Cardenales y Obispos han formulado públicamente en torno al matrimonio enormes errores con ocasión del Sínodo sobre la familia en 2014 y 2015

José María Iraburu, sacerdote, InfoCatólica, 29.05.15 http://infocatolica.com/blog/reforma.php/1505291147-323-pensamientos-y-pensacione

Las pensaciones son sensaciones y sentimientos según los cuales piensa, habla y obra la persona como si fueran pensamientos, cuando en realidad no lo son. Los pensamientos son producidos por la razón iluminada por la fe. Y, sobre todo en los principiantes, están frecuentemente en contra de sus sentimientos y sensaciones. Pero cuando la persona autoriza que los sentimientos y sensaciones prevalezcan sobre las pensamientos de la razón y de la fe, nacen entonces las pensaciones (y perdonen el neologismo), por las que se entra en el camino de la mentira y de la perdición. No es entonces el jinete (razón-voluntad) el que domina y guía al caballo (sentimiento-sensación), poniéndolo a su servicio en obras nobles e inteligentes, sino más bien es el caballo el que, siguiendo su instinto animal, lleva al jinete.

La pastoral buenista y permisiva está toda ella fundamentada en pensaciones. Nada tiene que ver con la ortodoxia y la ortopraxis de la Iglesia Católica. Es una pastoral que, orientada por el oportunismo mundano, el miedo a la cruz y la apostasía, entiende las más obvias traiciones a las enseñanzas y ejemplos de Cristo como progresos en la fidelidad al Evangelio. Argumenta sus pensamientos fundamentándolos en el sentimiento o los criterios del mundo, pero no según la razón y la fe.

Una parte de la asamblea del Sínodo 2014-2015 sobre la familia ha celebrado en él un verdadero Festival de Pensaciones, es decir, de graves errores presentados como si procedieran de razón y de fe, cuando en realidad no son más que sentimientos, complejos de inferioridad ante el mundo y deseo de ajustarse a sus modos y modas. Con la misma ocasión sinodal, el Señor ha suscitado en no pocos católicos pensamientos admirables, llenos de clarividencia natural y sobrenatural, que ciertamente confirmarán y desarrollarán la grandes verdades católicas sobre la familia. Al final de este artículo señalo algunos nombres. Siguiendo sus enseñanzas, «el Espíritu de la verdad os guiará hacia la verdad plena» (Jn 16,13).

Pero echemos una mirada al Festival aludido, en el que ciertos Cardenales, Obispos y teólogos han formulado públicamente en torno al matrimonio, la familia, el adulterio, la homosexualidad, enormes errores, que, con el favor de Dios, serán y son ocasiones de radiantes exposiciones de la verdad católica. Oportet hæreses esse (1Cor 11,19). «Todas las cosas colaboran al bien de los que aman a Dios» (Rm 8,28).

Card. Kasper. En su Ponencia del Consistorio de Cardenales (Roma 20-II-2014), preparatorio del Sínodo de octubre de ese año, dijo: Negar la comunión a los divorciados vueltos a casar aleja de la Iglesia a sus hijos, pues «no ven a sus padres acercarse a los sacramentos… ¿No tendremos en cuenta que perderemos también a la próxima generación?… ¿Nuestra praxis consumada no demuestra ser contraproducente?… A muchas parejas abandonadas les conviene formar una nueva relación por el bien de los hijos, contraer matrimonio civil, al cual no pueden renunciar después sin pecado. Muchos, después de haber vivido amargas experiencias, encuentran en estas nuevos uniones una felicidad humana, y más aún un regalo del cielo» (Verlag Herder, 10-III-2014, Evangelium von der Familie, pg. 55)…  La comunión de los adúlteros, exigida por el bien de sus hijos… El adulterio, santificante don de Dios… El logómetro marca inexorable: logos = 0,00 (cero). Pensaciones. Y lo mismo lo que sigue.

P. Adolfo Nicolás, S. J., superior general de la Compañía de Jesús. «Puede haber más amor cristiano en una unión canónicamente irregular que en una pareja casada por la Iglesia» (entrevista, G. Galeazzi, 10-VII-2014). Es decir, pecar puede ser más cristiano que cumplir fielmente los mandamientos de Dios. «Si me amáis, guardaréis mis mandatos» (Jn 14,5). Más pensaciones.

Relatio post disceptacionem, Sínodo (13-X-2014). En las uniones homosexuales «hay casos en que el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso aporte para la vida de las parejas» (n. 52). No debe, pues, la Iglesia ignorar el posible valor santificante de la vida sodomítica. Sin acudir a la pensación es imposible concebir que el mutuo apoyo en un pecado pueda resultar valioso.

Arzobispo de Cali, Mons. Monsalve. Las parejas homosexuales «expresan algo constructivo y positivo de lo humano, que es el afecto… La Iglesia puede ayudar a entender esas manifestaciones como válidas, es decir, que se dan, y ayudar a las personas a construir sus vidas. No debemos crear conflicto con esas relaciones» (El Tiempo 15-X-2014). Confundir lo válido, lo lícito con lo que se da es una pensación que ahuyenta totalmente al logos, al pensamiento.

Card. Marx, arzobispo de Munich, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana. «Yo no he sido invitado [al Sínodo] para repetir las mismas cosas de antes» (17-X-2014). «Hay diversas posiciones. Algunos obispos en el Sínodo dijeron: “Están viviendo en pecado” [los adúlteros]. Pero otros dijeron: “No podemos estar diciendo cada día que alguien está en pecado. Esto no es posible”» (Revista América, 16-II-2015). Cuánta razón tiene: es imposible. Si llevamos tantos siglos diciendo que dos y dos son cuatro, ¿por qué no tener hoy el coraje y la creatividad suficientes para afirmar que dos y dos son cinco?…

Y aún ha dicho más: «El Sínodo no puede prescribir en detalle lo que tenemos que hacer en Alemania… No somos sólo una filial de Roma. Cada Conferencia Episcopal es responsable de la pastoral en su cultura, y tiene como deber anunciar el Evangelio. No podemos esperar hasta que un Sínodo establezca algo» (Il Foglio 26-II-2015). La misma palabra griega Sin-odo lo expresa: syn (reunión, acción conjunta) y odos (camino, viaje). ¿Qué busca, pues, un Sínodo de la Iglesia? Según el Cardenal Marx está claro: que cada Episcopado camine por donde mejor le parezca. Sínodo puro y duro.

Card. Damasceno Assis, uno de los tres presidentes del Sínodo 2014. «Tanto se habla críticamente de lo negativo de la sexualidad fuera del matrimonio, que la misma sexualidad dentro del matrimonio parece haberse convertido en una imperfección permitida» (debate Sínodo X-2014). Pensación magnífica: no denunciemos el pecado, porque podemos hacer odiosa la virtud.

Card. Coccopalmerio, presidente del tribunal constitucional del Vaticano. Favorable a dar la comunión en casos excepcionales a los divorciados vueltos a casar, manteniendo la actual norma disciplinar sobre el asunto. «¿Quién de vosotros, si se le cae al pozo un hijo o un buey, no lo saca enseguida en día de sábado?… Las opciones son: no hacer nada y dejar que se ahogue, o actuar y salvar la vida, sin negar por ello la ley del descanso sabático» (prensa 10-X-2014). Identificación rechinante de algo que es intrínsecamente malo, como el adulterio, con una ley disciplinar que puede cambiar o modificarse en sus exigencias. Pensación.

Obispo Cortés, San Feliu de Llobregat: «El mismo Jesucristo afirmó: “por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió divorciaros de vuestras mujeres” (Mt 19,8). Así pues, somos muchos los pastores y teólogos que pensamos que, dado el endurecimiento de corazón de nuestros contemporáneos, que desconocen la ley de Dios y la moral, podría permitirse entonces el divorcio mosaico» (encuentro en Casa de la Iglesia, 11-XI-2014). Otra analogía altamente creativa. En tiempos de gran oscuridad y tormenta, la mejor manera de vivir el Evangelio, al menos en algunas cuestiones, es olvidarlo y volver al Antiguo Testamento. Obvio.

Arzobispo Agrelo, Tánger. En algunas circunstancias los divorciados que se vuelven a casar hallan así «un crecimiento, un desarrollo… ¡un acercamiento personal a Dios! ¡Estoy seguro de ello! ¡Un acercamiento personal a Dios!» (20-XI-2014). Un pecado mortal, el adulterio, queda convertido en camino de santificación y de perfección evangélica. Verdad arzobispal grandiosa, desconocida en la Iglesia durante veinte siglos. Gran pensación, difícilmente superable.

Obispo Bonny, Amberes. «Debemos buscar en el seno de la Iglesia un reconocimiento formal de la relación que también está presente en numerosas parejas bisexuales y homosexuales. Al igual que en la sociedad existe una diversidad de marcos jurídicos para las parejas, debería también haber una diversidad de formas de reconocimiento en el seno de la Iglesia… Demasiada gente ha sido excluida por mucho tiempo» (De Morgen 27-XII-2014). Como es sabido, la Iglesia debe pensar y actuar a semejanza del mundo, si no quiere perder el tren de la historia. Y si el mundo se tira por un precipicio, la Iglesia, por solidaria caridad, debe arrojarse también por él.

Jean-Paul Vesco, O.P., Obispo de Orán, cuando un católico se divorcia y contrae una nueva unión civil, «su elección de comprometerse en una segunda alianza ha creado un segundo vínculo tan indisoluble como el primero» (La Vie 23-IX-2014). Este señor Obispo, genial superador del principio de no contradicción –nunca superado hasta él–, no explica el cómo y el por qué de lo que afirma, y nos deja pensativos. ¿Será que el matrimonio indisoluble, como su misma palabra lo indica, es disoluble? ¿O será, más bien, que admite la bigamia?…

El Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK) exige que se creen formularios para la bendición tanto de las parejas del mismo sexo como de las parejas de divorciados. Ya estas celebraciones existen en algunas Iglesias locales, en la que se da un reconocimiento positivo de las uniones homosexuales o adúlteras. El Obispo de Passau, Alemania, Mons. Stefan Oster, rechaza en un escrito público éstas y otras tesis semejantes, con el apoyo público de otros cinco Obispos alemanes. «Si tenemos que organizar celebraciones litúrgicas para bendecir relaciones de todo tipo, distintas del matrimonio sacramental, se me ocurre la pregunta: ¿por qué sólo para dos? Si, por ejemplo, tres o más personas, de sexos iguales o distintos, a la vez que comparten la cama, quieren formar un marco acogedor y fiable para los niños ¿por qué no bendecimos también esta unión?». Las Iglesias locales que ya realizan este tipo de celebraciones pueden ir ya preparando más formularios rituales; por ejemplo, para «bendecir» uniones poligámicas. Tal como va el Occidente apóstata, en cualquier momento puede ser aceptada en la legislación civil la poligamia. O la poliandria. ¿Cómo la Iglesia no reconocerá, no acompañará y no bendecirá  todas las formas de unión sexual que la sociedad civil reconozca y ampare en sus leyes?… Maremágnum de pensaciones.

P. Timothy Radcliffe, O. P., inglés, apologista notable de la homosexualidad. «¿Cómo abordar la cuestión de la sexualidad gay? ¡No podemos comenzar con la pregunta de si está permitida o prohibida! Debemos preguntar lo que significa, y en qué medida es eucarística. Ciertamente puede ser generosa, vulnerable, tierna, mutua y no violenta. Por lo que, de muchas formas, pensaría que puede ser una expresión de la autodonación de Cristo. También podemos observar cómo puede ser una expresión de fidelidad mutua, una relación de alianza en la que dos personas se unen el uno al otro para siempre». Son las ideas que ya expresaba en su articulo «Afectividad y Eucaristía», de 2008, las mismas de su conferencia en las XXXIV Jornadas Nacionales de Pastoral Juvenil Vocacional (Madrid, X-2014), organizadas por la CONFER. «Quiero hablar de la Última Cena y la sexualidad. Puede que suene un poco extraño, pero pensad en ello un momento. Las palabras centrales de la Última Cena fueron “éste es mi cuerpo y os lo doy”. La eucaristía, como el sexo, se centra en el don del cuerpo… Comprendemos la eucaristía a la luz de la sexualidad, y la sexualidad a la luz de la eucaristía»… El Rv. P. Radcliff, O.P. colaboró en 2013 en la comisión episcopal anglicana, que elaboró el Informe Pilling, favorable al matrimonio homosexual. Y recientemente ha sido nombrado consultor del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz

Bendito sea Cristo Salvador, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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Mala doctrina.Es de notar que nada de lo que esos altos eclesiásticos enseñan y propugnan tiene base alguna en Escritura, Tradición y Magisterio apostólico, la triple fuente de la fe católica. Pero toda consideración teológica y pastoral, si ha de elaborarse a la luz de la fe, como señala el concilio Vaticano II, ha de brotar necesariamente de esas tres fuent