía de Cristo. Dice clara y explícitamente que primero resucitarán "los que murieron en Cristo". Y que será "después" cuando serán llevados al cielo los habitantes del planeta. Ese "después", no dice si ocurrirá tras unos instantes -como dicen muchos hoy en día, pero no san Pablo-, o si ocurrirá tras un tiempo más largo, como creían y esperaban la inmensa mayoría de los cristianos hasta el siglo IV, hasta la época de san Agustín y de san Jerónimo, porque así lo encontraban en los textos bíblicos y en la predicación transmitida desde los apóstoles. Después de la alarma sembrada por san Jerónimo, horrorizado porque esto le sonaba a judaizante, sólo una minoría de cristianos católicos lo ha seguido entendiendo así, aunque muchos eclesiásticos también lo han rechazado horrorizados a su vez, porque algunos protestantes decían que el Anticristo era el Papa y que la Gran Ramera de Babilonia era la Roma pontificia. Y así se ha venido sembrando la creencia infundada de que la segunda venida de Cristo trae consigo el fin aniquilador del mundo y de todos sus habitantes.

El papa Benedicto XVI comenta las citadas palabras de san Pablo (1 Ts 4, 16-17) referentes a la segunda venida de Cristo (Benedicto XVI, Audiencia general del 12.11.2008).

No es extraño que Benedicto XVI dijera ese día 12.11.2008 (LEER MÁS), que hoy no es fácil atreverse a orar pidiendo "Ven Señor", ¡Maranà, thà! "¡Ven, Señor Jesús", porque sería creer que se pide la aniquilación de la humanidad ya, y que encima se pide el envío de todos al infierno, porque esa aniquilación total sucedería inmediatamente después de la apostasía casi universal, que esta sí que está profetizada. ¡Cómo atreverse a pedir todo eso! Pero no es eso lo que pedían los primeros cristianos y lo que en el Apocalipsis dice el Espíritu Santo que hay que pedir, que no son peticiones humanas, basadas en creencias de tal o cual eclesiástico.

Se nota que habla inspiradamente inspirado por el Espíritu Santo el papa Benedicto XVI cuando dice:

"No nos atrevamos a rezar sinceramente así, sin embargo de una forma justa y correcta podemos decir también con los primeros cristianos: "¡Ven, Señor Jesús!".
Ciertamente, no queremos que venga ahora el fin del mundo. Pero, por otra parte, queremos que acabe este mundo injusto. También nosotros queremos que el mundo cambie profundamente, que comience la civilización del amor, que llegue un mundo de justicia y de paz, sin violencia, sin hambre. Queremos todo esto. Pero ¿cómo podría suceder esto sin la presencia de Cristo? Sin la presencia de Cristo nunca llegará un mundo realmente justo y renovado. Y, aunque sea de otra manera, totalmente y en profundidad, podemos y debemos decir también nosotros, con gran urgencia y en las circunstancias de nuestro tiempo: ¡Ven, Señor! Ven a tu modo, del modo que tú sabes. Ven donde hay injusticia y violencia. Ven a los campos de refugiados, en Darfur y en Kivu del norte, en tantos lugares del mundo. Ven donde domina la droga. Ven también entre los ricos que te han olvidado, que viven sólo para sí mismos. Ven donde eres desconocido. Ven a tu modo y renueva el mundo de hoy. Ven también a nuestro corazón, ven y renueva nuestra vida. Ven a nuestro corazón para que nosotros mismos podamos ser luz de Dios, presencia tuya. En este sentido oramos con san Pablo: ¡Maranà, thà! "¡Ven, Señor Jesús"!, y oramos para que Cristo esté realmente presente hoy en nuestro mundo y lo renueve" (
LEER MÁS).

Esto es hablar como Papa, en concordancia con la Biblia y con la oración inspirada y querida por Dios. Pedir la civilización del amor. El fin, no del mundo, sino el fin y la ruina de la dictadura del relativismo anticristiano del laicismo.

También lo enseña como verdadera esperanza de la Iglesia el Concilio Vaticano II:

"La Iglesia, juntamente con los profetas y con el mismo Apóstol, espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con voz unánime y le servirán hombro con hombro" (Nostra aetate, 4).
[Lo que es proclamar con toda seguridad la confesionalidad de todos los pueblos y que obrarán en consecuencia en el futuro].

Jesucristo anunció el reino de Dios y efectivamente vino el reino de Dios que es su Iglesia, nuestra Santa Madre Iglesia Católica Jerárquica, como la denominaba san Ignacio de Loyola, y la Iglesia del siglo XXI celebra la fiesta solemne de Cristo Rey (leer más)

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Es posible consolar a Dios como fue posible que Dios padeciese y murieset...Explicaciones y desarrollos....Enseñanzas pontificias.... ...Miserentissimus Redemptor . Annum sacrum. Textos . ..Artículos. ..INDEX
...... .. ..tt...t...... ....Jesucristo anunció el reino de Dios y efectivamente vino el reino de Dios que es su Iglesia ... La devoción al Sagrado Corazón de Cristo Rey...
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La fiesta solemne del Sagrado Corazón de Jesús.....Imágenes del Sagrado Corazón de Jesúsu..Jesucristo Rey... La proclamación de Cristo como rey fue el 11 de junio de 1899.
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Las noticias optimistas del Evangelio vienen también en el ApocalipsislaLa Sábana Santa de Turínt . El rostro de Jesúst.uLa tarjeta de visita de Jesucristo: soy rey
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La laicidad en la actual situación de hipótesis constatada por Benedicto XVI. ...Tesis, hipótesis, esperanza.. .Tesis e hipótesis..La democracia liberal.....
La civilización del amor es el reinado social del Sagrado Corazón de Jesucristo en la tierra::
El primero que introdujo esta expresión "Civilización del amor" fue el papa san Pablo VI en 1970, el que la desarrolló fue el papa san Juan Pablo II....