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Imagen pintada en 1492 como parte
de un retablo situado antiguamente
en la parroquia de Sachsen y hoy en el
Museo Hermano Klaus de allí mismo
San Nicolás de Flüe en una imagen de 1492

San Nicolás de Flüe (1417-1487), patrón de Suiza

 

Nació en la granja de Flüeli en las afueras de Sachsen en el cantón de Obwalden, en la Suiza de habla alemana, en 1417. Se casó y tuvo diez hijos: cinco chicos y otras tantas chicas. Se dedicaba, como casi todo el mundo entonces, a los trabajos agrarios. Participó animosamente en campañas guerreras cuando le tocó y se opuso con éxito a la crueldad y la devastación tras la victoria. Fue un ciudadano apreciado: desempeñó los cargos de concejal y de juez. Rechazó, en cambio, la dignidad de Amman o Jefe de Cantón. A menudo, se entregaba a la oración por la noche. A los cincuenta años, con el consentimiento de su esposa, se retiró a vivir como un ermitaño en el monte. Enseguida, empezó a presentarse tanta gente a visitarle que se fue a un barranco entre rocas. Allí el propio municipio le construyó una ermita con capilla y celda. Aún se extendió más su fama de santidad. Pasó diecinueve años sin tomar nada más que la hostia consagrada de forma cosiderada milagrosa. Este fue uno de los casos de ayuno total que hizo estudiar en el siglo XVIII el papa Benedicto XIV. Multitud de personas de toda condición acudía a ver y a oír al Hermano Klaus, como le llamaban.

 

Su oración era:

 

Señor mío y Dios mío,
quítame a mí mismo de mí.
Dame todo y enteramente a Ti

Señor mío y Dios mío,
quita de mí
todas aquellas cosas que me apartan de Ti

Señor mío y Dios mío,
dame
todo lo que me más me acerque a Ti.
Amen

Y lo que enseñaba era:

"Cree y sigue firmemente a Dios,
pues en la fe está la esperanza,
en ésta, la caridad,
y en la caridad, el sentimiento de lo divino,
en éste, el vencimiento,
en él, el premio,
en el premio, la corona,
en ésta, las cosas eternas".

Hacía llegar sus exhortaciones y sabios consejos a la Dieta de la Confederación de los Cantones: que desterraran los pecados públicos, que el egoísmo, la envidia y la discordia les traería la ruina, que era peligroso contraer alianzas y mezclarse en asuntos extranjeros, que siguieran más la justicia, pero que no ampliaran la disciplina, lo cual es muy notable.

Intervino decisivamente para pacificar la discordia que, en el seno de la Dieta de la Confederación, estalló de forma tan enconada que parecía que se iba a disgregar la propia Confederación en dos Ligas enfrentadas. El problema se planteó en la Dieta de Stans a propósito de la solicitud de las ciudades de Friburgo y de Soleure de ser admitidas como Cantones en la Confederación. Ante la gravedad del conflicto, el párroco de Stans recurrió al Hermano Klaus para que evitara la guerra civil y la liquidación de Suiza. Él acudió y consiguió mediar con éxito rápidamente. El resultado fue el convenio de Stans de 1481, que integró Friburgo y Soleure en la Confederación y resolvió todos los conflictos, dio garantías para evitarlos en el futuro y, en definitva, evitó la guerra civil, el separatismo y salvó a Suiza.

Niklaus von der Flüe falleció el 21 de marzo de 1487. Fue beatificado en 1648 por el Papa Inocencio X y canonizado por el Papa Pío XII el 15 de mayo de 1947, y no es extraño que sea el patrón de Suiza. Su fiesta es el 25 de septiembre.

Fue en el discurso del día siguiente a sus compatriotas que acudieron a su canonización, en el que Pío XII, después de expresar que san Nicolás de Flüe realizó la síntesis de la religión y de la vida en su persona, y que esto es lo que han hecho los santos, proclamó también que no se trata de volver a la Edad Media, sino a aquella síntesis de la religión y de la vida que no es exclusiva de la Edad Media, porque es la clave de la civilización y de la cultura, de toda civilización y de toda cultura.

En 1984, el papa Juan Pablo II oró ante su tumba y mencionó a Dorothy Wyss, la esposa de san Nicolás de Flüe como venerable. Hoy se intenta promover su canonización para venerarles como un matrimonio de santos.

 

Juan Pablo II ante la tumba de san Nicolás de Flüe en 1984
Juan Pablo II ante la tumba de san Nicolás de Flüe en 1984