....HISTORIA DE ESPAÑA.......HISTORIA DE NAVARRA......

Navarra es España

La causa ocasional de la unión del reino de Navarra y los reinos de Castilla es el destronamiento por excomunión (1512) de sus reyes anteriores (Catalina de Foix y Juan de Albret) y el apoyo de los beaumonteses, mayoritarios en Navarra, a la incorporación del reino de Navarra a la Corona de Castilla para liberarla de ser sometida por el rey de Francia. .
Con el trasfondo de la gran crisis de Navarra desde 1451 hasta 1512: la guerra civil entre agramonteses y beamonteses a la que se superponen los enfrentamientos dinásticos y los internacionales de España frente a la prepotencia de Francia que pretende apoderarse de Navarra.

La causa fundamental es que Navarra ya era España. Lo era desde el principio de España y de Navarra: desde que surge Hispania como una unidad plural con la civilización romana cristianizada (en la que se integran los vascones pacíficamente); e intensificada la conciencia de la unidad por la empresa común de la Reconquista durante ocho siglos en la que los vascones de los futuros reinos de Pamplona y de Navarra tienen un papel fundacional. Sólo que entre todos los otros reinos españoles además Navarra para seguir siendo España tuvo que luchar con Francia y vencerla en la batalla de Roncesvalles de 778 y en la segunda batalla de Roncesvalles de 824. Y tendrá que seguir haciendo frente victoriosamente a los siguientes intentos de Francia para apoderarse de Navarra desde la batalla de Noáin de 1521 hasta la Guerra de la Independencia.
Navarra no pierde nada en 1512-1515; sigue siendo un reino con sus fueros constitucionales y políticos. Son los Albret los que pierden su trono y Francia la que ve que se le escapa de nuevo la ocasión de apoderarse de Navarra.

Los pueblos hispanos de los futuros reinos de Castilla, de Aragón, el de los vascones de Navarra, junto con los de los demás reinos y estados de la futura España cristiana medieval, eran España, Hispania, desde la época romana en la que, con la cristianización de los pueblos hispanos romanizados, surge España e incluso el nombre de España, Hispania.
Navarra es España desde su inicio, desde la Hispania romana. Navarra es una de las comunidades fundadoras de España. Y también así las Vascongadas están integradas en España desde el principio.

Los vascones no se enfrentaron con los romanos, no se registran batallas contra ellos, sino que fueron aliados e incluso se hicieron fieles de Pompeyo como patrono. Éste fundó Pamplona en 75 a. J. C. como ciudad romanizada en una ciudad vascona prerromana, Iruña.

Los vascones, los vascos de la época romana, eran los habitantes de la futura Navarra con algunas variaciones en los límites: estaban asentados también en la franja oriental de la actual Guipúzcoa hasta Oiasso, , ciudad de los vascones, que es Irún. Más allá estaban los várdulos, los caristios y los autrigones. Son los vasconizados posteriormente constituyendo las denominadas por esa vasconización Provincias Vascongadas, vasconizadas.

En la reorganización de las Hispanias realizada por Augusto (27-7 a. J. C.), los vascones están en el convento jurídico de Caesaraugusta, mientras que várdulos, caristios y autrigones están en el de Clunia.
Este hecho, indicador de que son pueblos diferentes, es a su vez un nuevo hecho diferencial. La asimilación sobrevendrá posteriormente cuando el proceso de
vasconización de los várdulos, caristios y autrigones iniciada en 581 d. J. C.
Políticamente están ya en la época de Augusto en dos entidades diferentes cuyo lazo común en lo político es una entidad más amplia, la Hispania (España) Citerior Tarraconense dentro de Hispania y del Imperio romano.
Como en la actualidad la entidad política común es el Reino de España.

El vasco primitivo sobrevivió, porque además, los romanos los dejaron en paz al ser los vascones aliados y fieles, y al no tener sus tierras mucho valor, aunque se romanizaron como los demás: en Oiasso, ciudad de los vascones, que es Irún, había un puerto romano, que ya existía en el año 10 a. J. C., en la época de Augusto, de la misma envergadura que los de Marsella, Burdeos o Londres, como demostraron las excavaciones de 1998. Los demás pueblos de Hispania, no sólo aprendieron el latín, sino que lo hicieron su idioma propio e incluso olvidaron el suyo prerromano. Idiomas como el tartesio, el ibero, el celta, el fenicio..., todos desaparecieron, algunos de ellos, de pueblos mucho más cultos que los vascones. La palabra vascones es el nominativo plural en latín de la expresión recogida por los romanos de la que utilizaban los habitantes de la futura Navarra para autodenominarse en su idioma protovasco. Pero la uve en el latín de la época se pronunciaba u. De modo que "vascones" se pronunciaba uáscones, como plural de uasco o, quizá mejor, uasc, que es la etimología más probable de vasco. De uasc o eusc, viene euskera, euskaldún... Y también de ahí viene vasco. Y tan vasco o eusquérico es decir euskera, o euskara, como decir vasco para denominar la lengua vasca.

Los vascones no aceptaron el poder visigodo, al contrario que la autoridad de Roma, a la que habían sido siempre fieles, y como lo serán a la de la Monarquía Hispánica posterior en la que estarán perfectamente integrados.

Los vascones se sublevan, como tantas otras veces, y son vencidos en 581 por los visigodos (que fundan Vitoria como fortaleza de control).
Huyendo algunos de los vascones de la represión visigoda, penetran ahora, en 581, en la tierra de los várdulos, caristios y autrigones e inician su vasconización, dando origen a las llamadas en el futuro Vascongadas (vasconizadas).
También penetran entonces (581-587) los vascones desde Navarra en el suroeste de Francia y lo vasconizan,
originándose allí, en Francia, más tarde el ducado de Vasconia (s. VII).
Desde Francia, se denominará en sus crónicas del s. VII a los vascones de la actual Navarra y a los vasconizados de Vascongadas, Spaniae Vasconum, vascones de España,
y a su región, Spano Guasconia (Vasconia), Vasconia hispana o española.

La dinastía vascona de Íñigo Arista crea el reino de Pamplona en el siglo IX, cuando los vascones van superando el nivel tribal.
Y la siguiente dinastía vascona, o vasca, la iniciada en 905 por Sancho Garcés, culmina con Sancho III el Mayor (1004-1035), que es llamado rex Ibericus, porque tenía el control o la supremacía sobre todos los reinos cristianos, ninguno de los cuales se llamaba España, pero sí el conjunto de todos ellos.
El reino de Castilla y el reino de Aragón surgen de esta dinastía vascona (vasca) del reino de Pamplona que pasa a denominarse reino de Navarra desde 1162 con Sancho VI el Sabio.
Los pueblos hispanos de estos futuros reinos de Castilla, de Aragón, el de los vascones de Navarra, junto con los de los demás reinos y estados de la futura España cristiana medieval, eran España, Hispania, desde la época romana en la que, con la cristianización de los pueblos hispanos romanizados, surge España e incluso el nombre de España, Hispania.
Navarra es España desde su inicio, desde la Hispania romana. Navarra es España como una de las comunidades fundadoras de España. Y también las Vascongadas estarán integradas en España sin problemas hasta que a una parte de los vascongados les llegue el contagio
nacionalista que antes infectó al resto de España junto con el liberalismo en el XIX.

El núcleo de resistencia de los vascones de Navarra frente a la invasión musulmana desde el siglo VIII cristaliza como Reino de Pamplona en el siglo IX con Íñigo Arista como primer rey de nombre conocido.
Si no aparece este reino en el siglo VIII, no es porque los vascones se sometan al Islam,
sino porque no tienen aún capacidad para constituir un Estado, debido a que están en un nivel tribal de desarrollo social.
Porque en ese siglo VIII, se rebelan continuamente contra los musulmanes.
Y tampoco aceptan la soberanía carolingia, como lo demuestra la resonante victoria en la batalla de Roncesvalles en 778 contra el ejército de Carlomagno.
Ni aceptan la soberanía de los reyes de Asturias, que pretendían continuar la monarquía visigoda para rechazar la dominación de los invasores islámicos. Lo cual es un objetivo muy loable, pero los vascones nunca habían aceptado precisamente la soberanía de los reyes visigodos, a diferencia de la de Roma.
La victoria en la segunda batalla de Roncesvalles en 824 consolida la independencia respecto a Francia, el trono de Íñigo Arista y el inicio del reino de Pamplona.
Íñigo Arista y sus sucesores del mismo siglo IX forman la hoy llamada dinastía Íñiga. Aunque algunos importantes historiadores actuales pretenden no considerar como reyes a los de la dinastía Íñiga: Íñigo Arista (824-851), García Íñiguez (851-882) Fortún Garcés (882-905), así los consideran las fuentes en árabe de los cronistas de Al Andalus y todos los historiadores siguientes con las excepciones aludidas.
La dinastía Íñiga es sustituida desde 905 por la hoy llamada dinastía Jimena con Sancho Garcés I como iniciador.
La dinastía Jimena tiene su punto culminante con Sancho III el Mayor (1004-1035), que llega a ejercer la hegemonía sobre todos los reinos cristianos del norte y por eso el abad Oliba, que dirige la política de Cataluña, le denomina Rex Ibericus y el obispo Bernardo de Palencia le llama rey de los reyes de España.
El reino de Pamplona tiene reyes comunes con Aragón en varias series.
Una, con la dinastía Jimena desde 923, cuando Sancho Garcés I rey de Pamplona casa a su heredero García Sánchez II con Endregoto Galíndez, heredera de Galindo Aznar II, conde de Aragón, hasta el final de la época de Sancho III el Mayor, 1035; cuando reinan en Pamplona y en Aragón (y no que Aragón sea una parte y menos una dependencia del reino de Pamplona).
Según el testamento de Sancho III el Mayor, García IV el de Nájera además de reinar en el reino de Pamplona, en Vascongadas y en la Vieja Castilla (el Norte de Burgos)
, tenía la supremacía sobre sus hermanos Fernando I, rey de Castilla, Ramiro I, rey de Aragón y Gonzalo de Sobarbe, pero no se mantiene dicha supremacía por tres factores: la ambición de Fernando I, su engrandecimiento como rey de León (1037) y su victoria en la batalla de Atapuerca (1054) sobre García IV el de Nájera, que además muere en esa batalla.

Hay después otra serie de reyes comunes de Aragón y Navarra, desde el asesinato en Peñalén de Sancho IV en 1076, cuando los reyes de Aragón Sancho Ramírez (1063-1094), Pedro I (1094-1104) y Alfonso I el Batallador (1104-1134), reinan sucesivamente también en Pamplona (y no que la futura Navarra sea ahora una parte, ni menos una dependencia del reino de Aragón);
hasta 1134, cuando no es aceptado el testamento de Alfonso I el Batallador, y en la futura Navarra se proclama rey del reino de Pamplona a un descendiente de Sancho IV el de Peñalén al que se le solía denominar García V el Restaurador (hoy le llaman IV, los que no cuentan al sucesor de Íñigo Arista, García Íñiguez),
mientras que en Aragón proclaman rey a Ramiro II el Monje, hermano de Alfonso I el Batallador.
Sancho VI el Sabio (1150-1194), sucesor de García V, proclama en 1162, el reino como reino de Navarra, que seguirá existiendo hasta que lo suprimen los liberales al vencer en la primera guerra carlista (1833-1840).

La batalla de las Navas de Tolosa en 1212, manifestación de que Navarra es España: España se consolida y salva a Europa (la Europa de la Cristiandad)

Sancho VII el Fuerte (1194-1234), que no tenía descendencia directa, realizó un pacto de prohijamiento mutuo con Jaime I el Conquistador, mediante el que intentaba convertir al rey de Aragón en heredero de Navarra, incluso convocó en 1231, a representantes de municipios junto a los de los otros estamentos para conseguir su aceptación; pero a su muerte, en 1234, la sucesión se produce a través de su hermana, casada con el conde de Champaña, porque en Navarra es válida la sucesión femenina, pero por el matrimonio de la reina propietaria, se produce un cambio de dinastía.

Las dinastías francesas (1234-1328):
La Casa de Champaña (1234-1274), con la que llega el esplendor de la cultura de la época del gótico, con Teobaldo I, Teobaldo II y Enrique I, hasta que desemboca en Juana I, que por su matrimonio con el rey de Francia Felipe IV el Hermoso, da paso en Navarra a la Casa Real de Francia (1274-1328).
La prepotencia, el desgobierno y el favoritismo de los gobernadores franceses hacia los descendientes de franceses que habitan en los burgos de Pamplona (el Burgo de San Cernin, y La Población de San Nicolás) en detrimento de los indígenas vascones, que habitan en la Ciudad de la Navarrería de Pamplona, desemboca en la guerra civil en la que la Navarrería es arrasada en 1276.
Reinan sucesivamente Felipe y sus tres hijos hasta que, en 1328, desemboca su dinastía en la sucesión femenina de Juana II (1328-1349), que es excluida del trono francés por la ley Sálica, pero que puede reinar en Navarra, lo que se aprovecha en Navarra para desembarazarse de los despóticos gobernantes franceses que habían ocasionado la guerra civil y desligarse de los pesados vínculos con Francia.

En 1328, sucesivas asambleas del reino, que incluyen a representantes de las buenas villas, es decir, del estado llano, reconocen como reina a Juana II (1328-1349) casada con Felipe de Evreux (Felipe III, 1328-1343), y van seguidas de
la reunión de los tres Estados en 1329 en la que son alzados como reyes de Navarra tras jurar sus fueros,
y de la reunión de las Cortes en 1330 en la que se establece el Amejoramiento del Fuero de Felipe III. Quedan así ya regularizadas las reuniones de las Cortes.

La Casa de Evreux se españoliza y se centra progresivamente en sus súbditos de Navarra. Sus miembros son Felipe III, Carlos II el Malo (1349-1387) y Carlos III el Noble (1387-1425).

Un libro refleja que el Reino de Navarra del siglo XV era un lugar clave para la unidad de España y que estaba muy claro para todos que sin Navarra no hay nada

En Navarra, Roma aprendió a ser Roma

La incorporación de Navarra a la Corona de Castilla (1512-1515) Escudo de Navarra en una publicación de 1628 con la corona real, porque sigue siendo un reino

Navarra no sigue unida a Aragón al morir en 1479 Juan II de Aragón, que,
desde la muerte en 1441 de su primera esposa la reina Blanca de Navarra, hija y sucesora de
Carlos III el Noble,
venía usurpando el trono de Navarra a sus hijos,
el Príncipe de Viana (Carlos), hasta que muere en 1461,
Blanca (ex esposa de Enrique IV de Castilla), hasta que muere en 1464,
y Leonor, casada con Gastón de Foix;
porque mientras en Aragón, reinará Fernando el Católico, hijo del segundo matrimonio de Juan II de Aragón con Juana Enríquez,
en Navarra, en 1479, asciende al trono Leonor, que muere el mismo año, y entonces asciende al trono de Navarra su nieto
Francisco Febo de Foix (1479-1483) y después reinará en Navarra, desde 1483, la hermana de éste
Catalina de Foix, casada con Juan de Albret o Labrit, los destronados en 1512 por su excomunión.

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El rey de Francia Luis XII, que, para doblegar al Papa en lo político, le estaba creando en lo religioso un cisma, y por ello estaba ya excomulgado, había obligado a aquellos reyes Catalina de Foix y Juan de Albret, bajo la amenaza de arrebatarles sus feudos franceses, a pactar con él.
Los utilizaba para apoderarse de Navarra, lo mismo que hacía con los agramonteses, el bando permanentemente en guerra desde 1451 con los beamonteses. Estos eran mayoritarios en Navarra y partidarios de la unión con Castilla de Navarra para liberarla de ser sometida por el rey de Francia.
Pero el pacto firmado por los reyes de Navarra con Luis XII de Francia les comprometía a impedir el paso de los ejércitos de la Santa Liga, que era la alianza formada contra el rey de Francia para hacer valer la excomunión contra él y destronarlo. En el tratado de la Santa Liga, el Papa se había comprometido a excomulgar a cualquier rey que intentase impedir el paso de los ejércitos que tratasen de hacer valer la excomunión contra el rey de Francia.
Fernando el Católico, en cuanto se produce la firma del pacto de los reyes de Navarra con Luis XII (18.07.1512),
hace entrar las tropas de Castilla desde Álava (21.07.1512) y solicita al Papa que excomulgue a los reyes de Navarra.
Estos huyen ante la escasez de sus apoyos por la perspectiva de su excomunión,
mientras los beaumonteses, mayoritarios en Navarra, apoyan la incorporación a la Corona de Castilla para liberarla de ser sometida por el rey de Francia.
La primera bula de excomunión también está fechada el 21.07.1512 y, cuando llega, Fernando el Católico toma el título de rey de Navarra. La segunda es de 18.02.1513.
Fernando el Católico, aceptado como rey de Navarra por sus Cortes,
la mantiene como reino, con sus fueros, su Consejo Real y sus propias Cortes,
y la integra entre los Reinos de Castilla en las Cortes de Burgos de 1515.

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La causa ocasional de la unión del reino de Navarra y los reinos de Castilla es el destronamiento por excomunión (1512) de sus reyes anteriores (Catalina de Foix y Juan de Albret) y el apoyo de los beaumonteses, mayoritarios en Navarra, a la incorporación del reino de Navarra a la Corona de Castilla para liberarla de ser sometida por el rey de Francia. .
Con el trasfondo de la gran crisis de Navarra desde 1451 hasta 1512: la guerra civil entre agramonteses y beamonteses a la que se superponen los enfrentamientos dinásticos y los internacionales de España frente a la prepotencia de Francia que pretende apoderarse de Navarra.
La causa fundamental es que Navarra ya era España. Lo era desde el principio de España y de Navarra: desde que surge Hispania como una unidad plural con la civilización romana cristianizada (en la que se integran los vascones pacíficamente); e intensificada la conciencia de la unidad por la empresa común de la
Reconquista durante ocho siglos en la que los vascones de los futuros reinos de Pamplona y de Navarra tienen un papel fundacional. Sólo que entre todos los otros reinos españoles además Navarra para seguir siendo España tuvo que luchar con Francia y vencerla en la batalla de Roncesvalles de 778 y en la segunda batalla de Roncesvalles de 824. Y tendrá que seguir haciendo frente victoriosamente a los siguientes intentos de Francia para apoderarse de Navarra desde la batalla de Noáin de 1521 hasta la Guerra de la Independencia.
Navarra no pierde nada en 1512-1515; sigue siendo un reino con sus fueros constitucionales y políticos. Son los Albret los que pierden su trono y Francia la que ve que se le escapa de nuevo la ocasión de apoderarse de Navarra.

Francia siguió intentando anexionar Navarra utilizando a los agramonteses y a Enrique II de Albret, hijo de los reyes destronados en 1512 por haber sido excomulgados, y la invadió en 1521, pero al conquistar momentáneamente Pamplona, no sólo no proclama rey de Navarra a Enrique II, sino que ni siquiera le permite la entrada en Navarra. La invasión francesa será finalmente derrotada en la batalla de Noáin en 1521 mismo.
En 1527, España evacúa la Baja Navarra, porque era difícil de defender al estar al otro lado de la barrera pirenaica.
Esto les vale a los Albret y a sus descendientes para seguir detentando el título de reyes de Navarra.
Esta descendencia desemboca en el que llega a ser rey de Francia como Enrique IV. Él y sus sucesores, los Borbones del barroco, se hacen llamar reyes de Francia y de Navarra, que parecía más glorioso.

En la Paz de los Pirineos de 1659, por desgracia se pierde definitivamente de jure la Baja Navarra.

En la Guerra de la Independencia (1808-1814), Navarra consigue con un enorme sacrificio mantener la resistencia frente a Napoleón a las órdenes de Espoz y Mina cuando éste aún no era liberal.

Napoleón proyectaba anexionarse Navarra como un departamento francés.

En el Congreso de Viena (1815) el gobierno español no supo aprovechar la victoria sobre Francia para recuperar la Baja Navarra, ni la Cataluña del Rosellón y la Cerdaña sometida a Francia en 1659.

Navarra sigue siendo un reino en España entre 1512 y 1839 y por eso tiene un virrey, y sigue teniendo Cortes del Reino de Navarra todo ello hasta después del primer tercio del XIX, cuando será suprimido por el centralismo liberal que reducirá Navarra de reino a provincia, arrebatándole sus fueros constitucionales y políticos y dejándole un residuo de fueros sólo administrativos, los de la Paccionada de 1841, lo que, aun así, será infinitamente más autonómico que el régimen de las provincias comunes, porque en ellas la autonomía era nula.

Las Cortes del Reino de Navarra

La Diputación del Reino de Navarra

El Virrey de Navarra

Navarra es España y lo defiende con éxito reiterado frente a los repetidos intentos de Francia de conquistarla y someterla