Los 1.576 mártires de la persecución religiosa en España durante la Guerra de 1936 y sus precedentes, proclamados por la Iglesia hasta 2015....CRISTIANDAD FUTURA..INDEX.
Crónica de la Beatificación el 21 11 2015 en Barcelona de 26 capuchinos españoles de Cataluña, mártires de 1936

Beatificación de 26 mártires capuchinos españoles de Cataluña el sábado, 21 de noviembre de 2015 en la Catedral de Barcelona

Fuente: Hispania Martyr http://www.hispaniamartyr.org/

En julio de 1936 eran 204 los religiosos que integraban esta provincia de Cataluña y Baleares de la Orden Capuchina en España y en los 30 meses de persecución religiosa 36 de ellos fueron martirizados in odium fidei.

"En julio de 1936 la provincia capuchina de Cataluña contaba con 204 religiosos distribuidos en 9 conventos y una residencia, todos situados en zona roja, excepto el de Palma de Mallorca, que quedó inmune del contagio del odio".
(
Homilía del Cardenal Amato, 21.11.2015).

"La Revolución ha aniquilado materialmente la provincia de los capuchinos de Cataluña. Pero lo que nos han arrebatado, por mucho que valga, no es nada ante la gloria incomparable que nos han proporcionado nuestros mártires".
(P. Josep de Besalú, provincial capuchino de Cataluña y Baleares en 1939).

El 13 de octubre de 2013 fue ya beatificado en Tarragona como mártir de la persecución religiosa sufrida en España de 1934 a 1939 el fraile capuchino Fray Carmel de Colomers (Enrique Salva Mistral) con el grupo del obispo Manuel Borrás, y Andrés de Palazuelo y 31 compañeros mártires de la Orden de Franciscanos menores capuchinos (O.F.M.Cap.), entre los 522 mártires de esa persecución beatificados entonces.

Beato Fray Carmel de Colomers (Enrique Salva Mistral)

 

 


Cartel de la Beatificación de los mártires capuchinos en 2013

 

 

 

 

 



El 5 de junio de 2015 la familia capuchina recibía con inefable gozo la noticia de que el Papa Francisco había promulgado el decreto de martirio de Fray Federico de Berga (Martín Tarrés Puigpelat) y 25 compañeros mártires franciscanos capuchinos de Cataluña. Así lo anunciba su página Web: Causa de Martirio de Fray Federico de Berga (Tarrés) y otros 25 franciscanos capuchinos de Barcelona.

La Causa de los beatificados el 21.11. 2015 la encabeza Fray Federico de Berga (Martín Tarrés Puigpelat) que sufrió martirio en Barcelona el 17 de febrero de 1937.

Fray Federico de Berga

 

 

La persecución en la provincia catalano balear de la Orden Capuchina

La revista Ave María, en base a lo publicado en Cataluña Cristiana, reproduce unos textos que expresan el auténtico sentido sobrenatural de su martirio. En ella Fray Valentín Serra de Manresa, archivero de la orden, refiere que en julio de 1936 eran 204 los religiosos que integraban esta provincia de la Orden Capuchina en España, y que en los 30 meses de persecución religiosa 36 de ellos fueron sacrificados in odium fidei.

Ante los hechos revolucionarios que estallaron en julio de 1936,

"los frailes capuchinos, marcados por una honda espiritualidad martirial, que fueron madurando a medida que aumentaban las medidas anticlericales del gobierno de la Segunda República, se esforzaron en hacer una lectura sobrenatural de los hechos que comportaban una persecución violenta in odium fidei"

Así menciona como el abad cisterciense del monasterio de San Miquel de Cuixá, Francisco de Asís Causse, escribía en 1939 al provincial de los capuchinos, P. Josep de Besalú:

"Dios ha escogido a la nación católica como víctima propiciatoria y redentora; la sangre católica abundante y generosamente derramada por los sacerdotes, monjes, monjas y católicos españoles, será el rescate del mundo".

Refiere también como a su vez el provincial P. Josep de Besalú escribía a su buen amigo Dr. D. Lluis Carreras, autor del admirable libro martirial &ldquoGrandeza cristiana de España&rdquo, escrito desde Francia durante la persecución, en estos términos:

"La revolución ha aniquilado materialmente la provincia de los capuchinos de Cataluña. Pero lo que nos han arrebatado, por mucho que valga, no es nada ante la gloria incomparable que nos han proporcionado nuestros mártires. La sangre de nuestros mártires me llena el alma de esperanzas".

Acabada la guerra, el provincial capuchino P. Josep de Besalú, manifestaba:

"Doy las más sinceras gracias a Dios por no haber permitido que ni uno solo de los hijos de nuestra provincia catalana haya flaqueado en la fe durante el periodo de sangrante persecución religiosa que tan satánica se mostró".


El convento capuchino de Sarriá ardiendo el 22 de julio de 1936.

El domingo 19 de julio los jóvenes estudiantes fueron enviados a dormir a casas amigas. El lunes 20 Fray Benigno de Canet de Mar, Guardián del convento, dispuso que el resto de la comunidad se refugiara también en domicilios particulares previsoriamente asignados a cada uno.

Fray Benigno de Canet de Mar

 

 

 

 

Fray Eloy de Bianya

Con Fray Eloy de Bianya, (Pelayo Ayats Vergés), Fray Benigno fue el último en salir. Cerró la puerta y guardó la llave, siendo acogido en casa de la familia Serrahima, que en sus memorias narra con detalle el asalto e incendio del convento.

Para Fray Eloy no hubo lugar de refugio, y se trasladó a una pensión de la Ronda de San Pedro nº 20, donde sería, detenido, apareciendo su cadáver 21 de agosto en el Hospital Clínico.

 

Fray Miguel de Bianya y su tío Fray Jordi de Santa Pau, fueron detenidos el 28 de julio en la estación cuando pretendían refugiarse en su pueblo junto a Fray Cipriano de Tarrasa, recibiendo el mismo día el don del martirio

Fray Miquel de Bianya

Fray Jordi de SantaPau



 

El anciano Fray Modesto de Mieres (Juan Bover Teixidor) y el joven Fray Ángel de Ferrerías (José Martí Coll) la noche del 20 de julio se refugiaron en casa de Doña Rosa Ximenis, cercana al convento. Sufrieron distintos registros y Fray Ángel pudo haber huido, pero no quiso dejar sólo al anciano Fray Modesto y a Fray Antonio de Sasamón, que tenia 82 años, estaba enfermo y no podía moverse del lecho. Fray Modesto y Fray Angel serían asesinados en la noche del 28 de julio en "els garrofers" de Pedralbes.

Fray Ángel de Ferrerías

Fray Modesto de Mieres

 

 

 

 

Fray Modesto compuso esta admirable oración que recitaba cada día:

"En este momento, acepto Dios mío la muerte que queráis enviarme. Sea cual sea, la uno a la muerte Santísima de Nuestro Señor Jesucristo, que en este momento se está renovando en el Santo Sacrificio de la Misa, y así unida, os la ofrezco, oh Dios mío, suplicándoos humildemente que os dignéis aceptarla benignamente, a pesar de mi bajeza y miseria, en unión con la muerte de Nuestro Señor Jesucristo, para la remisión de todas mis culpas y pecados, y de los de todos los hombres".

 

Fray Buenaventura de Arroyo Cerezo (Tomás Díaz Díaz) fue detenido el 24 de agosto en la casa donde le habían acogido y llevado al Comité de la Sagrera. Querían que blasfemara y se quitara la cruz que llevaba, pero él respondía:

"por la cruz he entrado en la Orden y por la cruz quiero morir".

Le acribillaron a balazos en la carretera de la Verneda. Sus últimas palabras fueron:

"Muero por Dios ¡Viva Cristo Rey!"

 

 


Fray Rafael María de Mataró (Francisco de Paula Soteras Culla). Refugiado en casa de unos amigos se procuró su salida para Italia el 2 de Agosto, pero el día anterior, al ir a la comisaría a poner las huellas en el pasaporte, en la estación del tren de Sarría fue identificado como religioso. Detenido, sufrió martirio el 1 de agosto en Vallvidrera.

 

 



Fray Agustí de Montclar (José Alsinas Casas) recibió la ordenación presbiteral el 20 de febrero de 1932 de manos del también mártir Dr. Manuel Irurita Almándoz, obispo de Barcelona. Fue secretario provincial de la Orden. Acogido en un domicilio, fue denunciado, y los patrulleros fueron a buscar «al fraile». Se les presentó declarando que «era él el religioso que buscaban». Eran las tres de la tarde del 12 de agosto. Antes de ser fusilado pidió a los verdugos que le dejasen preparar. Impaciente ante su prolongada oración, uno de los milicianos le disparó a quemarropa, enviándole al Cielo.

 

 

 

Fray Cebrià de Terrassa (Ramón Gros Ballbé). Estuvo destinado a Filipinas, Centro América y de nuevo a la provincia. Ejerció de limosnero, portero, sacristán y sastre. Prototipo de la alegría franciscana, y de religioso discreto y humilde. Detenido y maltratado por los milicianos en el hogar donde halló acogida, fue llevado al martirio, siendo fusilado el 28 de julio de 1936.

 

 

 


Fray Anselmo de Olot (Lauretino Basil Matas). Tras licenciarse en Derecho, ingresó en la Orden en 1903. Marchó de misionero a Colombia. Vuelto a la patria, la revolución le sorprendió en Tarragona, refugiándose luego en Barcelona en casa de su sobrino mádico, calle Bruc 81. Denunciado por una sirvienta, fue detenido y llevado al martirio el 16 de agosto de 1936 en Barcelona. Su cadáver, horriblemente desfigurado, fue reconocido en el Hospital Clínico por su sobrino.

 

 

 


Fray Prudencio de Pomar de Cinca (Gregorio Chárlez Ribera). Emitió la profesión solemne en 1905. Ejerció los oficios de hortelano, limosnero, zapatero, portero, refitolero y cocinero. En julio de 1936 estaba casi ciego. Tuvo que abandonar el convento de Arenys de Mar y refugiarse en casa de una familia amiga. El 28 de julio fue detenido y asesinado junto con otros dos sacerdotes.

 

 

 

 

Fray Benigno de Canet de Mar (Miguel Sagré Fornaguera). Refugiado en una casa de huéspedes, preparaba su salida al extranjero, pero reconocido como sacerdote, fue denunciado detenido y asesinado el 19 de agosto de 1936 en Horta, Barcelona.

 

 

Fray Zacarías de Sant Llorenç de Penedès (Sebastiàn Sonet Romeu). La revolución le sorprendió en el convento barcelonés de l'Ajuda. Detendido por las Patrullas de Control y acusado de ser religioso y haber rezado en la Plaza de Catalunya, fue asesinado el 25 de agosto de 1936 junto a tapia del Hospital Francés.

 

 



Fray Marçal de Vilafranca de Penedès (Carlos Canyes Santacana) En 1936 tenía 19 años Tuvo que salir del convento y refugiarse en casa de sus padres, pero tuvieron que cambiar de residencia pues era público que cuatro hermanos eran capuchinos y tres ya sacerdotes. Fray Marçal fue detenido en el nuevo domicilio, diciendo a su madre: 

«Mamá, quédate tranquila por lo que pueda sucederme. Mi conciencia está en paz con Dios».

En la noche del 20 de agosto era asesinado en Pedralbes.

 



Fray Josep de Calella de la Costa (Juan Vilá Colomé) La revolución le sorprendió en el convento de Ntra. Sra. de Pompeya de Barcelona. Detenido en el domicilio que le había acogido, uno de los milicianos le interpeló sobre si era fraile, a lo que él respondió: «Soy el padre José de Calella». Fue fusilado aquel día 9 de septiembre de 1936.

 

 

 



Fray Alejandro de Barcelona (Jaime Nàjera Gherna) Abandonado el convento, se refugió en diversos domicilios, el último fue una pensión, donde fue detenido el 23 de noviembre junto con otro sacerdote. Aquel mismo día pasó a una checa, y de allí a ser fusilado en el cementerio de Montcada.

 

 

Fray Martí de Barcelona, (Jaime Boguñá Casanovas) Historiador, había estudiado en Lovaina y era autor de estudios sobre san Francisco y Raimundo Lulio. Le sorprendió la guerra en el convento de Ntra. Sra. de l'Ajuda y buscó refugio en casa de unos parientes. Creyó que vestido de seglar no sería reconocido, y siguió frecuentando archivos y bibliotecas, pero los revolucionarios iban en su busca.

Detuvieron a la familia y, bajo amenaza de muerte, lograron que revelaran su paradero. Le detuvieron, junto al padre Doroteo de Vilalba la noche del 19 de diciembre de 1936; conducidos a una checa y al cementerio de Montcada, donde fueron sacrificados.

 

 

Fray Doroteo de Villalba dels Arcs (Jordi Sampé Tarragó) Detenido en el domicilio que le había acogido, durante el registro en que le detuvieron leía el Evangelio tranquilamente. En la noche del 19 de diciembre de 1936 le asesinaron en la tapia del cementerio de Montcada.

 

 

 


Fray Remigio del Papiol (Esteban Santacana Armengol). Muy devoto de Santa Teresa del Niño Jesús, fue detenido y conducido a una checa, y de allí, el 22 de enero de 1937 al martirio en Cerdanyola.

 

 

 



Fray Paciano María de Barcelona (Francisco de Paula Colomer Presas) Tenía 20 años cuando le sorprendió la revolución en el convento de Sarrià, preparándose para los estudios de filosofía. Refugiado en diversos domicilios, para no comprometer a los que le acogían, se trasladó a una pensión, donde el 21 de enero de 1937 fue aprehendido con otro estudiante. Conducidos a una checa, el día 24 fueron ejecutados en el cementerio de Cerdanyola.

 

 

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Convento de los Capuchinos de Manresa en llamas

 



Fray Eudaldo de Igualada (Luís Estruc Vives) benjamín de los mártires capuchinos de la Provincia, mártir con 18 años. Nació en 1918. Ingresó en el seminario seráfico, profesando en 1933. Le sorprendió la revolución estudiando segundo curso de filosofía en Sarriá. Abandonó el convento el 20 de julio y, tras permanecer escondido unos días, y al funcionar de nuevo los trenes, decidió ir con sus padres a Igualada. Provisto de un carnet sindical se puso a trabajar en una fábrica de cartucheras, ayudando a su familia. Compañeros de trabajo le atacaban, pues sabían era religioso. La noche del 31 de octubre de 1936 llamaron a su casa tres fusileros para llevarlo a declarar al Comité. Al día siguiente unos viajeros vieron su cadáver cerca del cementerio de La Pobla de Claramunt.

 

 

 



Fray Vicente de Besalú (Julián Gibrat Marcé). La revolución le sorprendió en Olot, y, como los demás religiosos, tuvo que buscar refugio, pasando mil peripecias. Llegó a colocarse de mozo, guardando bueyes. Para pasar desapercibido, se vistió de pordiosero, pero el 22 de agosto fue detenido por los milicianos y llevado al Comité, que de momento no le identificaron como religioso sino como indigente. Fue él mismo el que se identificó como sacerdote, por lo que, tras un breve interrogatorio, fue llevado al lugar del martirio.

 

 

Fray Timoteo de Palafrugell (Jesús Miquel Girbau). Nacido en 1897, inició el noviciado en Arenys de Mar, emitiendo la profesión solemne en 1916. Ordenado de sacerdote en Vic en 1919, la revolución le sorprendió en el convento de Sarrià. Pudo salir de Barcelona y trasladarse a Olot, pero a primeros de septiembre en un registro le detuvieron, siendo conducido a la cárce, de la que salió para el martirio, junto con otros once presos, siendo sacrificados en las afueras de Olot el 31 de octubre de 1936.

 

 

Fray Félix de Tortosa (Juan Bonavida Dellà). Después de ejercer el oficio de hortelano y limosnero de Olot, pasó al convento de Sarrià. La revolución les sorprendió pasando por la limosna el Tordera. En la estación de Arenys de Mar el 1 de agosto fue reconocido como religioso. Los milicianos le subieron al coche y, poco después, caía fusilado junto con el párroco de la población.

 

 

Fray Tarsicio de Miralcamp (José Vilalta Saumell). La guerra le sorprendió en la residencia de Borges Blanques. Se refugió en una casa amiga unos días. Al ser movilizada su quinta determinó presentarse, acompañado del mismo alcalde. Quedó colocado en las oficinas, pero fue reconocido como religioso y encarcelado el 5 de agosto. La noche del 19 al 20 de agosto los milicianos sacaron a 72 víctimas, entre ellas el padre Tarsici y los asesinaron delante del cementerio.

 

 


 

 

 

Convento Capuchino de Olot también incendiado por los comités, sus frailes tuvieron que huir perseguidos a muerte.