Arenga de Novell olvidando hablar de Dios como obispo, pero no olvidando el arte de decir sin decir, escondiendo la mano...CRISTIANDAD FUTURA.. ...INDEX..

La pseudoconferencia Episcopal Tarraconense o CET fantasma o pirata

La sedicente Conferència Episcopal Tarraconense no tiene la aprobación de la Iglesia, ni de la Santa Sede.

En la página web titulada Conferència Episcopal Tarraconense (CET) se dice que están a la espera de que la Santa Sede apruebe esa sedicente Conferència solicitada por algunos diciendo que eso había pedido el Concilio Provincial Tarraconense en 1995:

"Actualmente, la CET está a la espera de la aprobación, por parte de la Santa Sede, de la Región Eclesiástica Tarraconense, que dará personalidad jurídica conjunta a las diez diócesis catalanas en cumplimiento a lo que se pedía en la resolución n. 142 del Concilio Provincial".

"Actualment, la CET està a l’espera de l’aprovació, per part de la Santa Seu, de la Regió Eclesiàstica Tarraconense, que donarà personalitat jurídica conjunta a les deu diòcesis catalanes, en compliment a allò que es demanava en la resolució n. 142 del Concili Provincial". http://www.tarraconense.cat/index.php?arxiu=documents&id_subfamilia=8930

Pero la Santa Sede contestó creando en 2004 la Provincia Eclesiástica de Barcelona y separándola de la Provincia Eclesiástica Tarraconense:

«Sin embargo, el papa Juan Pablo II, el 15 de junio de 2004 (bula "Ad totius dominici"), erigió la provincia eclesiástica de Barcelona y elevó la sede de Barcelona a Iglesia metropolitana. La provincia así creada incluye la sede metropolitana del mismo nombre y también las sedes sufragáneas de Tarrasa y de San Feliu de Llobregat».

«Tanmateix, el papa Joan Pau II, el 15 de juny del 2004 (butlla «Ad totius dominici»), va erigir la província eclesiàstica de Barcelona i va elevar la seu de Barcelona a Església metropolitana». «La província així creada inclou la seu metropolitana del mateix nom i també les diòcesis sufragànies de Terrassa i de Sant Feliu de Llobregat.»
http://www.tarraconense.cat/index.php?arxiu=fitxa_document&id=16749

Como "obispos de la Conferencia Episcopal Española" es como fueron recibidos en audiencia por el Papa en la visita ad limina el 7 de marzo de 2014 los obispos de las diócesis catalanas y sus obispos auxiliares. Así aparece en L'Osservatore Romano, edición en lengua española del 14 de marzo de 2014, pág. 8. En el Boletín de la Sala de Prensa de la Santa Sede del 7 de marzo de 2014 se les denomina "Presuli della Conferenza Episcopale di Spagna".

La visita ad limina 2014 de los obispos de Cataluña según la web de la pseudoconferencia tarraconenese

Hoy en día, los obispos de Cataluña forman parte de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Y el texto en catalán de la misa existe porque ha sido aprobado por la Conferencia Episcopal Española antes de ser enviado a la Santa Sede para su aprobación. Porque la sedicente CET ("Conferència Episcopal Tarraconense "), no puede aprobar traducciones del misal ni modificaciones, porque no es una Conferencia Episcopal.

Dice la web de la pseudoconferencia que la Conferència Episcopal Tarraconense (CET) se constituyó en el año 1969:

"La Conferència Episcopal Tarraconense (CET) es va constituir l´any 1969 i està integrada pels bisbes de la província eclesiàstica Tarraconense i de la província eclesiàstica de Barcelona, i es reuneix per estudiar els problemes comuns a les deu diòcesis i per coordinar les activitats pastorals, segons ho exigeixi el bé comú de les Esglésies particulars".

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En 1969 y durante las dos décadas siguientes no mencionaba nadie la existencia de una Conferència Episcopal Tarraconense. No existía ni de nombre.

Lo que decían algunos eclesiásticos era que Tarragona es la sede primada de España y no Toledo. Otros condescendían a decir que Toledo también era la sede primada junto con Tarragona. Daban por hecho que el arzobispo de Tarragona era el arzobispo primado de España. También por escrito. De España, sí de España.

Pone el masterweb como "justificación" de su afirmación de que la Conferència Episcopal Tarraconense (CET) existe desde 1969 un texto de octubre de 1969 sobre el celibato sacerdotal suscrito con los nombres de los obispos de Cataluña en aquel entonces, entre ellos don Marcelo González. No demuestran que ese obispo favoreciese o integrase la CET, tampoco don Benjamín Arriba cardenal arzobispo de Tarragona, ni los restantes:

Benjamín, Cardenal Arquebisbe de Tarragona; Marcelo, Arquebisbe de Barcelona; Ramon, Bisbe de Vic; Josep, Bisbe de Solsona; Narcís, Bisbe de Girona; Ramon, Bisbe de Lleida i A. A. de la Seu d’Urgell; Josep M. Guix, Bisbe auxiliar de Barcelana; Josep Capmany, Bisbe auxiliar de Barcelona; Ramon Torrella, Bisbe auxiliar de Barcelona; Ramon Daumal, Bisbe auxiliar de Barcelona, i Ricard, Bisbe de Tortosa.

Dice esa página web que dicho texto es de 1 de enero de 1969, pero el documento aparece fechado en octubre de 1969. No concuerda esto tampoco. Ni que existiese la CET entonces concuerda con la realidad de la época.

Tampoco concuerdan los demás documentos que figuran en esa página web como de la CET con la realidad de que los obispos que los suscriben no eran miembros de ninguna CET. Tales como los dos obispos anteriormente mencionados a los que se hace figurar ahora como miembros de la CET entonces en otros de esos documentos y después a don Ricardo Carles, etc.

En otros de esos documentos no se menciona a los firmantes. Y en alguno consta en el propio texto que es un documento de la Provincia Eclesiástica Tarraconense, que ésta sí que existía y no es lo mismo que la CET, que aún no existe hoy.

Aunque se ha publicado en esa web un comunicado del 14.02.2014 sobre una reunión de los obispos de las diez diócesis de Cataluña realizada el 13 y el 14 de febrero de 2014 a la que se presenta ahí como la reunión nº 209 de la CET. Aparece en el texto que utilizan la estructura de comisiones interdiocesanas, que sí que encajan en lo aprobado hoy en día por la Santa Sede, parece.

Como "obispos de la Conferencia Episcopal Española" es como fueron recibidos en audiencia por el Papa en visita ad limina el 7 de marzo de 2014 los doce obispos de las diez diócesis catalanas, incluidos los obispos auxiliares. Así aparece en el citado número de L'Osservatore Romano, edición en lengua española del 14 de marzo de 2014, pág. 8, donde dice que "el Santo Padre ha recibido en audiencia..., viernes, día 7 [de marzo de 2014] a los obispos de la Conferencia episcopal Española, en visita «ad liminaApostolorum»; y añade sus nombres:

-Cardenal Lluis Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona, con el auxiliar: monseñor Sebastiá Taltavull Anglada, obispo titular de Gabi.

-Monseñor Agustín Cortés Soriano, obispo de Sant Feliu de Llobregat.

-Monseñor Josep Ángel Saiz Meneses, obispo de Terrassa, con el auxiliar: monseñor Salvador Cristau Coll, obispo titular de Aliezira.

-Monseñor Jaume Pujol Balcells, arzobispo de Tarragona.

-Monseñor Francesc Pardo Artigas, obispo de Girona.

-Joan Piris Frígola, obispo de Lleida.

-Monseñor Xavier Novell Gomá, obispo de Solsona.

-Monseñor Enrique Benavent Vidal, obispo de Tortosa.

-Monseñor Joan Enric Vives Sicilia, arzobispo-obispo de Urgell.

-Monseñor Román Casanova Casanova, obispo de Vic.

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Aun no aparece como miembro de la pseudoCET Mons. Salvador Giménez Valls, que inició su ministerio como obispo de Lérida el 20.09.2015, reemplazando al dimisionario Mons. Piris

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Primat de les Espanyes

Por la bula papal Cunctis Sanctorum, de 1088/1089 se reconocía a los obispos de Toledo la categoría de primados.

La separación del rey de Portugal de la soberanía del rey de Castilla le llevó a no querer que territorios de su reino estuvieran bajo la primacía eclesiástica de Toledo y a pretender que Braga fuese sede primada. En 1364, el obispo de Braga Juan de Cardaillac decidió ostentar el título de Primado de las Españas (Primaz das Espanhas). En el breve Reddite nobis (10 de enero de 1562) se insiste en el mantenimiento de los derechos tradicionales de Braga.

En la Corona de Aragón quizá pasaba lo mismo con Tarragona; el caso es que desde 1691 sus arzobispos utilizaron el título de "Hispaniarum Primas" (Primado de las Españas).

Lo que en la Edad Media era la pretensión del orgullo de algunos monarcas, pasó en la Edad Moderna a ser sostenido por algunos eclesiásticos, que obligados a la humildad personal, cedían al orgullo corporativo del esplendor de su sede y de ahí, y de otras cosas, se pasó al orgullo colectivo base del nacionalismo en la Edad Contemporánea.

En la página web del arzobispado de Tarragona hoy en día se reivindica para los ordinarios del lugar el título de primado de las Españas, primat de les Espanyes:

"El concili de 1691 va acordar que l’arquebisbe de Tarragona continués titulant-se primat de les Espanyes. El 1870, amb motiu del concili Vaticà I, l’arquebisbe de Tarragona es va asseure entre els primats. Els arquebisbes posteriors han continuat sempre titulant-se primat de les Espanyes o, simplement, primat" (http://www.arquebisbattarragona.cat/historia/arxidiocesi/index.php?arxiu=arxidiocesis).

Se alega ahí que es un título que nunca ha sido suprimido.

La propia página web de la sedicente Conferència Episcopal Tarraconense no deja de subrayar que fue un obispo de Tarragona el primer obispo de Hispania [sic] en ser nombrado metropolitano por el papa. De Hispania sí, como dicen ellos en latín lo que en catalán significa Espanya.

"Titianus, bisbe de Tarragona, és el primer bisbe d’Hispània anomenat metropolità. Ell va convocar el primer concili provincial de la Tarraconense (any 419)".

Y que tras la reconquista de Tarragona en 1089, a los dos años, el papa Urbano II restauró la sede arzobispal de Tarragona y su categoria de sede metropolitana:

"El papa Urbà II, amb la butlla Inter primas Hispaniarum urbes, d’1 de juliol de 1091, va restituir a Tarragona la seu arquebisbal amb la seva antiga dignitat eclesiàstica metropolitana".

Y en esa página no se deja de mostrar la amplia lista de diócesis que han formado parte en otras épocas de la província eclesiástica Tarraconense, en cuya lista queda patente que algunas de ellas son diócesis catalanas, pero otras muchas son de otras partes de lo que ellos llaman Hispania (Espanya). Y también queda patente que su criterio, en este caso correcto, es que se deben poner los nombres de lugares en el idioma que se emplea, y no según la nomenclatura oficial:

"Altres diòcesis que al llarg de la història havien format part de la província eclesiàstica Tarraconense: Egara, Empúries, Menorca, Mallorca, Eivissa, València, Roses, Osca, Saragossa, Tarassona, Calahorra, Pamplona, Oca (Burgos), Amaia i Segia (Vall de l’Ebre), Alessanco o Alisana (Rioja), Elna, Barcelona".

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Subrayan que hasta en el catálogo de los Padres del Vaticano I figura el arzobispo de Tarragona como Primado de las Españas
Hispaniarum Primas, Primas Hispaniarum y Primas Hispaniae

(CarmeloMartinez
http://liturgia.mforos.com/1700294/8031037-patriarcas-y-primados/ ).

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Dice esa web de la pseudoconferencia:

La Conferència Episcopal Tarraconense (CET) es va constituir l´any 1969 i està integrada pels bisbes de la província eclesiàstica Tarraconense i de la província eclesiàstica de Barcelona, i es reuneix per estudiar els problemes comuns a les deu diòcesis i per coordinar les activitats pastorals, segons ho exigeixi el bé comú de les Esglésies particulars.

El president de la CET és l´arquebisbe de Tarragona.

Són membres de la Conferència els arquebisbes i bisbes residencials, els coadjutors i els auxiliars, amb jurisdicció tots ells en l´àmbit de les dues províncies eclesiàstiques citades.

Actualment la formen:

Mons. Jaume Pujol Balcells

Mons. Jaume Pujol Balcells

Mons. Lluís Martínez Sistach

Mons. Lluís Martínez Sistach

Mons. Joan Enric Vives Sicilia

Mons. Joan Enric Vives Sicilia

Mons. Enric Benavent Vidal.

Mons. Enric Benavent Vidal.

Mons. Joan Piris Frígola

Mons. Joan Piris Frígola

Mons. Xavier Novell i Gomà

Mons. Xavier Novell i Gomà

Mons. Francesc Pardo Artigas

Mons. Francesc Pardo Artigas

Mons. Romà Casanova Casanova

Mons. Romà Casanova Casanova

Mons. Agustí Cortés Soriano

Mons. Agustí Cortés Soriano

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses

Mons. Sebastià Taltavull Anglada

Mons. Sebastià Taltavull Anglada

Mons. Salvador Cristau Coll

Mons. Salvador Cristau Coll

http://www.tarraconense.cat/index.php?arxiu=documents&id_subfamilia=8930

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Aunque no aparece como miembro de la pseudoCET, Mons. Salvador Giménez Valls, inició su ministerio como obispo de Lérida el 20.09.2015, reemplazando al dimisionario Mons. Piris.

 

Diumenge dia 20 de setembre [de 2015] va tenir lloc l’inici del ministeri episcopal, com a nou Bisbe de la Diòcesi de Lleida, de Mons. Salvador Giménez Valls, a la Catedral nova de Lleida.

L’Eucaristia solemne fou inicialment presidida pel Nunci de Sa Santedat a Espanya i a Andorra, Mons. Renzo Fratini, i hi varen concelebrar l’Arquebisbe metropolità de Tarragona, l’Administrador diocesà de Lleida, així com diversos Cardenals i Arquebisbes d’Espanya, com el Cardenal President de la Conferència Episcopal Espanyola, Ricardo Blázquez; el cardenal-Arquebisbe de Barcelona, Dr. Lluís Martínez Sistach i el cardenal-arquebisbe de València, Dr. Antonio Cañizares, i els Bisbes de Catalunya i d’altres llocs d’Espanya.

Mons. Giménez Valls va néixer a Muro d’Alcoi el 31 de maig de 1948. El 1960 va ingressar al seminari de València i el 1973 va ser ordenat sacerdot. És Batxiller en Teologia per la Universitat Pontifícia de Salamanca i llicenciat en Filosofia i Lletres, amb especialització en Història, per la Universitat Literària de València. Va exercir diversos càrrecs pastorals a Alacant i es va dedicar a l’ensenyament fins que l’11 de maig de 2005 va ser nomenat bisbe auxiliar de València. Posteriorment va ser nomenat bisbe de Menorca per substituir Joan Piris. Primer va ser administrador diocesà, càrrec que va ocupar del 21 de setembre de 2008 fins el 21 de maig de 2009, quan va ser nomenat nou bisbe. Des d’aquest diumenge dia 20 ja és oficialment el bisbe de Lleida.

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PRESIDÈNCIA

Mons. Jaume Pujol Balcells - President

Mons. Lluís Martinez Sistach - Vicepresident

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COMISSIÓ PERMANENT

Mons. Jaume Pujol Balcells - President

Mons. Lluís Martinez Sistach - Vicepresident


Mons. Joan Enric Vives Sicilia - Secretari

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SECRETARIA GENERAL

Secretari: Mons. Joan Enric Vives Sicília, bisbe-Arquebisbe d'Urgell

Vicesecretari: Mn. Norbert Miracle Figuerola.
C/ dels Àngels, 18 08001 BARCELONA

Organisme que depén de Secretaria:
Gabinet d'Informació de l'Esglèsia a Catalunya (GIEC).
a/e: 
giec@tarraconense.cat

Responsable: Mn. Aureli Ortín, diaca

Secretària: Sra. Montserrat Creus

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CONCILI PROVINCIAL TARRACONENSE

http://www.tarraconense.cat/index.php?arxiu=fitxa_document&id=16750

L'any 1995, entre els mesos de gener a juny, i després de tres anys de preparació, tingué lloc a Tarragona i Sant Cugat del Vallès, el Concili Provincial Tarraconense, presidit per l'aleshores arquebisbe de Tarragona, Mons. Ramon Torrella. Hi prengueren part els bisbes de les set diòcesis de la Província Eclesiàstica Tarraconense i els de l'Arquebisbat de Barcelona, així com altres fidels de les esmentades Esglésies, tal com prescriu el Dret Canònic.

Les 170 resolucions del Concili Provincial foren reconegudes per la Santa Seu el mes de juny de 1996. Com a fruit del Concili, i durant aquests onze anys,els bisbes han publicat el Directori de Pastoral Sacramental. I part i El directori de la parròquia i de l’arxiprestat, i altres documents que han anat concretant l’esperit i les resolucions del Concili.

Actualment, la CET està a l’espera de l’aprovació, per part de la Santa Seu, de la Regió Eclesiàstica Tarraconense, que donarà personalitat jurídica conjunta a les deu diòcesis catalanes, en compliment a allò que es demanava en la resolució n. 142 del Concili Provincial.

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Història de la PROVÍNCIA ECLESIÀSTICA TARRACONENSE

http://www.tarraconense.cat/index.php?arxiu=fitxa_document&id=16748

L’any 417 el papa Lleó I el Gran estableix una organització eclesiàstica inspirada en l’estructura administrativa de l’imperi romà: províncies, al cap de les quals hi ha els metropolitans, i diòcesis, que presideixen els bisbes. Els patriarques estaven per damunt d’uns i altres.

La identitat metropolitana de l’Església de Tarragona i la configuració de la província eclesiàstica Tarraconense es va anar perfilant al llarg dels segles IV, V i VI. Diferents circumstàncies van contribuir a afermar la capitalitat eclesiàstica de Tarraco:
1. La seva prestància en temps de l’imperi romà, que va donar nom a la província hispana Tarraconensis, de la qual va ser capital.
2. El testimoni martirial del bisbe de Tàrraco, Fructuós, cremat viu a l’amfiteatre de la ciutat junt amb els seus dos diaques, l’any 259.
3. La tradició sobre l’origen apostòlic de l’Església de Tarragona, que hauria rebut de l’apòstol Pau el primer anunci de la fe cristiana.
4. Relacionat amb la memòria de sant Pau, el culte a la seva deixebla Tecla, que es va iniciar a la ciutat després de la invasió sarraïna.

Titianus, bisbe de Tarragona, és el primer bisbe d’Hispània anomenat metropolità. Ell va convocar el primer concili provincial de la Tarraconense (any 419). Després de la violenta invasió dels àrabs a les nostres terres, l’Església de Tàrraco va restar impossibilitada per exercir la seva funció metropolitana, i els bisbats de l’antiga província eclesiàstica Tarraconense van passar a dependre provisionalment de l’arquebisbe metropolità de Narbona, mentre Tarragona no fos alliberada del domini àrab i posada sota l’imperi franc.

L’any 1089, Tarragona, que havia restat abandonada durant un segle com a espai fronterer entre els dos dominis —el franc i el sarraí—, inicia la seva repoblació dins el procés de la seva reconquesta del domini musulmà. Aconseguida aquesta nova situació, el papa Urbà II, amb la butlla Inter primas Hispaniarum urbes, d’1 de juliol de 1091, va restituir a Tarragona la seu arquebisbal amb la seva antiga dignitat eclesiàstica metropolitana, i va nomenar primer arquebisbe de l’arxidiòcesi restaurada el bisbe de Vic, Berenguer Sunifred de Lluçà.

A aquesta seu van ser encomanades les diòcesis que, ja alliberades de la dominació musulmana o en procés d’ésser-ne, havien pertangut a l’antiga província eclesiàstica Tarraconense. La restauració de la seu metropolitana de Tarragona va ser obra de les llargues i complexes negociacions del referit bisbe de Vic prop del Papa i d’altres instàncies eclesiàstiques i polítiques. Després de la mort de Berenguer Sunifred, la seu de Tarragona va restar vacant (entre 1099 i 1117), fins que en va ser nomenat nou arquebisbe metropolità el bisbe de Barcelona, Oleguer.

DIÒCESIS SUFRAGÀNIES

En l’actualitat. Datació de la primera referència documentada (que en alguns casos pressuposa un origen anterior d’impossible datació) de les diòcesis que actualment formen la província eclesiàstica Tarraconense: Tarragona (259), Girona (397-400), Lleida (419), Tortosa (516), Vic (516), Urgell (527), Solsona (1597).

En altres temps. Altres diòcesis que al llarg de la història havien format part de la província eclesiàstica Tarraconense: Egara, Empúries, Menorca, Mallorca, Eivissa, València, Roses, Osca, Saragossa, Tarassona, Calahorra, Pamplona, Oca (Burgos), Amaia i Segia (Vall de l’Ebre), Alessanco o Alisana (Rioja), Elna, Barcelona.

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Nota històrica de la PROVÍNCIA ECLESIÀSTICA DE BARCELONA

http://www.tarraconense.cat/index.php?arxiu=fitxa_document&id=16749

Barcelona existeix com a bisbat almenys des del segle IV, però com a arquebisbat des de l’any 1964, gràcies al papa Pau VI, segons la butlla «Læto animo». Era un arquebisbat exempt, sense diòcesis sufragànies i directament subjecte a la Seu apostòlica. Mantenia, però, una estreta unió amb els altres bisbats catalans que formaven la denominada província eclesiàstica Tarraconense.

Tanmateix, el papa Joan Pau II, el 15 de juny del 2004 (butlla «Ad totius dominici»), va erigir la província eclesiàstica de Barcelona i va elevar la seu de Barcelona a Església metropolitana. «La província així creada inclou la seu metropolitana del mateix nom i també les diòcesis sufragànies de Terrassa i de Sant Feliu de Llobregat.»

La història primitiva de la seu de Barcelona és molt antiga. Hi ha indicis de vida cristiana des del segle III. Hom pot constatar la presència evangelitzadora del seglar sant Cugat, que va ser màrtir durant la persecució de Dioclecià (304), i la tradició local forneix notícies fidedignes d’altres màrtirs, com santa Eulàlia de Barcelona. Del bisbe sant Sever, de sant Medir, de santa Juliana i de santa Semproniana no posseïm testimonis històrics fidedignes malgrat que hi hagi una tradició popular pluricentenària.

El primer bisbe de l’antiga Barcino conegut documentalment és Pretextat que va assistir al concili de Sàrdica l’any 343. Vint anys més tard va ocupar la seu de Barcelona el cèlebre Pacià (360-390), il·lustre escriptor i sant. A les acaballes del segle IV en va ser bisbe Lampi (393-400), que va conferir l’ordenació sacerdotal a sant Paulí de Nola. Pertany a aquesta època paleocristiana la basílica dedicada a la Santa Creu, que en serà la titular, i posteriorment, des del 890, també en serà titular santa Eulàlia.
S’han succeït en l’episcopologi, des de l’esmentat Pretextat fins a l’actual arquebisbe metropolità Mons. Martínez Sistach cent vint bisbes.

Les demarcacions geogràfiques de les tres diòcesis (la metropolitana Barcelona, Terrassa i Sant Feliu de Llobregat) estan incloses en l’antiga de Barcelona, sense variar els límits de les altres diòcesis catalanes.
Les butlles papals de les constitucions de les tres diòcesis esmentades que formen la província eclesiàstica de Barcelona tenen present l’última divisió d’arxiprestats de l’antiga diòcesi de Barcelona. O sigui, en concret, la nova diòcesi de Terrassa té els antics arxiprestats de Montcada, Sant Cugat-les Planes, Terrassa, Rubí, Sabadell Centre, Sabadell Nord, Sabadell Sud, Granollers, Puiggraciós, Mollet, Montbui i Montseny (al qual s’havia unit anteriorment l’arxiprestat de Cardedeu-Llinars).

La diòcesi de Sant Feliu de Llobregat està constituïda pels arxiprestats de l’antiga diòcesi de Barcelona del Prat de Llobregat, Sant Boi de Llobregat, Sant Feliu de Llobregat, Sant Vicenç dels Horts, Montserrat, Garraf, Vilafranca del Penedès, Anoia i Piera-Capellades.

L’arquebisbat actual de Barcelona està format pels arxiprestats següents: Catedral, Rambles-Poble Sec, Sant Josep Oriol, Puríssima Concepció, Sagrada Família, Poblenou, Provençals, Sant Martí, Sant Andreu, Trinitat-Roquetes, Vilapicina, Horta, Guinardó, Vall d’Hebron, Gràcia, Sant Gervasi, Sarrià, la Torrassa-Collblanc, Cornellà de Llobregat, l’Hospitalet de Llobregat, Sants-la Marina (anteriorment Sants-Can Tunis) i també Gramenet, Badalona Nord, Badalona Sud, la Cisa i Mataró.

El nombre d’habitants, parròquies i sacerdots diocesans són els següents respectivament: Barcelona (metropolitana): 2.623.279 habitants, 212 parròquies i 417 sacerdots; Terrassa: 1.016.674, 120 i 165; Sant Feliu de Llobregat: 661.393, 121 i 153.

Les catedrals són les següents: metropolitana: Santa Creu i Santa Eulàlia de Barcelona; Terrassa: Sant Esperit, i Sant Feliu de Llobregat: Sant Llorenç.

L’arquebisbe metropolità de Barcelona és Mons. Lluís Martínez Sistach; el bisbe de Terrassa, Mons. Josep Àngel Saiz Meneses, i el de Sant Feliu de Llobregat, Mons. Agustí Cortés Soriano.

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El que la primacía toledana supusiera subordinación de las diócesis de otros reinos fue discutido desde el mismo momento de su concesión. Para el recién creado reino de Portugal, Braga, capital del antiguo reino suevo, se resiste fundamentalmente por su jurisdicción sobre las diócesis de Coimbra y Zamora. Obispos como Joáo Peculiar y Estéváo da Silva protestan ante el Papa, y Honorio III dejó la cuestión sin resolver (bulas de 19 de enero de 1218). En 1364, el obispo de Braga Juan de Cardaillac decidió ostentar el título de Primado de las Españas. Los conflictos de prelación que tuvieron lugar durante el concilio de Trento (obispo Fray Bartolomé de los Mártires) produjo una resolución papal de tener en cuenta la fecha de elevación de cada obispo, con consecuencias únicamente protocolarias. En el breve Reddite nobis (10 de enero de 1562) se insiste en el mantenimiento de los derechos tradicionales de Braga.

La archidiócesis de Tarragona, capital de la provincia romana Hispania Citerior o Tarraconense, cumplía el mismo papel para la Corona de Aragón desde su restauración en 1091, y desde al menos 1691 sus arzobispos utilizaron el título de "Hispaniarum Primas" (Primado de las Españas).

El actual ordinario, Jaume Pujol i Balcells firma sus documentos como arzobispo de Tarragona y primado de las Españas.

Tarragona recupera su dignidad episcopal en 1091 y sostiene desde entonces sus derechos primaciales, cuyo título exacto es desde 1691 "Hispaniarum Primas" (primado de las Españas). Como arzobispo de Tarragona y primado de las Españas firma sus documentos el titular, Jaume Pujol i Balcells. «Tarragona Primada de les Españes».

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http://www.arquebisbattarragona.cat/historia/arxidiocesi/index.php?arxiu=arxidiocesis

El mateix papa Urbà II, a través de la butlla Inter primas Hispaniarum, adreçada a Berenguer Sunifred de Lluçà, l’any 1091, declarava que “Inter primas Hyspaniarum urbes, Tarraconem fuisse insignem et gentilis et christiane pagini indiciis demostratur” i reconeixia la seva importància històrica.

Cal esmentar que l’arquebisbe de Toledo, que de moment donà suport a la restauració de Tarragona i la seva Seu, canvià d’opinió quan s’adonà que també volia restaurar-se el títol de metropolitana i primada. L’arquebisbe de Narbona, per la seva banda, s’hi oposà aferrissadament. Finalment, la qüestió es resolgué a favor de Tarragona, l’any 1092, quan el Concili de Sant Gel·li, de Provença, reconegué que “l’arxidiòcesi de Tarragona, en temps antics, havia estat la més noble de la resta de les metròpolis de les Hispànies”.

Arran del daltabaix que va significar la invasió sarraïna, la Seu toledana va intentar obtenir la submissió de la tarragonina, i es van suscitar tot un seguit de plets que varen acabar amb una butlla del papa Alexandre III, datada el 26 de juliol de 1163, mitjançant la qual revocava qualsevol entremetiment toledà en els afers tarragonins.

L’any 1240, després de la conquesta de València, es va tornar a suscitar la qüestió de la primacia. El papa Innocenci IV, mitjançant una butlla signada el 17 de novembre de 1245, va concedir a l’arquebisbe de Tarragona el privilegi —propi dels primats— de portar davant ell la creu alçada. Aquest i altres privilegis van ser confirmats pel papa Joan XXII en les butlles de 20 de novembre de 1320 i 15 de febrer de 1321.

La impressió, l’any 1493, d’un Missal Secundum usum Sanctae Tarraconensis Ecclesiae Hispaniarum Metropolis, suposa que a Tarragona es mantenia viva la idea de la primacia.

Cap arquebisbe de Tarragona ha renunciat a aquests privilegis. Fins hi tot algun n’ha feta menció expressa en la seva lauda sepulcral, com ara fra Joan Emmanuel d’Espinosa, que va fer constar “ut nulli cederet Hispaniarum Antistitum Primas”.
Per altra banda, la Tarraconense va ser la primera Església de la cristiandat catòlica —22 d’octubre de 1564— que va fer la recepció explícita del Concili de Trento, la qual cosa significa a més de les implicacions primacials, la seva fidelitat i la seva comunió amb l’Església universal.

Durant el virregnat de Catalunya, si algun prelat de Toledo va ser designat virrei, els monarques de la Casa d’Àustria els pregaren que no fessin ús del seu títol primacial en els territoris de la Tarraconense. Per altra banda, el concili provincial de l’any 1691 va disposar que, en endavant, els arquebisbes metropolitans de Tarragona continuessin ostentant el títol de Hispaniarum primas i signessin amb ell. Des d’aleshores ençà, això s’ha vingut observant sense excepció i es pot comprovar mitjançant els segells de tots els prelats fins al present.

Més endavant, després de la Guerra de Successió, el rei Felip V va voler suprimir la consideració de Primada a l’Església de Tarragona mitjançant una pragmàtica datada el mes de juliol de 1722. Un any abans d’aquell afer l’arquebisbe Miquel Joan de Taberner i Rubí havia fet gravar a la seva lauda sepulcral “Hispaniae Primatis Archiepiscopus”.

Aquella pretensió del monarca va ser recorreguda davant la Santa Seu i davant el propi Real Consejo, i es va aconseguir que la referida pragmàtica fos declarada sense efecte. I així va ser, realment, com ho prova el document de col·locació de la primera pedra de la capella de Santa Tecla, on, entre d’altres coses, l’arquebisbe Jaume de Cortada i Bru, va fer constar la seva dignitat d’“Hispaniarum Primate”.

Posteriorment, la primacia de l’Església de Tarragona ha estat reconeguda en diverses ocasions. Així, per exemple, a l’arquebisbe Francesc Fleix i Solans li va ser assignat lloc entre els primats a les sessions del Concili Ecumènic Vaticà I, celebrat l’any 1869. A la sepultura d’aquest prelat —ubicada a la capella de l’Anunciació— es pot llegir “Exmi. Et Ilmi. D. D. D. Francisci Fleix et Solans, Hispaniarum Primatis.” L’any 1894 el papa Lleó XIII va fer públic el rescripte concedint els honors de Basílica a la Catedral tarragonina, tot remarcant que l’Església de Tarragona va ser “Seu principal de l’Imperi romà en la Península ibèrica, existint des dels primers segles de la fe cristiana l’Església patriarcal i primada de les Espanyes”. En el Concili Vaticà II, els primats ja no ocuparen corporativament un lloc específic.

La qualitat de primat de l’arquebisbe de Tarragona, per tant, mai no ha deixat de ser vigent (l’Orde del Sant Sepulcre de Jerusalem, per exemple, el considera així). Fins i tot, en dates molt recents, autors eclesials molt coneguts com Mn. Josep M. Ballarín o el P. Manuel de Unciti reconeixien expressament aquesta qualitat en sengles articles a la premsa nacional i estatal.



Didac Bertran Vallvé,

Diplomat en Genealogia, Heràldica i Nobiliària

http://www.arquebisbattarragona.cat/historia/arxidiocesi/index.php?arxiu=arxidiocesis

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LA PRIMACÍA: UNA REALIDAD HISTÓRICA

A menudo se tiene la sensación de que, por la razón que sea, consciente o inconscientemente, se ha dejado que disminuyera el peso específico de la archidiócesis metropolitana y primada de Tarragona, incluso en aspectos puramente honoríficos, llegando hasta el punto que muchos prelados no se han atrevido utilizar un título que nunca ha sido eliminado.
El caso es que la historia nos dice que, desde la época más remota, Tarragona ha sido la pionera en muchas cosas.

Si retrocedemos en el tiempo, como dice el Dr. Muñoz Melgar -y dejando de lado la tradición paulina como supuesto fundamento de los orígenes del cristianismo en Hispania y Tarraco-, se manifiesta la necesidad de que la religión cristiana hubiera arraigado en nuestro territorio antes del último tercio del siglo II, ya que durante los inicios del siglo III la Iglesia de Tarraco se fue definiendo como una comunidad sólidamente asentada y vertebrada.

Sin duda, esta Iglesia gozaba de una gran importancia y lo demuestra lo sucedido a raíz de la persecución desencadenada por el emperador Valeriano, la cual presenta unas características que la hacen diferente de las otras: se concentra en atacar a los cabezas de la Iglesia; no hay un gran número de víctimas, pero éstas están bien escogidas.

Así, las principales víctimas son los papas Esteban y Sixto II, y los obispos Dionisio de Alejandría, Cipriano de Cartago y Fructuoso de Tarragona. Esto evidencia la importancia que tenía ya la Sede tarraconense, sobre todo si tenemos presente que Tarraco continuaba siendo la capital de la Provincia. Por otra parte, hay otro hecho destacable: las actas del martirio del obispo Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio son las más antiguas de la Península Ibérica, y su autenticidad está fuera de cualquier duda. Además, la importancia de la Sede tarraconense se puede comprobar en el hecho de que la Passio Fructuosi era leída públicamente en las iglesias africanas en tiempos de san Agustín. Por otra parte, el Libro de las coronas de Aurelio Prudencio difundió en todo el mundo cristiano la gesta de los mártires tarraconenses.

Poco tiempo después de la muerte de san Fructuoso, la Iglesia de Tarragona poseía un gran vigor y cincuenta y cinco años más tarde juega un gran papel en el Concilio de Arles, convocado a instancias del emperador Constantino para tratar la herejía donatista. Que de los seis representantes de las Iglesias de Hispania, dos fueran delegados del obispo de Tarragona, quiere decir algo.

En el Concilio de Nicea, celebrado en el año 325, se encuentra la primera mención de una instancia intermedia entre las iglesias locales y los cuatro grandes patriarcados de Roma, Alejandría, Antioquía y Jerusalén. Se trata de la “heparquía”, presidida por el metropolitano, la cual tenía que intervenir en la ordenación de los obispos. La función de metropolitano, de acuerdo con las disposiciones de Nicea, recae en el obispo de la ciudad principal y se extiende de hecho a toda la provincia civil. Hay que subrayar que, en los textos hispánicos de época romanovisigótica, sólo Tarragona es llamada metrópoli, título que Toledo, por ejemplo, no llega a tener.

A finales del siglo IV, Tarraco verá como su importancia política, adquirida en la época del alto imperio, se transforma en una importancia religiosa que mantendrá durante toda la época tardorromana. Esta importancia, lo indican, por ejemplo, documentos como la carta del papa Siricio al obispo de Tarragona, Himerio, fechada el 11 de febrero del año 385. La trascendencia de este documento para la historia de la Iglesia es conocida por todos. Como es la primera decretal papal en Occidente, marca el ejercicio de primado por parte del sucesor de Pedro. Y, por otro lado, crea un precedente claro en el ejercicio de la potestad metropolitana del obispo de Tarragona sobre todas las provincias hispanas.

Treinta años después, Ticiano, obispo de Tarragona, es mencionado como metropolitano, de manera que resulta ser el primer obispo que ostenta esta dignidad en Hispania.
Todavía, las decretales surgidas de los sucesores de san Pedro para la organización eclesiástica de la Península Ibérica fueron dirigidas a los arzobispos de Tarragona, como ciudad principal de todo el territorio, con el encargo de hacerlas conocer al resto de prelados. Recordemos, por ejemplo, las dirigidas por el papa Hilario al obispo Ascanio los años 464 y 465. Los Papas, por tanto, se entendían directamente con la Sede tarraconense y sus obispos llevaban la voz pontificia a todas las provincias eclesiásticas de la vieja Hispania.

Las invasiones bárbaras debilitaron Tarraco en todos los sentidos. Sin embargo, el reconocimiento a la importancia de la diócesis se mantenía, como lo demuestra el hecho que en el año 638 el arzobispo de Tarragona Protasio firmó las actas finales con esta fórmula: "In nomine Domini, ego Prothasius Sanctae primae sedis Tarraconensis Ecclesiae in merito Episcopus, in his constitutionibus a nobis editis subscripsi ". Como indica agudamente el profesor Muñoz Melgar, no se sabe si este "primae sedis Tarraconensis", aunque apela claramente al honor de Iglesia metropolitana, "podía estar sujeto a una lectura más sutil e incómoda y por esta razón se viera obligado a firmar en el Concilio VII de Toledo del año 646 como "Prothasius Tarraconensis Ecclesiae Metropolitanus Episcopus similiter subscripsi". Ya sabemos que, por aquel entonces, la monarquía visigótica jugaba fuertemente la carta toledana para obtener el control total del país.

La caída del reino visigótico ante el impulso de los musulmanes significó la ocupación de la ciudad de Tarragona y la huida por mar del arzobispo san Próspero, quien se llevó el tesoro y los libros litúrgicos de la Iglesia metropolitana, así como las reliquias de los mártires Fructuoso, Augurio y Eulogio, a la Liguria italiana.

Con la huida del prelado, la ciudad fue progresivamente abandonada. Como dice el profesor Muñoz Melgar, "el cristianismo tuvo que esperar hasta entrado el siglo XII para que se produjera definitivamente el restablecimiento de su dignidad metropolitana. El estado de letargo que vivió durante siglos de abandono no borró la memoria de su noble pasado”. El mismo papa Urbano II, a través de la bula Inter primas Hispaniarum, dirigida a Berenguer Sunifredo de Lluçà, en el año 1091, declaraba que "Inter primas Hyspaniarum urbes, Tarraconem fuisse insignem et gentilis et christiane pagini indiciis demostratur" y reconocía su importancia histórica.


Hay que mencionar que el arzobispo de Toledo, que de momento dio apoyo a la restauración de Tarragona y su Sede, cambió de opinión cuando se dio cuenta que también quería restaurarse el título de metropolitana y primada. El arzobispo de Narbona, por su parte, se opuso encarnizadamente. Finalmente, la cuestión se resolvió a favor de Tarragona, en el año 1092, cuando el Concilio de Saint-Gilles, de Provenza, reconoció que "la archidiócesis de Tarragona, en tiempos antiguos, había sido la más noble del resto de las metrópolis de las Hispanias ".

A raíz del descalabro que significó la invasión sarracena, la Sede toledana intentó obtener la sumisión de la tarraconense, y se suscitaron una serie de pleitos que acabaron con una bula del papa Alejandro III, fechada el 26 de julio de 1163, mediante la cual revocaba cualquier entrometimiento toledano en los asuntos tarraconenses.

En el año 1240, tras la conquista de Valencia, se volvió a suscitar la cuestión de la primacía. El papa Inocencio IV, mediante una bula firmada el 17 de noviembre de 1245, concedió al arzobispo de Tarragona el privilegio -propio de los primados- de llevar ante él la cruz alzada. Éste y otros privilegios fueron confirmados por el papa Juan XXII en las bulas de 20 de noviembre de 1320 y 15 de febrero de 1321.

La impresión, en 1493, de un “Missal Secundum usum Sanctae Tarraconensis Ecclesiae Hispaniarum Metropolis”, supone que en Tarragona se mantenía viva la idea de la primacía.

Ningún arzobispo de Tarragona ha renunciado a estos privilegios. Incluso alguno ha hecho mención expresa en su lauda sepulcral, como fray Juan Emmanuel de Espinosa, que hizo constar "ut nulli cederet Hispaniarum Antistitum Primas".

Por otra parte, la Tarraconense fue la primera Iglesia de la cristiandad católica -22 de octubre de 1564- que hizo la recepción explícita del Concilio de Trento, lo que significa además de las implicaciones primaciales, su fidelidad y su comunión con la Iglesia universal.

Durante el virreinato de Cataluña, si algún prelado de Toledo fue designado virrey, los monarcas de la Casa de Austria les rogaron que no hicieran uso de su título primacial en los territorios de la Tarraconense. Por otra parte, el concilio provincial del año 1691 dispuso que, en adelante, los arzobispos metropolitanos de Tarragona continuaran ostentando el título de “Hispaniarum primas” y firmaran con él. Desde entonces, esto se ha venido observando sin excepción y se puede comprobar mediante los sellos de todos los prelados hasta el presente.

Más adelante, después de la Guerra de Sucesión, el rey Felipe V quiso suprimir la consideración de Primada a la Iglesia de Tarragona mediante una pragmática fechada en julio de 1722. Un año antes de aquel asunto el arzobispo Miquel Joan de Taberner i Rubí había hecho grabar en su lauda sepulcral "Hispaniae Primatis Archiepiscopus".

Aquella pretensión del monarca fue recurrida ante la Santa Sede y ante el propio Real Consejo, y se consiguió que la referida pragmática fuera declarada sin efecto. Y así fue, realmente, como lo prueba el documento de colocación de la primera piedra de la capilla de Santa Tecla, donde, entre otras cosas, el arzobispo Jaume de Cortada i Bru, hizo constar su dignidad de "Hispaniarum Primate".


Posteriormente, la primacía de la Iglesia de Tarragona ha sido reconocida en varias ocasiones. Así, por ejemplo, al arzobispo Francesc Fleix i Solans le fue asignado sitio entre los primados en las sesiones del Concilio Ecuménico Vaticano I, celebrado en el año 1869. En la sepultura de este prelado -ubicada en la capilla de la Anunciación- se puede leer "Exmi. Et Ilmi. D. D. D. Francisci Fleix et Solans, Hispaniarum Primatis”. En 1894 el papa León XIII hizo público el rescripto concediendo los honores de Basílica a la Catedral tarraconense, remarcando que la Iglesia de Tarragona fue “ Sede principal del Imperio romano en la Península Ibérica, existiendo desde los primeros siglos de la fe cristiana la Iglesia patriarcal y primada de las Españas”. En el Concilio Vaticano II, los primados ya no ocuparon corporativamente un lugar específico.

La cualidad de primado del arzobispo de Tarragona, por tanto, nunca ha dejado de ser vigente (la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, por ejemplo, lo considera así). Incluso, en fechas muy recientes, autores eclesiales muy conocidos como Mn. Josep M. Ballarín o el P. Manuel de Unciti reconocían expresamente esta cualidad en sendos artículos en la prensa nacional y estatal.

Didac Bertran Vallvé,
Diplomado en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria

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http://es.wikipedia.org/wiki/Archidi%C3%B3cesis_de_Tarragona

En 1318 Zaragoza fue elevada al rango de archidiócesis metropolitana teniendo como sufragáneas Huesca, Tarazona, Pamplona y Calahorra, que perdió Tarragona.

El 15 de diciembre de 1712 el arzobispo Isidro Bertrán, partidario del pretendiente al trono Carlos de Austria, fue depuesto por Felipe V por real decreto y la sede declarada vacante. El año siguiente, el papa Clemente XI envió al rey de España una bula de protesta y y el arzobispo hizo acto de sumisión. Aun así, Felipe no quiso volverse atrás.

En 1722 reaparece la cuestión sobre el derecho de primacía de Toledo sobre Tarragona, pero le pretensión toledana fue confirmada.

En 1869 el arzobispo Fleix y Solans participó en el Concilio Vaticano I tomando sitio entre los primados.

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http://es.wikipedia.org/wiki/Primado

arzobispos católicos romanos que utilizan el título de primado:

Arzobispo de Tarragona ("Primado de las Españas"), Arzobispo de Toledo ("Primado de España"). Históricamente también ostenta esta condición el Arzobispo de Braga (Portugal, también como Primado de las Españas).

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http://pt.wikipedia.org/wiki/Primaz_das_Espanhas

Primaz das Espanhas é um título honorífico pertencente ao Arcebispo de Braga que, deste modo, se designa Arcebispo Primaz de Braga. Este título é outorgado ao Prelado de Braga por esta ser a Diocese mais antiga da Península Ibérica, remontando a 45 dC. A Sé de Braga passou de Diocese a Arquidiocese, tendo recebido posteriormente o título Primacial.

Existiu uma disputa histórica pela posse do título de Primaz das Espanhas estre os Arcebispos de Braga e Toledo. Ainda hoje o título de Primaz das Espanhas é usado pelo Arcebispo de Braga.

Por intermédio do título de Primaz das Espanhas o Arcebispo de Braga deteve, desde a fundação de Portugal, precedência sobre todos os Bispos de Portugal, facto que ainda hoje se mantém, com exceção do Patriarca de Lisboa que, desde 1716, se encontra honorificamente acima do próprio Prelado de Braga.

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http://pt.wikipedia.org/wiki/Arcebispo_de_Braga

A diocese de Braga data do século III sendo conhecido do primeiro período da sua história apenas o Bispo Paterno cujo nome figura nas actas do Concílio de Toledo de 400. Não obstante, a tradição faz de São Pedro de Rates o primeiro bispo da cidade, cerca do ano 45 da nossa era.

Célebre ficou também a contenda com Toledo sobre a primazia — ainda hoje, de resto, o arcebispo de Braga usa o título de Primaz das Espanhas.

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http://pt.wikipedia.org/wiki/Jo%C3%A3o_de_Cardaillac#cite_note-rag-1

João de Cardaillac (em francês: Jean de Cardaillac, data incerta - 7 de outubro de 1390) foi um prelado francês, Arcebispo de Braga e Patriarca Latino de Alexandria.

Filho de Bertrand de Cardaillac e de Ermenguarda, pertencia à família de Querci. ( Datos para la Historia Eclesiástica de Orense: D. Juan de Cardaillac, Obispo de Orense. Años 1351-1361).

Nomeado bispo de Orense em 8 de junho de 1351, pelo Papa Clemente VI, que anulou a eleição do cabido da Sé de Orense.1 Consta que não era sacerdote ainda, tendo apenas a prima tonsura.1 Era, nessa época, doutor das leis formado na Universidade de Toulouse.1

Em 18 de junho de 1361, foi transferido para a sé metropolita de Braga, nomeado Primaz das Espanhas.1 2 Em 18 de julho de 1371, foi nomeado Patriarca Latino de Alexandria1 2 , ficando na França e atuando como administrador apostólico de Rodez, Auch, Tournai e Toulouse.1

Deu provas surpreendentes de sua devoção nas guerras de Carlos V da França contra os ingleses, animando aos habitantes de Guyenne a lutarem contra o domínio estrangeiro e facilitou a conquista de Bertrand du Guesclin.

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