...La crisis iniciada en 2007...
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Fannie Mae y Freddie Mac disparan sus beneficios en 2013 a los cinco años de ser intervenidas por estar quebradas

LD 2013-08-08

Se convirtieron en uno de los símbolos de la burbuja inmobiliaria estadounidense. Fannie Mae y Freddie Mac, las dos grandes compañías hipotecarias nacionales de EEUU, estaban en quiebra en septiembre de 2008 obligando al estado norteamericano a intervenir estos dos gigantes en una decisión histórica que ha tenido importantes consecuencias para la economía norteamericana.

Crisis subprime, intervención de estas dos mayores hipotecarias de EEUU y caída de Lehman Brothers. Tras esta cronología, la desconfianza mutua en los mercados y el cierre del crédito. Luego, cada país dejó aflorar sus propias debilidades y en España quebraron inmobiliarias y el crédito se secó. El sistema financiero –del que se decía ser el más sólido del mundo- dejó al descubierto su talón de Aquiles en las cajas de ahorro y es ahora –un lustro después- cuando comienza a ver la luz al final del túnel después de una larga y dolorosa reestructuración del sistema.

Pues bien, cinco años después de aquella intervención, el gigante hipotecario Fannie Mae va a abonar al Tesoro norteamericano 7.555 millones de dólares en concepto de dividendos y es que ha logrado duplicar sus beneficios netos en el segundo trimestre del año 2013 hasta los 10.084 millones de dólares. Tras abonar esta cantidad, habrá pagado una cifra agregada de unos 105.000 millones de dólares por las acciones preferentes senior en poder del Tesoro.

Por su parte, este miércoles, 7.08.2013, era Freddie Mac, la otra entidad hipotecaria tutelada por el Gobierno estadounidense, la que anunció que abonará en septiembre 4.400 millones de dólares (3.260 millones de euros) al Tesoro, tras lo que habrá abonado un total de 40.900 millones de dólares (30.296 millones de euros) desde 2008 en concepto de dividendos.

Un año después de la intervención, la Administración Obama intentaba diseñar la reestructuración de ambas compañías, el Departamento del Tesoro ya había comprometido unos 400.000 millones de dólares para impedir la bancarrota de las dos firmas mientras el gobierno decide cómo reestructurará sus operaciones.

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EEUU interviene los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac en septiembre de 2008 y tendrá que inyectar 200.000 millones de dólares en cada una de ellas

L D (Agencias) 2008-09-07

El Gobierno de George W. Bush ha anunciado la intervención de Fannie Mae y Freddie Mac, las dos principales compañías hipotecarias del país, en una decisión histórica que tendrá importantes consecuencias para la economía estadounidense y del resto del mundo. La administración americana destinará, en principio, unos 140.000 millones de euros a la operación, que podría terminar triplicando el déficit fiscal de los EEUU.

El secretario del Tesoro, Henry Paulson, informó de que estas dos compañías pasarán a estar dirigidas temporalmente por la Agencia Federal Financiera de Vivienda (FHFA, por su sigla en inglés) y el Tesoro hará una inyección de capital millonaria hasta el 31 de diciembre de 2009.

"Fannie Mae y Freddie Mac están tan interrelacionadas con el sistema financiero que el fracaso de cualquiera de ellas podría causar grandes trastornos en nuestros mercados financieros y en todo el mundo", dijo Paulson.

En principio, los dos máximos responsables de ambas compañías, Daniel Mudd, de Fannie Mae, y Richard Syron, de Freddie Mac, serán sustituidos. "Nuestra economía y nuestros mercados no se recuperan hasta que se corrija la situación del mercado hipotecario", dijo Paulson.  

Una deuda de 5 billones  

Fannie Mae y Freddie Mac sustentan más de la mitad de la deuda hipotecaria del país. Ambas han sufrido perdidas combinadas de 14.000 millones de dólares en el último año debido principalmente a la crisis de los créditos de alto riesgo, que provocaron también pérdidas del 90 por ciento en el valor de sus acciones. Actualmente su deuda alcanzaba los 5 billones de dólares.   El Gobierno estadounidense habría planteado como solución jurídica la fórmula de la "tutela legal". Este mecanismo da la opción al Ejecutivo y el tiempo necesario para que acometa una reestructuración en ambas compañías y consiga reactivarlas con una inyección de capital público.  

El coste de las nacionalizaciones  

Aunque el Departamento del Tesoro ya ha dicho que los contribuyentes no tienen por qué asumir las pérdidas, Paulson no quiso revelar la cantidad que tendrá que inyectar el Estado para estabilizar a las dos gigantes hipotecarias.   Sin embargo, los expertos estiman que la cantidad podría rondar en cada una de ellas los 200.000 millones de dólares (140.000 millones de euros), dependiendo de la velocidad de recuperación del mercado hipotecario. Se trataría, en cualquier caso, de una cantidad inicial que, con toda probabilidad, debería incrementarse durante el proceso, que podría prolongarse varios años.   Cifras como éstas suponen que la iniciativa de la administración Bush pueda convertirse en la mayor inyección pública en el sector financiero en la historia de EEUU. Entre las dos empresas tienen 1,6 billones de dólares en hipotecas concedidas.   Otra incógnita es qué pasará con el resto de entidades que estén en riesgo de quiebra técnica. El pasado 22 de agosto, Bernanke advirtió que limitaría los rescates de la Fed ante el riesgo de que se produzca una crisis sistémica.

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Cronología de la crisis de las hipotecas de alto riesgo subprime en EEUU desencadenante de la crisis iniciada en 2007

LD 16-09-2008

La quiebra de Lehman Brothers, la compra de Merrill Lynch por el Bank of America y la creación de un fondo de garantías de 70.000 millones de dólares por diez bancos internacionales han afectado a los mercados europeos, especialmente al español, lo que constata los efectos internacionalesde la crisis desatada por las hipotecas de alto riesgo (subprime) en EEUU. Esta es la cronología, resumida, de los hechos.

Año 2007:  

- 14 marzo: La Asociación de Bancos Hipotecarios norteamericanos avisa de que el número de impagos en el sector hipotecario en EEUU (unos seis millones de contratos por 600.000 millones de dólares) alcanza su punto más alto en siete años.  

- 27 marzo: Los precios de la vivienda de EEUU registran su primera caída interanual desde 1996.

- 2 abril: La financiera de créditos de alto riesgo, New Century suspende pagos.  

- 18 abrilCitigroup reconoce pérdidas de más de 5.000 millones de dólares en el primer trimestre.  

- 18 julio: Quiebran dos fondos de inversión del banco estadounidense Bear Stearns.  

- 1 agosto: Bancos estadounidenses como Wells Fargo y Wachovia endurecen los requisitos para conceder préstamos tras comprobar que unas 70 firmas hipotecarias están en bancarrota.  

- 3 agosto: American Home Mortgage, el décimo banco hipotecario de EEUU, declara suspensión de pagos.  

- 9 agosto: El Banco central Europeo (BCE) inyecta en el mercado 94.841 millones de euros (la mayor inyección entonces desde el 11-S) y la Reserva Federal de EEUU (Fed) 24.000 millones de dólares.  

- 10 agosto: La Comisión de Valores de EEUU investiga las cuentas de las firmas de Wall Street (Goldman Sachs, Merrill Lynch y Bear Stearns). Homebanc declara la bancarrota.  

- 13 agosto: El BCE, la Fed y el Banco de Japón inyectan dinero para aumentar liquidez.  

- 31 agosto: El presidente de EEUU, George W. Bush, tranquiliza a inversores y entidades financieras. La crisis hipotecaria eleva el Euribor al 4,661 por ciento, el mayor nivel en siete años.  

- 14 septiembre: El banco británico Northern Rock, el quinto del país por hipotecas concedidas, se desploma en la Bolsa de Londres. El Banco de Inglaterra anuncia que, por primera vez desde la década de los 70, le brindará apoyo financiero al banco Northern Rock.  

- 17 septiembre: El banco inversor Merrill Lynch recorta la plantilla de su filial hipotecaria de alto riesgo.   

- 18 septiembre: La FED recorta, por primera vez en cuatro años, medio punto los tipos de interés, hasta el 4,75 por ciento. Los procesos de ejecución de hipotecas abiertos en EEUU se duplican en un año.  

- 31 octubre: La FED vuelve a recortar los tipos de interés. Esta vez los baja un cuarto de punto y sitúa la tasa en el 4,5 por ciento.  

- 16 octubre: Adam Applegarth, presidente ejecutivo del Northern Rock, banco hipotecario del Reino Unido, dimite por la crisis de la entidad. Su valor en Bolsa cae en dos meses de 3.000 a 500 millones de libras.  

- 6 diciembre: Bush anuncia un plan para aliviar la crisis hipotecaria al que podrán acogerse 1,2 millones de personas.  

- 11 diciembre: La FED vuelve a bajar los tipos de interés por tercera vez consecutiva, y deja la tasa en el 4,25 por ciento.

- 12 diciembre: La Fed estadounidense, el BCE y los bancos centrales de Inglaterra, Suiza y Canadá acuerdan un plan para afrontar el defecto de liquidez.  

- 19 diciembre: El banco de inversión Morgan Stanley presenta unas pérdidas de 9.000 millones de dólares asociadas a los problemas del mercado inmobiliario estadounidense. Al mismo tiempo, este banco -la segunda entidad de inversiones en importancia de EE.UU.- anunció la venta de 10 por ciento de sus acciones al gobierno chino para conseguir dinero.    

Año 2008  

- 15 enero: Citigroup, primer banco estadounidense, cierra 2007 con la peor cuenta trimestral de su historia. En tres meses pierde 10.000 millones de dólares.  

- 17 enero: Merrill Lynch anuncia pérdidas de 9.830 millones de dólares en el cuarto trimestre.  

- 18 enero: Bush propone un plan para reactivar la economía dotado con 145.000 millones de dólares.  

- 21 enero: Caen las bolsas mundiales ante el temor a una recesión de la economía estadounidense.  

- 22 enero: La Reserva Federal recorta un 0,75 por ciento los tipos de interés, hasta el 3,5 por ciento, la mayor rebaja en 25 años.

- 17 febrero: El Gobierno británico nacionaliza el Northern Rock.  

- 7 marzo: La FED inyecta 100.000 millones de dólares en el mercado. Los otros bancos centrales siguen a la autoridad monetaria de EEUU.  

- 17 marzo: Bear Stearns pierde en unas horas de cotización casi el 90 por ciento de su valor, después de que JP Morgan acordara comprarlo a un precio de dos dólares por acción.  

- 18 marzo: La FED baja un 0,75 por ciento los tipos hasta el 2,25 por ciento y la tasa de descuento a los bancos al 2,5 por ciento para atajar la crisis.

- 1 abril: UBS, el mayor banco de Suiza, anuncia pérdidas de 7.740 millones de euros.  

- 8 abril: El FMI calcula que las pérdidas derivadas de la crisis ascienden a 600.000 millones de euros. El BCE adjudica 15.000 millones de dólares y la Fed otros 50.000 millones en una operación conjunta.  

- 15 mayo: Barclays, el tercer banco del Reino Unido, anuncia una caída de su beneficio tras sufrir una depreciación de sus activos de 1.006 millones de libras.  

- 11 julio: IndyMac Bank, el segundo banco hipotecario estadounidense, pasa a ser controlado por las autoridades federales.

- 13 julio: La Fed y el Tesoro de EEUU estudian medidas para salvar a las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac.  

- 17 julio: Merrill Lynch anuncia pérdidas de 6.603 millones de dólares en el primer semestre.  

- 22 julio: El banco Washington Mutual, uno de los mayores prestamistas de EEUU, anuncia pérdidas de 4.466 millones de dólares en el primer trimestre.  

- 26 julio: El Congreso de EEUU aprueba ayudas al sector hipotecario de 3.900 millones de dólares.  

- 5 agosto: La Fed mantiene el tipo de interés al 2 por ciento. El grupo francés Société Générale anuncia una caída del 63 por ciento en su beneficio en el primer semestre y rebaja el valor de su cartera de activos.  

- 7 septiembre: El Gobierno estadounidense anunció que intervendría las dos mayores compañías hipotecarias del país, Fannie Mae y Freddie Mac, en un intento por rescatar al sector.  

- 11 septiembre: El banco estadounidense Washington Mutual (WaMu) pierde en una semana más de la mitad de su valor en bolsa.  

- 14 septiembre: Diez bancos internacionales anuncian un programa de préstamos de 70.000 millones de dólares para hacer frente a la crisis, el colapso del banco inversor Lehman Brothers y la compra de Merril Lynch por el Bank of America.  

- 15 septiembreLehman se declara en quiebra.  

- 16 septiembre: Tras la quiebra de Lehman, la FED, el Banco de Inglaterra y el BCE inyectan masivamente liquidez en el sistema financiero. La aseguradora AIG, está en el punto de mira, así como Goldman Sachs y Morgan Stanley.

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Lehman Brothers anuncia su quiebra en septiembre de 2008

LD (Agencias) 2008-09-15

Con 158 años de historia y 25.000 empleados, el cuarto banco de inversión en EEUU, Lehman Brothers, ha anunciado su quiebra después de que Bank of America (uno de sus potenciales compradores) se decantase por adquirir el Merril Lynch y no el Lehman. Esta vez el Tesoro no ha dado su respaldo alegando que ello haría que los bancos reclamaran siempre el respaldo del Estado en estas situaciones.

La Reserva Federal ha anunciado una serie de medidas adicionales para apoyar el sistema financiero, entre ellas una ampliación de sus mecanismos actuales para la concesión de préstamos. Según "The Wall Street Journal", la mayor aseguradora del mundo, AIG, también se encuentra en conversaciones para su posible venta.

Los tres hermanos Lehman, alemanes, llegaron a mediados del siglo XIX a Estados Unidos y formaron en 1850, con base en una tienda de almacenes, la empresa Lehman Brothers, uno de los nombres más antiguos en Wall Street.   158 años después y con 25.000 empleados, Lehman ha sucumbido a la "crisis subprime" y ha anunciado en un comunicado que presentará la documentación necesaria para declararse en quiebra ante el tribunal de Quiebras del Distrito Sur de Nueva York. Aunque se consideraba ya inevitable, la bancarrota de Lehman Brothers  tendrá importantes consecuencias para el sistema financiero del país.   Esta quiebra se produce días después de que la entidad financiera anunciara pérdidas de 3.927 millones de dólares (2.782 millones de euros) para el final del tercer trimestre, frente a los 887 millones de dólares (628 millones de euros) de beneficios en el mismo periodo de 2007.   La bancarrota de Lehman se consideraba segura después de que este domingo fracasaran los intentos por encontrar un comprador. Esta situación precipitó no sólo la compra de Merril Lynch, por unos 44.000 millones de dólares en una operación que dará como resultado un "megagigante" bancario, sino también una serie de iniciativas privadas y públicas para intentar proteger el sistema financiero de las consecuencias de la quiebra.   PwC gestionará la quiebra de Lehman   La solución inicial para Lehman, que incluía la venta de sus activos rentables al grupo británico Barclays, se abandonó este domingo después de que la entidad del Reino Unido renunciara por la negativa del Tesoro a dar respaldo financiero a la operación.   La consultora PricewaterhouseCooper (PwC) dijo este lunes que intentará gestionar la quiebra de varias subsidiarias del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers en el Reino Unido "minimizando el riesgo para el mercado".

En una rueda de prensa en Londres, la consultora especificó que se ocupará en Gran Bretaña de las empresas fallidas Lehman Brothers International (Europe), Lehman Brothers Limited, Lehman Holdings Plc y Lehman Brothers UK RE, mientras que otras dos compañías podrán continuar operando.

PwC avisó en Londres de que es posible que, a medida que se analicen los libros de cuentas, otras empresas del grupo tengan también que declararse en quiebra.

Esta vez el Tesoro no ha dado su respaldo
El Tesoro, que en marzo pasado ya salió en defensa del banco
Bear Stearns y que hace una semana intervino en favor de las hipotecarias semipúblicas Freddie Mac y Fannie Mae, rechazaba hacer lo mismo en favor de Lehman al considerar que ello haría que los bancos reclamaran siempre el respaldo del Estado en estas situaciones.  

La Reserva Federal ha anunciado una serie de medidas adicionales para apoyar el sistema financiero, entre ellas una ampliación de sus mecanismos actuales para la concesión de préstamos. Además, la "Fed" aceptará un abanico más amplio de garantías como aval para esos créditos, dice el comunicado. Según la "Fed", estas medidas "tienen como objetivo mitigar los riesgos y alteraciones potenciales en los mercados" ante el colapso de Lehman Brothers.

Por su parte, un grupo de 10 bancos internacionales, entre los que se cuentan el propio Bank of America, Barclays, Deutsche Bank y UBS, han anunciado la formación de un fondo de 70.000 millones de dólares que servirá de garantía para el sistema financiero. Cada uno de los bancos participantes aportará 7.000 millones de dólares al fondo.
Las entidades financieras podrán apoyarse en este fondo para hacer frente a sus necesidades de crédito. Los bancos participantes podrán recibir una inyección de liquidez de hasta un máximo de un tercio del valor total del fondo, según el comunicado, que indica que otras entidades financieras podrían sumarse y expandir el valor del fondo.   Bank of América compra Merril Lynch   La adquisición de Merrill Lynch, acordada esta noche por los consejos de administración de ambas entidades, le permite controlar la mayor fuerza de intermediarios bursátiles del país y crea una entidad que tendrá tentáculos en todos los aspectos del sistema financiero de EEUU.   Con esta adquisición, Bank of America, el primer grupo bancario del país, consolida aún más su posición de gigante, reforzada ya por una serie de compras anteriores que incluyen el banco hipotecario Countrywide Financial.

El precio de venta representa una valoración de 29 dólares por acción y alcanza tan sólo dos tercios del valor que Merrill tenía hace un año. Las acciones de Merrill cotizaban el viernes pasado al cierre de la Bolsa de Nueva York a 17,05 dólares.

La mayor aseguradora del mundo, AIG, también se encuentra en conversaciones para su posible venta, según los medios estadounidenses. "The Wall Street Journal" publicaba este domingo en su página de Internet que AIG anunciará este lunes una reestructuración que incluirá la liquidación de algunos importantes activos, como su división de alquiler de aviones.

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Sí había alternativa tras la quiebra del Lehman Brothers

LD Juan Ramón Rallo 2009-09-15

Habría bastado con que los acreedores del sistema financiero hubiesen convertido, como mucho, el 8,5% de sus créditos en acciones para que toda la banca estadounidense hubiese evitado la quiebra sin necesidad de meter un solo dólar del contribuyente.

Un año después de la quiebra de Lehman Brothers se hace imperativo reflexionar sobre sus causas y sus consecuencias. No es un asunto baladí, porque el mayor colapso empresarial de nuestra historia dio paso, a su vez, a la mayor rapiña estatal que hayan conocido los tiempos. Se nos dijo en aquel momento, cuando las obscenas reuniones entre políticos y banqueros se extendían con sorprendente descaro por todo el orbe, que no había alternativa, que era necesario recapitalizar a la banca –a toda la banca– para evitar males mayores.

En Estados Unidos fue una mentira difícil de digerir y llegó a costarle una humillante derrota en la Cámara de Representantes a George Bush. En España coló con la habitual mansedumbre que nos caracteriza; la izquierda les regalaba carretillas de dinero a los banqueros y a sus compinches de las cajas, mientras el proletariado nacional, ése que según nuestro ínclito presidente del Gobierno no va a sufrir las consecuencias de la crisis, y la derecha, ésa que debe articular una alternativa liberal-simpática al fiasco socialdemócrata actual, se plegaban ante la "única política económica posible". Pero, ¿realmente era la única posible?

En el Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana hemos publicado un extenso análisis del derrumbe del sistema financiero internacional hace ahora un año. De él se desprende que había al menos dos alternativas al rescate del sistema financiero tras la quiebra de Lehman.

La primera, y más evidente, es no haber generado la crisis, esto es, haber eliminado todos los incentivos para que todas estas entidades se endeudaran masivamente a corto plazo con la finalidad de invertir a largo plazo. La iliquidez que arrastraban la banca, las aseguradoras y las agencias hipotecarias en su balance era de tal calibre que si acaso sorprende que no quebraran mucho antes.

Para que nos hagamos una idea, la mayoría de los bancos estaban apalancados más de 30 veces sobre su capital. Sería como si a una persona que sólo tiene en propiedad 10.000 euros, se le concediera una hipoteca de 300.000 euros. Pero el asunto era aún peor, ya que más de la mitad de ese dinero recibido a préstamo vencía a corto o a muy corto plazo; ¿se imagina que cada semana o cada día tuviera que renegociar 150.000 euros de su hipoteca? Mas los problemas no terminaban aquí: partes muy sustanciales de ese dinero se invirtieron no sólo a largo plazo, sino en activos cuyo valor estaba tremendamente inflado: como si usted hubiese utilizado los 300.000 euros para comprar un inmueble que dentro de unos años valdrá 150.000 euros.

La situación era dramática y en drama se tornó. Cuando las inversiones de Lehman comenzaron a pinchar, sus acreedores a corto plazo dejaron de renovarle los préstamos y el banco de inversión se vio obligado a echar el cierre, generando un pánico sobre el resto del sistema financiero que a punto estuvo de costarle la vida de no ser por la onerosas inyecciones estatales de dinero.

Por consiguiente, la manera más clara de haber evitado esta situación habría sido no generándola, esto es, eliminando los enormes incentivos que existen para que los bancos se endeuden a corto plazo e inviertan a largo, provocando el ciclo económico. Básicamente, como decía Alan Greenspan en sus tiempos más honestos, volver al patrón oro para evitar que los bancos centrales puedan inflar artificialmente el crédito y crear burbujas sobre todo tipo de activos.

Sin embargo, en pleno 2008 esta alternativa servía de más bien poco. La crisis estaba ahí y había que encararla de alguna manera. Los gobiernos optaron, como decía, por recapitalizar la banca para evitar que quebrara, y nos juraron que no cabía otra posibilidad. Pero mintieron.

Habría bastado con que los acreedores del sistema financiero hubiesen convertido, en el peor de los casos, el 8,5% de sus créditos en acciones para que toda –repito, toda– la banca estadounidense hubiese evitado la quiebra sin necesidad de meter un solo dólar del contribuyente. Situación bastante parecida a la española, con la salvedad de que este proceso habría implicado que los políticos renunciaran a sus chiringuitos, privatizando las cajas de ahorro.

La estrategia de convertir deuda en acciones es muy habitual en los procedimientos concursales. Aquellos acreedores que confían en la viabilidad del negocio, en lugar de liquidarlo aceptan pasar a ser sus propietarios. Lo mismo podría haberse hecho con el sistema financiero internacional: si yo hubiese prestado 100 euros por ejemplo a Citigroup, éste me debería haber devuelto 91,5 euros y los 8,5 euros restantes me los habría pagado en forma de acciones del banco; una vez evitada la quiebra, el banco habría podido volver a generar beneficios, con lo que el precio de sus acciones habría aumentado, y yo sólo tendría que haberla vendido para recuperar el monto total de mi préstamo.

De hecho, en la práctica es muy posible que hubiese hecho falta bastante menos dinero que el 8,5% de los pasivos de la banca para recapitalizarla. Al fin y al cabo, numerosos bancos llevaron a cabo importantes ampliaciones de capital que podrían haber sido incluso superiores sin la intervención pública. No en vano, por lo que ha trascendido de la reunión del 13 de octubre de 2008 entre el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y los principales bancos de Estados Unidos, la mayoría de éstos sólo aceptó el dinero público bajo amenaza del propio Paulson. Es más, el consejero delegado de uno de los mayores bancos de Estados Unidos, Wells Fargo, no ha ahorrado críticas al plan de rescate público de la banca, por considerar que redujo enormemente el margen de maniobra de las entidades para recapitalizarse en el mercado.

Desde luego, no puede decirse que el rescate público fuera un éxito. En un momento de contracción y restricción crediticia, dio paso a la emisión de cientos de miles de millones de dólares en deuda pública, lo que redujo todavía más el crédito disponible para el sector privado. Y todo para salvar sin criterio alguno a una gran cantidad de entidades con problemas, convalidando con nuestro dinero las buenas pero también las malas inversiones que hubiesen realizado.

Los políticos justificaron sus planes de rescate en la promesa de que volvería a fluir el crédito, pero éste sólo se empantanó aún más, provocando, entre otros, el derrumbe del consumo a crédito y trasladando la crisis a la economía real. Fue este fenómeno, erróneamente asociado con una crisis de demanda, el que dio alas a los demagogos keynesianos para proponer todo tipo de programas de estímulo que sólo han hecho que lastrar la recuperación y generar un endeudamiento propio de tiempos de guerra que, siendo optimistas, terminarán pagando nuestros nietos.

La mala intervención pública inicial –las expansiones crediticias de la Reserva Federal– dieron lugar a nuevas intervenciones –rescate de la banca–, que a su vez favorecieron aún más intervenciones estales –planes de estímulo keynesianos–, a cada cual peor. Había alternativas más orientadas hacia el mercado, pero ninguna de ellas se siguió. Porque para la mayoría de los políticos, de lo que se trata en esta crisis no es de recuperarnos, sino de estrangular la libertad, incrementar su poder, gastar a manos llenas, hiperregular el mercado y entonces, sólo entonces, no entorpecer la recuperación. Pero sí, el culpable de todo esto es el sistema capitalista. Qué duda cabe.

Juan Ramón Rallo es jefe de opinión de Libertad Digital, director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana, profesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado. Ha escrito, junto con Carlos Rodríguez Braun, el libro Una crisis y cinco errores donde trata de analizar paso a paso las causas y las consecuencias de la crisis subprime.