.......Artículos.....Textos....INDEX

Santa Marta hace lo único importante

Es santa Marta la primera que hace lo único importante en la ocasión que nos presenta el evangelio de 29.07.2019:

"Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa".

Luego, trae san Juan la confesión de fe de santa Marta; una de más emocionantes.
Como preludio ya Marta insinúa la petición de que Jesús resucite a Lázaro y su fe en ello; y después, su grandioso acto en el que, junto con su fe, le expresa a Jesús que le quiere a Él más que a sus dones:

"Dijo Marta a Jesús:
«Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá».

Le dice Jesús:
«Tu hermano resucitará».

Le respondió Marta:
«Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día».

Jesús le respondió:
«Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?»

Le dice ella:
«Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo».

San Juan reivindica a Marta y la hace quedar muy bien, como corresponde, en este evangelio de hoy. Pero también queda María a su gran altura habitual, porque en el trozo que sigue se ve que, cuando se entera de que ha llegado Jesús, también acude a Él a toda prisa, renunciando tambiém a seguir en su retiro doliente y a la observancia de su luto, en cuanto Marta

"fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído:
«El Maestro está ahí y te llama».

Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rapidamente, y se fue donde él.
Jesús todavía no había llegado al pueblo; sino que seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado.
Los judíos que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí.

Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verle, cayó a sus pies y le dijo:
«Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto».

Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó y dijo:
«¿Dónde lo habéis puesto?»
Le responden:
«Señor, ven y lo verás».

Jesús se echó a llorar.

Los judíos entonces decían:
«Mirad cómo le quería».
Pero algunos de ellos dijeron:
«Este, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?»

Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro".
(Jn 11,19-38).