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Fases de 2016 de la crisis iniciada en 2007

Fuente: 24/01/2016 02:03 | Actualizado a 24/01/2016 06:53 http://www.lavanguardia.com/economia/20160124/301624274228/historia-crisis-davos.html

2016 Hacia la cuarta fase de la gran crisis

 

Presente fase de desaceleración económica en China en 2015-2016

“Hace ya siete años que la economía mundial se alimenta exclusivamente a partir de un régimen monetario preparado por los bancos centrales; de tipos de interés reales negativos y expansión cuantitativa”, dijo en Davos (enero de 2016) el poderoso gestor de fondos buitre de Nueva York, el multimillonario Paul Singer, uno de los principales financieros republicanos en EE.UU.

Los bancos centrales han gastado nada menos que 15 billones en compras de instrumentos financieros desde 2009 –explicó Singer– con el fin de mantener la liquidez en los mercados y evitar la deflación. Ganaron la batalla pero quizás no la guerra. Si las actuales turbulencias en los mercados son precursoras de más apuros económicos –una crisis de endeudamiento en una economía emergente como Brasil, por ejemplo, o una desaceleración en la economía estadounidense– no quedará ningún instrumento monetario (tampoco muchos fiscales) para responder a una cuarta fase de la gran crisis.

 

1ª fase: la crisis inmobiliaria de 2007 se transforma en crisis financiera sistémica y se produce la quiebra de Lehman Brothers en septiembre del 2008

Davos de enero de 2009. Tres meses después de que Henry Paulson, secretario del tesoro de EE.UU., se haya puesto de rodillas en el Congreso para pedir 6.000 millones de dólares de subvenciones para la banca. Arrepentimiento y austeridad de los que manejan los bancos.

Davos de enero de 2010. Ya están en marcha los rescates a los bancos, y la operación de expansión monetaria más grande de la historia que ha creado un océano de liquidez, fácilmente rentabilizado por los lobos del sistema financiero. Los ejecutivos de los bancos de inversiones en Wall Street se sienten los amos del universo de nuevo. Bob Diamond de Barclays anuncia que “el momento de arrepentirse se acabó”.

José Luis R. Zapatero aun cree que España está blindada ante la virulenta crisis financiera que acaba de cruzar el Atlántico y está a punto de extenderse en una ola de contagio financiero desde Atenas a Lisboa, pasando por Dublín, para convertir el espinazo de la burbuja inmobiliaria española en una crisis de solvencia soberana.

2ª fase: crisis de solvencia de la deuda soberana.

En 2011, la célebre frase de Draghi “haremos lo que haga falta” tranquilizó de manera fulminante a los inversores en bonos de la europeriferia y puede considerarse el momento final de la segunda frase de la crisis

Davos de enero de 2016. En el segundo día del foro de élite comparece el vicepresidente de la República Popular China, Li Yuan Chao, junto al fundador del Foro Económico Mundial de Davos Klaus Schwab e insiste en que “la contribución de China al crecimiento mundial no va a cambiar”... Las palabras sirven de bálsamo en el foro: se apreció el crudo de 27 a 31 dólares y los mercados rebotaron – un 2% en Nueva York, el 3% en Europa y más del 5% en Japón, tras los batacazos bursátiles de las tres primeras semanas de 2016 y de las cinco últimas de 2015.

Los mercados habían interpretado el desplome del precio del petróleo –ha caído desde más de 100 dólares en 2014 a 44 en 2015 y a 27 en enero de 2016– como un indicador adelantado de estancamiento y de un desenlace deflacionista de la gran crisis, al estilo del estancamiento estructural de la economía japonesa.

Pero, el dilema chino –no puede crecer ni puede dejar de crecer– seguirá provocando la volatilidad en los mercados agravado por miles de millones en deuda empresarial denominada en dólares.

Tal como ha advertido el Instituto Internacional de Finanzas en Washington, una cifra de capital cercana a los 700.000 millones de dólares ha salido de China en 2015, lo cual probablemente es achacable a empresas endeudadas en dólares que se han visto forzadas a adelantar la devolución de sus créditos, debido a la caída del yuan. Es otro motivo de sustos en los mercados globales. “Para mí, China representa la última fase del super ciclo de endeudamiento”, dice Ken Rogoff de la Universidad de Harvard.

Hay un hilo conductor que une las tres fases de la gran crisis del siglo XXI [la deuda]. Aunque el sistema financiero es mucho más sólido ahora que en 2008, hay mucha deuda en el mundo, y el sistema financiero está muy apalancado. China respondió a la recesión global de 2009 mediante programas de inversión financiados mediante una fuerte expansión de deuda privada, que ya alcanza al 200% del PIB chino.

El dilema para Davos y para los mercados mundiales, sin embargo, es que China no puede mantener su crecimiento actual, tal y como insistió el vicepresidente en su comparecencia en Davos, sin que su deuda se dispare hasta niveles astronómicos... Aunque la mayoría de los economistas creen posible un crecimiento chino en torno al 4 o 5%, lo cual sería compatible con una tasa razonable de crecimiento mundial, existe el peligro de que Pekín trate de mantener un crecimiento mayor y acabe provocando un ajuste necesario para bajar la deuda. “Lo que me preocupa es que las autoridades no acepten la necesidad de moderar el crecimiento y realizar la transición a una economía impulsada por el consumo y no por la inversión”, dice George Magnus de UBS.

Otra viñeta de Davos 2016 puede servir para explicar un segundo aspecto de la tercera fase de la crisis. Mario Draghi, de visita a la estación de esquí alpino [Davos] desde Frankfurt, trató de repetir el jueves 21.01.2016 el efecto mágico de su célebre frase “haremos lo que haga falta” que tranquilizó de manera fulminante en 2011 a los inversores en bonos de la europeriferia, lo cual puede considerarse el momento final de la segunda frase de la crisis. Tras los batacazos bursátiles producidos en las tres primeras semanas del 2016, Draghi aprovechó la cumbre del Foro para decir que el BCE hará lo necesario en sus políticas de compras de bonos y otras medidas de expansión monetaria heterodoxa para evitar una recesión y la deflación. “No nos rendiremos”, dijo Draghi, utilizando terminología de guerra. Los mercados respondieron

Pero al igual que el compromiso de Li Yuan Chao por mantener el crecimiento chino en niveles robustos, las declaraciones de guerra contra el estancamiento y la deflación de Draghi provocan zozobra a la vez que alivio en Davos. Porque todos saben que la respuesta de los bancos centrales tras el colapso financiero a fines del 2008 fue un acto de desesperación sin precedentes en la historia. La dependencia de los banqueros centrales como Janet Yellen [Reserva Federal USA] y Draghi es la de esclavos ante sus amos. “Hace ya siete años que la economía mundial se alimenta exclusivamente a partir de un régimen monetario preparado por los bancos centrales; de tipos de interés reales negativos y expansión cuantitativa”, dijo el poderoso gestor de fondos buitre de Nueva York, el multimillonario Paul Singer, uno de los principales financieros republicanos en EE.UU.

Los bancos centrales han gastado nada menos que 15 billones en compras de instrumentos financieros desde 2009 –explicó Singer– con el fin de mantener la liquidez en los mercados y evitar la deflación. Ganaron la batalla pero quizás no la guerra. Si las actuales turbulencias en los mercados son precursores de más apuros económicos –una crisis de endeudamiento en una economía emergente como Brasil, por ejemplo, o una desaceleración en la economía estadounidense– no quedará ningún instrumento monetario (tampoco muchos fiscales) para responder a una cuarta fase de la gran crisis.