Explicaciones y desarrollos.

Para que haya democracia y libertad, la ética debe regir la conducta política de los votantes y no sólo de los políticos

La actuación política de los católicos

Los católicos se comportan coherentemente cuando actúan de acuerdo con la fe católica de que la Iglesia tiene una autoridad infalible en materia de ética o moral y no sólo de fe. Y que la actuación en política no debe estar al margen de las normas objetivas de ética o moral, ni por parte de los políticos, ni del pueblo a la hora de elegirlos democráticamente. Y si no, no es democracia, no hay democracia, sino democracia liberal. Y sin moral o ética desemboca en la tiranía. Lo es. (Véase Política y ética).

Las normas de ética o moral son cognoscibles con la luz natural de la razón, pero no infaliblemente, como lo evidencian las polémicas sobre asuntos de pura decencia. Y son cumplibles, factibles, pero aún mucho menos indefectiblemente, como sabemos todos y cada uno por nuestra triste experiencia cotidiana. Y además el que no obra como piensa, acaba pensando tan mal como obra.

La Iglesia tiene los medios para que sea posible ese comportamiento conforme a las normas objetivas de moral o ética. Estos medios son la autoridad divina para enseñar con certeza infalible las normas de ética o moral y la gracia para que sea posible cumplir esas normas. (Véase tecleando aquí Lo que aporta la Iglesia)

El que dice que no puede creer en Dios, ni en la autoridad divina de la Iglesia para enseñar con certeza infalible las normas de ética o moral, no puede pretender que los que sí tenemos esa fe actuemos como si no. Y que propugnemos que todos obren de esta forma cuando entren en la Iglesia, como dice el Concilio Vaticano II en Nostra Aetate, 4. Ni puede pretender que por llamarnos partidarios de la teocracia o de la clerocracia nos va a callar, o nos va a poner a la defensiva y hacernos renunciar a nuestra fe consecuente para congraciarnos con él. Como los que nos insultan de fascistas.

La normativa ética de la política está entre en las materias sobre las que el Papa tiene autoridad infalible, porque es infalible en materia de fe y moral, lo mismo que lo es la Iglesia Católica.

Cristo constituyó a los Apóstoles y a sus sucesores «intérpretes auténticos de toda ley moral, es decir, no sólo de la ley evangélica, sino también de la natural»
(Pablo VI, enc. Humanæ vitae 25-VII-1968, 4). [Citado por Iraburu en Infocatólica, 14.12.2012]

El problema abertzale de Navarra y de España

Política y ética

Normas objetivas de moralidad