..... Los mártires de la persecución religiosa durante la Guerra de España de 1936 y sus precedentes.. ...HISTORIA DE ESPAÑA.........CRISTIANDAD FUTURA......INDEX.

Beatificado en Vitoria el 1 de noviembre de 2014 el sacerdote mártir Pedro de Asúa

EL MUNDO EFE Vitoria 1/11/2014

El sacerdote vizcaíno Pedro de Asúa y Mendia, asesinado por milicianos del bando republicano durante la Guerra de España de 1936 ha sido beatificado hoy, 1/11/2014, ante cientos de fieles que han abarrotado la catedral de María Inmaculada de Vitoria en una eucaristía presidida por el cardenal Angelo Amato, que ha concelebrado junto con el nuncio del Vaticano en España, Renzo Fratini, y 18 obispos y arzobispos.

El papa Francisco reconoció el pasado 27 de enero la condición de mártir del nuevo beato de la Iglesia española Pedro de Asúa, sacerdote y arquitecto nacido en 1890 en Balmaseda (Vizcaya), que fue asesinado por milicianos del bando republicano durante la Guerra Civil española, concretamente el 29 de agosto de 1936 en el monte Candino de Liendo (Cantabria).

El proceso de beatificación de Asúa se inició en 1964 y el pasado mes de enero el Vaticano, al reconocerle como beato, destacó el "martirio" del sacerdote, asesinado en "odio a la fe".

La Iglesia también ha reconocido de Asúa que murió perdonando, "una muestra más de su identificación con Cristo y de su coherencia con lo que, como sacerdote, predicaba y enseñaba".

Durante la misa en la catedral vitoriana, el postulador de la beatificación del sacerdote vizcaíno, el padre Aitor Jiménez, ha leído una breve biografía y a continuación el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos y representante del papa, ha leído la carta apostólica por la que el Vaticano ha inscrito en el número de los beatos a Pedro de Asúa.

En esa carta apostólica, el papa Francisco destaca del "mártir" Asúa que "donó la vida por la edificación del Reino".

Posteriormente se ha descubierto un cuadro con la imagen del nuevo beato, se ha entonado el "canto de aclamación" y las reliquias han sido llevadas junto al altar.

Pedro de Asúa cursó estudios de bachillerato en la localidad vizcaína de Orduña hasta 1906 y después se fue a Madrid a estudiar Arquitectura. Entre 1915 y 1919 ejerció su profesión de arquitecto entre Bilbao y Madrid y con 29 años decidió dejarlo todo para ser sacerdote.

En 1920 ingresó en el Seminario de Vitoria y, siendo todavía seminarista, recibió el encargo de hacer los planos del nuevo Seminario de esta ciudad.

En 1924 fue ordenado sacerdote y como la Diócesis de Vitoria incluía entonces las de las tres provincias vascas, recorrió Bizkaia, Gipuzkoa y Álava para arreglar templos parroquiales, casas curales y locales pastorales. Entre 1926 y 1930 dirigió la construcción de Seminario de la capital alavesa.

El cardenal Amato ha concelebrado la ceremonia con el nuncio del Vaticano en España; con el presidente de la Conferencia Episcopal española y arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez; con los arzobispos de Burgos, Francisco Gil; de Valencia, Antonio Cañizares; Tarragona, Jaume Pujol; Pamplona-Tudela, Francisco Pérez, y Luis María Pérez de Onraita, emérito de la diócesis de Malanje, en Angola; y con los obispos Miguel Asurmendi (Vitoria), José Ignacio Munilla (San Sebastián), Mario Iceta (Bilbao), Camilo Lorenzo (Astorga), José Omella (Calahorra-Logroño), Vicente Jiménez (Santander), Antonio Martínez Camino (auxiliar de Madrid), Gerardo Melgar (Osma-Soria), Eusebio Hernández (Tarazona), Juan Antonio Aznárez (auxiliar de Pamplona-Tudela), Juan María Uriarte (emérito de San Sebastián) y Miguel Ángel Olaverri (Port-Congo).

Ha sido la primera beatificación que se celebra en Vitoria.

Han asistido representantes institucionales vascos como el delegado del Gobierno en el País Vasco, Carlos Urquijo, los consejeros de Hacienda y Finanzas, Ricardo Gatzagaetxebarria, y de Medio Ambiente y Política Territorial, Ana Oregi; el diputado general de Álava, Javier de Andrés, y el alcalde de Vitoria, Javier Maroto

Recuerdo del Papa desde Roma

El papa Francisco ha recordado la beatificación Pedro Asúa Mendía en Vitoria durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro del Vaticano con motivo de la festividad del Día de Todos los Santos de 2014.

"Hoy en Vitoria (España) ha sido proclamado beato Pedro Asúa Mendía. Sacerdote humilde y austero, predicó el Evangelio con la santidad de vida, la catequesis y la dedicación a los pobres y necesitados.Detenido, torturado y asesinado por haber expresado su deseo de permanecer fiel al Señor y a la Iglesia, representa para nosotros un maravilloso ejemplo de la fuerza en la fe y de testimonio de la caridad", dijo ante miles de fieles que se agolpaban en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

-------------------------------------

El Papa reconoce en 2014 la condición de mártir del sacerdote español de Balmaseda (Vizcaya) Pedro Asúa Mendía asesinado por odio a la fe en 1936

InfoCatólica Agencias 27/01/14

El papa Francisco ha promulgado el decreto por el que se reconoce el martirio del sacerdote español Pedro Asúa Mendía (1890-1936), «asesinado por odio a la fe» en Liendo (Cantabria) el 29 de agosto de 1936. Sus restos mortales están desde 1956 en la capilla del seminario de Vitoria.

Arquitecto, sacerdote y camarero secreto supernumerario de Su Santidad, Pedro Asúa nació el 30 de agosto de 1890 en Balmaseda (Vizcaya) y murió el 29 de agosto de 1936 en el monte Candina de Liendo (Cantabria). Su padre, el abogado Isidro Luis de Asúa y San Millán, era natural del antiguo Abando de Bilbao; voluntario en la guerra carlista fue secretario del Juzgado de Primera Instancia e instrucción del distrito de Balmaseda. Su madre fue Francisca Mendía Conde, natural de Balmaseda.

Asúa hizo sus estudios primarios en los jesuitas de Orduña. En 1906, obtuvo el título de bachiller. Desde octubre de 1906 hasta diciembre de 1914 estudia arquitectura en Madrid. El 11 de marzo de 1915 recibe el título de arquitecto y el mismo año trabaja en el proyecto del Coliseo Albia de Bilbao. En 1917, comienza las escuelas Mendía de Balmaseda, que quedaron terminadas en otoño de 1920.

Seminarista a los 30 años

Ingresa en el seminario de Aguirre en 1920. En 1924 le encargan la confección de los planos del seminario de Vitoria; colabora con él el arquitecto Luis Díaz Tolosana. Siendo arquitecto diocesano de Vitoria realiza una serie de reparaciones en diversos pueblos pertenecientes a la Diócesis. Proyectó también las Escuelas de Getxo, Nuestra Señora de Los ángeles, Romo (Las Arenas), Casa de las Hijas de la Caridad de Güeñes y la Iglesia de San Cristóbal de Vitoria.

Los restos de este vizcaíno asesinado por milicianos del bando republicano durante la Guerra Civil fueron llevados en 1956 a la capilla del seminario de Vitoria. Su proceso de beatificación se inició el 14 de mayo de 1964.

Otros decretos

El Pontífice se ha reunido con el prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, Angelo Amato, y ha autorizado este decreto que también reconoce las «virtudes heroicas», entre otros, del también vasco Zacarías de Santa Teresa (1887-1957), sacerdote de la Orden de los Carmelitas Descalzos.

Zacarías de Santa Teresa nació en Abadiano en 1887. Ingresó en la Orden del Carmelo Descalzo en 1903 y, tras ser ordenado sacerdote en 1912, viajó a la India, donde vivió 45 años, en los que trabajó como profesor del seminario de Puthemphaly y después del de Alwaye.

Como misionero se dedicó principalmente a la formación del clero nativo y al fomento de la cultura católica a través de numerosas publicaciones y con la fundación en 1924 del movimiento de la Liga de Conversiones. Fue apodado «refugio de pecadores» por su gran caridad hacia todos los pobres y su entera entrega hacia su ministerio. En 1957 falleció en el municipio de Alwaye, en el estado de Kerala (sur de India).

El Papa reconoció, asimismo, as «virtudes heroicas» de la fundadora de las Siervas de Jesús Sacramentado, María Benita Arias, nacida en La Carlota (Argentina) en 1822 y fallecida en Buenos Aires en 1894.

Asimismo, Francisco reconoce as «virtudes heroicas» de Noemy Cinque, quien pasaría a ser conocida como la hermana Serafina, de la Congregación de las Hermanas Adoratrices de la Sangre de Cristo, nacida en Urucurituba (Brasil) en 1913 y muerta en Manaos, en el mismo país, en 1988.

Los mártires de la persecución religiosa en España durante la Guerra de 1936 y sus precedentes

------------------------------------

Ampliación por Don Jorge López Teulón, sacerdote: ¡1524 mártires!

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=17380

ReL 28 enero 2014

Con el título "Mañana del 29 de agosto, en el Monte Candina de Liendo", este fue el artículo que colgué el 29 de agosto de 2011, sobre don Pedro de Asúa. Dios mediante, comienza el goteo de nuevos mártires camino a los altares. Su proceso de canonización se inicio el 14 de mayo de 1964. Ayer el Santo Padre firmaba el decreto de martirio para el sacerdote vizcaíno. Os dejo este artículo sobre su vida.

Siervo de Dios Pedro de Asúa Mendía   Nació el 30 de agosto de 1890 en Balmaseda (Vizcaya). Su padre, el abogado Isidro Luís de Asúa y San Millán, era natural de Abando (Bilbao); voluntario en la guerra carlista, fue secretario del juzgado de primera instancia e instrucción del distrito de Balmaseda. Su madre, fue Francisca Mendía Conde, natural de Balmaseda. Pedro hizo sus estudios primarios en los jesuitas de Orduña. En 1906 obtuvo el título de bachiller.   Desde octubre de 1906 hasta diciembre de 1914 estudia arquitectura en Madrid. Joven de gran tesón y fuerte curiosidad intelectual, aprovechó muy bien los años de carrera, incluyendo visitas al extranjero, como un famoso viaje a Túnez y Egipto con sus compañeros de carrera en 1911. En su diario hace un elogio del hospital de San Pablo, obra de Domenech y Montaner.

Sobre la Sagrada Familia de Gaudí dice: “A mi parecer es una obra concienzuda en cuanto a la resolución del problema arquitectónico, pero el estilo gótico desaparece a veces por las genialidades del autor, que está en pugna con las leyes elementales de la arquitectura”.  

El 11 de marzo de 1915 recibe el título de arquitecto y el mismo año le vemos trabajando en el proyecto del Coliseo Albia de Bilbao, un teatro con una capacidad para 3.000 personas que se estrenó con la Ópera “Otelo”. En 1917 comienza las escuelas Mendía de Balmaseda, que quedaron terminadas en otoño de 1920.

La vocación sacerdotal vino poco a poco. En aquellos estudios tenía cierta ventaja, a saber, la buena formación que traía de Orduña y de los años de Arquitectura. Ordenado en 1924, ya para entonces se había encargado de muchas edificaciones y restauraciones en la diócesis, cuyo nombramiento de arquitecto oficial fue hecho por el obispo Múgica. Pero sobre todo estaba en camino el gran encargo: el Seminario de Vitoria, cuyas obras duraron cuatro años (1926-1930). Obra arquitectónica admirable, cuyo eco llegó a todo el mundo. Y escenario de unos años brillantes de educación y cultura, que han sido recogidos principalmente en los dos tomos de “Historia del Seminario de Vitoria”, de Andrés Ibáñez.

Así que, este gran edificio fue inaugurado por Alfonso XIII, el nuncio Tedeschini, el obispo Mateo Múgica, el anterior obispo Fray Zacarías Martínez y otras autoridades el 28 de septiembre de 1930.

Ya en su alocución, Fray Zacarías Martínez dijo textualmente: “¡Alabanzas infinitas al insigne, tan insigne como modesto, sacerdote e ilustre arquitecto, D. Pedro de Asúa, quien, además de haber ideado y dirigido con tanto acierto tan gran obra, y de haber aportado su prestación material, se ha obstinado en no querer recibir los merecidos aplausos que le tributamos!”.

Y aquel día, aquel gran día para él, no le pudieron encontrar. Si había algún rasgo de carácter en Pedro de Asúa, era su extrema humildad. Imagínese cómo pudo recibir el rango de Monseñor concedido por Pío XI; dicen que sólo una vez se puso las vestimentas correspondientes.  

Siendo arquitecto diocesano de Vitoria realiza una serie de reparaciones en diversos pueblos pertenecientes a la diócesis. Proyectó también las siguientes obras: Escuelas de Getxo, Nuestra Señora de Los Ángeles, Romo (Las Arenas), Casa de las Hijas de la Caridad de Güeñes, Iglesia de San Cristóbal de Vitoria.  

Perseguido por el delito de ser sacerdote, en aquel ambiente enloquecido de la Guerra Civil, unos milicianos le asesinaron entre Castro Urdiales y Laredo, el 29 de agosto de 1936, en el monte Candina de Liendo (Cantabria).   Un pastor de Liendo encontró un cuerpo sin vida en un calero, donde había sido arrojado varias semanas antes. Nadie pudo identificar a quién pertenecía. Pasó algún tiempo hasta que dieron con las claves para saber que se trataba de él: un reloj con dos inscripciones “P.A.” y “Recuerdo de la familia Sota. Sopuerta 1931” (regalo de agradecimiento a las obras que dirigió de manera desinteresada en la Iglesia de Mercadillo de Sopuerta); y la pluma estilográfica que siempre llevaba consigo. Tenía 46 años   Sus restos fueron llevados en 1956 a la capilla del seminario de Vitoria-Gasteiz. Su proceso de beatificación se inició el 14 de mayo de 1964.  

El miércoles 11 de abril de 1956, el diario ABC ofrecía la crónica del discurso del ministro de Justicia, Antonio Iturmendi, en la inauguración de las fiestas jubilares del Seminario diocesano de Vitoria (se cumplían 75 años de su creación y 25 de la inauguración del edificio), con cuyo motivo tuvo lugar la apertura del proceso de beatificación de Monseñor Asúa, cuyos restos fueron trasladados a la capital alavesa, en presencia del Doctor Peralta, obispo de la diócesis, junto con el doctor Ángel Suquia Goicoechea, rector del Seminario de 1955-1965, futuro Cardenal-Arzobispo de Madrid.

Llegan a Vitoria los restos de Don Pedro Asúa

A las cinco de la tarde llegaron a esta ciudad, procedentes de Balmaseda, los restos de don Pedro Asúa, sacerdote arquitecto del Seminario, asesinado por los milicianos en 1936. Desde Balmaseda habían acompañado los restos cerca de un millar de personas, que se trasladaron en 15 autobuses y numerosos coches de turismo. Fueron recibidos los restos, con cruz alzada, por todos los alumnos del Seminario y más de 300 sacerdotes… El féretro fue llevado a hombros de cuatro profesores del Seminario, organizándose así el cortejo, que penetró en la capilla del centro, donde se cantó un nocturno pontifical y un responso, siendo depositados después en el mausoleo construido a tal efecto en la capilla del Seminario.   A continuación de este acto se efectuó otro de apertura del proceso de beatificación y la constitución del tribunal eclesiástico…

Finalmente, don Antonio Iturmendi pronunció su discurso:  

 “…La grandiosidad, instalaciones y nobleza de construcción de este Seminario son dignos del sentido religioso que matiza la vida de los hombres de este trozo de nuestro indisoluble solar nacional, de la decisión apostólica que determinó su erección y del genio creador, del anhelo insaciable de conquista de almas y del amor a Dios del que fue su Siervo fiel D. Pedro Asúa y Mendía, sacerdote y arquitecto, que proyectó y dirigió su construcción, y puso en su cometido lo mejor de su inteligencia y los más férvidos y puros anhelos de su alma. En coincidencia feliz con la conmemoración jubilar, la Providencia ha dispuesto que hoy se reciban los restos de monseñor Asúa en la casa en que se formó sacerdotalmente y en la que pocos años después habría de desplegar las dotes creadoras de su técnica y su espíritu de servicio a la Santa Madre Iglesia, y precisamente en este día de gozo se proceda a la constitución del Tribunal y a abrir la causa de su beatificación”.

  El señor Ministro, continúa refiriendo la crónica, “aludió después a las virtudes cristianas de la familia de monseñor Asúa y a los fervores eucarísticos de éste y su caridad impresionante, que culminaron con el más grande galardón, la palma del martirio, en plena Cruzada de Liberación Nacional, el 29 de agosto de 1936”. Y tras seguir desarrollando como “el católico no puede ser neutral”, finalizaba diciendo:  

“Para el logro de tan nobilísima y cristianísima ambición, pongamos los ojos en monseñor Asúa y venzamos, como él lo hiciera, el desaliento en la fe. La furia desatada de un sectarismo feroz lo eligió como víctima propiciatoria en aquellos días memorables que dieron lugar a la luminosa pastoral colectiva del Episcopado español, demostrativa de los hechos, fundamentos y finalidad verdadera de la Cruzada”.

--------------------------------------