HISTORIA UNIVERSAL
Crónica del siglo XXI

Obama deja para el futuro la eliminación de los arsenales nucleares
Expresa su intención de seguir adelante con un sistema de defensa antimisiles y de una respuesta internacional dura

DIARIO DE NAVARRA. AGENCIAS. Praga (República Checa) Domingo, 5 de abril de 2009

El presidente de EEUU, Barack Obama, lanzó hoy en Praga una iniciativa para eliminar en un futuro los arsenales nucleares existentes en el mundo, una propuesta que cobra más relevancia tras el lanzamiento de un cohete norcoreano.

Obama, en Praga para una cumbre con la UE, presentó hoy su propuesta en un discurso en una céntrica plaza de Praga, ante una audiencia que las autoridades locales checas calcularon en cerca de 20.000 personas y que siguieron con entusiasmo cada palabra del presidente.

"La existencia de miles de armas nucleares es el legado más peligroso de la Guerra Fría", sostuvo el presidente estadounidense, en una capital que tan sólo hace veinte años formaba aún parte del bloque comunista y vivía los efectos del Telón de Acero.

Obama expresó el compromiso de su país -"la única potencia que ha hecho uso de una bomba atómica y tiene por tanto el deber moral de actuar"- a "buscar la paz y la seguridad de un mundo sin armas nucleares".

Pese a que la Guerra Fría ha concluido, "el riesgo de un ataque nuclear ha aumentado" y más países cuentan con armamento atómico y continúan las pruebas nucleares.

Obama dedicó un apartado especial de su discurso al lanzamiento norcoreano: Corea del Norte "violó las reglas" y por lo tanto "ha llegado el momento de una respuesta internacional dura".

"Corea del Norte debe aprender que "el camino hacia el respeto internacional no se alcanza mediante las amenazas y las armas ilegales", sostuvo.

La iniciativa de Obama cuenta con tres pilares: reducir y en un futuro eliminar los arsenales nucleares, detener la proliferación de armas nucleares en más países e impedir que los terroristas adquieran armas o materiales nucleares.

Entre otras medidas, el presidente se comprometió a buscar que su país firme, y el Senado ratifique, el Tratado de Prohibición Total de ensayos nucleares, que han firmado 148 países pero que sólo entrará en vigor si lo suscriben EEUU, China, India, Indonesia, Pakistán, Israel, Egipto y Corea del Norte.

Asimismo, Obama buscará negociar "un nuevo tratado internacional que ponga fin de manera verificable a la producción de materiales fisibles destinados a armamento nuclear" y convocará una cumbre internacional para tratar sobre la no proliferación.

En su discurso el presidente estadounidense pidió aumentar los recursos para fortalecer el régimen de inspecciones internacionales y mecanismos más firmes para disuadir a los países de que violen los acuerdos internacionales contra la proliferación nuclear.

Propuso también "un nuevo marco para la cooperación civil nuclear", que incluiría un banco internacional de combustible nuclear, de tal modo que los países pudieran acceder a la energía atómica sin aumentar los riesgos de proliferación.

"Ninguna iniciativa tendrá éxito si se basa en la denegación de derechos a los países que respeten las reglas. Debemos canalizar el poder de la energía nuclear por el bien de nuestros esfuerzos para combatir el cambio climático y para proporcionar oportunidades a todos los pueblos", sostuvo.

En su alocución, el presidente estadounidense se refirió también específicamente al programa nuclear iraní y aseguró que su Gobierno buscará un acercamiento a Teherán basado en los intereses y el respeto mutuos pero, a cambio, Irán debe renunciar a un camino que llevaría a "una potencial carrera de armas en la región que aumentaría la inseguridad para todos".

En este sentido, declaró que por el momento continuará adelante con el escudo antimisiles que EUU proyecta en Europa del Este para hacer frente a posibles lanzamientos por parte iraní.

"En tanto permanezca la amenaza procedente de Irán, tenemos la intención de seguir adelante con un sistema de defensa antimisiles cuya eficacia esté probada", afirmó el presidente.

En su discurso, Obama indicó que "si la amenaza iraní desaparece, tendremos una base más sólida para la seguridad y desaparecerá el motivo principal en estos momentos para la construcción de sistemas de defensa antimisiles en Europa".

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Corea del Norte reanuda su línea de "política suicida" con el lanzamiento del Taepodong 2

- Pyongyang vuelve a echar un pulso a la comunidad internacional con el "exitoso" ensayo de un misil capaz de alcanzar Estados Unidos

AGENCIAS. Tokio (Japón) Domingo, 5 de abril de 2009

El lanzamiento esta madrugada del misil Taepodong 2 supone un nuevo punto de distanciamiento entre Corea del Norte y el resto del mundo --quizás con la excepción de Rusia y de China--. Otro episodio más del largo tira y afloja que el régimen de Kim Jong Il mantiene con la comunidad internacional tras la disolución de la Unión Soviética, y otro ejemplo más del modelo de "política suicida" de la que Pyongyang pretende sacar la mayor ventaja posible, mediante acciones arriesgadas y provocadoras que obliguen a sus interlocutores a ceder en la mesa de negociación.

La larga autonomía del misil ha sido el factor más preocupante para las agencias de seguridad de los países vecinos de Corea del Norte. El Taepodong 2 puede, con una carga reducida, sobrevolar 10.000 kilómetros de distancia. Es decir, sería capaz de llegar hasta la costa oeste de Estados Unidos, cruzando el Pacífico. Se especula con que el misil --de unos 35 metros de altura por dos de diámetro-- pueda ser capaz de transportar una cabeza nuclear, pero en realidad se tiene tan poca información sobre el proyectil que cualquier información adicional en este sentido es, cuando menos, vaga.

Otro problema: tras su lanzamiento, el misil está construido para desenganchar sus propulsores en vuelo. El primero de ellos cayó en el mar de Japón, a menos de 170 kilómetros de la costa norte de Japón. El segundo impactó sobre aguas internacionales del océano Pacífico, según la oficina del primer ministro japonés.

El Gobierno de Tokio había condenado el hecho de que un misil norcoreano atraviese sus fronteras aéreas, pero la posibilidad de que parte del misil pueda impactar en su suelo ha llevado al Ejecutivo del primer ministro nipón, Taro Aso, a desplegar fragatas de combate con sistema de intercepción anti misiles en el Pacífico, en una decisión que ha requerido de una modificación previa de la pacifista Constitución japonesa.

Para Japón todo este proceso ha supuesto un verdadero compromiso. Corea del Norte exhibe salvo contadas ocasiones una retórica bastante agresiva, y fuentes oficiales norcoreanas ya habían advertido de que cualquier intento de derribar el misil en vuelo será considerado "un acto de guerra".

El conflicto abierto es un escenario bastante poco probable, pero lo cierto es que las negociaciones para el desarme de Corea del Norte sufrirían un durísimo golpe si Pyongyang percibe interferencias en el lanzamiento.

"Lo mejor que puede esperar la comunidad internacional es que el cohete les explote, a los norcoreanos", explicaba esta semana el analista del International Crisis Group, Daniel Pinkston. Pero con lo que han calificado de "exitoso lanzamiento de un satélite de comunicaciones", Corea del Norte parece haberse resarcido de la infame prueba de su primer Taepodong 2, el 5 de julio de 2006, que explotó a los 40 segundos de ser disparado. Pyongyang jamás se ha pronunciado en este sentido.

La exaltación patriótica en el país comunista está por las nubes. Un revitalizado Kim Jong Il, saliendo al paso de los rumores sobre su precario estado de salud, declaraba el pasado mes que "Corea del Norte va a triunfar seguro". El órgano portavoz del régimen, el diario 'Rodong Sinmun', explicaba la táctica de Kim Jong Il. "Si nuestros enemigos declarados nos vienen con un puñal, Kim blandirá una espada. Si nos apuntan con un rifle, disparará con un cañón", indicaba el medio.

Estas declaraciones, el comportamiento en general de Corea del Norte, en particular en lo que concierne al lanzamiento del misil y a la detención de las periodistas estadounidenses, se insertan dentro de lo que los expertos internacionales califican de "política suicida", la línea diplomática favorita del régimen norcoreano.

Política suicida

La "política suicida" consiste en presionar una situación de conflicto hasta sus límites de seguridad con ánimo de obtener ventajas de sus probables consecuencias. "El deporte que tengo entendido practican los jóvenes degenerados" escribía en 1959, durante la segunda fase de la Guerra Fría, el filósofo británico Bertrand Russell, "el juego de la gallina: dos coches en línea recta y en sentido opuesto, el primero que se aparte antes de chocar con el otro, pierde. Un juego decadente, inmoral, absurdo, al que juegan nuestros mandatarios, quienes son ellos quienes deben asumir la única responsabilidad, la de encaminar al mundo a su destrucción".

Corea del Norte es un estado profundamente empobrecido que ha subsistido durante las últimas décadas y hasta principios de los 90 gracias a la Unión Soviética a los países satélites del comunismo. Desde la disolución de la URSS, Pyongyang subsiste bajo durísimas condiciones económicas y bajo una forma de totalitarismo aislacionista.

Su único punto de acercamiento con la comunidad internacional ha consistido en las negociaciones sobre su programa de armamento nuclear. En los momentos más fructíferos de estas conversaciones, Corea del Norte se ha comprometido a abandonar este programa a cambio de concesiones económicas y ayuda energética y humanitaria, pero siempre manteniendo en vilo al resto de países negociadores a través del desarrollo de su programa de armamento atómico.

Corea del Norte inició ese camino en 1993 con su retirada del tratado de No Proliferación Nuclear. Cinco años después realizaba su primera prueba de un misil balístico. En 2006, finalmente, realizaba su primer ensayo de una bomba nuclear. En cada uno de esos episodios, las negociaciones correspondientes con la comunidad internacional han retribuido a Pyongyang con ayuda económica y humanitaria. Para los expertos, "el programa nuclear de Corea del Norte es la única carta que pueden jugar", según el magacín estadounidense 'Time'.

Las relaciones con su país vecino han experimentado desde hace un año un ligero retroceso. Desde la llegada al poder del conservador Lee Myung Bak, Corea del Norte se ha visto obligada a modificar su relación con Seúl. El presidente Lee exige a Corea del Norte acciones concretas para acercar a los dos países. La tradicional ayuda humanitaria que Corea del Sur proporcionaba bajo la presidencia de Roh Moo Hyun está ahora supeditada a la voluntad de su vecino del norte a cumplir las exigencias de los acuerdos internacionales.

Corea del Norte amenaza ahora casi semanalmente a su vecino con retomar el conflicto entre ambos países --que siguen técnicamente en guerra porque no se firmó un acuerdo de paz tras la guerra de Corea--. El Rodong, en este sentido, suele tachar generalmente al presidente surcoreano de "traidor", "bullanguero" y, directamente "maníaco de la confrontación".

"La verdad es que Corea del Norte tiene muy poco que perder. Es un patrón que se repite: una vez más, la política suicida funciona", explica al magacín estadounidense el experto en Corea del Norte de la Universidad surcoreana de Dongguk, Kim Yong-hyun.