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El exkátejon en vano lleva espada

Hay dos espadas:

Los poderes eclesiásticos tienen la autoridad religiosa.

Las autoridades políticas tienen la espada secular.

Las dos espadas en vano se llevan.

No se ejerce la autoridad, ni se usa el poder, la espada

Prohibido prohibir, consigna desde mayo del 68 en París inclusive.

Si se usa el poder, la espada, si se ejerce la autoridad contra izquierdistas, se desencadena la represión de la autoridad mediante la agresión del victimismo

La sentencia del prusés ha ido seguida de manifestaciones gigantescas y disturbios ultravandálicos exigiendo la impunidad.

La sentencia a los agresores de Alsasua también ha ido seguida de manifestaciones gigantescas exigiendo la impunidad.

En el discurso inaugural del Concilio, san Juan XXIII dijo que en estos tiempos la Iglesia no iba a condenar errores:

«Al iniciarse el Concilio Ecuménico Vaticano II, es evidente como nunca que la verdad del Señor permanece para siempre. Vemos... cómo los errores, luego de nacer, se desvanecen como la niebla ante el sol. Siempre la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad. Ella quiere venir al encuentro de las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina más bien que renovando condenas... La Iglesia Católica, al elevar por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad religiosa, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella».

«Ineunte Concilio Oecumenico Vaticano Secundo, manifesto ut alias numquam patet, veritatem Domini in aeternum manere. Siquidem, dum aetas aetati succedit, incertas cernimus hominum opinationes alias alias excipere, atque enascentes errores saepe cito velut nebulam sole depulsam evanescere. Quibus erroribus Ecclesia nullo non tempore obstitit, eos saepe etiam damnavit, et quidem severitate firmissima. Ad praesens tempus quod attinet, Christi Sponsae placet misericordiae medicinam adhibere, potius quam severitatis arma suscipere; magis quam damnando, suae doctrinae vim uberius explicando putat hodiernis necessitatibus esse consulendum... Catholica Ecclesia, dum per Oecumenicum hoc Concilium religiosae veritatis facem attollit, amantissimam omnium matrem se vult praebere, benignam, patientem, atque erga filios a se seiunctos misericordia ac bonitate».
(Juan XXIII:
Discurso en la solemne apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II. 11 de octubre de 1962).

Por eso se le llamó el Papa bueno. Como hay de nombre, poli malo y poli bueno. Pero estos no son permisivos, ninguno de los dos; en los interrogatorios, es más peligroso para los interrogados el "poli bueno".

Pero no es lo mismo el Papa "bueno" que el "poli bueno". Si hay dos papas al mismo tiempo, es un cisma. Y un Papa permisivo o un obispo permisivo es el que no cumple con su ministerio de vigilar y en su caso reprimir:

"Guardar silencio no es ya decoroso, si no queremos aparecer infieles al más sacrosanto de nuestros deberes, y si la bondad de que hasta aquí hemos hecho uso, con esperanza de enmienda, no ha de ser censurada ya como un olvido de nuestro ministerio... Se trata de la religión católica y de su seguridad. Basta, pues, de silencio; prolongarlo sería un crimen". (San Pío X, Pascendi. 1907).

San Pío X era un Papa santo y un buen Papa

Hace unos años, en una fase preparatoria del prusés, aparecieron en Cataluña ciertos contenidos indebidos en Hojas Dominicales. Cuando la polémica finalizaba, una nota de algunos obispados de Cataluña decía que, sobre esas hojas dominicales, "los obispos tienen la autoridad, pero no la ejercen".

Este es el problema que alimenta el misterio de anomía. Ahí fue expresado el problema:

Tienen la autoridad, pero no la ejercen. Fue una expresión parcial. Omitía un sobreentendido. Algo que se da por sabido. Pero es muy necesario hacerlo explícito:

En realidad, no la ejercen contra las desviaciones a la izquierda.

Así pues:

Los poderes eclesiásticos tienen la autoridad, pero no la ejercen contra las desviaciones a la izquierda, progres, heterodoxas, etecé...

Las autoridades políticas tienen la espada secular pero no la ejercen contra las transgresiones izquierdistas.

Perros mudos.