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Canals, el mejor teólogo y filósofo del siglo XX

Murió el 7 de febrero de 2009

El 7.02.2009 era sábado, día dedicado a la Virgen; y día en que los que llevan el escapulario de la Virgen del Carmen van al cielo si es que están en el purgatorio.

Estas páginas son un permanente homenaje a Canals, herencia y continuación, trasmisión y desarrollo: tradición

Textos de Francisco Canals Vidal

Fotos de Canals

OBRAS DE CANALS

Trabajos de Canals publicados en la revista Cristiandad de Barcelona

Apuntes biográficos de Francisco Canals Vidal
La continua dedicación de Canals integraba en su vida sus profundos estudios y sabiduría de teología, de Sagrada Escritura, de filosofía, de historia, de filosofía y de teología de la historia, de espiritualidad. Todo ello y mucho más lo vivía y lo sabía y lo continuaba estudiando y enseñando. Sus ejes eran el reino de Cristo por los Corazones de Jesús y de María, el tomismo, los ejercicios de san Ignacio, la vuelta al evangelio de la mano de santa Teresita del Niño Jesús, la Compañia de Jesús ignaciana, la tradición politica española y Cataluña. (
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Memorial en la revista CRISTIANDAD de Barcelona FRANCISCO CANALS VIDAL, IN MEMORIAM • CRISTIANDAD nº 932, marzo 2009

Continuación del homenaje póstumo a Canals en la revista CRISTIANDAD de Barcelona EL PADRE RAMÓN ORLANDIS RECORDADO POR FRANCISCO CANALS VIDAL • CRISTIANDAD nº 933, abril 2009

Discípulos de Canals y otros tomistas

Entrevista a Evaristo Palomar sobre Francisco Canals Vidal ante la presentación en mayo de 2013 de las Obras Completas del mayor filósofo y teólogo del siglo XX y de su proyección al XXI

Canals fue nombrado por Juan Pablo II, el 26 de abril de 2002,
Caballero Comendador de la Orden de San Gregorio Magno

El Apostolado de la Oración expresa su alegría por el nombramiento pontificio de Canals como Caballero Comendador de la Orden civil de San Gregorio Magno

Esquelas de Canals en La Vanguardia, Barcelona, domingo 8 de febrero de 2009

Francisco Canals Vidal, maestro de la verdad
Por monseñor Enrique Planas, fundador de la RIIAL

Datos biográficos de la laudatio de Canals por Vallet

Datos biográficos de Francisco Canals Vidal en riial.org

Francisco Canals Vidal en el DICCIONARIO DE AUTORES CATÓLICOS DE HABLA HISPANA
Por Sebastián Sánchez / Argentina

Noticia en ZENIT

Canals en 2003 con Vallet de Goytisolo a su lado, impartiendo su conferencia, Por qué descristianiza el liberalismo, en la XLI Reunión de los Amigos de la Ciudad Católica en Barcelona

 

 

 

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«La autoridad de la Iglesia en el orden mundial no es de ningún modo algo que conviniese únicamente a la "hipótesis" medieval, sino principio y "tesis" inmutable del orden cristiano en el mundo»
(Canals, Política española: pasado y futuro, pág.207).
«Dios no es nunca neutral respecto a los acontecimientos humanos, ni ante el curso de la Historia, y por eso tampoco puede serlo su Iglesia. Si ella habla, es en virtud de su misión divina, querida por Dios. Cuando habla y cuando juzga los problemas del día, lo hace con la clara conciencia de anticipar, con la virtud del Espíritu Santo, la sentencia que al fin de los tiempos su Señor y Cabeza, Juez del Universo, confirmará y sancionará»
(Pío XII, Mensaje de Navidad de 1951)

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Significado de de la fiesta solemne de Cristo Rey: Pío XI, el Papa que instituyó esta fiesta en 1925, explica su significado en su Encíclica «Miserentissimus»:

«Al hacer esto no sólo poníamos en evidencia la suprema soberanía que a Cristo compete sobre todo el Universo... sino que adelantábamos ya el gozo de aquel día dichosísimo en que todo el orbe, de corazón y de voluntad, se sujetará al dominio suavísimo de Cristo Rey».

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El reinado del laicismo y del liberalismo se terminará cuando todos crean que Jesucristo es Dios y obren en consecuencia, también en la vida política, lo cual se producirá con toda seguridad tal como fue anunciado por el Concilio Vaticano II:

"La Iglesia, juntamente con los profetas y con el mismo Apóstol, espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con voz unánime y le servirán hombro con hombro" (Nostra aetate, 4).

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El mal está limitado por el bien ontológica y cronológicamente (JP II, 23.02.2005)

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"Sobre las ruinas acumuladas por el odio y la violencia podrá edificarse la civilización del Corazón de Cristo"
(Benedicto XVI, 15.05.2006, Carta sobre el culto al Corazón de Jesús, repitiendo las palabras de Juan Pablo II de 5.10.1986, Insegnamenti, vol. IX/2, 1986, p. 843)

"Socialismo y catolicismo son términos contradictorios: nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero"
(Pío XI, Quadragesimo anno, 57)

"Acuérdense todos de que el padre de este socialismo educador es el liberalismo, y su heredero, el bolchevismo"
(Pío XI, Quadragesimo anno, 58)

EL DEBER RELIGIOSO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA (Marzo de 1968)
Francisco Canals Vidal: Política española: pasado y futuro. Barcelona. Acervo. 1977. Pág.219

Hay en la Iglesia dos potestades: el Pontificado y el Imperio

El Imperio estaba en la Cristiandad

No se separa de nuestro bautismo y de nuestra fe la vocación histórica, personal, familiar, nacional y universal de la Hispanidad

El Papa es el intérprete supremo de la ley divina positiva y natural

El silencio jerárquico vulnera un derecho de los fieles: el de recibir íntegra la enseñanza y la orientación práctica basada en la fe.

No tomarás el nombre del Vaticano II en vano

Ha caído sobre nosotros con insistencia la que podríamos llamar "evangelización" del europeísmo como máximo imperativo. A las dos europeizaciones, la ilustrada o absolutista, y la liberal, ha sucedido la que podríamos llamar con toda precisión democrático-cristiana.

Este imperativo del europeísmo se impone por encima de cualquier otra consideración. Para que España resulte apta para ser absorbida por Europa, se ha trabajado activamente por introducir en ella el pluralismo religioso e ideológico, y para que desaparezcan de sus costumbres y tradiciones familiares el espíritu cristiano que las caracterizaba.

Inmediatamente después de afirmar que la religión no se confunde con la política porque está por encima de ella, se nos lleva a concluir que los cristianos de nuestro tiempo tenemos obligación de pertenecer políticamente a la democracia cristiana. Extraña forma de argumento en que viene a confluir toda una historia de intervenciones, pretendidamente jerárquicas, de comisiones cívicas, juntas, directivas de prensa confesional, actividades de propaganda católica, a lo largo de los últimos sesenta años. [Esto está dicho en 1968].

Tenemos un Estado confesional que es utilizado para que desde los medios de comunicación estatales puestos a disposición, por norma concordataria, de los organismos eclesiásticos, se impongan a la opinión católica criterios y líneas de actuación que empujan al país hacia las aperturas izquierdistas de la política de los últimos años.

Se substituye esta idea de la gracia que supone y perfecciona lo natural, por otra inferior a lo sobrenatural auténtico, como reducida a un horizonte temporal, y que, por lo mismo, no respeta sino que suplanta los valores humanos auténticos.
Se corresponde así con el error cristológico arriano
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En lo histórico-social el Cristo místico de los dirigentes espirituales de la democracia cristiana es un Cristo parecido al de los arrianos. Inferior a Dios, y que, por otra parte, suplanta lo humano, lo absorbe y lo anula. Para Arrio, no era Cristo de la misma naturaleza que el Padre, y tampoco era verdaderamente hombre, ya que en Cristo no había alma humana con entendimiento y voluntad humana, sino que el logos, inferior al Padre, substituía la mente del hombre.

En este horizonte de un cristianismo político-democrático, el mensaje redentor mismo tiende a reducirse a un evangelio social en que se olvida prácticamente la verdadera divinidad de Cristo, y que por otra parte desintegra poderosamente, y aún combate activamente, todas las estructuras naturales sobrenaturalizadas propias de la tradición y del progreso cristianos.
Los teorizantes y apóstoles de esta corriente tienen siempre la virtud de anular todas las actitudes culturales y políticas que los españoles adoptaríamos en virtud de nuestro modo de ser, en fuerza de corrientes históricas y según nuestra autenticidad familiar, regional o ciudadana.

No habría por qué calificar de apolítico lo religioso, a no ser que se esté queriendo desintegrar lo político en nombre de una religión reducida.

El pueblo carlista desde la guerra de la Independencia hasta nuestra Cruzada ha representado en la historia del mundo moderno la resistencia cristiana frente a la fuerza descristianizadora del estado racionalista.

Es en España especialmente grave el tomar el nombre de Dios en vano para propagar en nombre de la línea del Concilio actitudes políticas y orientaciones culturales y sociales corruptoras. Sus frutos se están patentizando en la anarquía en las casas destinadas a la formación sacerdotal y religiosa, en la desintegración de la autoridad de la familia, en el proceso pavoroso de corrupción de costumbres a que hemos sido sometidos en estos últimos años, y sobre todo, en el hecho de que ya casi no reaccionamos ante algo que sólo unos años atrás hubiera levantado en vilo la conciencia católica de nuestro pueblo.

Se hace urgente que tomemos conciencia del problema de la especialísima relación en que están, en una perspectiva de filosofía de la historia y de la cultura, la Hispanidad y el Occidente. Si antes que Europa existió la Cristiandad Occidental, cabría reconocer que en sus orígenes y en su madurez tuvo lo hispánico papel directivo, y que vista desde sus raíces religiosas, debe más Europa a los grandes dirigentes espirituales y políticos hispanos, que a Federico de Prusia o a Napoleón. Pero es también patente que las tareas europeizantes emprendidas en los pueblos hispánicos a partir del siglo XVIII se presentan como absorción y transforman las minorías dirigentes de España e Hispano-América en proletariado interno de Occidente.

Resulta especialmente sospechosa la actitud de quienes se han convertido en apóstoles del pluralismo, en nombre de Dios.

Cuando en el mundo occidental se ha perdido la unidad religiosa, su principio de unidad han sido otros dioses que no son dioses; sino que han sido forjados por el orgullo de la cultura humana: el humanismo clasicista; las luces y la filosofía del siglo XVIII; la libertad o la cultura o el progreso social, entendidos idolátricamente en una perspectiva antropocéntrica.
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El equívoco de la democracia según Canals

"Una de las vías eficaces de influencia deletérea de falsas doctrinas -en el orden religioso y moral, en el social y político, y en el cultural y pedagógico- y de utilización de las mismas al servicio de una praxis revolucionarian desintegradora del orden natural, ha sido la manipulación del lenguaje mediante equívocos, que se apoyan en la imposición de significados de rigidez unívoca...Así por ejemplo...«democracia» es la fundada en el mito de la voluntad general y de la soberanía del pueblo, inspirada en fuentes rousseaunianas; libertades y «derechos humanos» se entienden desde las concepciones antropocéntricas y antiteísticas de una modernidad anticristiana" (Francisco Canals Vidal: Política española: pasado y futuro. Barcelona. Acervo. 1977. Pág. 9).

"El lenguaje político moderno está lleno de graves equívocos. El término «democracia»... había sido admitido en el lenguaje tradicional escolástico para expresar la deseable participación en el poder por parte de todos los miembros de una comunidad. Así en Santo Tomás. Pero a partir de la filosofía del siglo XVIII, inspiradora de la revolución francesa, significa también una concepción del mundo y una filosofía, negadora del origen divino del poder y del fundamento de las leyes humanas en una ley natural participación de la eterna. Un equívoco análogo se da con el término «derechos humanos»" (Política, 289).

"El liberalismo, la democracia de inspiración doctrinal rousseauniana y spinoziana, el socialismo en todos sus grados, se apoyan en concepciones filosóficas que niegan la sustantividad espiritual del hombre individual, y su libertad de albedrío y responsabilidad moral...Lo que se hace es establecer una perspectiva antropocéntrica sobre la vida social y la historia...En nombre de estas concepciones se recusa precisamente la idea cristiana de una ley natural impresa por Dios en nuestra mente. Negada la fuente divina de la ignidad de la persona humana, el mito de la voluntad general se constituye en fundamento último de todo el orden social (Política, 290).

"En relación íntima con este antropocentrismo, para el que el poder humano carece de límites imperativos que condicionen su decisión...está la negación del origen divino del poder, expresada en la falsa metafísica de la «soberanía del pueblo»...Para el antropocentrismo...la voluntad humana es ilimitada en sus objtivos, e incondicionada frente a toda norma que no emane de ella misma. Es esto y no una forma de gobierno en la que «todos tengan parte en el principado» -según la expresión de Santo Tomás- lo que, desde la inspiración de las filosofías anticristianas de los siglos modernos, se significa con la tesis de la «soberanía del pueblo», que se afirmó en antítesis al origen divino del poder" (Política, 291).

"El absolutismo, inspirado en el humanismo del Renacimiento, operó una reducción mundana e inmanente de la doctrina católica através de la tesis del derecho divino de los reyes. En nuestro siglo, en un contexto filosófico más explícitamente panteísta, se concibió el Estado como el advenimiento de lo divino sobre la tierra. Tales errores tienen un carácter idolátrico, porque atribuyen carácter divino a relidades finitas. Pero la mitología democrática de la soberanía del pueblo se levanta contra la idea misma de un principio divino de unidad, y de un modo mucho más radicalmente anticristiano se enfrenta «a todo lo que se llama Dios o recibe culto». No es ya idolatría, sino antiteísmo" (Política, 290-291).