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El europeísmo laicista contra la Europa de la Cristiandad

 

El contraste más que paradójico sembrado en muchos españoles entre el afán por exhibir conseguir ser europeos y por exhibirlo y la pertenencia de España a Europa desde sus orígenes en la cristianización de los pueblos romanizados, se resuelve en el hecho histórico de que la Europa a la que pertenece España desde su origen es la Europa de la Cristiandad, y no la Europa del europeísmo. El europeísmo se cimenta en el laicismo liberal y socialista.

El europeísmo cimentado en el laicismo liberal y socialista es lo constitutivo de la Unión Europea y se intentó intensificar en su laicismo en la fracasada Constitución del Tratado de 2004, que falsea la historia de Europa al omitir su enraizamiento cristiano, como lo omite el Tratado de 2007 que improvisaron para salir adelante tras aquel fracaso.
Los "padres de la Unión Europea" aún eran confesionales ellos, pero por ser democristianos no hicieron ya confesional su Europa, sino europeísta.
Ahora, tras el Tratado de 2007, como en la fracasada Constitución europea de 2004, quitan hasta la mención del origen histórico de Europa en la civilización grecolatina cristianizada. La UE se cimenta en una falsificación de la historia al omitir las raíces cristianas de Europa. La Europa del europeísmo es contraria a la Europa de la Cristiandad. San Benito, San Cirilo y San Metodio son los patrones de Europa. Esta es la Europa de la Cristiandad destruida y suplantada por el europeísmo.

El origen de Europa como Cristiandad llega a su plenitud en la Edad Media. Llega a su plenitud el origen de Europa. No llega a su plenitud Europa. La Cristiandad sólo se inicia. Son tres elementos los que constituyen la plenitud de este origen de Europa:

El origen de España, que se había iniciado en la antigüedad con la romanización y la cristianización, también llega a su plenitud en aquella síntesis de la religión y de la vida que empezó a fraguar en la Edad Media. España es entonces una pluralidad de reinos unidos por la empresa común de la Reconquista durante ocho siglos.

Los ocho siglos de lucha común para la liberación de los invasores islámicos anticristianos hacen que la unidad de los reinos de España (Hispania) se potencie, aunque tengan Estados diferentes. La Reconquista se inicia por los cristianos que no sólo no acatan la imposición de la religión islámica, sino tampoco su dominación política, huyen de las ciudades del sur en las que constituyen sus centros de poder los invasores musulmanes y forman en las montañas del Norte núcleos cristianos de resistencia. Liberarán a España y salvarán a Europa.

Esto intensifica en España, dentro de la Cristiandad, la militancia, la combatividad cristiana. La Reconquista intensifica la europeidad de la Cristiandad en España.

A pesar del impacto del Renacimiento distorsionador de la Cristiandad al hacer rebrotar el antropocentrismo y el cesarismo de las monarquías autoritarias, la defensa de la Cristiandad católica que asumen los reinos de la monarquía hispánica con los Reyes Católicos y los Austrias los mantiene unidos en su diversidad. E intensifica aún más en España su europeidad de Cristiandad. Al mismo tiempo que extiende la Cristiandad a las Indias de América, Asia y Oceanía. La Hispanidad es la extensión por las Indias de esta europeidad de la Cristiandad que en España es mucho más intensa por su militancia y combatividad.

En esta defensa y extensión de la Europa de la Cristiandad católica España llegará al agotamiento y a la derrota. También así se inicia la derrota de la Europa de la Cristiandad por su versión distorsionada y degradadada que desemboca en el europeísmo laicista que la suplanta.

La supuesta Constitución Europea de 2004, llevada a referéndum en España en el plebiscito de 20.02.2005, se cimenta en una falsificación de la historia al omitir las raíces cristianas de Europa y además empeora la situación de España respecto al Tratado de Niza en vigor. Pero ellos quisieron el sí para ser como "los europeos". Ahora, tras el Tratado de 2007, como en la fracasada Constitución europea de 2004, quitan hasta la mención del origen histórico de Europa en la civilización grecolatina cristianizada. La Europa del europeísmo es contraria a la Europa de la Cristiandad. San Benito, San Cirilo y San Metodio son los patrones de Europa. Esta es la Europa de la Cristiandad destruida y suplantada por el europeísmo.

El afán por europeizarnos cuando ya somos europeos desde los orígenes y desde las raíces de la Cristiandad es porque se trata de imponernos el europeísmo, que es contrario a la Cristiandad y por eso mismo es extraño en España. A este europeísmo sí que somos los últimos en llegar, en la Europa del europeísmo sí que somos unos advenedizos. En esto sí que hay que hacerlo todo por puntillo, por aparentar que somos más europeos europeístas que nadie. Y decirlo todo en el idioma ajeno, a diferencia de ellos que lo dicen todo en su propio idioma.

Al europeísmo contrario a la Europa de la Cristiandad por estar cimentado en el laicismo liberal y socialista,
sí que ha llegado tarde, mal y nunca España, más que nadie en Europa. Porque España, no sólo perteneció desde su origen a la Europa de la Cristiandad, sino que con su lucha de ocho siglos contribuyó más que nadie a salvarla de ser islamizada, como lo fueron los países del Norte de África que estaban mucho más civilizados que los de la Europa del Norte, y que, al no poder ser liberados todavía del burka que les ha sepultado, han presentado un lamentable atraso empeorado por el islamismo radicalizado en el que han caído ahora algunos de ellos.

Tras la ruina del europeísmo vendrá la Cristiandad futura y la Hispanidad futura.

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Las raíces de Europa, o más bien la raíz de Europa en sus tres componentes sintetizadas es la cristianización de la civilización grecorromana clásica asumida por los pueblos prerromanos primero y por los invasores bárbaros (germánicos y otros) posteriormente.

Las raíces de España son las mismas de forma militante combatiendo en su defensa y entregándose a su expansión por todo el mundo. Un espíritu, no una etnia. La hispanidad está en todos los que tienen esta militancia combatiente en defensa de la Cristiandad expansionada a las etnias de las Indias de las cuatro partes del mundo y mantenida en algunos de todas las etnias.

Lo que ha desvirtuado por ahora la Cristiandad es la descristianización: Occidente es la versión descristianizada, impuesta por los dirigentes anticristianos, que suplanta a la Cristiandad

Lo que hace perder la identidad es la separación entre la religión y la vida que lleva a la descristianización.

Los pueblos de todos los países, entre ellos España, son biológica y culturalmente una mezcla en ellos de las múltiples etnias conocidas en los 30 siglos de historia y de las mucho más abundantes y desconocidas de los 30.000 siglos de prehistoria.

El pueblo judío, el Pueblo Elegido por Dios para ser su portavoz obediente, ya con anterioridad sufrió de manos de sus dirigentes la suplantación identitaria, la autoafirmación en su ascendencia, en su etnia, como base determinante falsamente de su primacía y supremacía religiosa, política y económica. Unos, seguidos por la mayoría, dicen ser judíos por su etnia, pero "dicen ser judíos y no lo son sino que mienten", son "la sinagoga de Satanás", son los pseudojudíos judaizantes. El resto de Israel sigue siendo de Dios. San José es un judío, hijo de David, la Virgen María, es judía, Jesús, el Hijo de Dios, el Mesías prometido, es un judío, de ascendencia davídica a través de san José, su padre legal. Los apóstoles, cimientos del nuevo Pueblo de Dios, son judíos, san Pablo es judío, etc. Son judíos no principalmente por ser descendientes de Abraham, no por la carne, sino por su espíritu de fidelidad a Dios. Los cristianos somos los judíos espirituales.

El prejuicio y la idolatría identitaria, creer que la etnia es la base de la identidad pasó de los pseudojudíos judaizantes a los otros pueblos, y, cuando con el liberalismo cundió el nacionalismo, se extendió el racismo por todos los países: hubo racismo francés, inglés, alemán, vasco, etc., etc.

Este racismo se radicalizó en el nazismo y llevó al antijudaísmo, siempre presente, a la locura sangrienta de la soah, el holocausto de seis millones de judíos exterminados. Una triste realidad ahora negada por los revisionistas, neonazis en realidad.

Al frente de Occidente, versión descristianizada de la Cristiandad, sus líderes (caudillos, jefes) son descristianizados descristianizadores: los izquierdistas y los ultraizquierdistas; los liberales y los conservadores. Son descristianizados descristianizadores los europeístas. Y también son descristianizados descristianizadores los jefes de los antieuropeístas identitarios xenófobos. Todos padecemos los disparates criminales de todos ellos y de los islamistas, que se basan en la misma reducción de la religión a la política de los pseudojudíos identitarios judaizantes de la que la copiaron ya sus primeros jefes y califas. Hasta que Jesucristo nos libere.

27 de agosto de 2016

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Joaquín Costa radica en el nacionalismo españolista, pero imitando a la Europa del europeísmo,
por lo que desconecta contradictoriamente de la España existente en la realidad histórica,
porque ve en ella la continuidad de la Cristiandad militante y expansiva de la Reconquista, de Lepanto, de Mühlberg y de la evangelización de las Indias (América y Filipinas).

Triple contradicción del europeísmo laicista de los regeneracionistas y de todos los noventayochistas

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