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La Hispanidad

La Hispanidad es la militante, combatiente y expansiva europeidad de la Cristiandad

La Hispanidad es la europeidad de la Cristiandad arraigada constitutivamente en los pueblos de España con mucha mayor intensidad y extensión por la militancia y combatividad de España en defensa de la Europa de la Cristiandad en la Reconquista, en la resistencia frente al Imperio Islámico turco y frente a la revolución protestante, mientras la extendía por las Indias.

España, que es uno de los conjuntos de reinos que componen la originaria y genuina Europa, los reinos de la Cristiandad, se constituye al irse integrando los pueblos prerromanos hispanos en la civilización clásica grecolatina con la romanización que inicia el origen de Hispania, España, su cristianización, que culmina este origen, y la entrada e integración en esta civilización hispanorromana cristianizada de los invasores bárbaros que se cristianizan y se romanizan también al hispanizarse.

Los ocho siglos de lucha común para la liberación de los invasores islámicos anticristianos hacen que la unidad de los reinos de España (Hispania) se potencie, aunque tengan Estados diferentes.

El origen de España, que se había iniciado en la antigüedad con la romanización y la cristianización, también llega a su inicial plenitud en aquella síntesis de la religión y de la vida que empezó a fraguar en la Edad Media. España es entonces una pluralidad de reinos unidos por la empresa común de la Reconquista.

Con su lucha de ocho siglos en la Reconquista, España salva del Islam a la Europa de la Cristiandad.

Consecuencias de la batalla de Las Navas de Tolosa el 16 de julio de 1212: España se consolida y salva a Europa

“¡Excelsos destinos los de España en la historia, señores! Dios quiso probarla con el hierro y el fuego de la invasión sarracena; ocho siglos fue el baluarte cuya resistencia salvó la cristiandad de Europa; y Dios premió el esfuerzo gigante dando a nuestro pueblo un alma recia, fortalecida en la lucha, fundida en el troquel de un ideal único, con el temple que da al espíritu el sobrenaturalismo cristiano profesado como ley de la vida y de la historia patria”.
(Apología de la Hispanidad, Card. Isidro Gomá).

A pesar del impacto del Renacimiento distorsionador de la Cristiandad al hacer rebrotar el antropocentrismo y el cesarismo de las monarquías autoritarias, la defensa de la Cristiandad católica que asumen los reinos de la monarquía hispánica durante otros dos siglos más, con los Reyes Católicos y los Austrias, los mantiene unidos en su diversidad e intensifica aún más en España su europeidad de Cristiandad.

La pertenencia de España a la Europa de la Cristiandad es mucho más intensa por su militancia y combatividad, triplemente potenciada en intensidad en Las Navas, en Mühlberg y en Lepanto. Y exponencialmente aumentada al extenderla ecuménicamente por las Indias de Oriente y de Occidente.

En esta defensa y extensión de la Europa de la Cristiandad católica España llegó al agotamiento y a la derrota. También se inició así la derrota de la Europa de la Cristiandad por su versión distorsionada y degradada por la desintegración de "aquella síntesis de la religión y de la vida"; desintegración que ha desembocado en el europeísmo laicista que suplanta a la europeidad de la Cristiandad. No sin tener que vencer, por ahora, la resistencia al liberalismo, al laicismo y al socialismo, y extender la infección del europeísmo, que es enemigo de la Europa de la Cristiandad por basarse en el laicismo liberal y socialista.

La Europa del europeísmo es contraria a la Europa de la Cristiandad. El núcleo del europeísmo es el laicismo o en su versión moderada y anestesiante, la sana laicidad presentada como un ideal obligatorio para los católicos y no como un mal menor al que acogerse en sociedades descristianizadas que minorizan a los católicos. El laicismo rechaza hasta la posibilidad de que la Iglesia aporte algo a la vida pública. La sana laicidad es la posibilidad de que la Iglesia aporte propuestas u opciones entre otras. Por eso es enemigo de la Cristiandad el europeísmo tanto en su versión liberal, como socialista, como posmoderna.

"Occidente" es la suplantación de la Cristiandad por su versión descristianizada y laicizada progresivamente por la implantación en ella del liberalismo.

La Cristiandad es el conjunto de Estados que incipientemente acataban en la moral la autoridad de la Iglesia en virtud de su fe en la divinidad de Jesucristo, lo cual proclama la Iglesia en el Concilio Vaticano II que se producirá plenamente en el futuro de forma universal y consecuente, es decir, de palabra y de obra:

"La Iglesia, juntamente con los profetas y con el mismo Apóstol, espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con voz unánime y le servirán hombro con hombro" (Nostra aetate, 4).

Lo que es proclamar con toda seguridad la confesionalidad de todos los pueblos y que obrarán en consecuencia en el futuro, obedeciendo a Dios. Esta es la ruina del laicismo y la caducidad de la sana laicidad.

Tras la ruina del europeísmo y de todo laicismo radical y moderado vendrá la Cristiandad futura y la Hispanidad futura.

España y su civilización, originadas en la cristianización de los pueblos de Hispania romanizados y en la defensa y expansión de la Europa de la Cristiandad, llegarán a su plenitud acrisoladas en la Cristiandad futura tras la ruina del poder anticristiano y de la Europa del europeísmo.

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Miembros de la Hispanidad

Ser partícipe de la hispanidad no es una cuestión de raza o de etnia, o más bien de una combinación étnica determinada, sino, en cualquier combinación étnica que se tenga, ser partícipe de la civilización de la europeidad de la Cristiandad arraigada constitutivamente en los pueblos de España con mucha mayor intensidad y extensión por la militancia y combatividad de España en defensa de la Europa de la Cristiandad en la Reconquista, en la resistencia frente al Imperio Islámico turco y frente a la revolución protestante, mientras la extendía por las Indias de América, Asia, África y Oceanía. La Hispanidad es la extensión por España (Hispania) y las Indias de esta europeidad de la Cristiandad, que en España es mucho más intensa por su militancia y combatividad. Triplemente potenciada en intensidad la pertenencia de España a la Europa de la Cristiandad en Las Navas, en Mühlberg y en Lepanto. Y exponencialmente aumentada al extenderla ecuménicamente por las Indias de Oriente y de Occidente. Combatida a muerte por el europeísmo enemigo de la Europa de la Cristiandad y mucho más enemigo de la Hispanidad por basarse en el laicismo liberal y socialista.

Para los que se creen que ser de la Hispanidad es ser de "pura" ascendencia española vamos a ver qué es "un español puro":

Ser un "español puro" es descender de los

tartesios

vascones

iberos

celtas y celtíberos

fenicios y cartagineses

griegos

romanos

judíos

suevos,

vándalos y alanos

visigodos

árabes

beréberes o moros

negros y eslavos

gascones

franceses

gitanos

etc.

etc.

El que hable de etnias puras es un ignorante puro y duro

Si además de estos ingredientes étnicos se adquiere algún otro en América, Asia o África, sea nahuatl, tolteca, guaraní, tagalo o cualquier otro, sea amerindio, sea afroamericano, sea filipino, ecuatoguineano, etc., se seguirá teniendo una combinación étnica con algún otro ingrediente más entre los que se conocen históricamente, que a su vez son combinaciones de otros anteriores, hasta perderse en la Prehistoria en la que no se conoce a los pueblos por sus nombres.
Si los ingredientes son muchos en los 30 siglos de Historia de España, ¿cuántos más tenemos procedentes de los 30.000 siglos anteriores?
El que hable de etnias puras es un ignorante puro y duro.

Lo hispano se pierde por el cambiazo de la Europa de la Cristiandad por su versión distorsionada y degradadada que ha desembocado en el europeísmo laicista que la suplanta. Los que dan el cambiazo son los ilustrados del XVIII, los liberales del XIX, los socialistas del XX y los posmodernos del XXI cualquiera que sea la combinación étnica que tengan.
Los criollos del XVIII y del XIX, descendientes de españoles o españoles mismos de América,
que constituían y constituyen la alta sociedad y pretenden ser la clase dirigente, reciben y asumen mayoritariamente las ideas de la Ilustración y después del liberalismo y del socialismo, y son los que más han perdido la hispanidad en la medida en que han asumido esas ideas, lo mismo que los españoles de España que han hecho eso mismo.
Han mantenido más la hispanidad los de las clases populares que son en muchos casos indios, mestizos, mulatos, etc.
Y los que hicieron la revolución liberal e independentista fueron criollos que combatieron contra la Hispanidad y además trabajaron para Inglaterra.
Las clases populares han sido llevadas desde arriba en la misma dirección antihispánica desde entonces.
Aunque aún se mantiene y se desarrolla algo en España y en Hispanoamérica la Hispanidad, no es entre los que mandan, que, desde los años 50 del siglo XX, están llevando a España hacia el europeísmo enemigo de la Europa de la Cristiandad y mucho más enemigo de la Hispanidad
por basarse en el laicismo liberal y socialista.

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¿Europeizar a los españoles?

El contraste más que paradójico sembrado en muchos españoles entre el afán por exhibir conseguir ser europeos y por exhibirlo y la pertenencia de España a Europa desde sus orígenes en la cristianización de los pueblos romanizados, se resuelve en el hecho histórico de que la Europa a la que pertenece España desde su origen es la Europa de la Cristiandad, y no la Europa del europeísmo. El europeísmo se cimenta en el laicismo liberal y socialista.

El europeísmo cimentado en el laicismo liberal y socialista es lo constitutivo de la Unión Europea y se intentó intensificar en su laicismo en la fracasada Constitución del Tratado de 2004, que falsea la historia de Europa al omitir su enraizamiento cristiano, como lo omite el Tratado de 2007 que improvisaron para salir adelante tras aquel fracaso.
Los "padres de la Unión Europea" aún eran confesionales ellos, pero por ser democristianos no hicieron ya confesional su Europa, sino europeísta.
Ahora, tras el Tratado de 2007, como en la fracasada Constitución europea de 2004, quitan hasta la mención del origen histórico de Europa en la civilización grecolatina cristianizada. La UE se cimenta en una falsificación de la historia al omitir las raíces cristianas de Europa. La Europa del europeísmo es contraria a la Europa de la Cristiandad. San Benito, San Cirilo y San Metodio son los patrones de Europa. Esta es la Europa de la Cristiandad destruida y suplantada por el europeísmo.

El afán por europeizarnos cuando ya somos europeos desde los orígenes y desde las raíces de la Cristiandad es porque se trata de imponernos el europeísmo, que es contrario a la Cristiandad y por eso mismo es extraño en España. A este europeísmo sí que somos los últimos en llegar, en la Europa del europeísmo sí que somos unos advenedizos. En esto sí que hay que hacerlo todo por puntillo, por aparentar que somos más europeos europeístas que nadie. Y decirlo todo en el idioma ajeno, a diferencia de ellos que lo dicen todo en su propio idioma.

Al europeísmo contrario a la Europa de la Cristiandad por estar cimentado en el laicismo liberal y socialista,
sí que hemos llegado tarde, mal y nunca, España más que nadie en Europa. Porque España, no sólo perteneció desde su origen a la Europa de la Cristiandad, sino que con su lucha de ocho siglos contribuyó más que nadie a salvarla de ser islamizada, como lo fueron los países del Norte de África que estaban mucho más civilizados que los de la Europa del Norte, y que, al no poder ser liberados todavía del burka que les ha sepultado, han presentado un lamentable atraso empeorado por el islamismo radical en el que han caído ahora algunos de ellos.

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Ha caído sobre nosotros con insistencia la que podríamos llamar "evangelización" del europeísmo como máximo imperativo. A las dos europeizaciones, la ilustrada o absolutista, y la liberal, ha sucedido la que podríamos llamar con toda precisión democrático-cristiana.

Este imperativo del europeísmo se impone por encima de cualquier otra consideración. Para que España resulte apta para ser absorbida por Europa, se ha trabajado activamente por introducir en ella el pluralismo religioso e ideológico, y para que desaparezca de sus costumbres y tradiciones familiares el espíritu cristiano que las caracterizaba.
(Canals, 1968)

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"Se hace urgente que tomemos conciencia del problema de la especialísima relación en que están, en una perspectiva de filosofía de la historia y de la cultura, la Hispanidad y el Occidente. Si antes que Europa existió la Cristiandad Occidental, cabría reconocer que en sus orígenes y en su madurez tuvo lo hispánico papel directivo, y que vista desde sus raíces religiosas, debe más Europa a los grandes dirigentes espirituales y políticos hispanos, que a Federico de Prusia o a Napoleón. Pero es también patente que las tareas europeizantes emprendidas en los pueblos hispánicos a partir del siglo XVIII se presentan como absorción y transforman las minorías dirigentes de España e Hispano-América en proletariado interno de Occidente". (Canals, 1968)

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«García Morente coincidió con Ramiro de Maeztu en atribuir un origen absolutamente cristiano a la Hispanidad, al tiempo que afirma que el cristianismo es algo consustancial con la misma idea» (Álvaro Castellano Arés, director de la Academia de la Hispanidad de Salamanca, Sentido único de la Hispanidad, «Doce de Octubre», 1944).

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La Hispanidad es «una categoría por encima del espacio y del tiempo. Pertenece al presente y al pasado, pero ha de ser ante todo un quehacer para el futuro. La palabra Hispanidad expresa lo que es común a los hombres y los pueblos hispánicos, lo que les da una relación peculiar entre ellos mismos y los distingue de los demás. La Hispanidad no es una unidad de raza, ni siquiera un idioma común. Lo que da carácter a la Hispanidad, lo que en ella ata y vincula es, sobre todo, un mismo sentido de vida» (Gregorio Marañón Moya, penúltimo director del Instituto de Cultura Hspánica).

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La Cristiandad es la civilización que llegará a su plenitud en el futuro, tras iniciarse en la Edad Media, en la que todos sus aspectos están conectados, nutridos de vida, por la religión de Jesucristo dentro de la Iglesia Católica y con sus medios para realizar esta vida cristiana en lo social, en lo político, en lo cultural, en lo económico, etc. Vivificados en el reconocimiento de Jesucristo como Dios y como rey y en la aceptación y utilización de dichos medios de la Iglesia de Jesucristo, la Iglesia Católica, que son la fe y la gracia y la autoridad de la Iglesia sobre la fe y la moral.

Por eso en esta analogía, la Hispanidad es la civilización de la europeidad de la Cristiandad arraigada constitutivamente en los pueblos de España con mucha mayor intensidad y extensión que en otros, por la militancia y combatividad de España en defensa de la Europa de la Cristiandad en la Reconquista, en la resistencia frente al Imperio Islámico turco y frente a la revolución protestante, mientras la extendía por las Indias de América, Asia, África y Oceanía. La Hispanidad es la extensión por España (Hispania) y las Indias de esta europeidad de la Cristiandad, que en España, por su militancia y combatividad, es mucho más intensa que en otros pueblos de la Cristiandad. Triplemente potenciada en intensidad la pertenencia de España a la Europa de la Cristiandad en Las Navas, en Mühlberg y en Lepanto. Y exponencialmente aumentada al extenderla ecuménicamente por las Indias de Oriente y de Occidente. Combatida a muerte por el europeísmo, enemigo de la Europa de la Cristiandad y mucho más enemigo de la Hispanidad por basarse en el laicismo liberal y socialista.

Falta entre las acepciones de 'hispanidad' insertas en octubre de 2014 en el Diccionario de la Real Academia Española evidentemente el constitutivo específico de la hispanidad porque algunos, muchos y demasiados individuos de los pueblos de lengua y cultura hispánica son ya contrarios a la hispanidad por ser liberales o socialistas, y por eso suprimieron los socialistas la denominación de Día de la Hispanidad, en el decreto de 1987, aunque se dictó en lengua hispánica.

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