....La crisis iniciada en 2007...

La monetización de deuda por parte de la banca central acaba depreciando el valor de la moneda, con el consiguiente encarecimiento de los alimentos.

LD Gabriel Colominas 2012-10-13

http://www.libremercado.com/2012-10-13/suben-las-materias-primas-o-baja-el-valor-de-nuestro-dinero-1276470657/

Las enormes operaciones extraordinarias de inyección monetaria -Quantitative Easing (QE)- realizadas por la Reserva Federal de EEUU (FED) afectan de forma directa al precio de las materias primas y no causan ningún beneficio en el mercado de trabajo, con efectos casi nulos sobre la tasa de paro. Como nos indican los datos publicados por la misma Reserva Federal, los aspectos positivos de sus políticas son realmente escasos.

Consecuencias inflacionarias

Analicemos, primeramente, el efecto de las decisiones de la FED sobre los datos de empleo e inflación. La inflación (siempre mayor que la mostrada por los datos oficiales) tiene grandes repuntes con la QE1 y la QE2. La denominada Operación Twist también genera inflación, pero sólo pequeños repuntes que más tarde se ajustan. Lo más grave es que es muy posible que la última inyección anunciada por la FED (QE3) termine generando un aumento de la inflación aún mayor, ya que el banco central imprimirá dinero sin reparo, inyectando en la economía de EEUU más de medio billón de dólares extra, como mínimo.

Evolución del IPC en EEUU entre 2005 y 2012, periodo base 1982-84

Una de las informaciones a destacar es la inflación calculada por Shadow Government Estadistics, una agencia que se dedica a contrastar y desarrollar sus propios gráficos sobre estadísticas oficiales. Dicha entidad estima que el dólar ha sufrido una inflación del 20,81% entre 2005 y 2012. Sea o no así, lo cierto es que el cálculo oficial de IPC presenta ciertos defectos como, por ejemplo, no contabilizar el precio de bebidas no alcohólicos o la contribución real de la vivienda, ya que para poder observar correctamente los efectos de la política monetaria sobre las materias primas es importante tener primero en cuenta su impacto inflacionario sobre el mayor número de bienes y servicios posible.

Datos de empleo sin mejoras aparentes

Las inyecciones extraordinarias de dinero por parte de la FED desde el estallido de la crisis han sido justificadas bajo la premisa de que contribuyen a "estimular la economía". Sin embargo, no parece que ninguna de las QE haya ayudado a mejorar la situación de los trabajadores de Estados Unidos.

En realidad, ninguna de las tres grandes operaciones llevadas a cabo hasta ahora ha tenido un efecto positivo real sobre el paro. La FED tan sólo ha conseguido mantener el nivel de empleo que existía a finales de 2009. Además, si realmente tuvieran algún impacto, cada empleo generado costaría muchísimo más que su rendimiento real, de modo análogo a lo que sucede en el caso de la Bolsa. Es decir, si bien las inyecciones monetarias pudieran haber contribuido a un alza bursátil en EEUU de forma temporal, ello no significa que la banca central haya logrado crear nueva riqueza.

Evolución del empleo en Estados Unidos entre 2005 y 2012

Las materias primas se encarecen

En la mayoría de análisis de inversión, y en otros más generalistas, se suele advertir sobre el encarecimiento que viene registrando el sector de las materias primas desde el estallido de la crisis. Ahora bien, ¿sube su precio o es la capacidad de compra del dinero fiduciario la que baja?

Teniendo en cuenta que la cantidad de materias primas a corto plazo es mucho más limitada que la oferta monetaria (que se expande de forma casi automática), entra dentro de la lógica pensar que si hay más cantidad relativa de un bien que otro, el que haya incrementado su cuantía resultará más barato -la depreciación del dinero es igual a inflación-. De ahí, precisamente, que el sustancial incremento que ha experimentado la masa monetaria denominada en dólares -la moneda de reserva mundial por excelencia- haya contribuido a encarecer las materias primas.

Este argumento se refuerza al comparar el mayor poder adquisitivo del oro, valor monetario tradicional, con la pérdida de poder adquisitivo del dólar. En el siguiente grafico observamos cómo las QE han disparado el precio del oro a medida que se incrementaba la masa monetaria.

Precio del oro en dólares. London bullion market entre 2005 y 2012

Repasemos ahora otras materias primas muy comunes en el mercado de futuros. Por ejemplo, la comparativa Gold/Oil ratio contra Units per oil/USD. El poder de compra del dólar desaparece por la especulación realizada por los banqueros centrales estadounidenses, más centrados en proteger los tipos de interés de la deuda soberana que el propio valor de la divisa norteamericana. El oro, activo sin posibilidad de manipulación, mantiene su capacidad adquisitiva mientras que en el caso del dólar se ha desplomado un 98%

Otros ejemplos a tener en cuenta son los movimientos de precio de otras materias primas como el cobre o el grano, sometidos igualmente a la constante depreciación de dólar, mientras que el oro continúa manteniendo intacto su poder adquisitivo en grano.

La correlación entre el anterior grafico (precio del grano en dólares) y el siguiente (en oro) es relevante.

Así, se observa cómo los repuntes del precio en dólares se materializan posteriormente en un incremento de la capacidad de compra del oro. Dicho de otro modo, la depreciación del dólar como resultado de la manipulación monetaria se refleja en un aumento del precio del oro en dólares. De nuevo, es el aumento de la masa monetaria lo que genera inflación y, por tanto, las monedas fiduciarias pierden poder adquisitivo.

Por último, podemos observar la escalada de otras materias primas como el azúcar, el cacao, la soja o el maíz. La depreciación en dólares es constante.

Este proceso perjudica, sobre todo, a las rentas más bajas, ya que dedican una mayor proporción de su riqueza relativa al consumo de bienes de primera necesidad, tales como los alimentos, cuyo precio viene determinado por la evolución de algunas de las materias primas analizadas. Se trata pues de una especie de impuesto a las rentas bajas.

Por el contrario, la política de monetización de deuda puesta en marcha por la FED desde el estallido de la crisis favorece, sobre todo, al Gobierno federal de EEUU, ya que su banco central se encarga de comprar gran parte de sus emisiones de deuda pública al tiempo que interviene en los mercados para reducir los tipos de interés y, por tanto, el coste de la financiación estatal. Los datos oficiales de inflación no muestran en toda su crudeza el alza real de los precios, lo cual facilita a su vez la monetización masiva de deuda -pública y privada- por parte de la FED.

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La Reserva Federal de EEUU ya posee 2 billones de dólares en 'deuda basura'

Las dos inyecciones de liquidez (QE1 y QE2) y la compra de deuda han incrementado su balance desde 950.000 millones hasta casi 3 billones de dólares.

LD Gabriel Colominas 2012-09-30

La poca transparencia con la que actúa la Reserva Federal (FED) hace dudar de si sus actuaciones tienen en realidad algún efecto positivo sobre la economía de EEUU. Aunque podríamos remontarnos tiempo atrás, las gigantescas operaciones monetarias realizadas por la FED tras el estallido de la crisis financiera en octubre de 2008 son las que realmente han desestabilizado su balance.

A continuación se muestra el cambio que ha experimentado el balance de la FED, es decir, cómo el banco central estadounidense ha comprado diferentes activos movilizando o creando dinero.

Balance de la Reserva federal (01/2005 – 07/2012)

Los precedentes

Antes del estallido de la crisis, el balance de la Reserva Federal se situaba en poco menos de un billón de dólares. Desde enero de 2005 a octubre de 2008, su balance había aumentado de 750.000 millones a cerca de 950.000 millones de dólares. En ese período, aumentó a un ritmo de 4.348 millones al mes. Asimismo, la M2 (papel moneda, más cuentas bancarias depositadas en la Reserva Federal, más cuentas corrientes, más cuentas de ahorro, más cuentas de certificados de depósito de menos de 100.000 dólares) creció de 6,4 billones de dólares a 8 billones.

El rápido incremento de la base monetaria hace pensar en el proceso de burbuja financiera -expansión crediticia- que se gestaba entonces en Estados Unidos (la M2 crecía a un ritmo mensual de 34.782 millones de dólares).

Quantitative Easing y Operación Twist

La primera inyección extraordinaria de liquidez que realizó la FED tras el estallido de la crisis fue la denominada Quantitative Easing (Q1). La "flexibilización cuantitativa" es una operación extraordinaria empleada por la FED para aumentar la oferta monetaria en la economía. La Q1 empezó en noviembre de 2008 y acabó en marzo de 2010.

La operación estaba destinada a salvar el sistema financiero comprando, de inicio, 500.000 millones de dólares en mortage backed securities a la banca, es decir, bonos respaldados por hipotecas. Lo que pasa es que estos activos son, en realidad, bonos basura que valen prácticamente cero, mientras que la Reserva Federal los compró a precio hinchado. A mediados de diciembre de 2008, la FED bajó los tipos de interés hasta un nivel próximo a cero, y ahí los mantendrá hasta 2015, como mínimo.

Posteriormente, la Q1 se amplió para poder rescatar a Fannie Mae y Freddie Mac (las dos agencias hipotecarias semipúblicas que quebraron tras el colapso de Lehman). La FED destinó 100.000 millones de dólares a comprar debt obligations of mortage (obligaciones de deuda hipotecaria) y federal home loans (préstamos hipotecarios federales), dos activos que también son considerados como basura. En marzo de 2009, la FED volvió a ampliar la Q1 con 750.000 millones para comprar más mortage backed securities, y volvió a invertir 100.000 millones de dólares en deuda de Fannie y Freddie.

Así pues, la Q1 terminó en el primer trimestre de 2010 con un total de 1,45 billones de dólares invertidos en bonos hipotecarios basura, más 200.000 millones de dólares usados para comprar agency debt (deuda tóxica de las agencias hipotecarias). Es decir, cargó en su balance 1,65 billones de dólares en la compra de activos tóxicos. En total, sumando otro tipo de activos, la inyección extraordinaria de la Q1 ascendió a 1,95 billones de dólares. En el primer trimestre de 2010, el balance de la FED ascendía ya a 2,3 billones de dólares, porque parte del dinero inyectado y prestado ya había sido devuelto.

Sólo ocho meses más tarde, la Reserva Federal decidió iniciar una segunda ronda de compras, la denominada Q2 se ponía en marcha en noviembre de 2010 con una cuantía inicial de 600.000 millones de dólares, con el fin de concluir en junio de 2011. Pero, en esta ocasión, todo el dinero se destinó a comprar Treasury securities (deuda pública de EEUU). El balance de la FED se incrementó hasta alcanzar la cifra de 2,9 billones de dólares.

Además de las Quantitaive Easing 1 y 2, la Reserva Federal también puso en marcha en septiembre de 2011 la conocida como la Operación Twist. Esta inyección estaba destinada a rebajar aún más el tipo de interés de la deuda soberana de Estados Unidos. Para ello, la FED compró bonos con un vencimiento de entre 6 a 30 años por valor de 400.000 millones de dólares, al mismo tiempo que vendía bonos que vencían a 3 años o menos por la misma cantidad.

Es decir, vendió deuda pública a corto plazo para comprar bonos a largo plazo. De este modo, los tipos de interés de la deuda pública a largo plazo tendían a bajar sin necesidad de incrementar aún más el balance de la FED, evitando (solo en parte) los efectos inflacionarios de este tipo de operaciones.

La operación Twist se amplió en mayo de 2012 con 267.000 millones extra, usando el mismo procedimiento de compra a largo y venta a corto. Esta inyección no modificó el balance de la FED de forma cuantitativa, pero sí su configuración (la calidad de los activos y los plazos de vencimientos).

Otra ronda de QE, futuro inflacionario

Pese a todas estas operaciones, el pasado 13 de septiembre la Reserva Federal anunció la puesta en marcha de la Q3. La FED comprará ahora Treasury securities y mortage backed securities por un valor de 40.000 millones de dólares al mes. Lo que diferencia esta tercera ronda de liquidez de las dos anteriores es que ésta no tiene límite de cantidad ni de tiempo.

Además, lo más probable es que no se esterilicen las compras -no venderá activos para comprar otros por la misma cuantía-, de modo que su balance crecerá de nuevo en el apartado de bonos hipotecarios y deuda soberana, lo cual acabará generando inflación tarde o temprano (la FED pondrá en circulación mucho más dinero en el mercado).

Si la Q3 tuviese una duración similar a la media de las anteriores inyecciones monetarias, su impacto sería de 480.000 millones de dólares, aunque todo parece indicar que dicha operación se alargará más de un año. De este modo, el balance de la FED dentro de un año ascenderá ya a un total de 3,5 billones de dólares, como mínimo, tras haber adquirido cerca de 2,5 billones en activos tóxicos hipotecarios.

Desde noviembre de 2008 a septiembre de 2012, la M2 en EEUU ha pasado de 8 billones de dólares a 10,1 billones de dólares, de forma que la masa monetaria ha aumentado 0,5 billones más con respecto al período que va de 2005 a noviembre de 2008 -en plena expansión crediticia-. Y ello, pese a la brutal crisis financiera acontecida durante esta etapa, caracterizada por la contracción del crédito, la devaluación de activos y las quiebras e impagos generalizados en el sector financiero.

Cuando estalla una burbuja basada en la expansión artificial del crédito -sin respaldo alguno de ahorro real- es normal que se descubra que ciertos activos no valen lo que se ha pagado por ellos y se produzca una sana reordenación de los recursos hacia otros sectores con demandas reales y no sostenidas meramente por el crédito, como es el caso de la burbuja inmobiliaria.

Dicho de otro modo, la necesaria y lógica destrucción de masa monetaria (deflación) como resultado de la crisis no sólo no se ha producido sino que la expansión ha continuado, sólo que a otro nivel, tal y como refleja el aumento exponencial del balance de la FED. Este sustacial crecimiento del crédito monetario, del todo inusual en tiempos de recesión, nos alerta de una creciente burbuja crediticia producida por la Reserva Federal y destinada al sector público y a las grandes corporaciones financieras que dependen de los bancos centrales.

Un proceso que corre el riesgo de acabar desembocando en elevada inflación, al tiempo que evita la necesaria liquidación de proyectos erróneamente emprendidos durante la época del boom inmobiliario. Esta nueva burbuja dificultará el saneamiento del sector financiero, algo totalmente insostenible en el largo plazo.

Oferta Monetaria M2 (01/2005 – 07/2012)