....Memorias del beato Sopocko....INDEX.

La Divina Misericordia de Jesús

“Deseo que conozcas más profundamente el amor que arde en Mi Corazón por las almas, y tú comprenderás esto cuando medites Mi Pasión. Apela a Mi misericordia para los pecadores, deseo su salvación. Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente: 
Oh, Sangre y Agua que brotaste del
Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío” (Diario de santa Faustina, 187).

«Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza». (Diario, 299).

“He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien” (Diario, 1520).

“Hoy te envío a ti a toda la humanidad con Mi misericordia. No quiero castigar
a la humanidad doliente, sino deseo sanarla, abrazarla con
Mi Corazón misericordioso (...) Antes del día de la justicia envío el día de la misericordia” (Diario, 1588).

“Prepararás al mundo para mi última venida” (Diario, 429).

Mi reino en la tierra es Mi vida en las almas de los hombres” (Diario, 1784).


Cristo de la Divina Misericordia. A la derecha la versión de Vilnius, realizada a petición del confesor de sor Faustina, el beato padre Miguel Sopocko
por el pintor Eugenio Kazimirowski en 1934

“Mi mirada en esta imagen es igual a la mirada desde la cruz” (Diario, 326).

A la izquierda la versión de Cracovia realizada por el pintor Adolfo Hyla en 1944

El 22 de febrero de 1931 Jesús se reveló a santa Faustina en su celda del convento de Plock (Polonia). Le encomendó pintar un cuadro, enseñándole su modelo.

Refiere Santa Faustina en su diario: “Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. Un momento después, Jesús me dijo:
«Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío. 
»Deseo »que esta imagen sea venerada primero en su capilla y luego en el mundo entero... »Quiero que este cuadro que pintarás con el pincel, sea bendecido »con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; »ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia»".
(Diario de santa Faustina, 47-49).

Otro día, estando Santa Faustina en oración, Jesús le dijo: «Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. »El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza »la Sangre que es la vida de las almas. »Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando »Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza».
(Diario, 299).

Santa Faustina contaba todo esto a su confesor, el beato P. Miguel Sopocko, quien designó al pintor Eugenio Kazimirowski para que realizara la imagen según las indicaciones de la santa.

“... cuando estaba en el taller de aquel pintor que pintaba el cuadro, vi que no era tan bello como es Jesús. Me entristecí mucho por eso ... fui a la capilla y Iloré muchísimo. Le dije al Señor: ¿Quién Te pintará tan bello como Tú eres? De repente oí estas palabras: «No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de este cuadro, sino en Mi gracia»” (Diario, 313).

“Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327).

Oración

Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero. Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros.
... Cuantas veces entres en la capilla, reza en seguida esta oración que te enseñé. (Diario de santa Faustina, 474 - 476).

Salvación de los pecadores agonizantes
“Deseo que conozcas más profundamente el amor que arde en Mi Corazón por las almas, y tú comprenderás esto cuando medites Mi Pasión. Apela a Mi misericordia para los pecadores, deseo su salvación. Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente: 
Oh, Sangre y Agua que brotaste del
Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío” (Diario de santa Faustina, 187).

“Hija Mía, ayúdame a salvar a un pecador agonizante; reza por él este rosario que te he enseñado. Al empezar a rezar el rosario, vi a aquel moribundo entre terribles tormentos y luchas. El Ángel Custodio lo defendía, pero era como impotente ante la gran miseria de aquella alma (...)  Mientras rezaba el rosario, vi a Jesús tal y como está pintado en la imagen. Los rayos que salieron del Corazón de Jesús envolvieron al enfermo y las fuerzas de las tinieblas huyeron en pánico. El enfermo expiró sereno” (Diario, 1565).

“La Divina Misericordia alcanza al pecador a veces en el último momento, de modo particular y misterioso. Por fuera parece como si todo estuviera perdido, pero no es así; el alma iluminada por un rayo de la fuerte y última gracia Divina, se dirige a Dios en el último momento con tanta fuerza de amor que en ese último momento obtiene de Dios el perdón de las culpas y de las penas, sin darnos, por fuera, alguna señal de arrepentimiento o de contrición, porque ya no reacciona a las cosas exteriores. 
Oh, qué insondable es la Divina Misericordia. Pero, ¡qué horror! también hay almas que rechazan voluntaria y conscientemente esta gracia y la desprecian. Aún ya en la agonía misma Dios misericordioso da al alma un momento de lucidez interior y si el alma quiere, tiene la posibilidad de volver a Dios. Pero, a veces, en las almas hay una dureza tan grande que conscientemente eligen el infierno; frustran todas las oraciones que otras almas elevan a Dios por ellas e incluso los mismos esfuerzos de Dios...” (Diario, 1698).

La Fiesta de la Misericordia

“Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas, especialmente, para los pobres pecadores. En este día (...) derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En este día están abiertas todas las compuertas Divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mi, aunque sus pecados sean como escarlata” (Diario, 699).

La hora de la Misericordia: "A las tres, implora mi misericordia"

En octubre de 1937, en Cracovia (Polonia), Jesús pidió a santa Faustina que se le rinda honor en la hora de su muerte, aunque sólo sea por unos momentos, para unirse con Él en la oración, recurriendo con súplicas a los valores y méritos de Su Pasión.

A las tres, implora mi misericordia, en especial por los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en el abandono que sentí en el momento de Mi agonía. Ésta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré penetrar en Mi tristeza mortal. En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión...” (Diario, 1320).

“...cuántas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada alma. En esta hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás. En esta hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia. 
(...) en esa hora procura rezar el Vía Crucis, y si no puedes rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a
Mi Corazón que está lleno de misericordia. Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración, allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante. Exijo el culto a Mi misericordia de cada criatura...” (Diario, 1572).

“En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas; no he excluido a ninguna” (Diario, 1182).

La Coronilla a la Divina Misericordia

La Coronilla a la Divina Misericordia la dictó el Señor Jesús a sor Faustina en Vilna (Lituania) los días 13-14 de septiembre de 1935 como una oración que debe ser rezada para alcanzar la gracias de la misericordia de Dios para los pecadores.

“A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad” (Diario, 1731).

“Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita” (Diario, 687).

“Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando delante de un agonizante en rezada esta coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma” (Diario, 811).

“Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso” (Diario, 1541).

Para rezarla, con las cuentas del rosario.
“Al comienzo:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén. 

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

En las cuentas grandes (1 x):
"Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, 
como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero".

En las cuentas pequeñas (10 x):
"Por Su dolorosa pasión,
ten misericordia de nosotros y del mundo entero".

Al finalizar (3 x):
"Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros y del mundo entero”.
(Diario, 476).

La difusión de la Misericordia de Jesús

“...haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia. Yo supliré lo que te falte. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz. (...) Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas. A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa...” (Diario, 1074-1075).

A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen” (Diario, 1521).

“Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera, los actos; la segunda, la palabra; la tercera, la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia” (Diario, 742).

El triunfo de la Divina Misericordia de Jesús pese a los esfuerzos de Satanás

“Hoy he visto la gloria de Dios que fluye de esta imagen. Muchas almas reciben gracias aunque no lo digan abiertamente. Aunque su suerte varía, Dios recibe gloria a través de ella y los esfuerzos de Satanás y de la gente mala se estrellan y vuelven a la nada. A pesar de la maldad de Satanás, la Divina Misericordia triunfará en el mundo entero y será adorada por todas las almas” (Diario, 1789).

“He amado a Polonia de manera particular y si obedece Mi voluntad, la enalteceré en poder y en santidad. De ella saldrá la chispa que preparará el mundo para Mi última venida” (Diario, 1732).

Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso http://www.faustyna.eu/ES/nuevas-formas-culto.htm

https://web.archive.org/web/20110202001333/http://misericordia-divina.com/

Divina Misericordia: Esta es la verdadera historia de la imagen...... https://www.aciprensa.com/noticias/divina-misericordia-esta-es-la-verdadera-historia-de-la-imagen-23837

Historia del cuadro de Jesús Misericordioso

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