Crónica
HISTORIA UNIVERSAL

Los jemeres rojos juzgados en 2009 por el genocidio cometido en Camboya entre 1975 y 1979

DIARIO DE NAVARRA. AGENCIAS. Phnom Penh (Camboya) Martes, 17 de febrero de 2009

El tribunal internacional auspiciado por Naciones Unidas comenzó hoy a juzgar por genocidio al jefe de la cámara de tortura del Jemer Rojo, Kaing Guev Eav, primero de los cinco acusados de la exterminación de 1,7 millones de personas hace tres décadas. Kaing Guek Eav, conocido por el camarada Duch, de 66 años, fue el comandante de la prisión de Tuol Sleng, por la que pasaron unas 14.000 personas para ser interrogadas, torturadas, y ejecutadas entre los muros del recinto o en el campo de exterminio de Choeung Ek, a unos 15 kilómetros de Phnom Penh.

También Duch, el ex Jemer Rojo de menor rango que será juzgado, dirigió durante la guerra que precedió a la victoria del grupo maoísta, en abril de 1975, las prisiones M-13 y M-99, situadas en la jungla del noroeste de Camboya y alejadas del frente.

Los investigadores creen que unos 20.000 camboyanos murieron durante su encarcelamiento en esas dos prisiones del Jemer Rojo.

Duch fue trasladado al edificio del tribunal desde el cercano centro de detención en un coche blindado, protegido por un convoy de vehículos cargados de miembros de las fuerzas de seguridad.

Con el rostro enjuto y su mirada desvaída, Duch se sentó en el banquillo de la sala de vistas del tribunal, protegida por cristales blindados, y en la que desde hacía unas horas cerca de medio millar de personas, casi la mitad extranjeras, aguardaban su llegada al edificio del tribunal.

Entre los asistentes a la sesión, y además de los abogados de la acusación y la de defensa, se encontraban cerca de sesenta camboyanos que intervendrán como testigos, muchos de ellos de la etnia cham, que fue perseguida con ferocidad por el régimen del Jemer Rojo.

"La primera vista representa la realización de los notables esfuerzos para constituir un tribunal justo e independiente que intentará juzgar a aquellos que ocuparon posiciones de liderazgo y a los que tuvieron mayor responsabilidad en las violaciones de las leyes camboyana e internacional", dijo el juez Nil Nonn, al declarar abierto el juicio contra Duch.

El portavoz gubernamental camboyano, Phy Sophan, dijo que "es un día importante para Camboya y también para las personas de todo el mundo que defienden el respeto de los derechos humanos", a la vez que aseguró que no habrá intervención del Gobierno en los juicios contra los jemeres rojos.

La primera vista del juicio al comandante de Tuol Sleng (Árbol de la fruta venenosa), o S-21, tiene como objetivo sentar los procedimientos y fijar el orden de comparecencia del acusado y de los testigos que declararán en las sesiones, que se prevé que empezarán a mediados de marzo.

Duch y su máquina de matar simbolizan el genocidio cometido por el Jemer Rojo entre abril de 1975 y enero de 1979, periodo en el que una cuarta parte de la población que por entonces tenía Camboya fue ejecutada o murió de hambruna o por enfermedades en los inmensos campos de trabajos forzados.

A pesar de la espeluznante cifra de muertos, sólo otros cuatro influyentes ex dirigentes del régimen maoísta están encarcelados y acusados de cometer crímenes similares a los imputados a Duch.

Éste, a diferencia del resto de los acusados, que niegan haber tenido conocimiento de las atrocidades e incluso de la existencia de Tuol Sleng, ha admitido su culpabilidad y aceptado su responsabilidad por las acciones que llevó a cabo.

Entre los detenidos se encuentra Nuon Chea, de 82 años, el hermano "número dos" de la jerarquía del Jemer Rojo y mano derecha del que fuera el máximo líder, Pol Pot, quien falleció en abril de 1998 sin revelar los motivos que le condujeron a poner en marcha una sistemática campaña de exterminio.

Según los expertos, la defensa de Duch expondrá el argumento de que su cliente obedecía la orden dada por la cúpula del Jemer Rojo de que "cualquiera que sea detenido tiene que morir", e intentará responsabilizar de sus acciones a Nuon Chea, a quien informaba directamente de su gestión al frente del penal de Tuol Sleng.

Los otros acusados son el ex viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores, Ieng Sary, de 83 años, su esposa, Ieng Thirit, de 76 años, quien era titular de Asuntos Sociales, y el que fue presidente del régimen de Kampuchea Democrática, Khieu Samphan, de 77 años.

La creación del tribunal internacional fue acordada en 2003, después de varios años de difíciles negociaciones entre Naciones Unidas y el Gobierno de Camboya, que lo administran conjuntamente y han introducido elementos de la legislación internacional y nacional.

Desde que inició los procedimientos judiciales, el tribunal auspiciado por la ONU ha sido blanco de críticas por comprometer los estándares de la justicia internacional y por su vulnerabilidad a la manipulación por parte del primer ministro y "hombre fuerte" de Camboya, Hun Sen, quien desertó del Jemer Rojo para unirse a las tropas de Vietnam que invadieron Camboya.

"No confío en que los juicios hagan justicia", señaló Sokham, de 74 años, un camboyano de a pie que viajó a Phnom Penh desde su ciudad de Batambang, para asistir a la primera vista.