CRISTIANDAD FUTURA
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La presencia real de Cristo en la Eucaristía demostrada por la muerte de Cristo

La muerte. No nos suele preocupar la muerte, pero es por nuestra inconsciencia. Es una desgracia horrible. Es la mutilación de todos los miembros, es la amputación masiva. El hombre más consciente al asumirla sudó sangre. Tuvo que pensar en asumir además la tortura extrema y la humillación total. Era Dios, el Verbo hecho carne, el hijo de Dios hecho hombre; y tuvo que pensar en el momentáneo eclipse o casi escisión de la unión hipostática con su muerte humana y en sufrir además el abandono por parte de Dios Padre a la muerte y el abandono a la noche oscura del alma en grado máximo.

La institución de la Eucaristía por Jesús

¿Es más fácil decir este pan es mi cuerpo, que será entregado por vosotros, este vino es mi sangre, que será derramada por la totalidad de la multitud de los hombres, o morir, entregar el cuerpo a la tortura y derramar la sangre?

Tenía presente Jesús en la noche de la Oración en el Huerto, cuando veía y sentía que no podía superar la tortura, la muerte, el eclipse de su unión hipostática y el abandono por su Padre, y cuando desolado Le pedía que apartara de Sí el múltiple cáliz, tenía presente Jesús que ya había hecho y realizado el sacrificio al instituir la eucaristía, en la que está presente su cuerpo y sangre como cuerpo sacrificado y sangre derramada.

«¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decirle: "Levántate, toma tu camilla y anda?"
Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -:
"A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa."»
Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: "Jamás vimos cosa parecida"» (Mc 2, 1-12; cf. Mt 9, 1-8; Lc 5, 17-26).

Es fácil decir este pan es mi cuerpo, este vino es mi sangre. Lo difícil es decir este pan es mi cuerpo entregado, este vino es mi sangre derramada. Y cumplirlo enseguida y morir por nosotros para que sepamos que es verdadera su presencia real en la eucaristía y podamos creerlo con fe sobrenatural, además de beneficiarnos de ese rescate pagado con su sangre en la Cruz.

En los sacrificios que se ofrecían se consumía una parte de la víctima ofrecida. Y Jesús a los que le seguían les anunció que debían comer su carne y beber su sangre para entrar en el cielo. Esto levantó una gran polémica entre sus seguidores y retrajo a muchos de ellos. Pero el plan de Jesús exigía algo más difícil de vencer que el canibalismo. En realidad imposible humanamente, pero hecho fácil por la gracia de la fe. Cristo, ya que con su sacrificio nos ganó merecimientos infinitos, entonces nos hizo un regalo aún más inmenso, comer su cuerpo en forma de pan y beber su sangre en forma de vino. Se requiere la fe en la presencia real. Hasta un niño la puede tener. Sin fe es imposible admitirlo y ser admitido. Pero Cristo dijo que el pan consagrado era su cuerpo que iba a ser entregado por nosotros y lo entregó al día siguiente. Y dijo que el vino consagrado era su sangre que iba a ser derramada para el perdón de nuestros pecados y la derramó a las pocas horas.

En la Eucaristía hay tres cosas que debemos creer y que sabemos porque murió como dijo:

Y además se nos ofrece la Eucaristía para que adoremos y amemos en ella a Jesús y para que comamos su cuerpo y bebamos su sangre. Y como esto es imposible merecerlo hasta a las personas más virtuosas, lo podemos hacer por su palabra y teniendo fe en ella y confiando en Él, en su Corazón que así nos ama, como se ve en la Cruz y en la Eucaristía.

Por eso el 5º misterio luminoso instituido por el papa Juan Pablo II formula la culminación de la fe y la vida cristiana: "La institución de la Eucaristía por Jesús, expresión sacramental del misterio pascual". El misterio pascual es el sacrificio de Jesucristo por nosotros en la Cruz. La Eucaristía es de manera eficaz y real el cuerpo entregado y la sangre derramada de Jesucristo por nosotros, al mismo tiempo que al conservar del pan y del vino la accidentalidad del aspecto exterior lo hace visible para nosotros y comible y bebible. Y todo ello sólo con la condición de tener fe. Pero esto mismo, después de que nos dejó Jesús la comprobación de sus palabras con su muerte. En cierto sentido demostrada.

El Cuerpo de Cristo, realmente presente en el pan consagrado en la misa, es Su Cuerpo resucitado, pero del que no se han borrado las huellas de su pasión y muerte en la cruz al entregarse por nosotros. Y Su Sangre, realmente presente también en el pan y en el vino consagrados, es Sangre derramada por nosotros.

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Mt 9, 1-8
1 Subiendo a la barca, pasó a la otra orilla y vino a su ciudad.
2 En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico:
«¡ Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados.»
3 Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Este está blasfemando.»
4 Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir:

5 "Levántate y anda"?
6 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice entonces al paralítico -: "Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".»
7 El se levantó y se fue a su casa.
8 Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.

Mc 2, 1-12
1 Entró de nuevo en Cafarnaúm; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa.
2 Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la Palabra.
3 Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro.
4 Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.
5 Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados.»

6 Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones:
7 «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?»
8 Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?
9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate, toma tu camilla y anda?"
10 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -:

11 "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa."»
12 Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida.»

Lc 5, 17-26
17 Un día que estaba enseñando, había sentados algunos fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos los pueblos de Galilea y Judea, y de Jerusalén. El poder del Señor le hacía obrar curaciones.
18 En esto, unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y trataban de introducirle, para ponerle delante de él.
19 Pero no encontrando por dónde meterle, a causa de la multitud, subieron al terrado, le bajaron con la camilla a través de las tejas, y le pusieron en medio, delante de Jesús.

20 Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados te quedan perdonados.»
21 Los escribas y fariseos empezaron a pensar: «¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios
22 Conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: «¿Qué estáis pensando en vuestros corazones?
23 ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados te quedan perdonados", o decir: "Levántate y anda"?
24 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados, - dijo al paralítico -: "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".»

25 Y al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa, glorificando a Dios.
26 El asombro se apoderó de todos, y glorificaban a Dios. Y llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto cosas increíbles.»