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3 de diciembre de 2015, Catedral de Barcelona, Santa Misa en memoria del Obispo Irurita en el 79º aniversario de su inmolación martirial

La causa martirial del obispo Irurita

Fuentes:

Monseñor Irurita fue detenido por los milicianos en Barcelona en casa de la familia Tort, donde se había refugiado. Fueron detenidos con él los hermanos Antonio y Francisco Tort.

Encarcelado monseñor Irurita en la checa de San Elías, fue asesinado con los hermanos Tort en la tapia del cementerio de Montcada la noche del 3 al 4 de diciembre de 1936.

A requerimiento del Administrador Apostólico de la Diócesis Mons. Díaz Gómara, se procedió por los médicos Dr. Josep Calicó Maleras, médico forense, por el Dr. Agustín García-Die Andreu, médico de cabecera de Monseñor Irurita, y por el odontólogo Dr. Joan Carol Montfort, al reconocimiento de los restos extraídos el 28 de mayo de 1940 de la fosa común del cementerio de Montcada junto a los de los hermanos Antonio y Francisco Tort. Su dictamen concluyó con la completa identificación de dichos restos como de quien fue Obispo de Barcelona, monseñor Manuel Irurita Almandoz. Con esta certeza se inhumaron dichos restos en el cementerio de Montcada, y posteriormente en su actual sepultura en la capilla del Cristo de Lepanto de la Catedral de Barcelona.   

El cadáver llevaba el jersey que le había tricotado al obispo Irurita la señora Tort, y la camisa que le habían regalado los Tort, de la que le habían cortado unos centímetros de manga, cuyos restos de idéntica tela la familia Tort conservaba en su casa.

En la revista Sàpiens, número 104, junio de 2011, página 32, puede leerse:

Mercè Tort “va veure les restes, van identificar la roba… pero a mossèn Marcos no se´l va trobar. Els Tort de seguida van telefonar al bisbat i la noticia es va escampar. La Guàrdia Civil va a haver de protegir el cadáver per evitar que algun fidel se n´endugués una reliquia mentre se li practicava l´estudi forense”.
Tant l´alçada, com les característiques antropomórfiques, com l`anàlisi dental practicada pel dentista Joan Carol van corroborar que aquell cos era, efectivament, del bisbe”.

Mercedes Tort “vio los restos, identificaron su ropa… pero a mosén Marcos no se le encontró. Los Tort enseguida telefonearon al Obispado y la noticia corrió por todas partes. La Guardia civil tuvo que proteger el cadáver para evitar que algún fiel se llevara una reliquia mientras se le practicaba el estudio forense".
"Tanto la altura, como las características antropomórficas, como el análisis dental practicado por el dentista Joan Carol corroboraron que aquel cuerpo era, efectivamente, el del Obispo".

Mosén Marcos era el secretario del obispo, don Marcos Goñi Almandoz. En la terminología eclesiástica se denomina al secretario del obispo su familiar, aunque, como en este caso, no sea consanguíneo. Don Marcos Goñi Almándoz, secretario de Mons. don Manuel Irurita Almándoz, no tenía ningún parentesco con el obispo hasta el sexto grado de consanguinidad comprobadamente hasta la cuarta generación, pese a la coincidencia del segundo apellido, bastante extendido en el Valle del Baztán (Navarra) de donde procedían ambos.

Mucha gente vio el cadáver del Doctor Irurita en el cementerio de Montcada y Reixach, como es el caso de la hija de Antonio Ponti, la cual declaró:

"Fui con mi madre a Montcada. Los restos estaban sobre unas mesas de mármol y los cuerpos procedían de un descampado donde estaban enterrados en cal. Junto al cadáver de mi padre estaba el del Obispo".

En su informe de 1943, el Vicario General José Morera ratificaba la autenticidad de los restos mortales del señor Obispo. El informe atestiguaba que la ropa del cadáver pertenecía, sin duda, al Obispo y que su complexión y físico, así como el análisis de sus dientes, se correspondían con los del Obispo. Añadía que el cadáver presentaba todas las características antropológicas de los vasco-navarros.

Mosén Eusebio Vidal, capellán de la prisión de Lérida, en 1955 escribió:

"En mi labor apostólica con los presos, uno de ellos tuvo conmigo la confidencia de manifestarme que estuvo en el fusilamiento del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Barcelona, Dr. Irurita, y que mientras estaba en el paredón aguardando la descarga, habló a los allí presentes en esta forma:

"Os bendigo a todos los que estáis en mi presencia, así como también bendigo a las balas que me ocasionarán la muerte, ya que serán las llaves que me abrirán las puertas del Cielo".

En 1958, el entonces obispo de Barcelona, Monseñor Don Gregorio Modrego dio comienzo a la Causa de Canonización o Declaración de martirio de los Siervos de Dios: Monseñor Don Manuel Irurita, obispo de Barcelona, y de los Reverendos mosén Cayetano Clauselles Ballvé, de Sabadell; mosén José Guardiet Pujol, de Rubí; mosén José Samsó Elías, de Mataró; y de otros casi mil sacerdotes diocesanos matados “in odium fidei” que constan en el altar de los Mártires de la Catedral de Barcelona. (Santi beati).

El edicto de apertura de la Causa de Canonización o Declaración de martirio fue publicada en el boletín Oficial del Obispado de Barcelona el 13 de marzo de 1959. El edicto decía que, a instancias de mosén José Sanabre y del licenciado Doctor Quirico Estop, se nombraba vicepostulador al Doctor Manuel Bonet Moixí, auditor de la Rota.

El tribunal diocesano estaba formado por el Doctor Narciso Jubany, obispo auxiliar, como juez delegado; por el Doctor Juan Serra Puig, juez auxiliar; por el Doctor Ernesto Ros Laconte, notario; y por el Doctor José Burés Riba, notario adjunto.

El 7 de abril de 1964 el papa beato Pablo VI, suspendió los procesos de canonización de los mártires de la persecución religiosa durante la Guerra de España de 1936 y sus precedentes.

La suspensión se extendió hasta el 25 de enero de 1983, cuando el papa san Juan Pablo II decidió la reapertura. Así lo informó el 18 de octubre de 1983 el cardenal Palazzini, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos en el Sínodo que se celebraba entonces:

"Tan solo unas horas después de que el Papa recibiera en audiencia al presidente González, manifestándole la preocupación de la Iglesia por las medidas contra la religión católica adoptadas por el Gobierno socialista, se ha anunciado que Juan Pablo II ha levantado la suspensión del estudio de las causas de beatificación de los mártires de la guerra civil española."

En esa misma sesión, monseñor Palazzini dio a conocer otra medida aprobada el 25 de enero de ese año 1983 sobre los procesos de beatificación. La principal novedad es que son los obispos diocesanos los que deben instruir los procesos por propia potestad, y no por delegación de la Santa Sede.

El cardenal arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles reabrió en 1994 la Causa de Canonización o Declaración de martirio de monseñor Irurita.

Carles dijo durante la toma de posesión de la comisión diocesana que "se trata de un obispo que se distinguió por su fama de santidad y mártir por la fe" y explicó que "es un deber recoger la ejemplaridad cristiana de aquellos hermanos, y ahora el Arzobispo se dispone a hacerle justicia".

Los restos sepultados en la capilla del Cristo de Lepanto de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Barcelona son con certeza los del obispo don Manuel Irurita Almandoz.

Pese a ello, y ante las reservas planteadas por algunos sobre la identidad de dichos restos, realizada con los conocimientos al uso en los años 40 del pasado siglo, al reabrir la causa de canonización del Obispo como mártir, el Cardenal Arzobispo Don Ricardo Mª Carles quiso disipar toda sombra de duda, y proceder a una nueva identificación mediante las actuales técnicas de reconocimiento por medio de la prueba de ADN.  

Para ello en 1999 Mons. Carles encomendó esta nueva identificación al prestigioso Profesor de la Universidad del País Vasco Dr. D. Francisco Etxeberria Gabilondo, presidente de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, médico forense que desde el año 2.000 lleva abiertas más de 200 fosas comunes y exhumados 4.800 esqueletos en toda España, perito que en su día alcanzó notoriedad por la identificación de los restos de Lasa y Zabala, asesinados por el GAL.

El 1 de julio de 1999, el Dr. Etxeberria asistido por miembros de su equipo y otros facultativos, en presencia de las personas designadas por el Cardenal Carles, procedió a levantar la losa sepulcral de la capilla del Santísimo Cristo de Lepanto de la Catedral de Barcelona, y tras comprobar el estado de aquellos restos, coincidentes con el dictamen de 1940, en especial el orificio de entrada de proyectil de arma de fuego a nivel del hueso temporal izquierdo, a extraer unas muestras de los mismos, firmando el acta los presentes: Tribunal, canónigos y profesores, en número de 10.

Posteriormente el equipo del Dr. Etxeberria se trasladó al cementerio de Valencia para proceder a la extracción de muestras de los restos de Dª Regina y Dª Raimunda Irurita Almandoz, hermanas de Mons. Manuel Irurita, sepultadas en dicho cementerio.  

Recogidas muestras de los restos de los tres cadáveres citados, se enviaron con las requeridas garantías al Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Santiago de Compostela, dirigido por el universalmente acreditado catedrático especialista el Prof. D. Ángel Carracedo, para su estudio mediante la comparación de muestras de ADN.

El profesor Carracedo realizó sobre las muestras un estudio de ADN mitocondrial que determina la identificación personal mediante parentesco exclusivamente por vía materna.

El resultado de dicho estudio suscrito por el Profesor D. Ángel Carracedo, fue remitido al Sr. Cardenal Arzobispo de Barcelona y por éste al Tribunal de la Causa el 21 de diciembre de 1999, y su conclusión de identificación positiva se recoge en el escrito del Arzobispado, publicado en el Boletín del Arzobispado de Barcelona de enero de 2000, que textualmente dice:

“El resultado de la prueba del ADN del Obispo Manuel Irurita Almandoz ha resultado positivo. Con la finalidad de obviar la posible duda sobre la identidad de los restos mortales atribuidos al Excmo. y Rvdmo. Mons. Manuel Irurita Almandoz, obispo que fue de la diócesis de Barcelona, sepultados en la Santa Iglesia Catedral Basílica de Barcelona, el Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Santiago de Compostela ha practicado la prueba de identificación personal a través del ADN por comparación con los restos de sus hermanas Regina y Raimunda, sepultadas en Valencia. El resultado de la citada prueba permite afirmar que los restos enterrados en la Santa Iglesia Catedral Basílica corresponden a un familiar por vía materna, tal como un hermano biológico, de las señoras Regina y Raimunda Irurita Almandoz y por tanto, pertenecen con una muy alta probabilidad, superior al 99,9 % al Excmo. y Rvdmo. Mons. Manuel Irurita Almandoz. Barcelona 11-enero-2000

Tras la conclusión de la fase diocesana en junio del 2001, el cardenal Carles envió toda la documentación actuada a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos.

La Sagrada Congregación para las Causas de los Santos ya admitió la Causa de manos del Cardenal Ricard Mª Carles, y no tiene ahora que decidir nada sobre su prosecución o no, pues ésta sigue su trámite ordinario (Jorge López Teulón).

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La Santa Sede en 1937 no sabía si estaba vivo, y ante bulos e infundios, quería lógicamente averiguar qué había sido de Mons. Irurita. Para ello envió a Barcelona con pasaporte diplomático, a un joven emisario argentino, el Sr. Anzizu, conocedor de Irurita por haber sido seminarista suyo en Barcelona. Anzizu dedicó varios meses a pesquisas y entrevistas con todas las autoridades, policías, partidos y patrulleros, desplazándose de Barcelona a Valencia, sede del gobierno republicano, contando con la colaboración del ministro Irujo, que le trajo de Valencia a Barcelona en su coche, de los cónsules, de los dirigentes colaboracionistas de Unió Democrática como Trias Peix, con Erauskin y otros jerifaltes nacionalistas vascos, entrevistándose con el Vicario General Dr. Torrent, pagando en vano dinero a distintos confidentes, y visitando hasta al jefe de los servicios de información de la FAI, el terrorífico Escorza. Tras todo ello llegó a la plena convicción de que Mons. Irurita había sido ya asesinado. El relato de sus infructuosas gestiones, a los más altos y bajos niveles, se puede leer en su libro: “Nobleza Obliga” de difícil localización para un profano, pero del que hay una extensa síntesis en la biografía del P. Ricart Torrens: “Un Obispo de antes del Concilio”. (Jorge López Teulón).

El servicio de Intercambios del Comité Internacional de la Cruz Roja en Suiza todavía en 1937 incluía el nombre del obispo Irurita entre otros casi 2.000 presos intercambiables en una “Relación de detenidos y cárceles en que se supone” se hallen. Suponiendo que estuviera detenido en el Castillo de Montjuich por si pudieran hacerse gestiones para su intercambio.

Pero ya había sido asesinado el 3 de diciembre de 1936.

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El edificio episcopal, en aquel tiempo no era el Obispado de Barcelona, sino la sede del Archivo Nacional de Cataluña, institución pública creada en 1936 por la Generalitat de Catalunya, puesta bajo la dirección de D. Agustín Duran y Sanpere, quien en la mañana del 28 de enero de 1939, dos días después de la liberación de Barcelona, entregó aquellas dependencias a las autoridades del Servicio de Recuperación del Patrimonio del nuevo Estado.

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El cardenal Jubany sobre Irurita

«El obispo Irurita dijo a los que iban a matarlo: "Me ponéis un vestido blanco sin daros cuenta, y yo os perdono y os bendigo, soy vuestro Obispo".

»La inmolación del obispo Irurita fue la coronación lógica de un pontificado en una época turbulenta.

»¿Podemos llamar Mártires al obispo y a los que en la persecución de año 1936 fueron asesinados por razón de su fe? Que entienda todo el mundo que el calificativo de mártir, en el sentido plenamente eclesial y definitivo de cara al culto público pide un examen detallado y exhaustivo de cada caso concreto. Esto corresponde a la autoridad suprema de la Iglesia.

»Pero sin querer prejuzgar la decisión del Santo Padre en su caso, esto no excluye que nos sea prohibido llamar mártires a aquellos que, en la persecución religiosa de los años de la guerra fueron asesinados por odio a la fe. Así lo entendió el Papa Pío XI, que el día 14 de septiembre de 1936 se refirió a los que fueron asesinados en España con estas palabras: "mártires verdaderos en toda la significación sagrada y gloriosa de esta palabra".

»Imploramos su intercesión. ¡Nos conviene!

»La Oda a los mártires de Montserrat nos recuerda la vocación al martirio: "Jesús los llamó y le dijeron: Adsum. Aquí nos tenéis".

»Que ellos desde el cielo oren por nuestro pueblo y por nosotros, llamados a la difícil confesión de nuestra fe en los tiempos actuales».

(Narciso Jubany, Cardenal Arzobispo de Barcelona, en la homilía de la misa en la Catedral de Barcelona el 3 de diciembre de 1986, conmemorativa del 50 aniversario de la inmolación del obispo Irurita)

Sepultura del obispo Irurita en la Capilla del Cristo de Lepanto de la Catedral de Barcelona