Explicaciones y desarrollos.

CRISTIANOS INSÍPIDOS PISOTEADOS

La Iglesia, como enseña el papa Benedicto XVI (9.12.2006), "tiene el deber de proclamar con firmeza la verdad sobre el hombre y su destino", no sólo tiene el derecho a opinar sobre temas morales.

La Iglesia no debe ocultar que tiene los medios para ayudar a la humanidad a comportarse conforme a su naturaleza humana, que eso es el comportamieto conforme a la moral:
Su autoridad para enseñar con seguridad, infaliblemente, la moral, las normas éticas de suyo cognoscibles filosóficamente de forma falible; esas normas que de suyo son cognoscibles por la luz natural de la razón.
Y aporta la Iglesia la gracia actual para cumplir siempre todas esas normas de conducta, éticas, y para reparar su incumplimiento.

Hay que asumir el hecho de que el papa actual Benedicto XVI ha expresado su intención de no emplear su autoridad infalible.

Así quedará aún más patente cuando la emplee que es cosa del Espíritu Santo, no de que se trate de Ratzinger, que ya se sabe que piensa de tal o cual manera enérgicamente ortodoxa.

Así ocurrió con Pablo VI, que junto a análisis simplemente sociológicos y descriptivos y junto a la caracterización de dubitativo hamletiano que se le adjudicaba y a su formación democratacristiana, como la de todo el clero italiano o pasado por la Italia del siglo XX, es el que proclamó a María Madre de la Iglesia en el Concilio Vaticano II, reafirmó la castidsad en la Humanae Vitae condenando los anticonceptivos, y denunció la penetración del "humo de Satanás" en la Iglesia por alguna grieta. De tal modo que parecía que tenía dos consejeros inspiradores, y quedó patente que uno era el Espíritu Santo.

Las formulaciones de Pío XI y de Pío XII tampoco se corresponden a su ideología demócrata cristiana.

El hombre se puede resistir a la gracia, a las inspiraciones del Espíritu Santo. Puede actuar como sal insípida. Hay que constatar que van juntas las quejas de que no se deja opinar a los eclesiásticos con las proclamaciones de que lo que hay que hacer es opinar y que el confesionalismo es trasnochado, que "la Iglesia no reivindica un confesionalismo trasnochado", junto con la reivindicación de que el Estado desconfesionalizado reconozca a la Iglesia una "presencia comunitaria pública". ¿Con qué medios? ¿Con la buena voluntad de los ateos desconfesionalizadores? ¿La buena voluntad no viene de la gracia? ¿Los "problemas morales" no tienen una instancia de la autoridad infalible de resolución que está en la Iglesia, lo mismo que las fuentes de la gracia?

La Iglesia no dice que eso: El Concilio Vaticano II proclamó con seguridad: "La Iglesia, juntamente con los profetas y con el mismo Apóstol, espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con voz unánime y le servirán hombro con hombro" (Nostra aetate, 4).
Lo que es proclamar con toda seguridad la confesionalidad de todos los pueblos y que obrarán en consecuencia en el futuro.

Lamentarse los eclesiásticos que renuncian a emplear su autoridad sobrenatural sobre algo natural como la moral de que desoyen sus opiniones y les vituperan por opinar es constatar y testifiar que están siendo pisoteados.

Ya se nos advirtió infaliblemente: "Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra. Si la sal se torna insípida será pisoteada"

Lo que aporta la Iglesia

El hombre (varón y mujer) tiene la posibilidad de conocer y cumplir las normas éticas con sus fuerzas racionales naturales. Puede conocerlas por la luz natural de la razón y no le son de imposible cumplimiento para su voluntad. No son normas para ser buen cristiano, sino para ser buena persona. No son normas añadidas por la Iglesia a las que el hombre (varón y mujer) debe cumplir para obrar conforme a su naturaleza. La moral es lo mismo en su contenido material que la ética y que la ley natural. Son cognoscibles filosóficamente.

El hombre (varón y mujer) también tiene la posibilidad de conocer y demostrar la existencia de Dios con la luz natural de su razón de forma cierta, aunque indirecta, a partir de la naturaleza; y no sólo por la fe a partir de la revelación transmitida por la Iglesia junto con la gracia para aceptar y recibir y profesar con esa fe esa revelación. La existencia de Dios es cognoscible y demostrable filosóficamente. Forma parte de la filosofía, no sólo de la teología.

Lo que aporta la Iglesia son tres series de elementos:

  1. por una parte los medios seguros para ese conocimiento racional, filosófico, y para ese cumplimiento humano natural, que son:
  2. por otra parte, aporta la Iglesia la gracia santificante de unión con Dios para elevar ese conocimiento y ese cumplimiento al plano sobrenatural y darle valor divino: la Iglesia da al propio Dios, a Cristo, al Espíritu Santo y da la posibilidad de unirse a Dios, de ser divinizado el hombre (varón y mujer); y entonces el deber de obrar como lo que somos es obrar no simplemente conforme a nuestra naturaleza humana, sino a la naturaleza divina de hijos de Dios, por lo que la ley moral natural es asumida por la ley cristiana, que la trasciende y que resulta así heterogénea con la ley natural, aunque asume su contenido material de normativa, pero le da forma de vida divina;
  3. y la Iglesia aporta la esperanza cierta e imborrable de que con toda seguridad se llegará en el mundo a un modo de vida humano en plenitud de justicia y de paz como resultado de llegar a "conformar —en la verdad, en la justicia, en la libertad y en el amor— la historia humana con el orden divino"; se llegará a la paz que es "resultado de un orden diseñado y querido por el amor de Dios", como proclama Benedicto XVI en su mensaje para la jornada por la paz de 2006, precisando que "es un don celestial y una gracia divina".
    El Concilio Vaticano II proclamó con seguridad: "La Iglesia, juntamente con los profetas y con el mismo Apóstol, espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con voz unánime y le servirán hombro con hombro" (Nostra aetate, 4).
    Lo que es proclamar con toda seguridad la confesionalidad de todos los pueblos y que obrarán en consecuencia en el futuro.
    El Papa lo reafirmó el
    4.01.2006: "La historia se dirige hacia una humanidad unida en Cristo. (...) Existe el progreso en la historia, una evolución en la historia; progreso es todo lo que nos acerca a Cristo y nos acerca a la humanidad unida".

Lo que aporta la Iglesia es luz para conocer con seguridad las normas y fuerza para cumplirlas todas y siempre, y para tener fe y vivir coherentemente con ella. Aporta lo que hace falta para que la posibilidad que tiene el hombre de conocer y cumplir las normas éticas con sus fuerzas racionales naturales se convierta en efectividad.
Aporta la gracia sobrenatural ganada para todos por Cristo en la cruz. Para que el hombre sea humano en su comportamiento. Y para que su comportamiento humano tenga valor divino y le dé el cielo.

Lo que aporta la Iglesia es la ayuda indispensable para la humanización y la divinización.

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Los curas jóvenes y el envejecimiento y disminución del clero desde la época de Franco

Las modificaciones de los planteamientos de algunos sectores del clero dominado por los democristianos e infiltrado por algunos marxistas, que allí como en otros ámbitos practican el submarinismo, les llevaron a configurarse como contrarios al régimen de Franco y a la guerra como cruzada. Pero los cambios doctrinales que realizaron en nombre de lo que atribuían "al Concilio" y como propio de los "curas jóvenes" trajeron como consecuencia la disminución de las vocaciones, las defecciones sacerdotales y religiosas y la disminución y el envejecimiemiento del clero. A principios del XXI el promedio de edad del clero es de 69 años. Es lo que queda de los "curas jóvenes de los años 60 del XX. Doctrinalmente también ha llevado a que no transmitan lo que realmente proclamó el Concilio Vaticano II hasta resultar desconocidas por la gente e incluso sorprendentes y novedosas proclamaciones conciliares como:
"La Iglesia, juntamente con los profetas y con el mismo Apóstol, espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con voz unánime y le servirán hombro con hombro" (Nostra aetate, 4).
Lo que es proclamar con toda seguridad la confesionalidad de todos los pueblos y que obrarán en consecuencia en el futuro.

Clero de Vascongadas según El País en abril de 2008

- Parroquias. En el País Vasco hay 939; en Vizcaya corresponden 3.839 feligreses por cada parroquia, en Álava tocan a 723, y en Guipúzcoa, 3.116.

- Sacerdotes. En total hay 1.001. 401 en Vizcaya; 263 en Álava y 337 en Guipúzcoa. De ellos, 605 están jubilados (233 en Vizcaya, 138 en Álava y 234 en Guipúzcoa). La edad media de los que están en activo supera los 50 años en las tres provincias: 60 años los de Vizcaya, 54 los de Álava y 55 los de Guipúzcoa.

- Seminaristas. La tradicional cantera vasca de vocaciones está en retroceso. Sólo hay seis estudiantes en los seminarios de la región: 5 en el de Derio (Vizcaya) y uno en el de Vitoria.