HISTORIA DE ESPAÑA
Segundo de Bachillerato
LOS TEMAS
Las 25 respuestas resumidas

EL REINO DE PAMPLONA

El núcleo de resistencia de los vascones de Navarra frente a la invasión musulmana desde el siglo VIII cristaliza como Reino de Pamplona en el siglo IX con Íñigo Arista como primer rey de nombre conocido.
Si no aparece este reino en el siglo VIII, no es porque los vascones se sometan al Islam,
sino porque no tienen aún capacidad para constituir un Estado, debido a que están en un nivel tribal de desarrollo social.
Porque en ese siglo VIII, se rebelan continuamente contra los musulmanes.
Y tampoco aceptan la soberanía carolingia, como lo demuestra la resonante victoria en la batalla de Roncesvalles en 778 contra el ejército de Carlomagno.
Ni aceptan la soberanía de los reyes de Asturias, que pretendían continuar la monarquía visigoda para rechazar la dominación de los invasores islámicos. Lo cual es un objetivo muy loable, pero los vascones nunca habían aceptado precisamente la soberanía de los reyes visigodos, a diferencia de la de Roma.
La victoria en la segunda batalla de Roncesvalles en 824 consolida la independencia respecto a Francia, el trono de Íñigo Arista y el inicio del reino de Pamplona.
Íñigo Arista y sus sucesores del mismo siglo IX forman la llamada hoy dinastía Íñiga. Aunque algunos importantes historiadores actuales pretenden no considerar como reyes a los de la dinastía Íñiga: Íñigo Arista (824-851), García Íñiguez (851-882) Fortún Garcés (882-905), así los consideran las fuentes en árabe de los cronistas de Al Andalus y todos los historiadores siguientes con las excepciones aludidas.
La dinastía Íñiga es sustituida desde 905 por la dinastía Jimena con Sancho Garcés I como iniciador.
La dinastía Jimena tiene su punto culminante con Sancho III el Mayor (1004-1035), que llega a ejercer la hegemonía sobre todos los reinos cristianos del norte y por eso el abad Oliba, que dirige la política de Cataluña, le denomina Rex Ibericus y el obispo Bernardo de Palencia le llama rey de los reyes de España.
El reino de Pamplona tiene reyes comunes con Aragón en varias series.
Una, con la dinastía Jimena desde 923, cuando Sancho Garcés I rey de Pamplona casa a su heredero García Sánchez II con Endregoto Galíndez, heredera de Galindo Aznar II, conde de Aragón, hasta el final de la época de Sancho III el Mayor, 1035; cuando reinan en Pamplona y en Aragón (y no que Aragón sea una parte y menos una dependencia del reino de Pamplona).
Según el testamento de Sancho III el Mayor, García IV el de Nájera además de reinar en el reino de Pamplona, en Vascongadas y en la Vieja Castilla (el Norte de Burgos)
, tenía la supremacía sobre sus hermanos Fernando I, rey de Castilla, Ramiro I, rey de Aragón y Gonzalo de Sobarbe, pero no se mantiene dicha supremacía por tres factores: la ambición de Fernando I, su engrandecimiento como rey de León (1037) y su victoria en la batalla de Atapuerca (1054) sobre García IV el de Nájera, que muere en la batalla.

Otra serie de reyes comunes de Aragón y Navarra es desde el asesinato en Peñalén de Sancho IV en 1076, cuando los reyes de Aragón Sancho Ramírez (1063-1094), Pedro I (1094-1104) y Alfonso I el Batallador (1104-1134), reinan sucesivamente también en Pamplona (y no que la futura Navarra sea una parte, ni menos una dependencia del reino de Aragón);
hasta 1134, cuando no es aceptado el testamento de Alfonso I el Batallador, y en la futura Navarra se proclama rey del reino de Pamplona a un descendiente de Sancho IV el de Peñalén al que se le solía denominar García V el Restaurador (hoy le llaman IV, los que no cuentan al sucesor de Íñigo Arista, García Íñiguez),
mientras que en Aragón proclaman rey a Ramiro II el Monje, hermano de Alfonso I el Batallador.
Sancho VI el Sabio (1150-1194), sucesor de García V, proclama en 1162, el reino como reino de Navarra, que seguirá existiendo hasta que lo suprimen los liberales al vencer en la primera guerra carlista (1833-1840).

Sancho VII el Fuerte (1194-1234), que no tenía descendencia directa, realizó un pacto de prohijamiento mutuo con Jaime I el Conquistador, mediante el que intentaba convertir al rey de Aragón en heredero de Navarra, incluso convocó a representantes de municipios junto a los de los otros estamentos para conseguir su aceptación; pero a su muerte, en 1234, la sucesión se produce a través de su hermana, casada con el conde de Champaña, porque en Navarra es válida la sucesión femenina, pero por el matrimonio de la reina propietaria, se produce un cambio de dinastía.

Las dinastías francesas (1234-1328):
La Casa de Champaña (1234-1274), con la que llega el esplendor de la cultura de la época del gótico, con Teobaldo I, Teobaldo II y Enrique I, hasta que desemboca en Juana I, que por su matrimonio con el rey de Francia Felipe IV el Hermoso, da paso en Navarra a la Casa Real de Francia (1274-1328). La prepotencia, el desgobierno y el favoritismo de los gobernadores franceses hacia los descendientes de franceses que habitan en los burgos (el Burgo de San Cernin, y La Población de San Nicolás) en detrimento de los indígenas vascones, que habitan en la Ciudad de la Navarrería, desemboca en la guerra civil en la que la Navarrería es arrasada en 1276. Reinan sucesivamente Felipe y sus tres hijos hasta que, en 1328, desemboca su dinastía en la sucesión femenina de Juana II (1328-1349), que es excluida del trono francés por la ley Sálica, pero puede reinar en Navarra, lo que se aprovecha en Navarra para desembarazarse de los despóticos gobernantes franceses y desligarse de los pesados vínculos con Francia.

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En 1328, sucesivas asambleas del reino, que incluyen representantes de las buenas villas, es decir, del estado llano, reconocen como reina a Juana II (1328-1349) casada con Felipe de Evreux (Felipe III, 1328-1343), y van seguidas de
la reunión de los tres Estados en 1329 en la que son alzados como reyes de Navarra tras jurar sus fueros,
y de la reunión de las Cortes en 1330 en la que se establece el Amejoramiento del Fuero de Felipe III. Quedan así ya regularizadas las reuniones de las Cortes.

La Casa de Evreux se españoliza y se centra progresivamente en sus súbditos de Navarra. Sus miembros son Felipe III, Carlos II el Malo (1349-1387) y Carlos III el Noble (1387-1425).

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Por los mismos años (1137-1139) en que se produce la unión por vía dinástica de Cataluña y Aragón (1137), se inicia el preludio del antecedente de la separación de Portugal (1139).

Con el matrimonio concertado en 1137 entre el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, monarca, aunque no rey, de toda Cataluña, con doña Petronila, hija de Ramiro II, se inicia la Corona de Aragón, bajo la dinastía catalana, de cuya descendencia viene Fernando el Católico, que por su matrimonio con Isabel la Católica, reúne los reinos de Castilla con los de la corona de Aragón.

Ramiro II el Monje era hermano de Alfonso I el Batallador. El testamento de este último, que dejaba sus reinos a las órdenes de caballeros cruzados, no es aceptado tampoco en el reino de Aragón, donde a la muerte del Batallador, llevan al trono a Ramiro II, haciéndole dejar su dedicación eclesiástica, y obtener dispensa papal para casarse y proveer de sucesión al reino, como es obligación del titular de toda monarquía hereditaria. De su matrimonio con Inés de Poitiers nace en 1136 Petronila, para la que inmediatamente concierta el matrimonio con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, para cuando se pudiera hacer efectivo, pero ya encomienda el gobierno, como príncipe de Aragón, a Ramón Berenguer IV. Alfonso II, hijo de Ramón Berenguer IV y de Petronila de Aragón hereda en 1164 los dominios de ambas dinastías fusionadas.

Portugal es una parte del reino de León situada entre el Miño y el Duero. Oporto es Portus Cale, el puerto de los galaicos, de ahí viene el nombre de Portugal.
El Rey Alfonso VI (1072-1126) al casar a su hija Teresa con Enrique de Borgoña, le encomienda a éste el cargo de conde de Portugal en 1093. El hijo de estos, Alfonso Henriques, se proclama rey de Portugal en 1139, será Alfonso I. En 1143 es reconocido como tal rey de Portugal por el rey de Castilla y León, Alfonso VII, que se había proclamado emperador en 1135, y así le parecía quizá que seguía teniendo como subordinado o vasallo a Alfonso Henriques. La categoría de emperador no tendrá continuidad en España. Pero Portugal seguirá teniendo reyes y será uno de los reinos que forman España, en la Edad Media y en la Edad Moderna. Así lo reivindican los portugueses de aquella época, como lo expresa en el XVI, cuando Portugal ya tiene un inmenso imperio, el máximo poeta épico portugués Camoens: "hay que decir portugueses y castellanos, porque todos somos españoles". La dinastía portuguesa, al igual que la castellana, venía intentando repetidamente conseguir la unión dinástica de todos los reinos de España. Pero la unión no se produjo hasta 1580. Y en 1640 se separa de nuevo Portugal. Es la mentalidad nacionalista que se impone en el XIX la que presentará a Portugal como enfrentado con España, no parte de España como los portugueses anteriores al nacionalismo reivindicaban. Los portugueses nacionalistas se enfrentan así a sus antepasados. La actitud que el nacionalismo decimonónico ha dejado en Portugal como totalmente predominante es que España les trata de someter. La actitud que en España realmente habría amplísimamente que mejorar es el olvido casi total de Portugal.

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La dinastía vascona de Íñigo Arista crea el reino de Pamplona en el siglo IX, cuando los vascones van superando el nivel tribal.
Y la siguiente dinastía vascona, o vasca, la iniciada en 905 por Sancho Garcés, culmina con Sancho III el Mayor (1004-1035), que es llamado rex Ibericus, porque tenía el gobierno o la supremacía sobre todos los reinos cristianos, ninguno de los cuales se llamaba España, pero sí el conjunto de todos ellos.
Sancho III el Mayor, en 1033, dice reinar "en Aragón, en Castilla, en León, de Zamora hasta Barcelona y en toda Gascuña". El condado de Castilla lleva consigo el condado de Álava que incluye las Vascongadas. El reino de Castilla y el reino de Aragón surgen de esta dinastía vascona (vasca) del reino de Pamplona, que pasa a denominarse reino de Navarra desde 1162 con Sancho VI el Sabio.
Los pueblos hispanos de estos futuros reinos de Castilla, de Aragón, el de los vascones de Navarra, junto con los de los demás reinos y estados de la futura España cristiana medieval, eran España, Hispania, desde la época romana en la que, con la cristianización de los pueblos hispanos romanizados, surge España e incluso el nombre de España, Hispania.
Navarra es España desde su inicio, desde la Hispania romana. Navarra es una de las comunidades fundadoras de España. Y también así las Vascongadas están integradas en España desde el principio.