El liberalismo y el socialismo son maniqueos
Es maniqueísmo, gnosticismo, decir que la autoridad es mala. Ahí está la raíz del rechazo del principio de autoridad por los sistemas surgidos de las revoluciones de la Edad Contemporánea. Es maniqueísmo, es gnosticismo lo que hay en el liberalismo y en lo que ha venido después. Esa actitud tan simpática de condenar las normas, las leyes, las obligatoriedades, los castigos, es maniqueísmo.
Es el liberalismo, el gnosticismo, el que al
condenar la autoridad la equipara a la subyugación, al
sometimiento, a la explotación. Es mucho más absolutista el
estado liberal basado en la Soberanía Nacional, en la doctrina
del Pueblo Soberano.
Es la democracia liberal la que cumple la afirmación de Spinoza
de que la democracia es el más absoluto de los sistemas. Y aún
más absoluta es la versión socialista de la democracia liberal.
Ellos son spinozianos.