Si se nos injuria por atenernos a esto,

Enseña la Iglesia en su vigente Catecismo de 1992:

669 ..."La Iglesia, o el reino de Cristo presente ya en misterio"(LG 3), "constituye el germen y el comienzo de este Reino en la tierra" (LG 5).

670 Desde la Ascensión, el designio de Dios ha entrado en su consumación. Estamos ya en la "última hora" (1 Jn 2, 18; cf. 1 P 4, 7).

671 El Reino de Cristo, presente ya en su Iglesia, sin embargo, no está todavía acabado "con gran poder y gloria" (Lc 21, 27; cf. Mt 25, 31) con el advenimiento del Rey a la tierra. Este Reino aún es objeto de los ataques de los poderes del mal (cf. 2 Ts 2, 7) ...los cristianos piden, sobre todo en la Eucaristía (cf. 1 Co 11, 26), que se apresure el retorno de Cristo (cf. 2 P 3, 11-12) cuando suplican: "Ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20; cf. 1 Co 16, 22; Ap 22, 17-20).

672 ...Desde la Ascensión, el advenimiento de Cristo en la gloria es inminente (cf Ap 22, 20) aun cuando a nosotros no nos "toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad" (Hch 1, 7; cf. Mc 13, 32). Este acontecimiento escatológico se puede cumplir en cualquier momento (cf. Mt 24, 44; 1 Ts 5,2)

675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12)...

2806 Mediante las tres primeras peticiones [del padrenuestro] somos afirmados en la fe, colmados de esperanza y abrasados por la caridad

2817 Esta petición [venga a nosotros Tu reino] es el Marana Tha, el grito del Espíritu y de la Esposa: Ven, Señor Jesús...

Y si se nos injuria por atenernos a esto, tanto mejor; porque así nos concede Dios tener algo para ofrecerle a Jesús, el Verbo hecho carne, además de la verdad que enseña Dios a los pequeños y despreciados. Y así se duplica nuestro júbilo al añadírsenos a la participación en el gozo del Corazón de Jesús, el Verbo hecho carne, la añadidura de la inserción a justo título en las bienaventuranzas proclamadas por Él.
«
Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».
(Lc 6,21-23)