HISTORIA UNIVERSAL

La Francia del II Imperio de Napoleón III (1852-1870)

Antecedentes

Luis Napoleón, sobrino del emperador, jefe de la familia Bonaparte, es el candidato al que decide apoyar el Gran Partido de Orden, que improvisan los monárquicos ante las elecciones del 10.12.1848 para la presidencia de la II República Francesa surgida de la revolución de 1848. Recibe el apoyo de los bonapartistas y de los monárquicos, y obtiene 5'5 millones de votos. Son elecciones de sufragio universal. Ahora que se deja votar al pueblo, resulta que vota al candidato más derechista. Y la república tendrá como presidente a un príncipe imperial.

Continúa el viraje a la derecha cuando en las elecciones para la Asamblea, en mayo de 1849, el pueblo produce una mayoría derechista y monárquica con 200 legitimistas, 200 orleanistas y 90 bonapartistas y 180 diputados de izquierdas que se hacen llamar la Montaña, como en la Convención.

A continuación se producen leyes derechistas, como la ley Falloux de educación (1850) que permite la libertad de enseñanza y la existencia de centros de enseñanza católicos en la enseñanza primaria y en la secundaria, aunque la universitaria seguirá bajo el monopolio del Estado, lo que provoca la división de los políticos católicos en tradicionales y católicos liberales.

Pero lo más candente es el enfrentamiento entre la derecha parlamentaria del Gran Partido de Orden y Luis Napoleón al que habían pensado que podrían manejar. En realidad, a la mayor parte de los diputados monárquicos les gustaba el parlamentarismo liberal, siempre que fuese derechista. Querían mandar ellos. Luis Napoleón no se deja manejar, pero tenía limitado su mandato a cuatro años por la constitución. Tras intentar infructuosamente que la Asamblea aprobase la eliminación de esa limitación, da el
2.12.1851 un golpe de Estado por el que establece la prolongación de su mandato a 10 años (como Cónsul de la República), sometiendo a plebiscito por sufragio universal esta ampliación, con el resultado de 7.439.000 votos favorables frente a 640.000 negativos.
Y el viraje definitivo hacia el sistema napoleónico en
noviembre de 1852 proclama el II Imperio y él se proclama emperador con el nombre de Napoleón III, mediante otro golpe de estado, sometiendo a plebiscito por sufragio universal también esta proclamación, con el resultado aún más amplio de 7.824.000 votos aprobatorios frente a 250.000 negativos y 2 millones de abstenciones.

Característica general

La ambigüedad conservadora. El bonapartismo consiste en hacer encarnar en un poder personal imperial autoritario los "principios" de la Revolución Francesa y del liberalismo más radical, empezando por la doctrina del Pueblo Soberano, que da todo el poder al que lo ejerce en nombre del Pueblo con mayúscula, y el bonapartismo toca a fondo la tecla del nacionalismo más vanidoso de la grandeur de la France, para reverdecer las glorias napoleónicas. No duda en asumir el sufragio universal frente al error de la izquierda y la derecha de considerar que eso era lo más revolucionario, al considerar que, como cuanta más soberanía de la Nación o Pueblo Soberano se proclamase, más revolucionario se era, entonces cuanto más derecho de voto se reivindicase para mayor porcentaje del pueblo, más a la izquierda se estaba, y por lo tanto los que reivindicaban el sufragio universal eran los más izquierdistas, y llamarse demócrata era situarse en la extrema izquierda más revolucionaria. Pero esto partía del equívoco de confundir la idea del Pueblo con mayúscula con la realidad del pueblo con minúscula. Ya Napoleón y ahora Napoleón III, siguiéndole en sus planteamientos, habían descubierto y constatado que el pueblo era derechista, más que conservador, que era católico, que las dos terceras partes de la propiedad de la tierra, tan inmensa y rica en Francia, estaba en manos de la población campesina de pequeños propietarios y que, si se le encandilaba con las glorias nacionalistas, se le tendría más que apaciguado, agradecido y fidelizado. También los obreros, desengañados de los dirigentes socialistas fracasados que los habían querido utilizar en la revolución de 1848, se veían atraídos por los puestos de trabajo derivados de los planes de desarrollo industrial que Napoleón III incluía en su idea de engrandecimiento de Francia. Y a todos pretendía atraer con su promesa de garantizar "la tranquilidad y la prosperidad".

El sistema político del II Imperio de Napoleón III

La constitución de enero de 1852, tras el golpe de Estado y el plebiscito de diciembre de 1851, aunque "reconoce los grandes principios de 1789", le proclama cónsul decenal de la República, potenciando aún más su poder ejecutivo; pone el legislativo en tres asambleas, una de las cuales, el Cuerpo Legislativo, es elegida por sufragio universal y discute y vota las leyes, pero la que las prepara es otra, el Consejo de Estado, y la tercera, el Senado, que tiene poder incluso constitucional, es nombrada por el propio Luis Napoleón. El sistema no se basa en el parlamentarismo, no manda el parlamento, y establece los plebiscitos, en los que por sufragio universal el pueblo ratifica las normas.

Este sistema es el mismo tras la proclamación del Imperio, a la que se le da forma de un dictamen del Senado, un senatus consultus, realizado en noviembre de 1852 y sometido al plebiscito ya referido que lo ratifica por sufragio universal con una aprobación aún mayor.

Las otras características generales son en política interior el desarrollismo y en política exterior la búsqueda del protagonismo de Francia. La combinación del pancismo con lo tartarinesco.

Política interior: el desarrollismo

No sólo conseguir la industrialización, el desarrollo, sino ponerlo como una ideología, como la parte más pancista de su consigna proclamada el 2.12.1851 de garantizar "la tranquilidad y la prosperidad".

Ahora, en el segundo tercio del XIX, es cuando Francia llega a la industrialización, es decir, al nivel de país desarrollado o industrializado. Hasta entonces sólo Inglaterra desde el último tercio del XVIII había llegado a la industrialización. Bélgica poco antes que Francia llega también ahora, en el segundo tercio del XIX, a la industrialización. Alemania y Estados Unidos llegarán algo más tarde, al final de este segundo tercio del XIX.

Política exterior: el intervencionismo buscando el protagonismo de Francia en todos los conflictos mundiales y en todos los continentes.

Por esto mete a Francia en múltiples conflictos, pero ni siquiera es por conseguir colonias. Aún no es la época del colonialismo: ésta fue en las dos últimas décadas del XIX y las dos primeras del XX, cuando las potencias europeas se lanzan a un dominio exhaustivo del mundo. Francia ahora sólo amplia su colonia de Argelia (a partir de la ocupación de Argel en 1830), y ocupa parte del Senegal y de Vietnam.

Interviene en la Guerra de Crimea (1853-1856) en la que tras vencer Rusia a Turquía, Inglaterra trata de impedir que Rusia controle los Estrechos (el Bósforo y los Dardanelos) y salga al Mediterráneo. El afán de protagonismo de Napoleón III le hace enviar su flota y su ejército junto con los de Inglaterra. Rusia es vencida y tiene que renunciar a pasar los Estrechos, quedando embotellada en el Mar Negro.

Esta Guerra de Crimea se inserta en la Cuestión de Oriente, cuyo planteamiento consiste en que, dado que el Imperio Turco está anquilosado y en decadencia, pero tiene inmensos dominios, se plantean graves conflictos por los objetivos enfrentados de

Egipto fue zona de influencia francesa de una forma intensificada que culmina con la construcción del canal de Suez (terminado en 1869), que es la culminación del esplendor económico e internacional de la Francia del II Imperio, justo el año anterior de su caída.

Intervenciones

En México (1861-1865). Impone como emperador a Maximiliano de Habsburg, que es destronado y fusilado en 1867.
Para esta ocasión se creó en Francia la expresión
Latinoamérica.
Napoleón III, según Carlos Pereyra (en su Breve Historia de América de 1941, pg. 773) tenía como "el pensamiento más glorioso de su reinado" el sueño de un Gran Imperio Latino de Occidente. Para ello debía acaudillar a Italia y España.

En China, secundando el colonialismo de Inglaterra.

En Indochina, que convierte en colonia francesa.

Apoyo a los nacionalistas de Italia y de Alemania, los cuales ocasionarán el hundimiento del II Imperio