Un análisis del cardenal Zen para 2016 sobre la Iglesia bajo el comunismo en China......China Comunista en el siglo XXI.........HISTORIA UNIVERSAL..............CRISTIANDAD FUTURA.........INDEX..
El obispo auxiliar de Shangái, Taddheus Ma Daqin, sigue sometido a reeducación en 2014 desde su detención en 2012

 

Al obispo Daqin se le atribuye en junio de 2016 el reingreso en la Asociación Patriótica de China Comunista tras 4 años de secuestro y lavado de cerebro

InfoCatólica (Asia News) 20/06/16

Personalidades vaticanas aconsejan «no dar demasiada importancia a cuanto ha sido escrito» en un blog, publicado el 12 de junio pasado, donde Mons. Tadeo Ma Daqin comunica su regreso a la Asociación Patriótica (AP) -iglesia cismática que no reconoce la autoridad del Papa- y pide perdón por los errores cometidos en el pasado reciente. Obispos, sacerdotes y fieles católicos están indignados con el silencio vaticano.

Entre los sacerdotes y laicos chinos de diversas zonas de China, la «reconversión» del obispo de Shanghái, quien transcurrió cuatro años padeciendo arrestos domiciliarios, está generando reacciones de confusión, incredulidad, dolor , además de ira hacia el gobierno, que logra «aislar a un ciudadano suyo durante 4 años», y luego de muchas presiones «hacerlo confesar cualquier cosa». E incluso más, un obispo teme que en el Vaticano alguien le haya sugerido a Ma Daqin «la confesión» para agradar al gobierno.

El día de su ordenación, aprobada por la Santa Sede y por el gobierno, el 7 de julio de 2012, Mons. Ma comunicó su decisión de irse de la Asociación Patriótica para dedicarse al compromiso pastoral plenamente. Durante la ceremonia incluso había evitado la imposición de manos por parte de un obispo ilícito. Por esta «insubordinación» suya, pocas horas después de la ceremonia, fue puesto bajo aislamiento en el seminario de Shanghái en Sheshan, situado a los pies del santuario de Nuestra Señora Auxilio de los Cristianos, donde muy raramente puede recibir visitas y «no tiene derecho» a llevar ningún signo episcopal: ni solideo, ni cruz, y tampoco celebrar en público.

La «venganza» de las autoridades por semejante cachetazo a la política religiosa de China fue total: seminario clausurado; órdenes religiosas femeninas controladas, casa editorial diocesana bloqueada; no hubo ninguna apertura de puerta santa en el Jubileo de la Misericordia; sumas ingentes desaparecidas de las cuentas de la diócesis. A Mons. Ma le fue arrancado el título de «obispo» de Shanghái y fue sometido a «una investigación por haber violado las reglas». El gobierno de la diócesis, en tanto, fue confiado a cinco sacerdotes-decanos que, sin embargo, sólo pueden gestionar los aspectos más usuales y menos problemáticos. En semejante situación, la diócesis de Shanghái, una de las más vivas de China, corre el riesgo de morir de inanición.

La «confesión»

Llegado este punto, surge el cambio de posición y la «reconversión» de Mons. Ma Daqin.

Durante todos estos años, Mons. Ma pudo tener un blog en china.com, en el cual frecuentemente hubo de postear sus reflexiones espirituales o confidencias, participando de manera virtual en los eventos de la Iglesia universal y local. Una que otra vez el sitio era censurado, pero luego era restablecido. El 12 de junio pasado él posteó un artículo que publicamos traducido prácticamente íntegro. El mismo es el quinto de una serie dedicada a la figura de Mons. Aloysius Jin Luxian, obispo oficial de Shanghái, muerto en el año 2013, por quien él fue ordenado coadjutor (para el gobierno; auxiliar para la Santa Sede), en ocasión del centenario de su nacimiento, que se cumple el próximo 20 de junio. El artículo, que lleva por título «Nos ha conducido por el camino del amor por la patria y por la Iglesia», expresa su aprecio por el modo en el cual Mons. Jin pudo aunar su ímpetu evangelizador con el respeto y la colaboración con la AP. En el texto se exalta la capacidad de Mons. Jin en la búsqueda de «la independencia» de la Iglesia china, su no dependencia de «extranjeros» en el gobierno y lo personal, pero, al mismo tiempo, la voluntad de vivir en unidad con la Iglesia «una, santa, católica y apostólica».

La enseñanza de Mons. Jin, continúa Mons. Ma, lo ha ayudado a «respetar las leyes del Estado» y a ver de manera positiva la contribución de la AP en la gestión de la vida de la Iglesia. A un cierto punto, surge lo que podría llamarse una «confesión»: «Por un cierto tiempo –escribe Mons. Ma- he padecido la ceguera de elementos extranjeros, por la cual he dicho cosas erradas y he cometido errores en relación a la AP. Tras haber reflexionado, me he dado cuenta de que han sido acciones que no son sabias. Mi conciencia no estaba tranquila porque había hecho mal a personas que durante mucho tiempo habían cuidado de mí y me habían ayudado. Había arruinado el bienestar de la diócesis que Mons. Jin supo construir con tanto esfuerzo. Dichos errores no debían ocurrir en la Iglesia de Shanghái, en virtud de la larga tradición de amor por la patria y por la Iglesia. Por eso, en lo profundo de mi corazón no me sentía en paz y tenía remordimientos, y esperaba tener la ocasión para remediar mis errores. Siempre he mantenido una fuerte estima por la AP de Shanghái, derivada de su rol constructivo y de su contribución al desarrollo de la Iglesia, en la puesta en acto de la política de libertad religiosa, en la puesta en marcha de las actividades religiosas y en el crecimiento del ministerio pastoral luego del lanzamiento de la apertura y de las reformas, y, en particular, en todas las grandes y pequeñas acciones bajo mi responsabilidad desde que entrara a la misma. La AP no es en absoluto como muchos la juzgan. Creo que la mayor parte del clero y de los fieles de Shanghái la apoyan y tienen confianza en ella. En el desarrollo de la Iglesia en China la AP tiene un rol insustituible».

Y concluye de esta manera: «En el himno de la vigilia pascual, cantamos el ‘Felix Culpa’: esta palabra parece darnos un latigazo pero también una esperanza: fustiga nuestros pecados y errores [en que] hemos caído, y debemos hacer penitencia; esperanza, porque luego de haber recibido una admonición, debemos alzarnos [de] donde hemos caído, y comenzar una nueva vida».

Las reacciones

Muchos de los fieles chinos se muestran incrédulos antes este «cambio de posición» de Mons. Ma. Un cristiano de China central no está «seguro» de que el artículo del blog haya sido escrito por el obispo mismo. «Él nunca antes había hablado de política. Es más, hace algunos meses su weibo [el Twitter chino] fue eliminado. A causa de esto, no hay forma de contactar a Mons. Ma para pedirle explicaciones por este cambio».

Para varios fieles jóvenes de Shanghái «es todo una mentira: la carta no es del obispo; fue escrita por otra persona. Es el acostumbrado juego del gobierno, al cual ya no creemos más».

La incredulidad se debe también al hecho de que en los últimos años Mons. Ma se había convertido de alguna manera en un símbolo de la resistencia de la Iglesia a las injerencias del gobierno y de la AP en la vida de las comunidades, y muchos auguraban que otros obispos (oficiales) pudieran seguir su ejemplo, permaneciendo firmes en los principios de la fe. La actitud tajante de Mons. Ma produjo una mayor unidad entre las comunidades oficiales y clandestinas en la Iglesia de Shanghái. Éstas últimas, de hecho, no aceptan la inscripción en la AP, puesto que en su estatuto figura el principio de querer construir una Iglesia «independiente» de la Santa Sede. Un sacerdote del norte de China teme que esta nueva actitud de Mons. Ma pueda, una vez más, «dividir a la comunidad y sumergirla en la confusión. El gobierno sabe cómo obtener un rédito de estas situaciones». Según el sacerdote, Mons. Ma «fue obligado a escribir esas cosas, quizás a cambio de un mínimo de libertad. Es una especie de precio a pagar, como en el caso del obispo de Zhouzhi (Shaanxi)». Se refiere a Mons. Martin Wu Qinjing, ordenado sin el permiso de la AP, y mantenido en aislamiento durante 10 años. Fue instalado por el gobierno como obispo de su diócesis sólo luego de haber aceptado concelebrar con un obispo ilícito.

Un sacerdote, en este caso de China oriental, también cita el ejemplo de Mons. Wu: «Creo se trate de una imposición, tal como fue para Zhouzhi», dice a AsiaNews. Y agrega: «este hecho me llena de dolor. Mons. Daquin se había convertido en el modelo para quien sufre dificultades a causa de la fe. Hoy en China está en juego un gran desafío. Entre los sacerdotes jóvenes a menudo se busca una situación de comodidad y tranquilidad, estar sin problemas. En cambio, es necesario conservar algunos puntos firmes de los cuales no se puede dar marcha atrás, de otro modo, se corre el riesgo de que el gobierno absorba la vida de la Iglesia, transformándola en un organismo sin sentido».

Otros fieles de Shanghái piensan que el artículo provino de la mismísima mano de Mons. Ma, y están contrariados por ello: «Lo que él ha testimoniado hasta ahora –dice Jiang, de 30 años- ahora es inútil. Si hubiera continuado, habría podido tener un impacto positivo para toda la Iglesia». Otros, sin embargo, mostraron comprensión y compasión por el obispo: «Quién sabe lo que debe haber soportado y sufrido por tanto tiempo. El gobierno ya no deja vía de escape en su control ejercido sobre la Iglesia, dominándola a través de la AP y del consejo de obispos» [ambos organismos no reconocidos por la Santa Sede]. «Pienso que nadie puede resistir las presiones y el aislamiento por mucho tiempo – dice otro joven. El gobierno chino sabe cómo hacer para que incluso las piedras confiesen sus propios errores en la televisión». Se refiere a la serie de numerosas «confesiones» difundidas en TV, realizadas por parte de activistas, periodistas, editores, abogados en defensa de los derechos humanos con sus «arrepentimientos en directo».

Desde este punto de vista, adquiere gran valor el comentario de una personalidad vaticana (que ha optado por el anonimato), que aconseja a AsiaNews «no dar demasiado valor a esta ‘confesión’, hasta tanto no se conozcan las condiciones en las que la misma ocurrió». La personalidad excluye que haya sido el Vaticano quien aconsejara a Mons. Ma «endulzar» su posición.

Son varias las personas que se preguntan qué gana Ma con esto, pagando un precio tan caro. Por ejemplo, en los últimos días, se han acrecentado cada vez más los rumores que pronostican la reapertura del seminario de Shanghái para el próximo mes de septiembre. El seminario fue clausurado precisamente luego de que los seminaristas mostraran su «colaboración» con Mons. Ma: durante la ceremonia de ordenación episcopal, habían mantenido fuera de la iglesia a los obispos ilícitos que querían sumarse a la concelebración.

Un obispo chino del sur del país: «En mi opinión, la Santa Sede debe ratificar que el artículo contiene elementos no compatibles con la doctrina de la Iglesia, sin importar quien haya sido el autor».

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Mons. Ma Daqin: el texto de su “confesión”

Mons. Taddeo Ma Daqin

http://www.asianews.it/noticias-es/Mons.-Ma-Daqin:-el-texto-de-su-“confesión”-37799.html

Con un artículo publicado en su blog, el obispo de Shanghái, quien renunciara a la Asociación Patriótica hace cuatro años, parece “confesar” su error y exalta al organismo de control de la Iglesia. Transcribimos aquí el texto casi completo de su escrito. Traducción del chino a cargo de AsiaNews.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) 17/06/2016, 15.58– En los últimos días ha causado gran tumulto la “reconversión” de Mons. Tadeo Ma Daqin, que ha pasado a ser sostenedor de la Asociación patriótica china. Luego de transcurrir cuatro años sufriendo arrestos domiciliarios a causa de su decisión de irse de dicha organización, ahora, en un artículo aparecido el 12 de junio en su blog, él “confiesa” sus culpas y re-propone, para toda la Iglesia china, la importancia de “amar a la patria, amar a la Iglesia”, el valor de mantener una independencia de los “extranjeros” y la contribución de la Asociación Patriótica a la evangelización. Muchos comentarios estupefactos aparecidos en los medios se basan, no obstante, en tan sólo algunas frases del obispo, sacadas de contexto.  Presentamos aquí el texto del artículo de Mons. Ma. En otro artículo, presentamos las reacciones chinas y vaticanas a su posición.

Hay quien se rasga las vestiduras por la “traición” de Mons. Ma, y quien se regodea porque ya lo tenía rotulado como uno de los llamados “obispos oportunistas”  en connivencia con el gobierno chino.  Leyendo el artículo completo del obispo de Shanghái, vale la pena destacar que en el texto se habla de “independencia” (en el gobierno y en lo personal), pero se mantiene la necesidad de una unidad con la Santa Sede y la Iglesia universal. Desde este punto de vista, la reivindicación de Mons. Ma nos parece que no va más allá de un cierto grado de autonomía, cosa que en la Iglesia está prevista para toda conferencia episcopal nacional.

Permanece el hecho de que Benedicto XVI, en su Carta a los católicos chinos (del 2007) juzga “inconciliable con la doctrina católica” los “principios de independencia y autonomía, autogestión y administración democrática de la Iglesia” (n. 7) de la AP (v. nota 36). Pero también es cierto que en la misma carta el Papa habla de la posibilidad de aceptar “el reconocimiento concedido a las autoridades civiles, a condición de que ello no comporte la negación de principios irrenunciables de la fe y de la comunión eclesiástica”. La impresión es que el artículo de Mons. Ma se mantiene en el filo de la navaja, dando espacio para la obediencia a las leyes del Estado. Al mismo tiempo, sin embargo, exalta con un estilo demasiado positivo a la AP, quizás para tratar de garantizar una mayor libertad religiosa a su comunidad de Shanghái. Sigue siendo un hecho grave su asilamiento, al punto de no poder siquiera comunicarse con él para conocer mejor qué piensa y si él ha sido el verdadero autor del texto publicado.

A continuación, el artículo (casi) completo de Mons. Tadeo Ma Daqin, el quinto de una serie dedicada a la celebración de los 100 años del nacimiento de Mons.  Jin Luxian, obispo de Shanghái muerto en el 2013 (traducciones del chino a cargo de AsiaNews)

Nos ha guiado por el camino del amor por la patria y por la Iglesia

Centenario del nacimiento de Mons. Jin Luxian (5)

El clero joven  y los fieles de la Diócesis de Shanghái de hoy pueden aprender mucho de Mons. Jin Luxian. Obviamente, me temo que los talentos y la experiencia de vida de Mons. Jin, no podremos imitarlos.  Así es la realidad. Pero sus nobles sentimientos de amor por la patria y por la Iglesia, su espíritu de entrega de vida por la causa del Señor, su actitud humilde en el ministerio episcopal, todo esto sí podemos tratar de imitarlo. No sólo podemos hacerlo, sino que debemos hacerlo, en tanto el pastor es modelo para la grey. Y las ovejas deben seguir al pastor. En el discurso por la celebración del 40mo aniversario de la fundación de la Asociación Patriótica (AP) católica de Shanghái, Mons. Jin tiene una expresión muy significativa: La misión del pastor es mantenerse apegado a la orientación de la Iglesia y manejar bien todas las relaciones complejas. Esto él siempre lo entendió claramente, en el ministerio de evangelización de la Iglesia y en el servicio a la sociedad; al mismo tiempo, trató de explorar cómo la Iglesia ha de adaptarse a la sociedad y seguir el camino más oportuno.

Actualmente existe una cierta corriente de liberalismo, tanto en la sociedad como en la Iglesia, que empuja a criticar de puro gusto y subjetivamente tanto a la sociedad como a la Iglesia, llegando incluso a utilizar palabras calumniosas, la crítica por la crítica misma, a veces con actitudes hostiles, sin tener una verdadera comprensión de los hechos… Dicha conducta, si es tenida por un miembro del partido, demuestra una carencia en el espíritu crítico, tanto para criticar como para criticarse, a la vez que una falta de realismo práctico; si es tenida por un cristiano, demuestra la falta de escucha de la enseñanza de Jesús, cuando dice ‘no juzguéis, para no ser juzgados’.

Mons. Jin jamás criticó ni reprochó a nadie; a quien lo criticaba de mala fe y llegaba incluso a calumniarlo, él respondía con una sonrisa: semejante apertura de mente y de corazón es muy noble y amerita ser aprendida.

En cuanto a la comprensión de las leyes del Estado y de la Iglesia, Mons. Jin tenía una opinión muy clara. Consideraba que tanto el espíritu evangélico como la naturaleza y la misión de la Iglesia debían vivir la enseñanza de amor que Jesús brindó a sus seguidores, y que ésta ha de ser llevada adelante en las tareas de evangelización. La Iglesia en el mundo no debía buscar poder ni privilegio alguno, sino sólo cumplir su misión evangelizadora en los modos que la sociedad y los tiempos de hoy pueden aceptar. Como consecuencia, para él, las reglamentaciones de la Iglesia han de ser observadas, pero también han de ser obedecidas las leyes de un Estado o de un lugar. Esto vale también para los cristianos, que deben volverse un modelo en esta observancia.

Históricamente, durante los períodos de unión entre Estado e Iglesia, éstas administraban la sociedad juntas, y la Iglesia gradualmente fue olvidando su propia misión sagrada, es decir, no buscar ser autoridad suprema en esta tierra, sino imitar a Jesucristo, haciéndose sierva de todos. Sólo luego de que la autoridad secular se convirtió en opositora suya, y tras haber padecido graves ataques, pudo la Iglesia darse cuenta de que el error no era de la autoridad secular, sino suyo, porque había olvidado su propia naturaleza y misión, convirtiéndose en una potencia secular y alejándose de la voluntad originaria del Señor.

Por eso, Mons. Jin frecuentemente nos aconsejaba que miráramos la historia toda vez que nos encontremos en dificultades. La Iglesia no es una realidad fija, sino dinámica y viva, que se adapta a la sociedad, a la cultura en la cual se propaga: es el espíritu evangélico. En caso de haber contrastes entre las leyes del Estado y las de la Iglesia, ha de recordarse que la Iglesia es sierva, y que debe obedecer…

En este punto, estoy plenamente de acuerdo con cuanto fe dicho en la reciente Conferencia nacional sobre el trabajo religioso: toda religión en China debe manejar positivamente cada relación: adecuarse a los tiempos y a la sociedad de hoy, manejar bien las relaciones con el gobierno, con la sociedad, con las demás religiones, con los correligionarios en el exterior y con los no creyentes, además de observar, naturalmente, las leyes del Estado.

(Síntesis: a continuación, sigue un largo párrafo sobre Mons. Jin, que primero siguió un camino equivocado, pero luego, dada la realidad de la Nueva China, se percató de su error y encontró su nueva misión en la Asociación Patriótica de Shanghái, la cual apoyó plenamente y en la cual desarrolló su rol y funciones)

Nuestra generación ha sentido la influencia de Mons. Jin de una manera importante, no sólo en lo que hace a la formación espiritual, sino también en lo que hace al trabajo de la AP. Mons. Jin siempre alentó y guió al clero para que cooperase con la AP en las parroquias, a fin de mejorar su rol en la asistencia a las necesidades locales. No fueron pocos los sacerdotes que, gracias a su aliento y apoyo, adhirieron a la AP y lograron unir, tanto en la Diócesis como en las parroquias, las causa del amor a la patria y a la Iglesia, guiando a los fieles en un camino de adaptación a los tiempos modernos y al desarrollo social. Muy tempranamente, Mons. Jin me introdujo en la AP local: en el segundo año luego de mi ordenación, Mons. Jin me recomendó entrar a la AP de Shanghái, alentándome a aprender de quienes fueron sus guías en la generación pasada. En aquel tiempo, estas personas demostraron un gran cuidado y aprecio por mí, que era un miembro de la joven generación, ofreciéndome ocasiones para el aprendizaje y la práctica. Pero entonces yo no entendía demasiado la causa de la AP. Por un período bastante largo, la AP nos dio, a mí y a otros miembros jóvenes, lecciones para crecer. Mons. Jin a menudo me pedía que hable en lugar suyo, muy especialmente en las asambleas importantes de la AP: estas ocasiones eran para mí, a la vez que una gran prueba, un entrenamiento. Así fui dándome cuenta, gradualmente, de la importancia del rol de la AP, de su naturaleza, de sus objetivos y funciones, cambiando algunas de mis opiniones originales, experimentando personalmente el sentido de amor por la patria y por la Iglesia,  es decir, conducir efectivamente a las masas de fieles a adecuarse a la causa de la sociedad socialista y a contribuir a la construcción social del país.

Mientras más de adecua y ensimisma nuestra Iglesia católica, más la aprueba y acepta nuestra sociedad, y nuestra tarea de evangelización prospera. Estas son relaciones recíprocas óptimas, que producen buenos resultados. Particularmente, con el aumento de las relaciones y del trabajo, continuamos los esfuerzos de personalidades de nuestras generaciones pasadas, como han sido Gu Meiqing, Tang Guozhi, Lu Jingxiang,  y también de los más recientes, como Li Wenzhi, Ma Bailing, Wang Liangquan… de quienes he aprendido mucho y que me han procurado tantos cuidados y ayuda. Incluso luego de haberme retirado, aún siguen enviándome saludos de Navidad.  

Por un cierto tiempo he sufrido la ceguera de elementos extranjeros, por la cual he dicho cosas erradas y he cometido errores en relación a la AP. Tras haber reflexionado, me he dado cuenta de que han sido acciones que no son sabias. Mi conciencia no estaba tranquila, porque había hecho mal a personas que durante mucho tiempo habían cuidado de mí y me habían ayudado. Había arruinado el bienestar de la diócesis que Mons. Jin supo construir con tanto esfuerzo. Dichos errores no debían ocurrir en la Iglesia de Shanghái, en virtud de la larga tradición de amor por la patria y por la Iglesia. Por eso, en lo profundo de mi corazón no me sentía en paz, y tenía remordimientos, y esperaba tener la ocasión para remediar mis errores. Siempre he mantenido una fuerte estima por la AP de Shanghái, derivada de su rol constructivo y de su contribución al desarrollo de la Iglesia, en la puesta en acto de la política de libertad religiosa, en la puesta en marcha de las actividades religiosas y en el crecimiento del ministerio pastoral luego del lanzamiento de la apertura y de las reformas, y, en particular, en todas las grandes y pequeñas acciones bajo mi responsabilidad desde que entrara a la misma. La AP no es en absoluto como muchos la juzgan. Creo que la mayor parte del clero y de los fieles de Shanghái la apoyan y tienen confianza en ella.

En el desarrollo de la Iglesia en China la AP tiene un rol insustituible. Históricamente, hay muchos hechos que demuestran la importancia que reviste para la Iglesia. En el estadio actual de desarrollo de nuestro país, creo que su rol es esencial para la causa de evangelización de la nación; puede ejercer una función autónoma en su calidad de guía a nivel político, ayudar en los asuntos eclesiales y en los servicios sociales. Por ejemplo: como puente entre el gobierno y las masas de fieles, puede ayudar a seguir la orientación de base de la política oficial, organizar mejor las comunidades cristianas, ayudar a diócesis y parroquias en su ministerio y así compartir el amor del Señor. En Shanghái, puede coordinar las “Cuatro Guías del Carro’ (la AP local, la comisión para los asuntos eclesiales, la Asociación de los intelectuales católicos y la Diócesis) para hallar los mejores modos para evangelizar, de modo de mejorar la cooperación y la eficacia en la acción.

A partir de mi experiencia personal, debo aprender de otra cualidad de Mons. Jin, la de corregir valientemente los propios errores. Si bien Mons. Jin en una primera época siguió un camino equivocado, tras una seria reflexión se arrepintió y encontró su propia vocación: en la segunda parte de su vida, gozó de espléndidos sucesos. En estos años, también yo he estudiado los escritos de Mons. Jin, y he reflexionado sobre la experiencia misionera del P. Mateo Ricci. Reflexionando sobre mí , he tratado de corregir mis defectos y carencias. Esta larga reflexión, lejos de mis tareas cotidianas, me ha revelado mi falta de madurez, los límites en mi comprensión y en mis juicios. Toda persona debe crecer, no sólo físicamente, sino también psicológicamente y espiritualmente, en sus convicciones, visiones, modos de pensar. De jóvenes, nos hallábamos a gusto con el amor por la patria y por la Iglesia de las antiguas generaciones, pero carecíamos de las convicciones sobre el significado de una Iglesia autónoma e independiente, sobre el sentido de observar la Constitución y las leyes del Estado, así como de contribuir positivamente a fin de adecuarse a la sociedad socialista. En el himno de la vigilia pascual, cantamos el ‘Felix Culpa’: esta palabra parece darnos un latigazo pero también una esperanza: fustiga nuestros pecados y los errores [en que] hemos caído, y debemos hacer penitencia; esperanza, porque luego de haber recibido una admonición, debemos alzarnos [de] donde hemos caído, y comenzar una nueva vida.

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China y Vaticano: reacciones de incredulidad y disgusto ante el “cambio de posición” de Mons. Ma Daqin, obispo de Shanghái

Bernardo Cervellera

http://www.asianews.it/noticias-es/China-y-Vaticano%3A-reacciones-de-incredulidad-y-disgusto-ante-el-%E2%80%9Ccambio-de-posici%C3%B3n%E2%80%9D-de-Mons.-Ma-Daqin%2C-obispo-de-Shangh%C3%A1i-37798.html

 

Luego de haber renunciado a la Asociación Patriótica y de haber padecido cuatro años de arrestos domiciliarios, Mons. Ma parece retractarse de sus posiciones, y exalta a la AP y destaca su función para la Iglesia china. Para algunos fieles, “ha sido forzado”; para unos, es víctima de “demasiadas presiones”; para otros, esta “sumisión” es el “precio a pagar” para volver a dar libertad a la comunidad de Shanghái, donde quizás será reabierto el seminario (cerrado hace 4 años) en septiembre. En el Vaticano, no se dar mayor crédito a las declaraciones del prelado. Un obispo chino se pregunta si aún reviste utilidad el diálogo entre la Santa Sede y China, y teme que alguien en el Vaticano haya piloteado la “confesión” de Ma Daqin para agradar al gobierno chino.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) 17/06/2016– Personalidades vaticanas aconsejan “no dar demasiada importancia a cuanto ha sido escrito” en un blog, publicado el 12 de junio pasado, donde Mons. Tadeo Ma Daqin se proclama sostenedor de la Asociación Patriótica (AP) y pide perdón por los errores cometidos en el pasado reciente.  Pero entre los sacerdotes y laicos chinos de diversas zonas de China, la “reconversión” del obispo de Shanghái, quien transcurrió cuatro años padeciendo arrestos domiciliarios, está generando reacciones de confusión, incredulidad, dolor , además de ira hacia el gobierno, que logra “aislar a un ciudadano suyo durante 4 años”, y luego de muchas presiones “hacerlo confesar cualquier cosa”. E incluso más, un obispo teme que en el Vaticano alguien le haya sugerido a Ma Daqin “la confesión” para agradar al gobierno.  

El día de su ordenación (v.foto), aprobada por la Santa Sede y por el gobierno, el 7 de julio de 2012, Mons. Ma comunicó su decisión de irse de la Asociación Patriótica para dedicarse al compromiso pastoral plenamente. Durante la ceremonia incluso había evitado la imposición de manos por parte de un obispo ilícito. Por esta “insubordinación” suya, pocas horas después de la ceremonia, fue puesto bajo aislamiento en el seminario de Shanghái en Sheshan, situado a los pies del santuario de Nuestra Señora Auxilio de los Cristianos, donde muy raramente puede recibir visitas y “no tiene derecho” a llevar ningún signo episcopal: ni solideo, ni cruz, y tampoco celebrar en público.

La “venganza” de las autoridades por semejante cachetazo a la política religiosa de China fue total: seminario clausurado; órdenes religiosas femeninas controladas, casa editorial diocesana bloqueada; no hubo ninguna apertura de puerta santa en el Jubileo de la Misericordia; sumas ingentes desaparecidas de las cuentas de la diócesis. A Mons. Ma le fue arrancado el título de “obispo” de Shanghái y fue sometido a “una investigación por haber violado las reglas”. El gobierno de la diócesis, en tanto, fue confiado a cinco sacerdotes-decanos que, sin embargo, sólo pueden gestionar los aspectos más usuales y menos problemáticos. En semejante situación, la diócesis de Shanghái, una de las más vivas de China, corre el riesgo de morir de inanición.

La “confesión”

Llegado este punto, surge el cambio de posición y la “reconversión” de Mons. Ma Daqin.

Durante todos estos años, Mons. Ma pudo tener un blog en china.com, en el cual frecuentemente hubo de postear sus reflexiones espirituales o confidencias, participando de manera virtual en los eventos de la Iglesia universal y local. Una que otra vez el sitio era censurado, pero luego era restablecido. El 12 de junio pasado él posteó un artículo que publicamos traducido prácticamente íntegro. El mismo es el quinto de una serie dedicada a la figura de Mons. Aloysius Jin Luxian, obispo oficial de Shanghái, muerto en el año 2013, por quien él fue ordenado coadjutor (para el gobierno; auxiliar para la Santa Sede), en ocasión del centenario de su nacimiento, que se cumple el próximo 20 de junio. El artículo, que lleva por título “Nos ha conducido por el camino del amor por la patria y por la Iglesia”, expresa su aprecio por el modo en el cual Mons. Jin pudo aunar su ímpetu evangelizador con el respeto y la colaboración con la AP. En el texto se exalta la capacidad de Mons. Jin en la búsqueda de “la independencia” de la Iglesia china, su no dependencia de “extranjeros” en el gobierno y lo personal, pero, al mismo tiempo, la voluntad de vivir en unidad con la Iglesia “una, santa, católica y apostólica”. La enseñanza de Mons. Jin, continúa Mons. Ma, lo ha ayudado a “respetar las leyes del Estado” y a ver de manera positiva la contribución de la AP en la gestión de la vida de la Iglesia. A un cierto punto, surge lo que podría llamarse una “confesión”: “Por un cierto tiempo –escribe Mons. Ma- he padecido la ceguera de elementos extranjeros, por la cual he dicho cosas erradas y he cometido errores en relación a la AP. Tras haber reflexionado, me he dado cuenta de que han sido acciones que no son sabias. Mi conciencia no estaba tranquila porque había hecho mal a personas que durante mucho tiempo habían cuidado de mí y me habían ayudado. Había arruinado el bienestar de la diócesis que Mons. Jin supo construir con tanto esfuerzo. Dichos errores no debían ocurrir en la Iglesia de Shanghái, en virtud de la larga tradición de amor por la patria y por la Iglesia. Por eso, en lo profundo de mi corazón no me sentía en paz y tenía remordimientos, y esperaba tener la ocasión para remediar mis errores. Siempre he mantenido una fuerte estima por la AP de Shanghái, derivada de su rol constructivo y de su contribución al desarrollo de la Iglesia, en la puesta en acto de la política de libertad religiosa, en la puesta en marcha de las actividades religiosas y en el crecimiento del ministerio pastoral luego del lanzamiento de la apertura y de las reformas, y, en particular, en todas las grandes y pequeñas acciones bajo mi responsabilidad desde que entrara a la misma. La AP no es en absoluto como muchos la juzgan. Creo que la mayor parte del clero y de los fieles de Shanghái la apoyan y tienen confianza en ella. En el desarrollo de la Iglesia en China la AP tiene un rol insustituible”.

Y concluye de esta manera: “En el himno de la vigilia pascual, cantamos el ‘Felix Culpa’: esta palabra parece darnos un latigazo pero también una esperanza: fustiga nuestros pecados y errores [en que] hemos caído, y debemos hacer penitencia; esperanza, porque luego de haber recibido una admonición, debemos alzarnos [de] donde hemos caído, y comenzar una nueva vida”.

Las reacciones

Muchos de los fieles chinos se muestran incrédulos antes este “cambio de posición” de Mons. Ma. Un cristiano de China central no está “seguro” de que el artículo del blog haya sido escrito por el obispo mismo. “Él nunca antes había hablado de política. Es más, hace algunos meses su weibo  [el Twitter chino] fue eliminado. A causa de esto, no hay forma de contactar a Mons. Ma para pedirle explicaciones por este cambio”

Para varios fieles jóvenes de Shanghái “es todo una mentira: la carta no es del obispo; fue escrita por otra persona. Es el acostumbrado juego del gobierno, al cual ya no creemos más”.

La incredulidad se debe también al hecho de que en los últimos años Mons. Ma se había convertido de alguna manera en un símbolo de la resistencia de la Iglesia (¡oficial!) a las injerencias del gobierno y de la AP en la vida de las comunidades, y muchos auguraban que otros obispos (oficiales) pudieran seguir su ejemplo, permaneciendo firmes en los principios de la fe. La actitud tajante de Mons. Ma produjo una mayor unidad entre las comunidades oficiales y clandestinas en la Iglesia de Shanghái. Éstas últimas, de hecho, no aceptan la inscripción en la AP, puesto que en su estatuto figura el principio de querer construir una Iglesia “independiente” de la Santa Sede. Un sacerdote del norte de China teme que esta nueva actitud de Mons. Ma pueda, una vez más, “dividir a la comunidad y sumergirla en la confusión. El gobierno sabe cómo obtener un rédito de estas situaciones”. Según el sacerdote, Mons. Ma “fue obligado a escribir esas cosas, quizás a cambio de un mínimo de libertad. Es una especie de precio a pagar, como en el caso del obispo de Zhouzhi (Shaanxi)”. Se refiere a Mons. Martin Wu Qinjing, ordenado sin el permiso de la AP, y mantenido en aislamiento durante 10 años. Fue instalado por el gobierno como obispo de su diócesis sólo luego de haber aceptado concelebrar con un obispo ilícito.

Un sacerdote, en este caso de China oriental, también cita el ejemplo de Mons. Wu: “Creo se trate de una imposición, tal como fue para Zhouzhi”, dice a AsiaNews.  Y agrega: “este hecho me llena de dolor. Mons. Daquin se había convertido en el modelo para quien sufre dificultades a causa de la fe. Hoy en China está en juego un gran desafío. Entre los sacerdotes jóvenes a menudo se busca una situación de comodidad y tranquilidad, estar sin problemas. En cambio, es necesario conservar algunos puntos firmes de los cuales no se puede dar marcha atrás, de otro modo, se corre el riesgo de que el gobierno absorba la vida de la Iglesia, transformándola en un organismo sin sentido”.

Otros fieles de Shanghái piensan que el artículo provino de la mismísima mano de Mons. Ma, y están contrariados por ello: “Lo que él ha testimoniado hasta ahora –dice Jiang, de 30 años- ahora es inútil. Si hubiera continuado, habría podido tener un impacto positivo para toda la Iglesia”. Otros, sin embargo, mostraron comprensión y compasión por el obispo: “Quién sabe lo que debe haber soportado y sufrido por tanto tiempo. El gobierno ya no deja vía de escape en su control ejercido sobre la Iglesia, dominándola a través de la AP y del consejo de obispos” [ambos organismos no reconocidos por la Santa Sede]. “Pienso que nadie puede resistir las presiones y el aislamiento por mucho tiempo – dice otro joven. El gobierno chino sabe cómo hacer para que incluso las piedras confiesen sus propios errores en la televisión”. Se refiere a la serie de numerosas “confesiones” difundidas en TV, realizadas por parte de activistas, periodistas, editores, abogados en defensa de los derechos humanos con sus “arrepentimientos en directo”.

Desde este punto de vista, adquiere gran valor el comentario de una personalidad vaticana (que ha optado por el anonimato), que aconseja a AsiaNews “no dar demasiado valor a esta ‘confesión’, hasta tanto no se conozcan las condiciones en las que la misma ocurrió”. La personalidad excluye que haya sido el Vaticano quien aconsejara a Mons. Ma “endulzar” su posición.

Son varias las personas que se preguntan qué gana Ma con esto, pagando un precio tan caro. Por ejemplo, en los últimos días, se han acrecentado cada vez más los rumores que pronostican la reapertura del seminario de Shanghái para el próximo mes de septiembre. El seminario fue clausurado precisamente luego de que los seminaristas mostraran su “colaboración” con Mons. Ma: durante la ceremonia de ordenación episcopal, habían mantenido fuera de la iglesia a los obispos ilícitos que querían sumarse a la concelebración.

Un obispo chino del sur del país se pregunta: “Es un pecado que el Vaticano calle. En mi opinión, la Santa Sede debe ratificar que el artículo contiene elementos no compatibles con la doctrina de la Iglesia, sin importar quien haya sido el autor. El silencio genera sólo confusión y muchas preguntas: ¿cómo es posible que la Santa Sede continúe manteniendo el diálogo con el gobierno chino, permitiendo semejante manipulación sobre un obispo? ¡No quisiera que la “reconversión” de Ma Daqin haya sido piloteada por alguien del Vaticano para promover un diálogo cada vez más inútil!

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Diputado chino: Basta de “confesiones” en TV. Dañan al Estado y atentan contra la dignidad de la persona

http://www.asianews.it/noticias-es/Diputado-chino%3A-Basta-de-%E2%80%9Cconfesiones%E2%80%9D-en-TV.-Da%C3%B1an-al-Estado-y-atentan-contra-la-dignidad-de-la-persona-36839.html

Zhu Zhengfu, vice presidente de la Asociación de abogados de China, y delegado en la Conferencia consultiva política del pueblo chino, critica la elección de hacer hablar a los sospechosos en televisión. La referencia es a los editores de Hong Kong y a los cada vez más numerosos activistas por los derechos humanos que se “arrepienten en vivo y en directo” de sus crímenes. Jefe de policía del Territorio: “Lee Bo no cuenta toda la verdad”.

Beijing (AsiaNews) 02/03/2016– Las “confesiones” transmitidas por la televisión nacional “no equivalen a una confesión legítima ante la autoridad ni brindan pruebas reales de culpabilidad o inocencia. No ayudan a los derechos de los sospechosos y tampoco al sistema judicial”. Fue lo que declaró Zhu Zhengfu, vice presidente de la Asociación de abogados de China y delegado en la Conferencia consultiva política del pueblo chino, a pocos días de la asamblea anual del “Parlamento” chino.

Zhu forma parte de la comisión de jurisprudencia de la Comisión, que deberá proponer a la Asamblea nacional del Pueblo las enmiendas o textos de la ley a tomar en consideración. Por su parte, el letrado tiene la intención de señalar negativamente las apariciones televisivas de personajes vinculados  a casos judiciales: “Incluso quienes son sospechosos de haber cometido crímenes tremendos tienen derecho a la dignidad, y nadie confesaría en TV si no se le ha prometido antes, a cambio, una sentencia más suave”.

Esta práctica, agrega, “llevará los procesos judiciales fuera de los tribunales, transfiriéndolos a los medios, dando la impresión al público de que cualquiera que hable es, por ese sólo hecho, culpable. Será luego muy difícil para cualquier tribunal declarar a la persona en cuestión inocente, frente a estas olas de la opinión pública”.

Confesar en televisión se ha vuelto una práctica rutinaria del gobierno en relación a los disidentes. En enero de 2016, el activista sueco Peter Dahlin confesó “haber incitado a la oposición al gobierno” antes de ser deportado. A comienzos de febrero, el abogado Zhang Kai – que defiende las cruces de Zhejiang de ser demolidas- declaró, también en televisión, que había querido “obtener fama y dinero” a través de la explotación de dicha cuestión.

En los últimos días, y nuevamente en las pantallas, apareció Lee Bo: el editor, desaparecido de Hong Kong junto a algunos socios, declaró que fue llevado por el mal camino por un socio deshonesto, y que se dirigió a China voluntariamente a fin de ayudar a las autoridades en una investigación en curso. Por último, anunció que quería renunciar a la ciudadanía británica y pidió ser “dejado en paz”.

El jefe de la policía de Hong Kong, comisario Stephen Lo Wai-chung, declaró que, según su punto de vista, Lee “esconde algo”, pero agregó que la policía del Territorio debe aceptar la historia que él ha relatado. El funcionario se reunió con Lee en territorio chino, y éste declaró “no querer nuestra asistencia”.

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Después de 10 años de su ordenación, mons. Mratin Wu se instala como obispo de Zhouzhi

El prelado pasó estos años en arresto domiciliario en la ciudad de Xian. La ceremonia fue presidida por Mons. Dang Mingyan de Xian y por Mons. John Baptist yang Xiaoting de Yulin.

Jian Mei

http://www.asianews.it/noticias-es/Despu%C3%A9s-de-10-a%C3%B1os-de-su-ordenaci%C3%B3n%2C-mons.-Mratin-Wu-se-instala-como-obispo-de-Zhouzhi-34741.html

Beijing (AsiaNews) 10/07/2015- El obispo Joseph Martin Wu Qinjing tomó posesión de su diócesis de Zhouzhi, provincia de Shaanxi y podrá trabajar libremente con la comunidad. La ceremonia se desarrolló ayer a las 9 de la mañana en la catedral del Corazón Inmaculado de María en Zhouzhi. Mons. Wu, nombrado por el S. Padre,  fue así reconocido por el gobierno chino, por el concejo gubernamental de los obispos chinos y la Asociación patriótica de los católicos chinos.

En la ceremonia han participado, mons. Dang Mingyan de Xian y Mons. John Baptist yang Xiaoting de Yulin, originario de Zhouzhi; junto a ellos, han concelebrado unos 70 sacerdotes. La toma de posesión se desarrolló antes de la primera misa, delante del altar. El obispo Yang presidió la ceremonia, mientras que mons. Dang posó la mitra y entregó el báculo al mons. Wu.

El sacerdote Li Hii leyó la carta de aprobación del concejo de los obispos. Mons. Wu, dice el p. GHui, 2parecía hoy calmo y sobrio”.

En el año 2005, mons. fue nombrado por la S. Sede como obispo de Zhoizhi, Dado que estaba bajo control por parte del gobierno chino, la ceremonia se dirigió en manera muy calma. La ordenación fue hecha conocer al público en el año 2007. Inmediatamente fue confinado en el seminario menor de la ciudad de Xian. Algún tiempo después le fue permitido moverse por la ciudad y en algunas ocasiones pudo volver a Zhouzhi. Sus sacerdotes y multitudes de personas lo fueron a visitar durante este período. Sin embargo, muchos sacerdotes de Zhouzhi hoy no estaban presentes en la toma de posesión.

Nacido el 11 de noviembre de 1968, mons. Wu entró en el seminario menor de Zhouzhi. Antes de iniciar a enseñar en el seminario de Shaanxi fue párroco. En agosto del año 2.000 fue por motivos de estudio a los EEUU y se especializó en liturgia, espiritualidad y dirección espiritual. En el año 2005 regresó a China.

El mismo año fue ordenado obispo. En septiembre de 2007, la policía lo detiene y lo confina en los arrestos domiciliarios. Y desde ahora podrá trabajar libremente con su comunidad de fieles.

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É morto mons. Aloysius Jin Luxian, vescovo ufficiale di Shanghai

Wang Zhicheng

http://www.asianews.it/notizie-it/%C3%89-morto-mons.-Aloysius-Jin-Luxian,-vescovo-ufficiale-di-Shanghai-27775.html

Shanghai (AsiaNews) 27/04/2013- Mons. Aloyisius Jin Luxian, vescovo ufficiale di Shanghai è morto oggi alle 14.46. Il prelato, fra le personalità più importanti della Chiesa cinese, aveva 97 anni ed era da tempo molto malato. Negli ultimi mesi era stato ricoverato in ospedale e a nessuno era permesso di fargli visita.

Personalità molto controversa, spesso accusata di essere "troppo patriottica" e amica del regime, mons. Jin, che era gesuita, ha contribuito allo sviluppo della Chiesa in modo determinante. Diversi anni fa si era riconciliato con il papa e per la Santa Sede era il vescovo "ausiliare" di Shanghai, lasciando il posto di ordinario a mons. Giuseppe Fan Zhongliang, anch'egli molto anziano e malato.

La diocesi di Shanghai non ha deciso ancora la data dei funerali. Secondo fonti di AsiaNews il governo prepara da tempo tale cerimonia, soprattutto dal punto di vista di chi dovrebbe presiederla. Per la Santa Sede, infatti, il presidente della celebrazione dovrebbe essere mons. Taddeo Ma Daqin, ordinato lo scorso 7 luglio. Ma avendo deciso di uscire dall'Associazione patriottica, il vescovo Ma è stato messo in isolamento nel seminario di Sheshan. Secondo voci non confermate, nei giorni scorsi mons. Ma è stato trasferito lontano dalla diocesi, forse per rendergli impossibile la partecipazione al funerale di mons. Jin.

Mons Jin è nato il 20 giugno 1916  a Shanghai da una famiglia cattolica da generazioni. Diviene presto orfano (perde la madre a 10 anni; il padre a 14 anni)  e frequenta le scuole cattoliche delle suore e poi dei gesuiti. A 22 anni, nel 1938, entra nella Compagnia di Gesù, che diviene la sua nuova famiglia.

La sua entrata nel mondo adulto avviene in un periodo di grandi rivolgimenti nel Paese, dopo la caduta dell'impero, la nascita della fragile Repubblica  e una instabilità sociale dovuta alle lotte di potere interne alla Cina e alle influenze coloniali delle grandi potenze occidentali. Anche la Chiesa, che cerca di modernizzarsi e di integrarsi nella società cinese, inizia nel 1946 a ordinare vescovi di nazionalità cinese.

La vittoria di Mao Zedong nel 1949, pubblicizzata come un "levarsi" della Cina di fronte al mondo, mette in cattiva luce i missionari stranieri e la stessa Chiesa cattolica con a capo il papa, bollati come "cani randagi del capitalismo americano".  Il giovane Jin, come altri fedeli, si trova diviso fra la fedeltà alla Chiesa e l'amore alla sua patria.

Jin Luxian ritorna in Cina a Shanghai nel 1951, sotto il vescovo Ignazio Gong Pinmei, anch'egli educato dai gesuiti. Negli anni precedenti egli aveva potuto formarsi in Francia e in Italia, a Roma.

Nel '55 egli - insieme a mons. Gong e  centinaia di altri sacerdoti e laici - viene arrestato  tenuto in isolamento per cinque anni. Nel '60 viene condannato a 18 anni di prigione; mons. Gong è condannato all'ergastolo.

Sono di questo periodo le voci secondo cui Jin avrebbe "parlato troppo" con la polizia e si sarebbe aperto a una collaborazione con il regime, sebbene nessuno abbia mai portato delle prove.

Nel '72 egli viene rilasciato, ma gode di semilibertà, lavorando come traduttore, grazie alla sua cultura poliglotta. Diviene libero nell'82, con le modernizzazioni di Deng Xiaoping. Sebbene il Partito sostenga l'eliminazione delle religioni, Deng procede all'apertura di chiese e seminari, pur controllando tutte le attività dei fedeli.

Jin viene scelto per aprire il seminario di Sheshan e nell'85 viene scelto come vescovo ausiliare di Shanghai, senza mandato pontificio. Il vescovo patriottico è mons. Aloysius Zhang Jiashu, un altro gesuita, costretto a farsi ordinare ordinario patriottico, mentre mons. Gong rimane in prigione.

Mons. Jin diviene vescovo di Shanghai nel 1988 e si lancia in un'opera poderosa di rinnovamento della Chiesa: restauro di edifici, contatti con l'estero, rafforzamento della formazione dei seminaristi, pubblicazioni in cinese. In quel periodo, molti professori del seminario di Sheshan sono invitati dall'esterno. Fra essi vi sono Joseph Zen, poi divenuto cardinale di Hong Kong, e Savio Hon, salesiano, attuale segretario della congregazione vaticana di Propaganda Fide.

Grazie ai suoi rapporti con i vertici del Partito, mons. Jin ottiene anche di poter nominare il papa nel canone della messa e di usare i libri liturgici in cinese (secondo il Vaticano II) che il governo proibiva perché segno di "obbedienza" al papa romano.

Ma egli rimane sempre un vescovo "patriottico". Intanto, dopo 33 anni di prigione, grazie alla pressione di diverse personalità internazionali, viene rilasciato nel luglio 1985 mons. Gong , vescovo ordinario e fedele a Roma. Egli è messo agli arresti domiciliari fino al 1987, quando viene inviato negli Stati Uniti per cure. Nel '79 era stato proclamato cardinale in pectore da Giovanni Paolo II, che comunicherà al mondo (e allo stesso Gong) la sua scelta solo nel '91.

Il card. Gong muore nel 2000, esule negli Stati Uniti.

Nel 2005 mons. Jin si riconcilia con il papa e la Santa Sede stabilisce che mons. Fan sia il vescovo ordinario e mons. Jin l'ausiliare. Essendo entrambi molto anziani, il Vaticano chiede a entrambi di pensare a un loro successore, che trovano in mons. Giuseppe Xing Wenzhi. Questa ordinazione è anche una delle prime in cui Vaticano e governo sembrano aver cooperato.

Nel 2012 mons. Xing dà le dimissioni, le cui ragioni non sono chiare. La Chiesa di Shanghai procede alla scelta di un nuovo vescovo ausiliare nella persona di Taddeo Ma Daqin, ordinato con mandato papale e accettato dal governo come vescovo coadiutore (con diritto di successione). Ma il suo rifiuto ad aderire all'Associazione patriottica porta nuovi problemi alla Chiesa: mons. Ma viene isolato; il seminario viene chiuso; le attività della Chiesa sono ferme.

Mons. Jin ha dovuto scontrarsi per tutta la vita con la questione della libertà religiosa; la sua morte  rende ancora più acuta e attuale la questione per Shanghai e tutta la Chiesa in Cina.

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02/05/2013 VATICANO - CINA
Messaggio di mons. Savio Hon per la morte di mons. Jin Luxian
Il segretario di Propaganda Fide, unica personalità cinese nella gerarchia vaticana, invia una lettera personale di partecipazione al lutto della diocesi di Shanghai. Un messaggio di stima per l'opera di mons. Jin, per la riconciliazione di ufficiali e sotterranei e per ricordare la sorte di mons. Ma Daqin, agli arresti domiciliari.

02/05/2013 CINA - VATICANO
Funerali civili di mons. Jin Luxian. Messaggio dal Vaticano e dalla diocesi di Hong Kong
Alla cerimonia hanno partecipato autorità del governo, 100 sacerdoti e 2mila persone. Mons. Savio Hon, segretario di Propaganda Fide, amico personale di mons. Jin, ricorda il vescovo defunto e il vescovo Ma Daqin, agli arresti domiciliari. Condoglianze anche dal card. John Tong. L'assenza del vescovo alla festa della Madonna di Sheshan, il 24 maggio prossimo.

29/04/2013 CINA - VATICANO
Funerali di mons. Jin Luxian senza il vescovo Ma Daqin
La cerimonia nella cattedrale ha radunato oltre 1000 fedeli e più di 60 preti. Ha presieduto un sacerdote. Il vescovo successore, mons. Ma Daqin è stato impedito nella partecipazione. Dopo mesi di isolamento a Sheshan, è stato trasferito a Pechino per "studi". Per la Santa Sede lui rimane il successore di mons. Jin. Il 2 maggio vi saranno i funerali civili.

27/04/2013 VATICANO - CINA
Mons. Savio Hon: Prego per mons. Jin Luxian e spero di andare al suo funerale
Il segretario della Congregazione vaticana per l'evangelizzazione dei popoli ricorda il vescovo di Shanghai, morto oggi. Pur fra critiche e sospetti, mons. Jin ha molto lavorato per la missione della Chiesa. Il tempo della purificazione e della riconciliazione. Per il Vaticano mons. Ma Daqin è il successore del vescovo di Shanghai. Anche papa Francesco conserva reliquie degli eroi della Chiesa in Cina.

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Di nuovo attivo il blog di mons. Ma Daqin, vescovo ausiliare di Shanghai

Jian Mei

http://www.asianews.it/notizie-it/Di-nuovo-attivo-il-blog-di-mons.-Ma-Daqin,-vescovo-ausiliare-di-Shanghai-25299.html

Nel suo primo messaggio mons. Ma Daqin pubblica un'immagine e cinque poesie di un sacerdote gesuita. Il testo esprime lo stato di dolore, solitudine e tristezza del prelato, dal 7 luglio costretto a un riposo forzato nel seminario di Sheshan. Immediate le risposte dei cattolici cinesi e stranieri che hanno inviato al vescovo parole di conforto e preghiere.

Shanghai (AsiaNews) 16/07/2012- Mons. Thaddeus Ma Daqin, vescovo ausiliare di Shanghai, riattiva il suo blog (http://blog.sina.com.cn/s/blog_5392f6070102e1yp.html). Il sito era bloccato dal giorno della sua ordinazione avvenuta il 7 luglio scorso. Da nove giorni il prelato è bloccato nel seminario di Sheshan ed è sotto indagine per aver violato "in modo grave" il regolamento sulle ordinazioni episcopali in Cina. Durante le cerimonia egli ha rifiutato l'imposizione delle mani da parte di un vescovo illecito e ha annunciato le sue dimissioni dall'Associazione Patriottica (AP).

Oggi, mons. Ma ha pubblicato sul suo blog un'immagine (V. foto) e 5 poesie. L'ultimo messaggio risaliva al 6 luglio, il giorno precedente alla sua ordinazione.

Alle 17,30 (ora locale) decine di cattolici hanno risposto al messaggio del vescovo, con preghiere e auguri, parole di calore, di incoraggiamento e di consolazione. Alcuni scrivono: "la preghiamo a prendersi cura della propria salute"; "E' tornato?", "Come sta ? "; " Se sta bene, deve essere allora una giornata di sole ".

Le poesie scelte pubblicate online da Mons. Ma, sono state composte dal gesuita Padre Wu Yushan, alias Wu Li (1632-1718), uno dei primi sacerdoti provenienti dalla Cina che ha predicato ed è morto a Shanghai. I testi sono stati scelti dalla poesia di Padre Wu su Macau e danno al lettore un senso di dolore e di tristezza. Gli ultimi versi recitano: "Qui c'è solo un giorno, ma mille giorni sono passati in questo mondo".

Un sacerdote cinese afferma ad AsiaNews che questa ultima frase significa che il vescovo Ma soffre per l'isolamento ed è triste.

L'articolo include anche una foto firmata "Thaddy Ma".

Intanto, cattolici cinesi e stranieri continuano a pregare per la libertà di mons. Ma Daqin.

Questa sera, i cattolici di Hong Kong terranno un veglia di preghiera davanti al palazzo del governo cinese. A seguire vi sarà una messa nella chiesa di S. Margherita officiata dal card. Joseph Zen, dedicata alla testimonianza di fede del prelato di Shanghai e alla sofferente Chiesa cinese.

Ieri, in tutte le messe domenicali della diocesi di Hong Kong, su indicazione del card. John Tong, vi sono state preghiere per la Chiesa in Cina, in particolare per i coraggiosi vescovi cattolici, e per la libertà religiosa nel Paese.

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Beijing, Shanghai, Xian, Wenzhou: fueron abiertas las Puertas santas de China, incluso entre los cristianos subterráneos, que no tienen "puertas"

John Ai - Bodi Jiao

http://www.asianews.it/noticias-es/%E2%80%8BBeijing%2C-Shanghai%2C-Xian%2C-Wenzhou%3A-fueron-abiertas-las-Puertas-santas-de-China%2C-incluso-entre-los-cristianos-subterr%C3%A1neos%2C-que-no-tienen-puertas-36132.html

En las mayores diócesis se celebraron las ceremonias de apertura de la Puerta Santa, distribuyendo a todos el texto de la Bula de indicción del Jubileo de la Misericordia. En algunas diócesis con obispos ilícitos, la Puerta estuvo decorada con eslóganes de la Asociación patriótica, En Shangai el obispo continúa bajo arresto domiciliario. Gran uso de los medios sociales para difundir cantos, oraciones y citas. La invitación a recibir la misericordia y a comunicarla a los no cristianos. Los periódicos del Partido hablan del Jubileo, pero sobre todo de la velada de luces y sonido sobre la fachada de San Pedro.

Beijing (AsiaNews) 14/12/2015– En respuesta a la invitación del Papa, en muchas diócesis de China fueron abiertas las Puertas Santas de las distintas catedrales. Las ceremonias se llevaron a cabo ayer y durante la semana pasada. En todas las diócesis fue impresa la edición de la Misericordiae Vultus y la Bula de Indicción del Año Santo en idioma chino, y fueron distribuidas a los fieles presentes en la ceremonia, invitando a todos a leerlas y a difundirlas inlcuso entre los no cristianos.  

El Jubileo de la Misericordia arrasa también en Internet. Muchos cristianos evangelizan compartiendo mensajes en WeChat, difundiendo textos y canciones del Año Santo, noticias sobre los eventos en el Vaticano y a nivel local, invitando a todos a participar, sobre todo a quienes raramente van al iglesia. Muchas comunidades subterráneas, no teniendo un templo en el cual celebrar las ceremonias y la apertura de la Puerta Santa, han podido a duras penas encontrarse para rezar y leer juntos la Bula. Algunas diócesis subterráneas están pensando en construir una "puerta" en cualquier casa o en un patio, para ayudar a los fieles a comprender el pasaje y la conversión a Cristo.  A menudo, donde hay obispos oficiales en comunión con el Papa, los fieles de las comunidades subterráneas aprovechan las iglesias registradas y la Puerta Santa de la catedral oficial. En algunas diócesis donde hay obispos ilegítimos, sin embargo, la Puerta Santa -si bien está bendita- es adornada con frases inherentes al socialismo y a la Asociación patriótica, el organismo del Partido que quiere construir una Iglesia independiente de la Santa Sede.

En la diócesis de Beijing, la Puerta Santa fue abierta el 12 de diciembre pasado, a las 9 de la mañana, en la catedral de la Inmaculada (Nan Tang), por Mons. José Lishan.

Rodeado de sacerdotes, hermanas, seminaristas y lacios, el obispo exhortó a todos los fieles a ser “gratos a Dios por la apertura de la Puerta Santa que el Papa Francisco llevó a cabo el 8 de diciembre pasado, por el Jubileo de la Misericordia”. “El Santo Padre -continuó- abrió las Puertas de la Misericordia del Señor para todos nosotros, porque el Papa mira constantemente a Jesús y a su rostro misericordioso. Necesitamos contemplar el misterio de la Misericordia del Señor, que es fuente de alegría, tranquilidad y paz para todos nosotros”.

En Shangai no se celebró ceremonia alguna en la catedral. Ante todo, porque la fachada está siendo restaurada. Algunos sacerdotes dijeron que la Puerta Santa será abierta apenas se concluyan los trabajos. Pero al mismo tiempo, agregaron que “cada puerta de iglesia es una Puerta Santa”. Otro motivo para la falta de una ceremonia oficial de apertura es el hecho de que el obispo de la diócesis, Taddeo Ma Daqin, está bajo arresto domiciliario en el seminario de Sheshan hace casi tres años.  A Mons.Ma se le ha permitido tener un blog en Weibo (el equivalente chino del Twitter), pero hasta ahora el blog no fue actualizado, y todavía no hay allí mención alguna del Año Santo por parte del obispo. 

En la diócesis de Xian (Shaanxi), se llevó a cabo una misa de inicio del Año Santo el 6 de diciembre pasado. El Obispo, Mons. Antonio Dang Mingyan, explicó la Bula pontificia y el método para recibir la indulgencia. El texto completo de la Bula fue impreso en el semanario diocesano y está siendo dsitribuido en forma gratuita a todos. La Puerta Santa será abierta en el futuro proximo, puesto que la catedral de San Francisco está en restauración. La comunidad de la catedral, no obstante, está disponible para las obras de misericordia, sugeridas por el Papa como expresión de este Año Santo. Cada domingo, en la puerta de la catedral, se distribuye comida para las personas sin techo. Además, se distribuyen artículos de primera necesidad para las personas pobres.

Asimismo, en la provincia de Shaanxi, además de en Sanyuan, la Puerta santa fue abierta en  Zhouzhi, donde el obispo Martin Wu Qinjing, ordenado diez años atrás, fue recientemente aceptado por la Asociación Patriótica, que lo había confinado a estar bajo arresto domiciliario. La ceremonia reunió a cerca de 5.000 fieles. 

En Nanchang, Mons. Giovanni Li Suguang abrió la Puerta Santa y celebró la misa el 8 de diciembre pasado, fiesta de su catedral, dedicada a la Inmaculada Concepción. El obispo explicó el significado del logo del Jubileo y el método para recibir la indulgencia. También alentó a a los fieles para que vayan en busca de los "hermanos y hermanas que están perdidos". La diócesis imprimió la Misericordiae Vultus y la distribuye a todos en forma gratuita. 

La diócesis exhortó, asimismo, a organizar servicios de voluntariado para ayudar a las personas que están pasando necesidades. Los resultados de este empeño  serán mostrados en la ceremonia de clausura del Año Santo. 

En el Zhejiang, la diócesis de Wenzhou celebró la misa de inicio del Jubileo el 9 de diciembre. Luego de la lectura de algunos fragmentos de la Misericordiae Vultus, Mons. Zhu Weifang abrió la Puerta Santa. En los último meses, Mons. Zhu y sus sacerdotes habían protestado fuertemente contra la campaña para la demolición de las cruces y de las iglesias. 

En los medios oficiales del gobierno también aparecieron noticias sobre el Año santo en Roma, dando mucho espacio a las cuestiones relativas a la seguridad y a las amenazas de terrorismo. Una cobertura discreta fue dada a la velada de luces y sonido en la fachada de la basílica de San Pedro, "Fiat lux: iluminra nuestra casa común”, inspirado en la encíclica “Laudato si’”.

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Diocesi di Shanghai sotto assedio dopo il "grande schiaffo" di Ma Daqin

Bernardo Cervellera

I seminari rimarranno chiusi fino a nuovo ordine; una suora è stata dimissionata come superiora generale. Seminaristi e suore "non hanno collaborato" col governo per l'ordinazione episcopale del 7 luglio, quando Ma Daqin ha deciso di uscire dall'Associazione patriottica. Crescono le resistenze e le critiche dei cattolici verso l'organismo di controllo della Chiesa ufficiale. Un vescovo ad AsiaNews: "Il governo ha perso il controllo delle masse e la fiducia della gente".

Roma (AsiaNews) 22/08/2012- Il seminario regionale e quello minore di Shanghai non apriranno - come programmato - agli inizi di settembre fino a nuovo ordine; una suora è stata dimessa come superiora generale del suo ordine: sono alcune delle "vendette" dell'Associazione patriottica per manifestare l'ira contro la scelta di mons. Taddeo Ma Daqin di uscire dall'organo di controllo della Chiesa cattolica ufficiale e contro coloro che "lo hanno aiutato".

Il 7 luglio scorso mons. Ma è stato ordinato vescovo ausiliare di Shanghai, con l'approvazione della Santa Sede. Durante la cerimonia egli ha sfuggito l'abbraccio e la comunione con Zhan Silu, il vescovo illecito lì presente, e ha dichiarato che per dedicarsi in modo completo alla pastorale, sarebbe uscito dall'Associazione patriottica (Ap), un organismo che per Benedetto XVI ha fondamenti "inconciliabili con la dottrina cattolica", perseguendo una politica di "indipendenza" dalla Santa Sede.

Subito dopo la sua ordinazione, il coraggioso mons. Ma (v. foto) è stato messo agli arresti domiciliari nel seminario regionale di Sheshan e gli viene proibito di indossare ogni insegna episcopale (croce pettorale, anello, beretta, ecc..). In più, è stata aperta un'indagine sul suo atteggiamento per aver violato le "regole" delle ordinazioni secondo il Partito.

Ora il vescovo di Shanghai, mons. Aloysius Jin Luxian ha diramato una breve nota in cui avverte che i seminari non apriranno agli inizi di settembre "fino a ulteriore comunicazione" e ciò è dovuto alla "situazione presente".

Alcuni giorni prima, un'altra nota avvertiva che suor Agnese Liu Shujing è stata dimissionata dall'incarico di superiora generale della congregazione di Nostra Signora della Presentazione. La madre, che stava preparando un corso settimanale con tutte le 86 suore del suo ordine, ha dovuto cancellare anche questo impegno.

Secondo l'agenzia Ucan, "non vi sono motivi ufficiali per le dimissioni", ma si sa che sr Agnese  "non ha cooperato" con il governo nella preparazione dell'ordinazione del 7 luglio. Ella ha infatti ritardato di diffondere al suo istituto il messaggio dell'Ap, secondo cui le suore dovevano partecipare alla cerimonia, anche se vi era un vescovo illecito.

Fonti di AsiaNews aggiungono particolari: suore e seminaristi, in realtà, hanno partecipato alla cerimonia, ma con una funzione molto precisa: evitare che vescovi illeciti riuscissero ad entrare nella chiesa e partecipassero alla cerimonia. Per questo tutti loro hanno costituito una "barriera umana" contro i vescovi non in comunione col papa, anche se Zhan Silu è poi riuscito a infiltrarsi lo stesso.

L'Ap teme che l'esempio di mons. Ma Daqin e quello dei seminaristi e delle suore si diffonda in tutte le altre diocesi e per questo si sta vendicando tenendo chiuso il seminario e dimissionando sr Agnese.

Ma forse tali mosse rischiano di essere un boomerang che creerà ancora più resistenza nella Chiesa. Già oggi un sacerdote, citato da Ucan, fa notare che il seminario maggiore di Sheshan serve non solo Shanghai, ma anche l'Anhui, il Fujian, il Jiangsu, lo Jiangxi e il Zhejiang e per questo "non dovrebbe essere implicato nell'incidente". I leader delle Chiese di queste province hanno pianificato di criticare la scelta delle autorità governative di Shanghai.

Un altro sacerdote, contattato da AsiaNews difende la scelta di mons. Ma: "L'Ap non è il governo e perciò uno può liberamente entrare e uscire da un'associazione. Mons. Ma non ha fatto nulla di illegale nel dare le dimissioni dall'Ap".

Perfino vescovi che finora sono stati molto ubbidienti all'Ap stanno facendo marcia indietro. Almeno due vescovi ufficiali, precettati dal Partito  a partecipare all'ordinazione illecita di Harbin, hanno rifiutato e trovato il modo di non andarci.

Un vescovo ha commentato ad AsiaNews: "Nella Chiesa cattolica cinese sta succedendo quanto avviene nella società: il governo ha perso il controllo delle masse e la fiducia della gente. I fedeli non guardano più in faccia l'Ap, che non conta più nulla".

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Deve "riposare" in seminario il coraggioso vescovo ausiliare di Shanghai

Jian Mei

Prima dell'ordinazione, mons. Thaddeus Ma Daqin si è dimesso dall'Associazione Patriottica. Durante la messa egli ha rifiutato l'imposizione delle mani da parte di un vescovo illecito. La cerimonia si è tenuta lo scorso 7 luglio a Shanghai.

Shanghai (AsiaNews) 9/07/2012- Mons. Thaddeus Ma Daqin, vescovo ausiliare di Shanghai ordinato lo scorso 7 luglio con l'approvazione del Papa, è stato portato via poche ore dopo la cerimonia da alcuni funzionari dell'Ufficio affari religiosi. Fino a ieri la sua sorte era sconosciuta. Secondo fonti locali, il prelato sarebbe rimasto a "riposare" nel seminario di Sheshan, ma non è noto se lo abbia fatto volontariamente o su pressioni delel autorità.

Mons. Ma, 44 anni, è riconosciuto dalla Santa Sede come vescovo ausiliare di Shanghai, ma per il governo cinese egli è il coadiutore della diocesi. Originario di Shanghai, il prelato è stato ordinato sacerdote nel 1994 e ha compiuto i suoi studi presso il seminario di Sheshan.  

A differenza dell'ordinazione illecita di Harbin, tenutasi il 6 luglio scorso, né il governo né i media legati all'Associazione patriottica (AP) hanno sponsorizzato la cerimonia. La notizia è stata rilanciata con poche righe apparse su alcuni siti web locali.

Fonti presenti all'evento parlano dell'eroismo di mons. Ma, che si è dimesso da membro dell'Associazione Patriottica e durante l'ordinazione ha rifiutato l'imposizione delle mani, la comunione e il vino da parte di mons. Zhan Silu, vescovo di Mindong (Fujian) non riconosciuto dalla Santa Sede.

La mattina del 7 luglio, alle 8 (ora locale), i sacerdoti della diocesi di Shanghai, si sono riuniti nella cappella del vescovado, di fronte alla cattedrale di St. Ignazio, Xujiahui, per la messa solenne officiata da mons. Jin Luxian, vescovo di Shanghai. La cerimonia è iniziata con la lettura della bolla papale e con l'atto di fede professato da mons. Ma. In seguito oltre 40 sacerdoti, molti dei quali provenienti da altre diocesi, sono entrati in chiesa per partecipare alla messa di ordinazione, tenuta da mons. Jing e da mons. Shen Bin di Haimen (Jiangsu), e mons. Xu Honggen di Suzhou (Jiangsu). I prelato che hanno concelebrato sono: Mons. Cai Bingrui di Xianmen (Fujian), Li Suguang vescovo di Nanchang (Jiangxi) e Zhan Silu, vescovo di Mindong (Fujian).

La presenza del vescovo illecito Zhan ha sconvolto molti sacerdoti, suore e fedeli della diocesi di Shanghai, che hanno rifiutato di partecipare all'ordinazione e di concelebrare. Tuttavia, più di 10 sacerdoti provenienti da altri luoghi della Cina hanno preso parte alla cerimonia. Dopo l'imposizione delle mani da parte di mons. Jin e degli altri due vescovi co-consacranti, mons. Ma ha abbracciato i tre prelati.

Al momento di ricevere la comunione, egli ha chiesto preghiere. L'Eucarestia è stata consegnata ai concelebranti e ai fedeli dopo la messa. Prima del termine della cerimonia, mons. Ma ha fatto il suo discorso di ringraziamento. Egli ha espresso gratitudine al Signore, al vescovo Jin e a tutti i vescovi e partecipanti. Ringraziamenti sono stati indirizzati ai sacerdoti e a tutti coloro che erano assenti all'ordinazione. Il vescovo ha anche fatto appello all'unità, citando il suo stemma, e ha invitato tutti a seguire ed osservare la tradizione della Chiesa cattolica di cui si nutre la sua fede. Infine, egli ha dichiarato di voler concentrare il suo lavoro come assistente di mons. Jin, e per ciò non era conveniente per lui mantenere i suoi incarichi all'interno dell'Associazione Patriottica. Quindi dal giorno della sua ordinazione non sarebbe stato più conveniente continuare ad essere un membro dell'AP.  

Un lungo applauso ha accolto le parole del vescovo. I cattolici da tutta la Cina hanno espresso commenti positivi sulla suo coraggio e hanno gioito nel vedere un nuovo segno di speranza per la Chiesa cinese.

Intanto, fonti locali di AsiaNews affermano che P. Zhao Hongchun, sparito poco prima dell'ordinazione illecita di Harbin, è stato condotto in un luogo a 300 km distanza dalla sede della diocesi. P. Zhang Xicheng, anch'egli scomparso durante l'ordinazione, è invece stato portato in un'altra zona a 250 km dalla città. Entrambi sono ricomparsi nel pomeriggio del 6 luglio, poco dopo il termine della celebrazione. Le fonti raccontano che diversi cattolici ufficiali hanno assistito alla messa domenicale insieme alla comunità sotterranea.

 Di seguito il testo completo del discorso di rigraziamento letto da mons.Thaddeus Ma Daqin: 

 Vostra eccellenza mons. Jin, fratelli e sorelle,

 Grazie a tutti voi.

 Padre celeste, grazie per la Tua benedizione. Tu mi ha dato questa grazia infinita, e oggi hai scelto me, uomo umile e debole.

Ringrazio Dio per la Sua grazia. Oggi, ringrazio il vescovo Jin, che con questo caldo (34 gradi), è venuto per ordinarmi. Ringrazio anche gli altri vescovi co-consacranti, mons. Xu e mons. Shen. Mons. Jin, accetto con entusiasmo la vostra imposizione delle mani e le vostre benedizioni.

Un grazie va a tutti voi vescovi e sacerdoti, così come ai seminaristi, suore e fedeli presenti in chiesa, in modo particolare a coloro che giunti qui da lontano. La vostra presenza mi ha infuso fede e forza. Durante questo periodo, avete pregato incessantemente per la nostra diocesi e per me. Un piccolo e umile uomo con poca conoscenza. I miei genitori e gli anziani della mia famiglia mi hanno introdotto fin dall'infanzia alle tradizioni della nostra Chiesa e alla fede. Dal mio ingresso in seminario, ho seguito gli insegnamenti della Chiesa osservati da inostri antenati e predecessori. Lavorerò duramente e dedicherò tutta la mia vita a seguire l'esempio di Gesù e a divenire un Pastore di Dio.

Faccio anche i miei ringraziamenti a quei sacerdoti, suore, seminaristi e laici che non sono stati presenti a questa eucarestia, a causa dei pochi posti o per altre ragioni. Dio non si manifesta nelle apparenze, ma nel proprio cuore, ed è lì che si rivela la sua giustizia. L'uomo propone, ma è Dio che fa in modo che le cose accadano. Voglio che sappiate che vi amo e vi chiedo di pregare per ciascuno. (Lungo applauso)

Il motto del mio stemma proviene da due famose citazioni. La prima è quella che il vescovo Jin ci ripeteva sempre durante il seminario. È una frase di S. Ignazio di Loyola: "Per la maggior Gloria di Dio" (ad majorem Dei Gloriam). In questo momento, in questo luogo, dobbiamo scegliere in che modo servire Dio con maggiore gloria.  

La seconda citazione che ho scelto è "Noi siamo uno". Spero che ciascuno, nel proprio cuore, risponderà a quanto Gesù Cristo ha insegnamento agli Apostoli "Che tutti siano una sola cosa!". Spenderò tutta la mia vita per rafforzare questa unità.

Alla luce degli insegnamenti della nostra Madre Chiesa, che ora servo come vescovo, dovrò concentrami sul lavoro pastorale e di evangelizzazione. Quindi mi risulta scomodo prendere certe responsabilità. Per questa ragione, dal giorno della mia consacrazione, non ritengo conveniente essere un membro dell'Associazione patriottica. (Scrosciante applauso di tutta l'assemblea, molti dei fedeli scoppiano il lacrime).

 Che possiamo essere una cosa sola, per la maggior gloria di Dio!

 

Mons. Ma Daqin: il testo della sua “confessione”

Mons. Taddeo Ma Daqin

http://www.asianews.it/notizie-it/Mons.-Ma-Daqin:-il-testo-della-sua-“confessione”-37799.html

Con un articolo pubblicato sul suo blog, il vescovo di Shanghai, dimessosi dall’Associazione patriottica quattro anni fa, sembra “confessare” il suo errore e esalta l’organismo di controllo della Chiesa. Riportiamo qui il testo quasi integrale del suo intervento. Traduzioni dal cinese a cura di AsiaNews.

 

Città del Vaticano (AsiaNews) 17/06/2016- In questi giorni ha creato molto scalpore la “riconversione” di mons. Taddeo Ma Daqin a sostenitore dell’Associazione patriottica cinese. Dopo aver per quattro anni subito gli arresti domiciliari a causa della sua decisione di uscire da quella organizzazione, ora, in un suo articolo apparso il 12 giugno sul suo blog, egli “confessa” le sue colpe e ripropone per tutta la Chiesa cinese l’importanza di “amare la patria, amare la Chiesa”, il valore dell’indipendenza da “stranieri”, il contributo dell’Associazione patriottica all’evangelizzazione. Molti stupiti commenti sui media si basano però solo su alcune frasi del vescovo, stralciate dal contesto. Presentiamo qui il testo dell’articolo di mons. Ma. In un altro articolo presentiamo le reazioni cinesi e vaticane alla sua posizione.

Vi è chi si straccia le vesti per il “tradimento” di mons. Ma e chi si frega le mani per averlo ormai fra i cosiddetti “vescovi opportunisti”, in combutta col governo cinese. Leggendo in modo integrale l’articolo del vescovo di Shanghai, vale la pena rilevare che nel testo si parla sì di “indipendenza” (nel governo e nel personale), ma si mantiene la necessità di unità con la Santa Sede e la Chiesa universale. Da questo punto di vista, la rivendicazione di mons. Ma ci pare non vada oltre un certo grado di autonomia che nella Chiesa è prevista per ogni conferenza episcopale nazionale.

Rimane il fatto che Benedetto XVI, nella sua Lettera ai cattolici cinesi (del 2007) giudica “inconciliabile con la dottrina cattolica” i “principi di indipendenza e autonomia, autogestione e amministrazione democratica della Chiesa” (n. 7) dell’AP (v. nota 36). Ma è anche vero che nella stessa lettera, il papa parla della possibilità di accettare “il riconoscimento concesso dalle autorità civili, a condizione che esso non comporti la negazione di principi irrinunciabili della fede e della comunione ecclesiastica”.  L’impressione è che l’articolo di mons. Ma si mantenga sul filo del rasoio lasciando lo spazio all’obbedienza alle leggi dello Stato. Allo stesso tempo però egli esalta con stile fin troppo positivo l’AP, forse per cercare di garantire la maggior libertà religiosa alla sua comunità di Shanghai. Rimane il fatto grave del suo isolamento, tanto da non poter nemmeno comunicare con lui per conoscere di più il suo pensiero e sapere chi è l’autore reale del testo pubblicato. Ecco l’articolo (quasi) integrale di mons. Taddeo Ma Daqin, il quinto di una serie dedicata alla celebrazione dei 100 anni dalla nascita di mons. Jin Luxian, vescovo di Shanghai morto nel 2013 (traduzioni dal cinese a cura di AsiaNews).

Ci ha guidati sulla via dell’amore della patria e della Chiesa

Centenario della nascita di Mons. Jin Luxian (5)

Il clero giovane e I fedeli della Diocesi di Shanghai di oggi possono imparare tanto da Mons. Jin Luxian. Ovviamente i talenti e l’esperienza di vita di Mons. Jin temo che non potremo imitarli. Così è la realtà. Ma i suoi nobili sentimenti di amore per la patria e per la Chiesa, il suo spirito di donazione della vita per la causa del Signore, il suo atteggiamento umile nel ministero episcopale, tutto questo possiamo cercare di imitarlo. Non sono lo possiamo, ma lo dobbiamo fare, dal momento che il pastore è modello per il gregge.  E le pecore devono seguire il pastore. Nel discorso per la celebrazione del 40° anniversario della fondazione dell’Associazione patriottica (AP) cattolica di Shanghai, Mons. Jin ha un’espressione molto significativa: La missione del pastore è di tenersi attaccato all’orientamento della Chiesa e gestire bene tutti i rapporti complessi.  Lo ha sempre capito chiaramente nel ministero di evangelizzazione della Chiesa e nel servizio alla società; nello stesso tempo ha cercato di esplorare come la Chiesa deve adattarsi alla società e seguire la via più opportuna.

Attualmente c’è una certa corrente di liberalismo sia nella società che nella Chiesa, che spinge a criticare a piacere e soggettivamente società e Chiesa con persino parole calunniose, critica solo per la critica, a volte con atteggiamenti ostili, senza una comprensione vera dei fatti… Tale comportamento se fatto da un membro del partito dimostra la mancanza dello spirito di saper criticare e criticarsi come anche di realismo pratico, se fatto da un cristiano dimostra la mancanza di aver ascoltato l’insegnamento di  Gesù di ‘non giudicare per non esser giudicati’.

Mons. Jin non ha mai criticato né rimproverato nessuno; anche a chi lo criticava con cattiva intenzione e persino lo calunniava rispondeva con un sorriso: tale apertura di mente e di cuore è molto nobile e merita di essere imparato.

A riguardo della comprensione delle leggi dello stato e della chiesa Mons. Jin aveva un’opinione chiara. Considerava che lo spirito evangelico come la natura e la missione della Chiesa doveva vivere l’insegnamento di amore che Gesù ha dato ai suoi seguaci ed effettuarsi negli impegni di evangelizzazione. La Chiesa nel mondo non doveva cercare nessun potere né privilegi, ma solo compiere la sua missione evangelizzatrice nei modi che la società e i tempi di oggi possono accettare. Conseguentemente per lui, i regolamenti della Chiesa si devono osservare, ma si devono obbedire anche le leggi di uno Stato o di un luogo. Questo vale anche per i cristiani, che devono diventare modello in questa osservanza.

Storicamente, durante i periodi di unione tra Stato e Chiesa amministravano la società insieme e la Chiesa ha gradualmente dimenticato la sua propria missione sacra, cioè di non cercare l’autorità suprema su questa terra, ma imitare Gesù Cristo nell’essere il servo di tutti.  Solo dopo che l’autorità secolare è diventata sua oppositrice e la Chiesa ha subito gravi attacchi, la Chiesa ha realizzato che lo sbaglio non era dell’autorità secolare ma il suo, perché aveva dimenticato la propria natura e missione, diventando potenza secolare e allontanandosi dalla volontà originaria del Signore.

Per questo, Mons. Jin ci consigliava frequentemente di guardare alla storia ogni volta che incontriamo difficoltà. La Chiesa non è una realtà fissa ma dinamica e viva che si adatta alla società, alla cultura in cui si propaga: è lo spirito evangelico. In caso di contrasti tra la legge dello stato e della Chiesa, occorre ricordare che la Chiesa è serva che deve obbedire…

Su questo punto, sono pienamente d’accordo con quanto è stato detto nella recente Conferenza nazionale sul lavoro religioso: ogni religione in Cina deve gestire positivamente ogni rapporto: adeguarsi ai tempi e alla società di oggi, gestire bene i rapporti con il governo, con la società, con le altre religioni, con i correligionari all’estero e con i non credenti, oltre naturalmente osservare le leggi dello stato.

(Sintesi: Segue qui un lungo paragrafo su Mons. Jin che dapprima ha seguito una via sbagliata, ma poi, data la realtà della Nuova Cina, ha realizzato il suo sbaglio e ha trovato la sua nuova missione nell’Associazione patriottica di Shanghai che ha appoggiato in pieno e ne ha sviluppato il ruolo e le funzioni)

La nostra generazione ha sentito grandemente l’influsso di Mons. Jin, non solo per la formazione spirituale ma anche per il lavoro dell’AP. Mons. Jin ha sempre incoraggiato e guidato il clero a cooperare con l’AP nelle parrocchie per migliorare il suo ruolo nell’assistere ai bisogni locali. Non pochi tra i sacerdoti, grazie al suo incoraggiamento e appoggio, hanno aderito all’AP e hanno congiunto sia nella Diocesi che nelle parrocchie la causa dell’amore per la patria e per la Chiesa guidando i fedeli sulla via dell’adattamento ai tempi moderni e allo sviluppo sociale. Molto presto Mons. Jin mi ha introdotto nell’AP locale: nel secondo anno dopo la mia ordinazione Mons. Jin mi ha raccomandato ad entrare nell’AP di Shanghai, incoraggiandomi a imparare dalle sue guide della generazione passata. A quel tempo, costoro verso me, membro della giovane generazione, mi hanno dimostrato molta cura e apprezzamento, offrendo occasioni per imparare e praticare. Ma allora io non capivo tanto la causa dell’AP. Per un periodo abbastanza lungo, l’AP ha dato lezioni a me e ai membri giovani per crescere. Mons. Jin spesso e specialmente nell’assemblee importanti dell’AP mi ha chiesto di parlare al suo posto: queste occasioni erano per me di grande prova e di allenamento. Ho così realizzato gradualmente l’importanza del ruolo dell’AP, la sua natura, i suoi obiettivi e funzioni, cambiando alcune mie opinioni originali, esperimentando personalmente il senso dell’amore per la patria e per la Chiesa, cioè guidare effettivamente le masse dei fedeli ad adeguarsi alla causa della società socialista e a contribuire alla costruzione sociale del paese.

Quanto più la nostra Chiesa cattolica si adegua e si immedesima, la nostra società l’approva e l’accetta, e il nostro impegno di evangelizzazione prospera. Questi sono rapporti vicendevoli ottimi, che producono buoni risultati. Particolarmente, con l’aumento dei rapporti e del lavoro, continuiamo gli sforzi di personalità delle nostre generazioni passate, come Gu Meiqing, Tang Guozhi, Lu Jingxiang,  come anche delle recenti come Li Wenzhi, Ma Bailing, Wang Liangquan… da cui ho imparato tanto e mi hanno provvisto grandi cure e aiuto. Dopo essersi ritirati mi mandano ancora gli auguri di Natale.  

Per un certo tempo ho subito l’abbaglio di elementi stranieri per cui ho detto e fatto errori verso l’AP. Dopo aver riflettuto mi sono accorto che sono state azioni non sagge. La mia coscienza non era tranquilla perché avevo fatto del male a persone che per lungo tempo si erano presi cura di me e mi avevano aiutato. Avevo rovinato il buono stato della diocesi che Mons. Jin aveva con tanta fatica costruito. Tali errori non dovevano avvenire nella Chiesa di Shanghai dalla lunga tradizione di amore per la patria e per la Chiesa.  Per questo, nel profondo del cuore non mi sentivo in pace e avevo rimorsi e speravo di aver l’occasione di rimediare ai miei sbagli. Ho sempre mantenuto una forte affezione per l’AP di Shanghai, derivata dal suo ruolo costruttivo e dal suo contributo allo sviluppo della Chiesa, nell’attuazione della politica della libertà religiosa e nella ripresa delle attività religiose e nella crescita del ministero pastorale dopo il lancio dell’apertura e delle riforme, e in particolare, tutte, grandi e piccole azioni a mio riguardo da quando vi sono entrato. L’AP non è come all’estero molti la giudicano. Credo che la maggior parte del clero e dei fedeli di Shanghai l’appoggiano e ne hanno fiducia.

Nello sviluppo della Chiesa in Cina l’AP ha un ruolo insostituibile. Storicamente ci sono tanti fatti che ne dimostrano l’importanza per la Chiesa. Nello stadio attuale di sviluppo del nostro Paese credo che il suo ruolo è essenziale per la causa dell’evangelizzazione della nazione: può esercitare una funzione autonoma nel fare da guida a livello politico, aiutare negli affari ecclesiali e nei servizi sociali. Ad es.: come ponte tra governo e masse dei fedeli può aiutare a seguire l’orientamento base della politica ufficiale, organizzare meglio le comunità cristiane, aiutare diocesi e parrocchie nel loro ministero e far condividere l’amore del Signore. In Shanghai, può coordinare le ‘Quattro Guide del carro’ (l’AP locale, la commissione per gli affari ecclesiali, l’Associazione degli intellettuali cattolici e la Diocesi) per trovare i modi migliori per l’evangelizzazione, favorendo la loro giusta autonomia e iniziative, in modo da migliorare la cooperazione e l’efficacia di azione. 

Dalla mia esperienza personale, devo imparare un’altra qualità di Mons. Jin, cioè di correggere coraggiosamente i propri sbagli. Sebbene Mons Jin in un primo tempo aveva seguito una via sbagliata, dopo una seria riflessione si è pentito e ha trovato la sua propria vocazione: nella seconda parte della sua vita ha goduto di splendidi successi. In questo anni, anch’io ho studiato gli scritti di Mons. Jin e ho riflettuto sull’esperienza missionaria di P. Matteo Ricci. Riflettendo su me stesso, ho cercato di correggere i miei difetti e mancanze. Tale lunga riflessione lontana dai lavori quotidiani, mi ha rivelato la mia mancanza di maturità, i limiti della mia comprensione e dei miei giudizi. Ogni persona deve crescere, non solo fisicamente, ma anche psicologicamente e spiritualmente, nelle sue convinzioni, visioni, modi di pensare. Da giovani, ci siamo adagiati sull’amore per la patria e per la Chiesa delle vecchie generazioni ma mancavamo delle convinzioni sul significato di una Chiesa autonoma e indipendente, sul senso di osservare la costituzione e le leggi dello stato come anche del contribuire positivamente ad adeguarsi alla società socialista. Nell’ inno della veglia pasquale, cantiamo il ‘Felix Culpa’: questa parola sembra oggi darci una sferzata ma anche una speranza: sferza i nostri peccati e sbagli [in cui] siamo caduti e dobbiamo fare la penitenza; speranza perché dopo aver ricevuto l’ammonimento, [da] dove siamo caduti, dobbiamo alzarci e iniziare una nuova vita.

 

 

 

 

Vedi anche
17/06/2016 10:09:00 CINA - VATICANO
Cina e Vaticano: reazioni incredule e di sconforto al “voltafaccia” di mons. Ma Daqin, vescovo di Shanghai

Dopo essersi dimesso dall’Associazione patriottica, e aver subito quattro anni di arresti domiciliari, mons. Ma sembra ritrattare le sue posizioni ed esalta l’AP e la sua funzione per la Chiesa cinese. Per alcuni fedeli egli “è stato costretto”; per altri egli è vittima di “troppe pressioni”; per altri ancora questa “sottomissione” è il “prezzo da pagare” per ridare libertà alla comunità di Shanghai, dove forse riaprirà il seminario (chiuso da 4 anni) in settembre. In Vaticano non si dà molto credito alle dichiarazioni del prelato. Un vescovo cinese si domanda se è ancora utile il dialogo fra Santa Sede e Cina e teme che qualcuno in Vaticano abbia pilotato la “confessione” di Ma Daqin per far piacere al governo cinese.

 

Cina e Vaticano: reazioni incredule e di sconforto al “voltafaccia” di mons. Ma Daqin, vescovo di Shanghai

Bernardo Cervellera

http://www.asianews.it/notizie-it/Cina-e-Vaticano:-reazioni-incredule-e-di-sconforto-al-“voltafaccia”-di-mons.-Ma-Daqin,-vescovo-di-Shanghai-37798.html

Dopo essersi dimesso dall’Associazione patriottica, e aver subito quattro anni di arresti domiciliari, mons. Ma sembra ritrattare le sue posizioni ed esalta l’AP e la sua funzione per la Chiesa cinese. Per alcuni fedeli egli “è stato costretto”; per altri egli è vittima di “troppe pressioni”; per altri ancora questa “sottomissione” è il “prezzo da pagare” per ridare libertà alla comunità di Shanghai, dove forse riaprirà il seminario (chiuso da 4 anni) in settembre. In Vaticano non si dà molto credito alle dichiarazioni del prelato. Un vescovo cinese si domanda se è ancora utile il dialogo fra Santa Sede e Cina e teme che qualcuno in Vaticano abbia pilotato la “confessione” di Ma Daqin per far piacere al governo cinese.

Città del Vaticano (AsiaNews) 17/06/2016- Personalità vaticane consigliano di “non dare troppa importanza a quanto scritto” in un blog pubblicato lo scorso 12 giugno dove mons. Taddeo Ma Daqin si proclama sostenitore dell’Associazione patriottica (AP) e chiede perdono per gli errori commessi nel recente passato. Ma fra sacerdoti e laici cinesi di diverse zone della Cina, la “riconversione” del vescovo di Shanghai, da quattro anni agli arresti domiciliari, sta creando reazioni di sgomento, incredulità, dolore, oltre che ira verso il governo che riesce a “isolare un suo cittadino per 4 anni” e dopo tante pressioni “a fargli confessare qualunque cosa”. In più, un vescovo teme che in Vaticano qualcuno abbia suggerito la “confessione” a Ma Daqin per far piacere al governo.

Il giorno della sua ordinazione (v. foto), approvata dalla Santa Sede e dal governo, il 7 luglio 2012, mons. Ma aveva comunicato la sua decisione di uscire dall’Associazione patriottica per dedicarsi in pieno all’impegno pastorale. Durante la cerimonia egli aveva anche evitato l’imposizione delle mani da parte di un vescovo illecito. Per questa sua “insubordinazione”, poche ore dopo la cerimonia egli è stato posto in isolamento nel seminario di Shanghai a Sheshan, ai piedi del santuario di Nostra Signora Aiuto dei cristiani, dove molto raramente può ricevere visite e “non ha diritto” di portare alcun segno episcopale: né berretta, né croce, né celebrare in pubblico.

La “vendetta” delle autorità per un simile schiaffo alla politica religiosa della Cina è stata totale: seminario chiuso; ordini religiosi femminili controllati, casa editrice diocesana bloccata; nessuna apertura di porta santa nel Giubileo della Misericordia; ingenti somme sparite dai conti della diocesi. A mons. Ma è stato strappato il titolo di “vescovo” di Shanghai e sottoposto a “un’inchiesta per aver violato le regole”. Il governo della diocesi è stato intanto affidato a cinque sacerdoti-decani che però possono solo gestire gli aspetti più usuali e meno problematici. In tale situazione, la diocesi di Shanghai, una delle più vive della Cina, rischia di soffocare di inedia.

La “confessione”

È a questo punto che salta fuori il capovolgimento e la “riconversione” di mons. Ma Daqin.

Per tutti questi anni, mons, Ma ha potuto avere un blog su sina.com, su cui egli ha postato spesso sue riflessioni spirituali, o confidenze, partecipando in modo virtuale agli eventi della Chiesa universale e locale. Talvolta il blog veniva oscurato, ma poi ritornava in vita. Il 12 giugno scorso egli ha postato un articolo che pubblichiamo in traduzione pressocché integrale. Esso è il quinto di una serie dedicata alla figura di mons. Aloysius Jin Luxian, vescovo ufficiale di Shanghai, morto nel 2013, di cui egli era stato ordinato coadiutore (per il governo; ausiliare per la Santa Sede), in occasione del centenario della sua nascita, il prossimo 20 giugno. L’articolo, dal titolo “Ci ha guidati sulla via dell’amore della patria e della Chiesa”, esprime apprezzamento per il modo in cui mons. Jin ha potuto tenere insieme il suo slancio evangelizzatore con il rispetto e la collaborazione con l’AP. Nel testo si esalta la capacità di mons. Jin nel ricercare “l’indipendenza” della Chiesa cinese, il suo non dipendere da “stranieri” nel governo e nel personale, ma nello stesso tempo il voler vivere in unità con la Chiesa “una, santa, cattolica e apostolica”. L’insegnamento di mons. Jin, continua mons. Ma, lo ha aiutato a “rispettare le leggi dello Stato” e a vedere in modo positivo il contributo dell’AP nella gestione della vita della Chiesa. A un certo punto emerge quella che si potrebbe chiamare una “confessione”: “Per un certo tempo – scrive mons. Ma - ho subito l’abbaglio di elementi stranieri per cui ho detto e fatto errori verso l’AP. Dopo aver riflettuto mi sono accorto che sono state azioni non sagge. La mia coscienza non era tranquilla perché avevo fatto del male a persone che per lungo tempo si erano presi cura di me e mi avevano aiutato. Avevo rovinato il buono stato della diocesi che Mons. Jin aveva con tanta fatica costruito. Tali errori non dovevano avvenire nella Chiesa di Shanghai dalla lunga tradizione di amore per la patria e per la Chiesa.  Per questo, nel profondo del cuore non mi sentivo in pace e avevo rimorsi e speravo di aver l’occasione di rimediare ai miei sbagli. Ho sempre mantenuto una forte affezione per l’AP di Shanghai, derivata dal suo ruolo costruttivo e dal suo contributo allo sviluppo della Chiesa, nell’attuazione della politica della libertà religiosa e nella ripresa delle attività religiose e nella crescita del ministero pastorale dopo il lancio dell’apertura e delle riforme, e in particolare, tutte, grandi e piccole azioni a mio riguardo da quando vi sono entrato. L’AP non è come all’estero molti la giudicano. Credo che la maggior parte del clero e dei fedeli di Shanghai l’appoggiano e ne hanno fiducia. Nello sviluppo della Chiesa in Cina l’AP ha un ruolo insostituibile”.

E conclude così: “Nell’ inno della veglia pasquale, cantiamo il ‘Felix Culpa’: questa parola sembra oggi darci una sferzata ma anche una speranza: sferza i nostri peccati e sbagli [in cui] siamo caduti e dobbiamo fare la penitenza; speranza perché dopo aver ricevuto l’ammonimento, [da] dove siamo caduti, dobbiamo alzarci e iniziare una nuova vita”.

Le reazioni

Fra molti fedeli cinesi vi è incredulità per questo “voltafaccia” di mons. Ma. Un cristiano della Cina centrale non è “sicuro” che l’articolo sul blog sia davvero mano del vescovo. “Lui non aveva mai parlato di politica in precedenza. In più, da qualche mese il suo weibo [il Twitter cinese] è stato cancellato. A causa di ciò non si può contattare mons. Ma in nessun modo e chiedergli spiegazioni per questo cambiamento”.

Per diversi giovani fedeli di Shanghai “è tutta una bugia: la lettera non è del vescovo; è stata scritta da qualcun altro. È il solito gioco del governo, a cui non crediamo più”.

L’incredulità è anche dovuta al fatto che in questi anni mons. Ma era divenuto in qualche modo un simbolo della resistenza della Chiesa (ufficiale!) alle ingerenze del governo e dell’AP nella vita delle comunità e molti si auguravano che altri vescovi (ufficiali) potessero seguire il suo esempio rimanendo fermi nei principi della fede. L’atteggiamento netto di mons. Ma aveva prodotto una maggiore unità nella Chiesa di Shanghai fra le comunità ufficiali e sotterranee. Queste ultime, infatti, non accettano l’iscrizione all’AP, dato che nel suo statuto vi è il principio di voler costruire una Chiesa “indipendente” dalla Santa Sede. Un sacerdote della Cina del nord teme che questo nuovo atteggiamento di mons. Ma possa ancora una volta “dividere la comunità e farla annegare nella confusione. Il governo sa come guadagnare da queste situazioni”. Secondo il sacerdote, mons. Ma “è stato costretto a scrivere quelle cose, forse in cambio di un minimo di libertà. È una specie di prezzo da pagare, come nel caso del vescovo di Zhouzhi (Shaanxi)”. Il riferimento è a mons. Martin Wu Qinjing, ordinato senza il permesso dell’AP e tenuto per 10 anni in isolamento. E’ stato installato dal governo come vescovo della sua diocesi solo dopo aver accettato di concelebrare con un vescovo illecito.

Anche un sacerdote, della Cina dell’est cita l’esempio di mons. Wu: “Credo sia una imposizione come per Zhouzhi”, dice ad AsiaNews.  E aggiunge: “Questo fatto mi addolora. Mons. Ma Daqin era diventato il modello per chi soffre difficoltà a causa della fede. Oggi in Cina si gioca una grossa sfida. Fra i giovani sacerdoti spesso si cerca una situazione di comodo e di tranquillità, senza problemi. Invece è necessario conservare alcuni punti fermi da cui non si può tornare indietro, altrimenti il governo rischia di assorbire la vita della Chiesa trasformandola in un organismo senza senso”.

Altri fedeli di Shanghai pensano che l’articolo provenga proprio dalla mano di mons. Ma e sono contrariati per questo: “Ciò che egli ha testimoniato finora -  dice Jiang, 30 anni - è ora inutile. Se avesse continuato, avrebbe potuto avere un impatto positivo su tutta la Chiesa”. Altri però mostrano compassione e comprensione per il vescovo: “Chissà cosa deve aver sopportato e sofferto per così tanto tempo. Ormai il governo non lascia scampo nel rafforzare il suo controllo sulla Chiesa, facendola dominare dall’AP e dal consiglio dei vescovi” [entrambi organismi non riconosciuti dalla Santa Sede]. “Penso – dice un altro giovane – che nessuno possa resistere a pressioni e isolamento per troppo tempo. Il governo cinese sa far confessare perfino alle pietre i propri errori in televisione”. Il riferimento è alla serie di numerose “confessioni” diffuse in tivù da parte di attivisti, giornalisti, editori, avvocati per i diritti umani con i loro “pentimenti in diretta”.

Da questo punto di vista ha molto valore il commento di una personalità vaticana (che ha scelto l’anonimato) che ad AsiaNews consiglia di “non dare troppo valore a questa ‘confessione’, finché non si conoscono le condizioni in cui essa è avvenuta”. La personalità esclude che sia stato il Vaticano a consigliare mons. Ma ad “addolcire” la sua posizione.

Diverse persone si domandano quale sia il “guadagno” di Ma, pagato a così caro prezzo. Ad esempio, in questi giorni sono sempre più forti le voci che pronosticano l’apertura del seminario di Shanghai per il prossimo settembre. Il seminario era stato chiuso proprio in seguito alla “collaborazione” dei seminaristi con mons. Ma: durante la cerimonia di ordinazione episcopale, avevano tenuto fuori dalla chiesa i vescovi illeciti che volevano aggiungersi alla celebrazione.

Un vescovo cinese del sud della Cina si domanda: “È un peccato che il Vaticano taccia. A mio avviso, la Santa Sede deve ribadire che l'articolo contiene elementi non compatibili con la dottrina della Chiesa, non importa chi sia il suo autore. Il silenzio crea solo confusione e molte domande: come è possibile che la Santa Sede continui a mantenere il dialogo col governo cinese permettendo una tale manipolazione su un vescovo? Non vorrei che la ‘riconversione’ di Ma Daqin sia pilotata da qualcuno del Vaticano per promuovere un dialogo sempre più inutile!”.

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